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Me Cago En Mi Vida

Justo lo que necesita este país

LECCIONES DE TIRO (II)

LECCIONES DE TIRO (II)  

Algo parecido ocurrió en la sesión del día siguiente, salvo que me di cuanta de otro problema. Nada que ver con la técnica de tiro: ¡Yo nací zurdo! ¡Nací zurdo y la culpa es de los curas! Me explico. Vistos los gloriosos resultados de mi primera prueba e tiro (y en la del curso básico de vigilante todo había ido bien... aunque el blanco estaba a 10 metros y yo había dormido) algunos compañeros, y un par de instructores, me preguntaron por mi ojo maestro. Como buen friki, ignorante de qué coño iba la cosa, respondí: ¡Sólo Sauron es mi señor! Después tuve que realizar LA PRUEBA:

  • Coloque su mano buena (la derecha si como yo se es diestro) haciendo un círculo con los dedos índice y pulgar (en posición de OK, vamos)
  • Estire el brazo y coloque en el centro del "Circulito OK" un objeto que esté a una distancia intermedia.
  • Guiñe el ojo que coincida con su mano buena (el derecho los diestros)
  • Ahora guiñe el ojo contrario.
  • Compruebe con cuál de los dos ojos se ha movido más el objeto respecto a la posición que ocupa cuando lo mira con los dos ojos abiertos

Puede que la explicación sea un coñazo, pero es tremendamente sencillo comprobar que, generalmente, el denominado ojo maestro coincide con la mano buena.  Al parecer, siempre según la gente que sabe disparar, eso permite apuntar con una precisión que te cagas. Mi problema es que tengo lo que se ha dado en denominar el ojo maestro cruzado. Eso, un montón de nervios, una escasa experiencia previa y un sueño que te cagas. Sí que llamé a mi madre, y me dijo que, tanto ella como mi abuela, habían nacido ambidextras, pero las monjitas de las narices las volvieron diestras a coscorrones, porque al parecer ser zurdo o ambidextro es pecado. ¡Muy listas las putas monjas! ¡Seguro que lo hacen sabiendo que si un zurdo reconvertido regresa con un arma no dará ni una!

En esta ocasión estaba un poco más relajado... había dormido un par de horas, y había comprobado que una compañera del curso tiraba casi tan mal como yo.

Oficialmente no di ni una... cada vez que el Señor G me miraba (a mí o a la sonriente silueta que hacía de blanco) repetía eso de "Hatta cuándo van a ettá lo vigilante´zeguridá usando er´revolve" (Esta frase lapidaria se debe a que el Ministerio del Interior, los sindicatos de vigilantes y toda persona con algo de sentido común, se niegan a repartir a mansalva armas semiautomáticas a todo Cristo, sin que tengan la aptitud necesaria...) ¡Oiga! ¡Que yo hago lo que puedo! ¿Acaso ve algún herido por aquí? ¡Han ido todas en la dirección adecuada! ¡Mire mi diana cagada de miedo! ¡Seguro que se rinde!

Fui superado por todos. ¡Incluso por el bizco al borde de la jubilación y por la chica asustada! ¡Ella metió dos! Aunque claro... si mi ojo maestro hace que mis disparos se desvíen a la derecha, se me podría atribuir la paternidad de los dos cojonudos tiros en la cabeza que ella (oficialmente) le metió a su blanco. Casi que me alegré, hasta oír una nueva frase lapidaria del Instructor de Tiro:

"Cuando un proyectil no va donde quieres, va a donde no quieres"

Puede parecer una chorrada, una de esas frases que se sueltan por soltar, pero cuando te das cuenta, entre bostezo y bostezo, con los oídos pitando, y un pestazo a pólvora que para qué, de que ibas a neutralizar a tiros a un malo y le has metido dos tiros en la cabeza a una señora gorda que sólo quería sacar al perro, comprar la prensa, tomar el aire y poner verde a Zapatero como todos los días, comprendes el auténtico fondo de esa pedazo de frase, fruto de la experiencia con armas de fuego del Gran Señor G...

¡Que se joda esa puta gorda que no para de quejarse! ¡Ahora pondré la música al volumen que me de la gana! ¡Y traeré a bellas europeas del Este a casa sin que las llame putas! ¡Y no me volverá a despertar su jodida aspiradora un sábado por la mañana! ¡Ya no volverá a criticar mi forma de vestir ni mi corte de pelo! ¡Ya no volveré a caerme por la escalera de la comunidad por culpa de las caquitas que suelta su rata ladradora y que ella nunca limpia! ¿Creías que iba a meterle dos tiros a ese honrado secuestrador colombiano? ¡Ya no volverás a meterte con inmigrantes que no te han hecho nada!

