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Me Cago En Mi Vida

Justo lo que necesita este país

BORJAMARI (I)

BORJAMARI (I)  

Me parece haber hablado hace poco de un parcial que apareció de la nada en la plantilla, probablemente para sustituirme, y que me llevó a emprender una táctica de cansancio (por no decir una guerra de desgaste) por quedarme en tan honorable instalación (y me refiero a Las Dos Torres... ¡Me río yo de Frodo!... ¡Y de su puta madre también me río!)

Ojito a la conspiración

¿Que a qué me refiero con táctica de cansancio? Pues los resultados se ven este mes:

Como castigo, y como invitación a salir por pies de ese servicio, Scarface decidió ponerme menos horas que el mínimo mensual que tengo firmado con la gran marrón (y éste ha sido un chiste patrocinado por IBM) De esa manera, podría lograr que me quemase y decidiese cambiar voluntariamente de centro de trabajo.

Mi plan de respuesta cubrió cuatro fases:

  • 1) De acuerdo, haré menos horas: Ganaría menos, trabajaría menos... mi teléfono sonaría constantemente porque Inspección tiene montones de servicios en descubierto, pero... pero pasé olímpicamente de buscar otro lugar.

  • 2) Descubrir a Jesús como guía de mi vida e inquilino de mi corazón: Va por lo de alojar a Cristo en el corazón y demás cosas de curas. ¡Nunca agradecí tanto estudiar con todos aquellos sotanillas claretianos! ¡Quién me iba a decir a mí que iba a tener que hacerme pasar por creyente fundamentalista! Nada como hacer la ronda cantando salmos... El pato (lector de puntos de fichaje) en lugar de hacer ¡Bip-bip! gritaba ¡Amén! ¡Amén hermano!

  • 3) Aprovechar que a Baby le acababan de llamar de Securitas... Pocas cosas hay tan disuasorias en este negocio como elogiar a ese gigante sueco de la seguridad y a su precioso uniforme... nada como dejar caer que en lugar de irme de Las Dos Torres, o de cualquier servicio de ese cliente, iba a dejar PROSEGUR de golpe y porrazo para irme a la competencia (cotéjese esto con el coste de formar y reciclar cada año a un vigilante de seguridad habilitado y con la escasez de los mismos)

 

  • 4) No utilizar los días de vacaciones para rellenar el cupo mensual de horas: Esto significa una disposición clara de largarse... en particular cuando te preguntan por qué no disfrutas de tu segunda quincena de vacaciones (tenemos 31 días al año pero deben partirse) y respondes que porque ÉSE ES TU PREAVISO.

Los frutos se han visto once meses después: El vigilante enderezado, reinsertado en la dinámica de trabajo del equipo de seguridad, si se prefiere; funciona, progresa, y decide hacer el mínimo posible de horas debido a asuntos que nada tienen que ver con su trabajo. El jefe acepta y ¡Riiing! Llaman de la oficina diciendo que por jugar con las lentejas de la gente a principios de año no cumpliría las horas anuales firmadas. Y que se las tenían que comer con patatas... que después le tocaría a él (señor jefe) comerse le marrón.

Mi sustituto, he de reconocerlo, estaba a mi altura de friquismo: El único vigilante capaz de conseguirnos café gratis (un café de dos pavos la taza) enamorando a la camarera de un bar irlandés.

De ella dijo: Me la tiraría, pero seguro que le gusta dominar a los hombres usando un...

CINTURÓN PENE

EL ABUELO CEBOLLETA

EL ABUELO CEBOLLETA  

La pérdida del bueno del Señor Lobo trajo consigo la llegada de dos nuevos compañeros... supongo que porque el Señor Lobo era y es mucho señor... y mucho Lobo.

El caso es que se sustituyó a un tipo a jornada completa con otro tipo a jornada completa y un vigilante a tiempo parcial. Raro ¿No? Por aquella época yo andaba rebotando por tres servicios a la vez, lo que me hizo pensar que el parcial, un tipo muy majo de mi promoción, no venía a sustituir al Lobo, sino que me venía a sustituir a mí.