¡Que te jodan vieja de los cojones!

ACTUALIZO con un vídeo tomado de yonkis.com ¡No hagáis lo que esta chica!

LECCIONES DE TIRO (I)

LECCIONES DE TIRO (I)  

 

Todavía me estaba recuperando de la paliza del primer día: Que si aspectos legales, que si esto no es un juego, que si el señor instructor no creía en la seguridad... (y no en la seguridad privada ¡Éste no creía ni en la pública!) Entonces amaneció el segundo día, y por la mañana temprano, volví a ver una cara familiar...

¡¡¡PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUMM!!!

Sí, era él. Pero ahora no nos trataba como si fuésemos unos pipiolos que ven un arma por primera vez, algo que habría necesitado, porque hacía dos años que no cogía ningún hierro.

"¡Yo formo a profesionale...!"

-"Él arma se recepciona asín, y el arma se monta y se dem-monta asín... ¡Y etto é sólo  pa´cuando viene er tigre, mientra el león ettá allá, en África, er arma va en la cintura... ¡Y no se mueve d´ahí!" Efectivamente, fui a un curso de supermachotes, y acabé viendo una peli de Tarzán. Porque este hombre, este viejo conocido tiene una frase para cada momento, para cada lugar...

- "¡La arma é zólo pa cuando vamo a los toros, y el morlaco se´scapa!"

Sí, gloriosa idea la de llevarse el fusco a los toros... Me pregunto si me dejarían colarlo en misa (porque si acompañas a un católico tienes que tragar misa entera todos los domingos y fiestas de guardar)... sería una maravillosa manera de indicar al señor cura que abrevie con el sermoncito de los cojones.

- "Y zi le dai a étte botón, cuando sápriete er disparadó (creo que se refería a lo que los profanos denominamos gatillo) er arma hará: ¡CLICK! ¡CLICK! ¡CLICK! ¡CLICK!

Porque una cosa está clara, amigo, un arma es obscenamente ruidosa incluso cuando se dispara en seco, es decir, cuando no tiene nada más que aire para disparar.

 En nada, el Señor G, empezó a sacar unos pequeños maletines negros, como de plástico duro, y a abrirlos, y de ellos empezaron a salir armas. Muchas armas. ¡Armas! ¡Armas! ¡Armas! Lo siguiente fue una gozada:

  • - Etta é la Sig Saguer P228, una güena arma. ¡Er que la lleve va bien armao!
  • - Étta é la Smith and Wesson, mu güena también...
  • - Étta é catalana, la SPS (¿Eso no era una consola?) una pittola fabricá po un jolding de recorríos de tiro, una arma deportiva con muuuuuucho peligro.
  • - Étta é la Joya la´Corona, la Glock 19, mú ligera, hecha de polímero. Étta é la que en las pinículas sale como que no la detettan lo detettore de metale... ¡Mentira! ¡Pero aun asín é mu güena arma...
  • - Y étta é la güena, la superió, la crema de la crema... ¡La Whalter P99!

Alerta, cacos, secuestradores, y demás gente de mal vivir. He aquí el arma preferida de vuestro enemigo. Lo cierto es que el Señor G (¡PUUUUUUUUUUM!) acertó de pleno. Una auténtica joya, la P99. Aunque darme eso a mí, es ofrecer margaritas a los cerdos, porque era la segunda vez que tiraba.

El lugar más seguro del mundo está justo delante de mi pistola

Totalmente cierto. Tras sólo cinco horas seguidas de tiro, tras pasar una noche sin dormir por trabajar en unas actas (una chapucilla periodística que me salió por ahí y por la que nunca estaré suficientemente agradecido a un gran compañero de master), tras tratar de combatir el sueño, el miedo (a cada detonación veía en mi mente un proyectil cruzar una calle tras otra hasta darme de lleno en el coco) y el flipe de tener una pistola de ciencia ficción en las manos, me tocó coser a balazos una silueta negra situada al fondo de la cueva (he decidido llamar así a toda galería de tiro subterránea) que intuía a unos veinticinco metros (o eso me había dicho Mr.G)

El instructor no paraba de gritarme que mirara los elementos de puntería (y bien que los veía... lo que no sé es para qué coño estaban ahí) y que no mirara a la silueta (¿Y para qué coño la voy a mirar si ni la veo?) por lo que, finalmente, decidí apuntar en la misma dirección y que la pequeña, ligera, lujosa e incluso atractiva (después de cinco horas seguidas incluso una pistola me pone) escupiese plomo a destajo.

- "En mi puta vía había vitto argo zimilá... no zé a dónde mandarte, si al psicólogo o al oculista".

Pueden parecer unas palabras muy duras, pero en ese momento me importaron un huevo. Yo más bien andaba preocupado por si había gente detrás de las paredes, en algún sótano inferior o en la planta de arriba... y sobretodo andaba preocupado por su estado de salud (todos sabemos que el plomo es cancerígeno... pero cuando se trata de varios gramos juntos a cuatrocientos metros por segundo...) Sí estaba seguro de que, tras esa sesión, necesitaba terapia. Y después de la siguiente me quedó claro que...

 El lugar más seguro del mundo, estaba justo delante del cañón de mi pistola.

Metí una, pero creo que fue sin querer. Incluso creo que no fui yo, porque el compañero que estaba en la calle de al lado bizqueaba un poco.

CUATRO RAZONES PARA IR A TRABAJAR

CUATRO RAZONES PARA IR A TRABAJAR

Voy a hablar de mis cuatro razones para ir a trabajar. Sí, sobretodo cuando llegan a tiempo para hacerte el relevo. Ellas no sólo, te dan conversación cuando coinciden contigo, sino que además alegran la vista de un lugar de trabajo lúgubre, gris, alienante. La situación al respecto, sólo podría mejorar con tres apuntes:

a) Que les paguen más para que estén más alegres

b) Que sean más puntuales

c) Que trabajen llevando menos ropa

Y es que tener a azafatas de congresos como recepcionistas es toda una motivación para hacer un trabajo tan asqueroso como el de llevar la seguridad de un gigantesco laberinto de oficinas. Incluso cuando les da por ser unas maniáticas de la limpieza (aunque he de reconocer que llevar puesto un uniforme de color caca no ayuda demasiado a reconciliar posturas... lo de posturas no tiene nada que ver con el sexo)

Es normal verlas leyendo algo, dado que muchas son estudiantes (...y lo de estudiantes no tiene nada que ver con el sexo) o meramente por placer (y lo de placer tampoco tiene que ver con el sexo) y sólo verlas ahí, con esa sonrisa profesional (...que no... nada que ver) ese buen hacer -obviemos las chuletas con frases en inglés... lo que funciona, funciona y punto- y esa presencia (...nada que ver... ¡lo juro!) sólo sugiere gloriosas frases como la de que son mis cuatro razones para ir a trabajar. Eso y el café para ejecutivos que consigo con descuento ¿O acaso creéis que me gusta ir a pasar la noche dando vueltas por una instalación gigantesca, topándome con imbéciles sobrios, imbéciles borrachos, con la Rotenmeyer (en División de Honor de la estupidez... creía haberlo visto todo hasta que me encontré con una mujer misógina) y con señoras de la limpieza nazis? ¡Por esta razón aguanto lo de dar relevos para que vayan al baño!... por eso y por otra razón vergonzosamente secreta.

¡Y lo mejor viene con las vacaciones de verano y Navidad! No sólo por esas felicitaciones tipo Elfyourself que ellas me envían al correo electrónico...

¡Variedad! ¡Porque la agencia (que me imagino como una casa del amor de color rosa fosforito y sueldos de risa) envía sustitutas de belleza equivalente! Muchos han sospechado de un pacto secreto entre la dirección del cliente y la de la agencia de azafatas para mantener alto el pabellón (he querido decir la erección) y no es de extrañar, vistas las fermosas doncellas que han pasado por Las Dos Torres en el último año.  Por ejemplo, este pasado mes de diciembre...

Hablaba con una de ellas -con cierto aire a Lanny Barbie- que parecía tener quejas, no ya sobre sus condiciones laborales (un ridículo salario por debajo del nivel de subsistencia que puede con creces ser compensado con altos niveles de escaqueo) cuando empezó a quejarse del uniforme. No era la queja normal sobre la estética tipo Señorita Rotenmeyer que oí cuando les cambiaron el uniforme (casi me parto de risa cuando oí lo de Rotenmeyer) si algo sobre lo estrechos que son, que si no dejan espacio para la cadera (algo sobre una exigencia de tener talle de avispa)...

... que si no

... DEJAN ESPACIO PARA EL PECHO...