Curiosa la táctica de Caracortada de asignar la Nochevieja a aquellos vigilantes de más edad y con hijos, y mandar hacer la Nochebuena a aquellos a los que nos iba a dar la patada. Con el tiempo, Scarface nunca reconoció intencionalidad en esto (dijo reservarlo para la Noche de Reyes) aunque sí dejó claro que yo iba a ir al puto arroyo. Al menos fue sincero.

Lo más divertido del tipo que vino a cubrir la mayoría de los turnos que podía llegar a hacer este gran devorador de horas de trabajo que era El Señor Lobo, es que encajaba a la perfección con la descripción con que Chicho me vendió Las Dos Torres: Una plantilla joven y dinámica. Os presento al Abuelo Cebolleta.

Qué decir de él, salvo que todos tenemos un pasado antes de vestir de exploradora. Algunos tenemos un pasado muy oscuro, dijo una vez el propio Chicho (y seguro que en su caso es realmente oscuro). Cebolleta era maestro marroquinero, y presumía de haber confeccionado para El Señor P (¿Le recordáis? ¡El sanguinario instructor de defensa personal!) una serie de fundas de cuero para TODAS LAS ARMAS QUE LLEVA EN EL MALETERO DE SU COCHE.

 

Superado el momento freak, me contó la salida que tuvo de su anterior servicio, lo que ha dado origen a mi teoría -pendiente de postear- de cómo acaba la gente en Las Dos Torres. Algo sobre una oficina relacionada con la Disney.

Sólo decir que el bueno de Cebolleta tardó poco en desaparecer. Fue tan bocazas que no ocultó su desagrado con nuestra gloriosa zona de guerra, y poco después de salir de Las Dos Torres, acabó fuera de todo el conglomerado de servicios de este gran cliente de nuestra empresa. Sus anécdotas siguen revoloteando por el imaginario colectivo del equipo de seguridad, como cuando decía que se negaba a hacer la ronda por el parking porque ya había un auxiliar para eso (no se fijó en que el auxiliar era un europeo oriental de dos metros al que no le hacía gracia que le interrumpiesen sus películas con subtítulos en cirílico), cuando se perdía dentro del edificio, o cuando se trajo su ordenador portátil lleno de porno centroeuropeo y propuso hacer una sesión de cine con chicas delante.

Pero lo mejor de todo fue el corte (tajo mejor...) el auténtico hachazo en pleno entrecejo que le metió a la Rotenmeyer cuando empezaron a hablar de las modernas relaciones personales. Sólo un hombre del Antiguo Régimen (más antiguo que el de Paco... y me refiero a Paquísimo) va y le suelta a la defensora de ninguna mujer que no sea ella:

"¡CÓMO VOY A FREGAR YO LOS PLATOS EN CASA! ¡SI ESTOY CASADO!"

¿Veis ahora por qué digo que he visto cosas que nunca imaginaríais?

A LA MIERDA ROTENMEYER

A LA MIERDA ROTENMEYER  

Hace poco hablé de mis quince días de calvario. Olvidé mencionar la gota que colmó el vaso. No creo que necesitéis más pistas: Es mujer, está loca y no la aguanto. Blanco y en vasija ¿No?

Imaginad que en un sprint de doce días sobre quince, más quemado que el cenicero de un bingo, la Señorita "maruja-tarada" Rotenmeyer decide hacer de las suyas... al fin y al cabo ella es taaan importaaaante... Imaginad que no podéis ni pensar, que lleváis dos semanas siendo la última esperanza (blanca o negra) de la civilización (y aprovecho para tirarme flores sobre mi corona de laurel). ¿Por qué buscar sustitutos temporales si hemos convertido a este chico en la puta de esta prisión? Se dirían los jefes.