Entonces las vi. ¡Eran sobredimensionadas! ¡Bamboleantes! ¡Eran dos misiles intercontinentales! ¡Dos bombas atómicas! Dos focos cegadores se centraron en mis ya saltones ojos, incluso oí un ¡doing! En mi cabeza. Disimuladamente, desvié una mirada para cerciorarme de que Miniyo no había recibido el mensaje aunque, claro, toda la sangre estaba concentrada en las venas de mis sienes. Adopté esa pose de escritor, esa de la mano apoyada en una sien, con los dedos índice y pulgar formando "una L"... esa pose de intelectual que no está teniendo una pedazo de erección palpitante y bulbosa. Pero seguías ahí. Llamando mi atención. Casi restregándose contra mi cara, como queriendo provocar un movimiento oscilante en el plano horizontal, de esos que te dan en los mofletes como abofeteándote, de esos que te pueden joder las cervicales cuando el calibre pectoral es el adecuado. Y mis dedos en formación de L  sólo trataban de volver a meter las venas de mis sienes para adentro.

Ah, la chica también resultó ser muy maja. Con conversación y todo eso.

¿Os dais cuenta de por qué los seguratas llegamos a aceptar eso de trabajar en el infierno? Joder, más claro, agua.

FAUNO

FAUNO  

"Un sabio dijo que la riqueza del ser humano está en la calidad de sus amigos.

Gracias por formar parte de mi fortuna. Feliz año nuevo."

(VS Fauno)

En lo que organizo mis apuntes en busca de las frases más gloriosas de 2007, no puedo empezar el año sin hablar de mi buen amigo Fauno. Alguien que me ha enseñado el verdadero significado de la seguridad privada. Y no es por menospreciar el esfuerzo de los grandes profesionales que he llegado a conocer en estos dos años que he pasado vestido de exploradora, haciéndome el tipo duro. Gente que, pese a la adversidad, pese a estar sumergidos en un sector que aparenta funcionar cuando lo que hace es no parar de crecer más allá de sus posibilidades reales, como un cáncer, hace su trabajo día a día con la sola intención de cumplir consigo mismos, puesto que nadie va a agradecer su esfuerzo. Hoy, primer día de 2008, voy a hablaros de una respuesta alternativa a comerse esos turnos inhumanos de doce horas, esas jornadas ideadas por un demonio sarcástico, pero hijo de puta.

Hoy toca hablar del bueno de Fauno.

Y es que no doy a basto con la lista de los caídos. Los caídos por Dios y por la puta propiedad privada. Hace unas semanas un compañero de master, algo ingenuo, me comunicaba su decepción por unas declaraciones de Pérez Reverte acerca de su último libro, Un día de Cólera, en una entrevista concedida al diario Metro, que titulaba "No daría la vida por el Rey ni por la patria". Cuando me lo comentó me vino a la mente mi amigo Fauno: argentino, nacionalizado español. Inmigrante que paga impuestos (o como dice él, que le paga la casa a los gitanos), sin más patria que la suela de sus zapatos. Hablando con este chico tan ingenuo casi me sale su acentazo porteño: ¿Acaso creés que cuando sho trabajo pienso todo el puto rato en proteger las propiedades de unos hijos de puta y de la concha de sus madres y hermanas?

100% negativo, colega. Si algo me pasa por la cabeza es que no me partan la cara, ni a mí, ni al otro pringado que está a mi lado; ése que piensa lo mismo que yo. Y es que, en situaciones tan chungas como las que vivimos los seguratas, es cuando acuñamos esas frases lapidarias, esas frases gloriosas del tipo: Hay momentos que son tan jodidos que sólo puedes responder con negligencia.  O esa otra de: ¿Y a vos quién coño os ha dicho que sho sé hacer este trabajo?

Sólo le puedo presentar de una manera:

Cada vez que llega un nuevo vigilante a la plantilla de Las Dos Torres, por alguna razón, se le pone una etiqueta: CHIVATO DE CHICHO. Pocas cosas dificultan tanto la integración en un nuevo servicio, y en particular en un servicio tan duro (aunque los hay peores) que el rechazo de las personas que tienen que enseñarte qué hacer, de la gente de la que vas a depender. Cuando el bueno de Fauno entró en la instalación para hacer su noche de prácticas, los dos compañeros presentes le miramos (pelo alborotado, ojerazas, mirada penetrante y cara de loco) y a continuación nos miramos el uno al otro negando con la cabeza: ¡NAAAAAAAAH!

Y es que Fauno no merece sólo una entrada. Merece un libro entero, o una enciclopedia. Y hay gente (bueno... la Rotenmeyer) que no comprende el hecho de que podamos estar tan unidos. A esa gente (bueno... a la Rotenmeyer) quiero verla yo una noche, con una puerta exterior averiada (y no es que no pudiera abrirse... ¡Es que no podía cerrarse!) que le separe de una puta horda de jovenzuelos malcriados y borrachos. Quiero ver su cara cuando el cristal de la puerta vuele en mil pedazos, cuando los niñatos corten el tráfico volcando contenedores de basura en pleno centro de Madrid, quemen papeleras y lancen piedras contra la puta fachada por la sencilla razón de que han terminado otro curso escolar. Quiero ver su cara cuando llamas a la policía y llegan todos (insisto en lo de TODOS) a los dos minutos.

Y quiero ver su reacción cuando a tu compi le van a cambiar la cara sin anestesia unos borrachos en un parking. Es en esas situaciones en las que se ve a un gran vigilante de seguridad. Saberse el recorrido de las rondas y defender a capa y espada al cliente y a la empresa no vale de nada si no eres capaz de pasar de todo y bajar a ayudar a un compañero. Puede que mi amigo durmiese como una jodida marmota cuando tenía que permanecer despierto, puede que se la sudasen los intereses del señor cliente, pero no dudaba en salir disparado a partirle la cara a cualquiera que intentase ponerse chulo con la persona que estaba a su lado.

Y me parece que alguien quiera quitarle hierro (o incluso reírse) a asuntos como el que pasé yo con la puta Abuela de Hitler o el que se comió él una mañana de junio, con los jefes de edificio tomando café a su puta bola, la azafata odiosa cumpliendo su cupo de retrasos, y dos gigantescos instaladores de aire acondicionado de Europa del Este (hijos de puta ambos) sin documentación, pero con muchísima mala hostia, gritándole por negarles el acceso diez minutos después de haber acabado su turno. Es en esas situaciones en las que se ve la calidad humana y profesional de un compañero, y también cuando se ve el trato diferencial que cliente y empresa dan a las vacas sagradas y a los cabezas de turco. Y cuando una vaca sagrada, particularmente hija de puta, dice que un cabeza de turco se ha echado sólo, es cuando a algunos nos nacen las ganas de arrancarles el uniforme y romperles el cuello.  

 

Lo digo porque yo sigo dentro y mi amigo está fuera. Fuera por equivocarse dos veces seguidas al entregar una llave (cuando reconociendo su error también el procedimiento tiene parte de culpa... lo demuestra la reorganización posterior) y por echarle dos huevazos como sandías al asunto y echarse a dormir en las narices de Chicho. ¡Qué animal! ¡Qué friki! Y dado cómo están el sector y en particular este servicio, ¡Qué héroe! Y es que no puedes ser tan malo cuando, al enseñar a otro de los nuevos, a alguien que entra de novato en esta instalación aunque fuera de ella tiene sus kilómetros, el rookie te suelta: "Tío, quiero seguir tus pasos".

Tengo muchísimo aun en el tintero, muchísimas anécdotas que he vivido con mi amigo Fauno, y que ya iré colgando. Sólo decir en su honor, que en un trabajo tan desagradecido como éste, acabas cosechando muchísimos compañeros, pero no es tan común que uno de ellos promocione a la categoría de amigo como logró este loco encantador. Sólo quiero desearle suerte fuera de este Gran Marrón para el que sigo trabajando.

A la mierda con su nueva empresa. Felicidades a sus nuevos compañeros.

OTRA VEZ LA LOTERÍA DE NAVIDAD

OTRA VEZ LA LOTERÍA DE NAVIDAD  

Otra vez la Navidad. Sí, ya está muy cerca, y es demasiado tarde para empezar con la cantinela de los villancicos y con la contra-cantinela del consumismo. A la mierda con todo eso. Todos los jodidos años empieza todo el mundo a dar la murga con lo de la Lotería de Navidad.  Que si los números, que si no hay que ir a La del Niño (la de los rascaos en mi tierra... porque sólo juegan los que no han ganado nada con La de Navidad) Todo el rollo de las supersticiones, que si frotar el décimo en la espalda de un chepudo, que si en la frente de un calvo, que la de ¡Usted no es quién para pegarme calvo chepudo! Y todos los años acaba igual. Ni para pipas.

Pero las cosas cambian... y no me he casado ni me he comprado una casa.

Hace dos años yo era un parado feliz (los estudiantes somos considerados parados por el INEM... creo) que pasaba la mayor parte del día culturizándome y debatiendo asuntos de actualidad en el Bar del Miguel (ver sección BARRIO). Pasé de comprar. Me dijeron ¡Imagínate que toca! ¡Menuda cara de imbécil se te va a quedar cuando lo estemos celebrando todos! Pero tenía claro que, si tocaba el número al que siempre juega Miguel, no pagaría una copa esa noche.