Debí verlo venir una semana antes, mientras daba prácticas a un nuevo compañero: Se nos coló un borracho por una salida de emergencia. Llevaba toda la noche repitiéndole al nuevo que en este servicio estamos dos, no uno y uno... que colaboramos, que nos ayudamos. Le sacamos en formación, ella en punta y yo detrás. Cuando llegó a la salida, el chico se puso nervioso, ella le gritó, y él la llamó personaje; ante lo cual, la Rotenmeyer casi le pega, cerró las puertas y me obligó a saltar al interior del edificio para no dejarme fuera. Ahora recordad que a mí, meses antes me insultaron en una recepción llena de gente. Ella dijo que eso no era para tanto, pero ¡claro! Es que ahora un joven nervioso, borracho y muerto de frío le ha llamado personaje, y eso debe ofender su honor moral... o algo. A propósito, se lió a darme gritos... y es la primera vez, en la historia de una formación , que la persona que va en punta se queja de que quien va detrás de ella y el conducido ha elegido mal el camino.

De hecho se venía venir desde hacía un año, lo que pasó es que, mientras me aprendía tres servicios distintos a la vez, mientras era consciente de que me habían encasquetado a aquel cliente con engaños y mentiras, tuve la osadía de quejarme porque esta puta loca se negaba a ayudarme, algo que no hacía ninguno de los otros seis compañeros y compañeras del servicio. ¿El resultado? Que yo, víctima, tuve que irme a completar mi cupo de horas a otros servicios, que casi me echan a la puta calle. Por quejarme. Y la solución fue aceptar a Jesucristo como guía de mi vida, hacer un trabajo perfecto, convertirme en puta de prisión y pasar el peor año de mi jodida vida.

Ahora viajemos a una noche en plena maratón de vigilancia, con un servidor de ustedes hasta las narices de todo, en la que no se me ocurre otra cosa que hacer caso a un compañero y pedirle ayuda a esta psicótica de los cojones... ¿Sabéis lo que me respondió? Pues lo mismo que todas las veces que le he pedido ayuda en el último año: No me importa, éste no es mi edificio.

Ha sido un año en el que he pasado de rookie, de novato, a veterano a lo trainning day (y esas anécdotas de instructor merecen una sección a parte) un año en el que no he parado de repetir a todos los nuevos que si estamos dos no somos uno y uno, sino que somos dos, que nos ayudamos, que hay que ser flexibles. Un año deslomándome para que esto funcione, un año tragándome mi orgullo y mi sentido común para que esta mala pécora colabore. Pero, claro, es que ÉSE NO ES SU EDIFICIO.

A la mierda los psicólogos de la empresa a los que se les ha colado una tía con una personalidad obsesiva, inmadura, egoísta y neurótica. A la mierda los de personal, si no han hecho caso a los psicólogos. A la mierda los coordinadores si no han hecho caso a las anotaciones de los anteriormente citados.

Imaginad que una maruja metida a vigilante está tan loca que es capaz de anular unos detectores que fallan sólo en una parte e la instalación. Imaginad que su compañero, exhausto le pide que anule también los suyos porque no recuerda cómo se hace, o porque está demasiado liado como para invocar la súplica adecuada a una máquina que no habla su idioma (y yo hablo dos más el materno)... imaginad que una tía está tan loca como para denegar ayuda a un compañero en una profesión de riesgo y encima deja constancia de dicha negación.

Por eso acabo de llamar a la empresa para preguntar por la excedencia. Por eso tengo una bolsa desde hace casi un mes en mi taquilla, para vaciarla y poner tierra de por medio. Sin explicaciones (más que las dadas en el último año). Porque incluso el Gran Skeletor me preguntó qué coño hacía yo como vigilante. Por eso estoy dispuesto a hacer caso a todos aquellos con los que he consultado: Haz lo que los pilotos de jet:

EJECT! EJECT! EJECT!

Porque la alternativa...

La alternativa me la dio una compañera que jugaba con ventaja: Más joven que Rotenmeyer (eso es fácil) ¡Y más guapa! (eso también es muy fácil). La jodida desquiciada le montó un pollo por coger sin permiso una de las revistas que dicha institutriz de la seguridad privada había encontrado en un contenedor de basuras... tenía pensado repartirlas, pero no quería que se las llevase alguien que (textualmente) le cayese como el culo (la relación entre esta balconera chiflada y los culos ya ha sido expuesta en este blog). La joven se acercó a menos de una cuarta de su cara y le pegó un grito hipo-huracanado.