Hace un año pasé la mayor parte del tiempo metido en Mi Pequeño Windsor (Rebusque en la sección JUSTO LO QUE NECESITA ESTE PAÍS) ¡Y tuvo mérito! ¡Porque no ardió en once meses! El resto del tiempo lo pasé en el Bar del Miguel y fueron tres cuartos de lo mismo. ¡Imagínate que toca! ¡Menuda cara de imbécil que...!

Sí, sí-sí-sí. Pero ni de blas. Además tampoco tocó ese año. Cuando juegas la fecha de nacimiento de tu hijo no te toca nunca. Es una cifra gafe. Simboliza el momento en el que dejas de vivir.

Present Day en Las Dos Torres. (En realidad un par de meses ago... por eso me dicen "El que habla idiomas") Recibo dos encargos: Uno, si quiero apuntarme a comprar un décimo (o medio... al 50%) del número que juega el personal del edificio. El otro es Scarface, que me pide que localice décimos con su número de placa para comprar (toma jeroma con la tradición yanqui

Lo segundo estuvo tirado... y joder si se apuntó toda la familia y parte de su vecindario (probablemente porque les miró con la cara con que suele mirarme a mí... rebusque por ahí acerca de la cara de póquer de scarface) La clave para convencerme (Yo me había negado y le había comentado mi tradición de negativas en el bar que frecuento) en realidad, fueron sus palabras: Imagínate que toca... juega todo el Equipo: Jefes de Edificio, Vigilantes de Seguridad, Auxiliares de Servicios, Azafatas de Recepción, Personal de Limpieza, los Ñapas de Mantenimiento... ¿Quién crees que va a ser el tonto-la-polla que va a venir a trabajar el día siguiente del sorteo?

Disuasión por escaqueo masivo. ¡Eso es publicidad eficaz! ¡Me río yo del calvo del anuncio!

EL GRAN HOMBRE

EL GRAN HOMBRE  

Hay gente que no comprende como empresas de seguridad privada se llenan de licenciados que piden trabajar como personal operativo. Cotejar lo que llegas a ganar cuando ejerces la profesión que has estudiado con lo que ganarías de segurata suele aclarar las ideas, aunque, por supuesto, la situación llega a ser realmente triste. Ahora diría eso de que los empresarios se están cargando este maravilloso país, aunque claro, no es plan ponerse a mordisquear la mano que te alimenta.

En las dos torres hemos llegado a ser ocho vigilantes con estudios superiores a la vez. Tremendo dato. El caso del compi del que hablo ahora es tremendo, dado que compaginaba un contrato a jornada completa (de esos de mil pavos por ciento sesenta y dos horas al mes que se convierten en mil quinientos por doscientas cuarenta) con su otro trabajo: ¡ABOGADO EN EL TURNO DE OFICIO!

Por eso no me canso de ejercer de Roy Batty y de repetir eso de que he visto cosas que nunca imaginaríais.

Puedo decir poco de este compi porque apenas nos duró dos meses. Vino para sustituir al Lobo, y mi primer encuentro con él fue impactante: Llegué sin saber nada de la marcha de mi gran amigo gallego, y me enteré por una azafata que le estaban enseñando la instalación al nuevo. Consciente de mi situación pensé:

¡Chicho! ¡Hijo de puta! ¡Si vas a echarme por lo menos avísame!

Y resultó que habían echado al gigante amable que llevaba dos años allí.

El hombre afable acababa de llegar del Aeropuerto, un sitio muy jodido... sólo decir que en seguridad se le conoce como Barajasgrado debido a las condiciones climáticas y laborales que los compis deben soportar allí. No paraba de sonar su móvil mientras trabajaba, y es que sus clientes no paraban de llamarle. De hecho, tener un abogado en plantilla es como tener a un informático: En cuanto dice a qué se dedica no paran de consultarle cosas. A Dios gracias por ser periodista... perdón. Quise decir: Por ser pianista de burdel (que tiene más caché)

Resultaba un tipo muy tranquilo y afable. Flipó en colores, como todos, con la Rotenmeyer (una mujer de aproximadamente su edad...) aunque, claro, al par de noches ya no la soportaba, creo yo. Todo eso de poner por delante a la empresa y al cliente antes que a sus compañeros...

Conmigo sí que tuvo un detallazo el buen hombre: Se quitó horas para dármelas a mí durante la "Operación Que te pires" colaborando así en el fracaso de esta jugada. Lo siguiente que hizo fue dar la vuelta a sus cartas, desvelar su plan en el momento justo en el que no había vuelta atrás.

¡Había pedido una excedencia quince días antes y no había dicho nada! ¡Qué tío! ¡Menudo rebote se cogió Chicho! Al no decir nada le dieron un destino relativamente cómodo, en lugar de mandarle a pudrirse al retén, y luego dejó el muerto pudriéndose en la sala de estar, salvando mi pellejo, y haciendo un sonoro corte de mangas a la gloriosa empresa.

Una jugada maestra, Gran Hombre. Juro no olvidarte.

FASE DOS: LECCIONES DE OBSERVACIÓN

FASE DOS: LECCIONES DE OBSERVACIÓN  

La putada de hacer un curso supersecreto en supersecreto es que no se pueden dar demasiados detalles. Es demasiado temprano para corregir esta estúpida frase que me hace merecedor de un premio al uso de la lógica de lo evidente, pero imaginad que os seleccionan para hacer un curso de supermachotes y, durante la duración del mismo, no tenéis idea de qué sustancia ha abusado el responsable de la selección.

¿Qué hace usted aquí? Me preguntaron. ¿De verdad se quiere dedicar a esto? Los siguientes diez minutos pensé en la alta demanda de profesionales para este puesto, lo que significa pasta. No me convenció. Después pensé en el desafío apasionante... pero como que tampoco. Así que vuestro bocazas preferido contestó que venía a vivir la experiencia. Que tenía un puesto de los denominados de mariquita, de sonrisa al señor cliente, de que tenga un buen día en varios idiomas. Un puesto en el que finjo trabajar y saber qué coño estoy haciendo.

Es curioso que en una empresa que sólo exige el graduado escolar a sus empleados me encuentre con la madre de todas las preguntas, la que deberían hacer en todas las academias y facultades, en todas las entrevistas de selección de personal: ¿DE VERDAD QUIERES TRABAJAR EN ESTO? Es como si te dijesen no te lo agradecerá nadie, o casi nadie, ¿Te das cuenta de que este trabajo es una mierda? Ahora es cuando digo eso de le eché huevos y firmé... ¡Oh! ¡Qué machote soy! ¡He comido cosas que harían vomitar a una cabra!

Esta entrada no trata de vender nada a nadie. Quizá sólo trato de justificar una estupidez más. ¿Que por qué he cagado en su macetero? Pues verá, estaba lejos de casa, me entró un apretón y... Y cuando me di cuenta estaba prometiendo que daría el cien por cien de mí mismo para acabar el curso. Tremendo. Con todo lo que tenía por hacer, con todo ese trabajo acumulado, y me comprometí a hacerme le tipoduro en un curso intensivo.

El primer día se valoró la capacidad de observación. Me cubrí de gloria: ¡Cerrad los ojos! -soltó el instructor- ¿Cómo es mi camisa? No pude reprimir el grito. ¡A cuadros! Llevaba dos horas diciéndome a mí mismo que cómo es posible que alguien con dotes de protocolo y moda masculina hubiese intentado conjuntar una camisa a cuadros con un traje a rayas. Has tenido potra - me dijo- ¡Ahora decidme cómo es el extintor de esta aula! ¡Y dónde está situado! Un tipo listo dijo que era un extintor de formación, vacío para enseñar a los nuevos cómo es y todo eso. Pero tampoco pude reprimirme. ¡Es un extintor polivalente de tipo ABC y está junto a la puerta! Tremendo. El extintor siempre suele estar junto a la puerta. Y el polvo ABC es el más común. Así que el señor instructor empezó a reírse y añadió:

Claro, y ahora dirás que es de los de color rojo.

BORJAMARI (II)

BORJAMARI (II)  

De todos modos, creo que iba a hablar de mi amigo Borjamari, y que su historia venía de lejos:

Conocí a Borjamari leyendo un cuadrante poco antes de irme del Pequeño Windsor, donde me fue a sustituir un fin de semana que libré por mis santos coj.... Ahí se me adelantó, y aprovechó para robar un estúpido libro sobre los Marines escrito por Tom Clancy (un auténtico bodrio a propósito). El hecho de que me lo regalase me llegó al corazón.

Anécdota: Borjamari bautizó al bueno de Mauricio (¿Le recordáis?) como Gordo Cabrón. Y he de reconocer que ese mote la va al bueno de Mauri como anillo al dedo.