Imaginemos un escenario:

En algún lugar de la Comunidad de Madrid, Scarface, Responsable de Equipo de Las Dos Torres se despierta en mitad de la noche y cree estar viviendo una de las dos peores pesadillas que puede tener alguien con su puesto: Una le pasó al responsable del Windsor, su mujer le despertó y le dijo: Oye, que tu edificio está ardiendo. La otra es una vibración prolongada, un temblor de tierra, paredes resquebrajándose y cristales hechos añicos mientras el éter se llena con el eco de un grito lejano.

¡¡¡VETE A LA MIERDA...ERDA...ERDA...ERDA!!!

Beijing. Los cristales del palacio presidencial se han pulverizado y varios tabiques se han venido abajo como las murallas de Jericó. Hu Jintao se lanza en plancha sobre "El Botón Lojo", el que mandalá todo a tomal pol culo polque los amelicanos han decidido lanzal La Bomba. Su secretario le detiene con un placaje y le explica:

"Mantenga la calma Camalada, Inteligencia acaba de llamal diciendo que han intelceptado una llamada de emelgencia de Plosegul explicándolo todo. Sencillamente un segulata, un tal Gol Fo, está hasta los cojoncillos de la talada de su compañela Lo Tenmeyel".

¡¡¡... A LA MIERDA...ERDA...ERDA..ERDA...ERDA!!!

Washintong D.C. el Señor Presidente da una patada a su esposa, Laura "corte de mangas" Bush y se abalanza sobre el balón nuclear creyendo que ha comenzado un ataque nuclear desde algún estado travieso (probablemente Djibuti o las Maldivas). Todos los cristales de La Casa Blanca han volado y sólo quedan en pie la mitad de las columnas de la fachada principal.

Un agente del servicio secreto le placa como en sus mejores tiempos, en el instituto, y le explica:

¡Señor, tranquilo, Señor! ¡¡¡Señor, la NSA nos ha avisado de una llamada de Prosegur explicando que sólo se trata de un guardia de seguridad que está harto de la puta loca de su compañera, Señor!!!

¡¡¡...MIERDA...ERDA...ERDA...ERDA...ERDA...ERDA!!!

En algún planeta en el lado más opuesto y lejano de la Galaxia Andrómeda. Cunde el pánico cuando un terremoto apocalíptico saca al planeta de su órbita (algo muy raro porque el sonido no se transmite en el vacío)

El jefazo de guardia esa noche, H7-25 lanza sus tentáculos sobre el mecanismo de disparo del super rayo jodedor que te cagas, que ha apuntado directamente hacia La Tierra (y hay que tener muy buena puntería a esa distancia) como respuesta a lo que su super-ordenador de control de tiro cree que es un ataque de destrucción masiva. Su ayudante, H7-29, logra placarle como si fuese un funcionario (un antiguo estudiante de instituto estadounidense) recordando sus mejores años en el equipo de fútbol. Cuando los ojos rasgados de ambos se cruzan el ayudante aclara:

¡Saludos! ¡Sosiego y calma! Hemos recibido un informe de una sonda implantada en el culo de un Inspector de Prosegur. Por lo que hemos podido descifrar sólo ha sido una disputa entre un tal VS-Gol-Fo y una maruja histérica conocida como VS-Roten-Meyer. No hay ataque procedente de ese planeta absurdo y subdesarrollado. ¡Tenga una vida llena de sabiduría y templanza!

¡¡¡...ERDA...ERDA...ERDA...ERDA...!!!

Disculpadme este tostón. Tenía que desahogarme. Y si alguien ha sido capaz de leerlo entero, se lo agradezco. Ya os contaré algo sobre mi futuro cuando me ocurra. 

CÓMO CONSEGUIR UN CURSO DE SKELETOR

FASE 1: VENDER TU ALMA AL DIABLO

Os preguntaréis cómo conseguir hacer el curso de skeletor sin que te lo pidan los especiales de la empresa. Sobre dichos especiales hablaré el día que conozca a uno, el día que dejen de ser para mí una leyenda urbana, como los OVNIS, los atlantes o los impuestos.