Resultó que nos habíamos encontrado personalmente en un momento clave: Las pruebas físicas para la habilitación como vigilante. Borjamari destacó por dos cosas: Por su altura, y porque en la prueba de salto vertical se colgó (literalmente... recordad la referencia a las torres gemelas) de la tabla de medir... ¡Encestó un mate como los de la NBA! El primer día que nos vimos, le dije que me sonaba un huevo su cara. Me respondió que lo que le sonaba a él era mi forma de hablar, y me recordó por la frase gloriosa que solté el día del examen teórico para ser segurata:

"Si suspendo esto me busco una cuerda y un árbol alto"

Scarface, me ponía a Borjamari como ejemplo de todo. Él le había enseñado el servicio, le había dado las prácticas... ¡Era su obra! Después yo le refrescaba la memoria al bueno del compi, que como sólo trabajaba cuatro días al mes pasaba de recordar una puta mierda.

Cada día un trainning day...

Cada paga una fortuna...

Por lo demás, una excelente persona. ¡Con estudios! Porque Borjita es licenciado en empresariales y se preparaba una oposición... Aun recuerdo la cara de cierto proseinspector cuando lo descubrió: Cuando nos preguntó qué estudiábamos, le dije que yo, un Master en Seguridad y Defensa, a lo que él, sonriendo, dijo: Veo que quieres promocionar dentro de PROSEGUR (para mearse). Cuando preguntó por la oposición de mi compañero, su rostro se heló cuando él, con los colmillos ya largos, le respondió con LA PALABRA PROHIBIDA:

¡HACIENDA!

Casi tuvimos que reanimar al pobre inspector.

Borjita y yo tuvimos pocas intervenciones juntos. Más bien alguna putadilla en el verano: Un torneo de pádel para el que nuestro señor cliente no pidió ampliación alguna del servicio (léase más gente), y tuvimos más espectadores que tarjetas de acceso. Recuerdo el marrón de tener que enfrentarme a un hooligan del pádel (no es broma): Un británico calvo, tatuado, con camisa a rayas que se empeñó en saltar los tornos y en mear en la recepción... y era tan grande que al acercarme se hacía de noche. 

¡El pádel es un juego para pijos!

¡Cómo cojones pueden existir Hooligans en el jodido pádel!

Otra de las veces, uno de los dos únicos fines de semana que hicimos juntos de noche, se nos montó una pelotera en el parking porque un grupo de chavales borrachos decidieron demostrar su poder destrozando una barrera y una cámara, y asustando a tres ejemplares gallináceos de auxiliar de servicios (y que conste que conozco a auténticas malas bestias trabajando en Servimax... gente capaz de hacerme sentir seguro cuando trabajo) Cuando el chico bajó a ver qué coño pasaba (presumía de su experiencia en los retenes de la empresa... de haber pasado como esporádico por sitios tan duros como La Fundación o el Metro) sonó su voz por mi emisora:

¡Tío! ¡Que son cinco! ¡Cinco!

Bajé a toda pastilla, sin el móvil de PROSEGUR, sin las llaves... llevaba los grilletes y a la pequeña anestesia porque van pegados al cinturón, y cuando llegué a la zona... cuando llegue vi a cinco niñatos de dieciocho añitos y a penas uno-sesenta, borrachos como cubas, cagaditos de miedo y temerosos de que les quitasen el coche de papi. No pude decir otra cosa que:  

¡Coño Borjita! ¡Que mides metro noventa y estás cuadrao!

Qué largos turnos de día con Borjamari. Qué mal le sentaba el turno de noche. Recuerdo que combatíamos el aburrimiento viendo pelis... nada mejor para la Semana Santa que La Vida de Bryan, nada mejor que el episodio de Dilbert sobre El Guardia de Seguridad... nada mejor que empaparnos toda la serie de Golden Boy en una tarde. Y aun así sobraba tiempo. Tiempo para bailar el moonwalk en una recepción vacía y dejar constancia de ello en las grabaciones de seguridad.

Su salida del negocio fue tan rara como su entrada: Fue de los que cayó en la trampa de firmar un contrato a jornada completa, creyendo que podría estudiar mientras curraba, y al pedir un contrato a tiempo parcial se le castigó con uno de cuarenta y ocho horas al mes. Cuando por una emergencia (quiero decir cuando se llevaban sin previo aviso a un compañero a otro servicio y dejaban el nuestro descubierto) tuvo que coger su coche y venirse al tajo, se estresó. Le habían obligado a trabajar ¡CINCO DÍAS! Una compañera, de piedra, me preguntó que si eran cinco días seguidos... se quedó más de piedra cuando le respondí que no, que se trataba de cinco días en un mes.

Os dejo con un buen recuerdo de él. Un concepto de su cosecha que ya expliqué en la entrada previa a ésta:

EL CINTURÓN PENE