El primer paso es ganárselo: Deslómate durante tu segundo año en la empresa para que parezca que curras de verdad. Cuando el responsable del cliente (sea o no un maldito conserje con graduado escolar) te ordene algo estúpido, peligroso o humillante, hazlo al grito de  ¡¡¡PROSEGUUUUUUURRRRRR!!! Cuando eso mismo te lo pida tu jefe directo, cicatrices a parte, el grito puede ser el mismo, aunque quede demasiado evidente. Propongo que se utilice el latín (que no ha estudiado el jefe) para gritar S.P.Q.R.!!! (SENATUS PROSEGURUSQUE ROMANUM!!!)

Después recibes una llamada de Chicho (el Chicho que sea) ofreciéndote el curso, un curso que fuera de la empresa podría valer 3.000 pavos. Y durar un mes (aunque el de la empresa sean ocho días a piñón fijo). Después de eso sólo tienes que esperar CINCO MESES. Lo he dicho bien, ¡Y lo repito!: CINCO MESES hasta que te apuntan tras poco menos que traicionar a un compañero (por lo menos yo sentí que le traicionaba) y vender tu alma al diablo (en realidad sólo se trataba de afiliarte al sindicato amarillo que organiza el curso... pero a mí me olía a azufre cuando firmaba).

Es entonces cuando les conoces: He de reconocer que me esperaba a una hilera de rudos matones, tipo SS, vestidos de negro y con rostros inexpresivos, con un perfecto control sobre sus músculos faciales... ese tipo de gente que en lugar de decirte hola, cuando te ven por la calle, te gritan HEIL GUT!.

 Luego resulta que ves una estampa del tipo cómic de Pedro Vera, personajes de Ortega y Pacheco que parecen escapados de Puerto Hurraco. El que no era calvo y gordo, era calvo, gordo y bizco, excepto una tía feucha, con aspecto de putón, que se creía guapa. Para olvidar.

Es entonces, sin honor, sin dignidad, y con ganas de vomitar o de partirte el pecho de risa, como miembro de pleno derecho de un sindicato amarillo, te adentras en un curso que va a cambiar tu vida. Una de las mejores experiencias que he vivido.

(Nota: Las imágenes que adornan esta entrada pertenecen a la gloriosa película Amén, a la gloriosa banda Rammstein y a un equipo de futbito autodenominado cityboys, que se caracterizaron de cara al mundo como Ortegas y Pachecos).

SOBRE COMPAÑEROS: 1- EL SEÑOR LOBO

SOBRE COMPAÑEROS: 1- EL SEÑOR LOBO  

Tengo que comenzar a hablar de mis compis en Las Dos Torres dando un homenaje al Señor Lobo, cuya primera impresión es la que recordaré toda la vida. Podríamos dividir en dos el tipo de vigilante de servicio en Las Dos Torres: Los defensores a ultranza del servicio, la empresa y las buenas prácticas...

Y los normales. Los que comprendemos que cobraremos lo mismo nos esforcemos o no, los que tratamos de escaquearnos lo máximo posible... los que creemos que tanto el cliente como la empresa son una panda de hematófagos que nunca nos agradecerán lo de hacer turnos de doce horas y poner en peligro nuestras relaciones personales y familiares por culpa de un estúpido trabajo.

En realidad yo hago una triple clasificación:

  • Están los que, por alguna razón aman su trabajo. Ya sea por un trauma infantil o por un golpe en la cabeza (aunque en el caso de Rotenmeyer se trata de la más absoluta taradez)
  • Están los que tienen miedo a lo desconocido, o a lo conocido. Miedo a un destino peor (que los hay): Al metro, a RENFE, a los centros comerciales...
  • Finalmente estoy yo: Mi motivación es ver cómo acaba. Y si se me deja elegir, quiero ver cómo arden las dos torres en un infierno de gases tóxicos y altas temperaturas. El Windsor hizo mucho daño.

Os recuerdo mi experiencia con El Señor Lobo:

Con toda esta tensión, una noche se me derramó café sobre el puesto (teclado de ordenador incluido) de una azafata. Nada como un océano marrón y humeante para dar a la situación el toque que le faltaba. Es en esos momentos cuando un compañero con algo de experiencia viene de perlas.

 

El Señor Lobo y yo

 

Cálmate chico, tiene solución. Aunque yo suelo limpiar los teclados desmontándolos no te veo en condiciones de operar, así que sigue mis pasos:

  • 0) Toma estas servilletas y que absorban todo el café
  • 1) Ahora moja un poco de este limpia-hogar que tenemos aquí abajo para situaciones de emergencia en otra servilleta. Huele a limón, pero las bellezas que te harán el relevo perdieron el sentido del olfato debido a fumar tanto en su tiempo de descanso.
  • 2) No nos chupemos las pollas todavía... ahora humedece la punta de estos palillos de oídos (de emergencia) con el limpiador y pásalo entre esas teclas que parecen flotar en café
  • 3) Finalmente coge unas servilletas secas y pásalas sobre la zona humedecida con limpiador. ¿Ves? Como si no hubiera pasado nada.
  • 4) Finalmente, coge todo ese papel que parece haber aplastado a un millón de cucarachas puestas de cafeína y tíralos a esta papelera, coge otra bolsa de basura, cámbiala y tírala en el contenedor que hay fuera
  • 5) Lo has hecho muy bien, ni se mueve ni se nota. Ya estás preparado para anunciar compresas

Tremendo ¿No? Nunca olvidaré ese gran corazón gallego, ni la pasada Navidad, cuando tuvimos que tirarnos todo el turno de noche... y por alguna razón la llamaban Nochebuena. No pudo ayudarme a acabarme el famoso pavo, pero la sesión de cine de doce horas que nos metimos fue apoteósica (casi tanto como nuestro informe: Se suspenden rondas debido a afluencia masiva de personal en estado de embriaguez procedente de los bares y discotecas de la zona... un Iraq de borrachos, vamos).

Recuerdo que le enganché a la serie Galáctica-2003, tanto que su capacidad para hacer una ronda por un edificio y dos parking en veinte minutos (se suele hacer en una hora) se convirtió en la supercapacidad de salir de ronda a y media, y no a en punto, para no interrumpir un episodio.

El final del Señor Lobo estuvo rodeado de misterio durante un tiempo: Un tipo enorme y musculoso, capaz de doblar turno (eso supone hacer 24 horas de pie ¡Y moviéndose!) y de tomar el mando cuando le toca hacer de niñera (esto es aguantar a un novato... de hecho aguantarme a mí) debió estallar ante las exigencias de orden, uniformidad y respeto de un recién ascendido Cara-cortada (tengo que hablar de él más adelante... os juro que es sorprendente).

Claro que no se debe cabrear a Scarface... de hecho cuando pone su cara de jefe te das cuenta de que es hora de recular, de hacerse caquita encima; porque es una cara muy particular. Todos conocemos la cara de póquer, una cara que no expresa sentimiento alguno... un control total de los músculos faciales que impide al resto de jugadores prever cuáles son tus cartas. Ahora imaginad a un tipo de estatura media, con el pelo rapado, la cara cubierta de cicatrices y unas ojeras impropias de hacer turno de día que está jugando al póquer... y que va perdiendo la casa, el coche, a su mujer y a su hija... ¡Esa es la cara de Scarface cuando se cabrea!

Aunque, claro, esa es otra gloriosa historia.

JODER, QUÉ CANSADO ESTOY

JODER, QUÉ CANSADO ESTOY

Sólo quería comunicaros que estoy REALMENTE cansado. Cansado físicamente. De hecho tengo agujetas... y por alguna razón me duele el pelo. ¡Y no debería dolerme el pelo!

Pero me siento jodidamente orgulloso, porque he finalizado el denominado curso de Skeletor. Con muy buenos instructores, algunos conocidos. Con excelentes compañeros cuyo lazo común no pienso romper. Ha sido una semana muy dura por razones ajenas al supercurso de Skeletor. Pero estoy tan cansado que ... que ya os contaré.

Que no falle mi memoria. Estoy harto de lo de las lágrimas en la lluvia.

QUEMADO

QUEMADO  

Ha sido un año muy largo. Un cansado, inacabable y denso año en el que he compaginado (y compagino) el maldito master que me convertirá en Agente Smith con una dura actividad nocturna vestido de exploradora vende-galletas. Un año con un trabajo que en realidad son dos, un curso de dos años en el que me piden que adivine el futuro y... y lo que salga. Un año de apréndete la ronda, apréndete la central, hazme este trabajo, redacta unas actas de tal o cual reunión, escríbeme una tesina... un jodido año en el frente ruso, en el infierno de hielo, en un bucle esquizo-afectivo. Un año sin vida, en el limbo, en la puta nevera.

Sí, ha sido un año realmente duro. Duro y rodeado de freakis. Gente que dice sentirse útil haciendo de todo excepto lo que debería ser su trabajo. Grandes profesionales de la seguridad a los que he tenido que agarrar al vuelo, lanzándome en plancha, porque se habían dormido y se caían de la silla. Gente que, como un personaje en una desquiciada partida de rol, han decidido adoptar un lema que les identifique: ¡Sho he venido aquí a tocarme los güeeeeeeeeeeeevos! Gente que, por alguna razón (trauma infantil, golpe en la cabeza...), ama su trabajo. Gente que tiene miedo a los desconocido, a lo peor... a centros de menores, al metro, a la RENFE, a los hospitales (en ocasiones lo conocido es peor que lo desconocido).

Gente como yo. ¡O peor que yo! Porque un servidor sólo quiere quedarse para ver cómo acaba: Para ver cómo un equipo de seguridad cambia bombillas, friega los suelos, mete y saca del edificio los cubos de basura. Sí: Me quedo porque quiero ver arder las dos torres.

Encima, llevo trabajando quince días casi ininterrumpidos. Intercalando turnos de día con turnos de noche casi seguidos. Cubriendo ausencias y emergencias. Quince días siendo la puta de esa prisión, aquel a quien todos joden, el comodín sin derechos para momentos de apuro Para cuando no es suficiente con cascársela.

Quince días de mierda sin ver a Baby, sin ver a Verdi, durmiendo poco y mal y aguantando gilipolleces. Quince días con la impresión de que tras de mí no había nada, que tras de mí venían las hordas de tipos con cresta, con ropa de cuero y pinchos. Tipos que tiran abajo las puertas de las oficinas al grito de ¡QUEREMOS GASOLINAAAAAAA! Tras de mí sólo venía la candidatura como de Humungus para Presidente.

Hace unos días un nuevo compañero se quejaba de que el servicio no tiene ni pies ni cabeza. Que es una ratonera, una caja de la muerte potencialmente peligrosa. Se quejó de no tener ni puta idea, de no saber qué estaba haciendo... ¡Y de haber tenido que enseñar el servicio a otro compañero en prácticas sin saber qué demonios había que hacer! Se lo dejé claro: Yo te enseñé a ti... ¿Quién coño te ha dicho que sé hacer este trabajo?

Es posible que veamos morir un servicio, que las dos torres se vengan abajo entre llamas, polvo y chorros de agua putrefacta. Y lo peor de todo es que después de tanto esfuerzo me importa una mierda. Tan sólo señalar que hace dos noches perdí una llave -pecado mortal-. Una limpiadora me firmó la entrega y, en un despiste se la llevó. Y no hay copia. Y en caso de alarma habrá que cocear la puerta hasta que caiga. Le redacté a Caracortada mi carta de dimisión, un informe en el que asumía toda la culpa. Y el muy capullo la rompió. Me dijo que era una estupidez y que no me echarían por ello, pero lo peor es lo que no me dijo:

QUE MI CASTIGO ES QUEDARME

(Las imágenes están sacadas de Google y son de las películas Matrix y Mad Max 2)

EL ARMISTICIO DE ROTENMEYER

EL ARMISTICIO DE ROTENMEYER

Os preguntaréis cómo hemos solventado el estado de guerra fría existente entre la señora que lleva dos años teniendo 38 y un humilde servidor que escribe y calza. Lo normal es que los conflictos entre vigilantes duren minutos, roces tontos que acaban en grandes carcajadas o en un certero golpe en la glotis (Nota para el Hombre-Pene: La glotis está muy alejada de la entrepierna... no tiene nada que ver con el sexo). El caso es que existía una situación de tensión (de las que no tienen nada que ver con el sexo... ¿Golfo en brazos de la mujer madura?) que había que solucionar de una manera rápida, sencilla y eficaz (¿Golfo El Graduado?)

 

¿Cómo en el nombre del Señor iba a desembarazarme (tampoco es ningún término sexual) de esta situación? Tras dos meses de frío silencio y del mantenimiento de una distancia de seguridad, dado que si algo le dije a Caracortada fue que no alterase ningún cuadrante para no afectar a los demás, la situación debía empezar a calentarse (os veo venir...) con una serie de gestos de esos que abren camino al buenrollismo (nada que ver con obscenos movimientos pélvicos). La solución vino de la mano de un millón de años de experiencia humana en relaciones intergenéricas (nada que ver con el sexo... ¡Nada!) básicamente, dar la razón a la hembra.

 

Las arañas, o mejor dicho los araños lo tienen realmente fácil: O le das la razón a esa criatura que es diez veces más grande que tú o te come. También le pasa a los mantas (... es una manera graciosilla de decir las mantis macho) pero no son tan listas. Al fin y al cabo a ella siempre le puede entrar hambre después y...  y volviendo al millón de años de experiencia que tenemos los hombres tratando a las mujeres, creo que fue el sabio Grunt de Cromagnon (aunque los entendidos discuten a machete si no fue Hughñ de Neander) quien inventó la frase clave, la idea-fuerza, que nos permite llegar a un acuerdo con esos seres de voz chillona y grandes-grandes tetas que tanto nos complican la existencia.

 

Lo dicho, nada que ver con el sexo.

 

¿Cuál es la clave? Os preguntaréis al leer esto, queridos compañeros... (¡De hecho hermanos!) poseedores de gónadas.  La clave es diplomática, es empática, y es sencilla. La clave está en saber cuándo soltar la frase:

 

Cariño, tienes razón

 

Tres largos meses me costó descubrirlo (mirad si soy cazurro). Tres largos meses durante los que Caracortada no se convenció de que ya era hora de sacar su puño de mi culo.  Puede parecer una exageración, pero el fist fucking aclara las ideas, porque ésta fue un éxito. ¡Otra astuta jugada de Golfo! ¡Ha restaurado un buen ambiente de trabajo de un sólo golpe! ¡Y encima volverá a poder sentarse en breve!

 

 - Pues no creo que dar la razón a la mujer por defecto lleve a nada, si me lo hace a mí mi pareja le mando a la mierda...

 Sí, cariño, tienes razón  

- Es que esa se la puedes colar a una muchacha de 18 o de 25, pero una mujer no traga con un truco tan sencillo 

Cierto, cariño, tienes razón 

Creo que voy a reformar toda la Teoría General de la Seguridad, voy a lograr que en Las Dos Torres haya por fin dos vigilantes y no uno más uno. Sólo con echarle un cable con el inglés (la señora está estudiando inglés a distancia... ¡Empezando desde cero!... joder, tiene mérito) he logrado que colabore más allá de encargarse de su zona. ¡Merezco el Nóbel de la Colaboración y el buen rollo! ¡O cuando menos el Nóbel al mejor comecocos!

 - Pero este edificio está bajo tu responsabilidad y el otro bajo la mía 

Por supuesto, cariño, tienes razón 

- Jo, es un placer trabajar contigo, pese a que yo sea irónica y tú sarcástico 

Claro, cariño, tienes razón

 Con tiempo y esfuerzo lograré demostrar a todo el mundo que el sarcasmo, al igual que la propaganda, es un gran incomprendido que tiene mucho que aportar al mundo.

 - Pese a que seas un soberbio... 

Claro, croata, tienes razón 

- Así me gusta, es un placer trabajar contigo  

 

Me parezco al tipo de aquel chiste, el que le seguía diciendo cariño a su esposa tras veinticinco años de matrimonio... claro que hacía diez que se había olvidado de su nombre. Muchos diréis que esto es una bajada de pantalones, pero es que no había otra forma de que Caracortada sacase su puño de mi culo... y mi ojete lo agradece. Y si opinas, lector, que me he achantado...

 Sí, tío... tienes razón