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Me Cago En Mi Vida

LA NOCHE DE LOS EMPLEADOS VIVIENTES

LA NOCHE DE LOS EMPLEADOS VIVIENTES

Era una noche como otra cualquiera. Ruidos de portazos, gente de la pensión que volvía a las tantas, un montón de Borjamaris pateándose la calle sin decidirse en dónde cenar, a qué discoteca ir o en qué puticlub echar un kiki...  Pocas cosas, excepto una manifestación de la horda de ratas del patio interior reivindicando comida (es que la vieja lleva un tiempo fuera) podría molestarme.

 

Una rata vestida con chaleco y con unas diminutas gafas se pondría a dos patas ante mí, se aclararía la garganta y me leería un comunicado: Como portavoz de la Asociación de Ratas del Patio Interior le exijo que nos provea de comestibles, de lo contrario tendremos que salir de este infecto patio interior y empezar a roer su porra.

 

Pero no, las ratas no estaban como para hablar. Probablemente habían evolucionado siguiendo el modelo de aquella película sobre viajes en el tiempo: En tiempos de escasez, los roles sociales de una horda de ratas se dividen. A partir de entonces habría ratas Eloi, que serían alimentadas sin esfuerzo y llevarían una vida plácida hasta que las ratas Morlock hiciesen sonar la sirena que indica la hora de comer... a las ratas Eloi.

 

Sin embargo no son las ratas lo que llama mi atención, sino una serie de portazos, de pisadas torpes y una especie de sonido gutural continuado que parece decir eeeeeeeeehggghgcereeeeeeebrooooooo”. Así que, para no aburrirme, me doy una ronda extra. Craso error.

 

La instalación seguía normal... quiero decir vacía (es normal a las tantas de la madrugada), sin embargo, al pasear por las dependencias me siento observado... es como si oyese babear a una multitud. Todo parece seguir tranquilo, así que voy hacia la máquina de café cuando un millar de manos (no las conté, pero debían ser tantas como baldosas tiene el suelo) trataban de agarrarme. Eché a correr olvidando el café que acababa de pagar (alguien me debería una explicación... y 20 céntimos), pero de las paredes y el falso techo surgían más manos, incluso a veces se rompían y un montón de cuerpos torpes y ausentes de vida (como en un concierto de reaggeton) caían dentro de esa planta llena de despachos. Cuerpos sin vida ni inteligencia muy elegantemente vestidos, añadiría... más que un concierto parecía la Pasarela Cibeles.

 

Corrí y corrí por ese laberinto de escritorios, ordenadores y aparatos de aire acondicionado, mientras un tsunami de zombis, una jodida marea negra de putrefacción y gorgoteos, me seguía constante, impasible, ignorante de que estaba chocando con las mesas y haciendo caer los monitores.

 

¡CEREEEEEEEEBROOOOOOOOOO!

 

La Fundación para el Estudio y Conservación de los Zombis, La Federación de Amigos de los No Muertos por el Reconocimiento de la Igualdad, y Granjeros Sin Escrúpulos, Límites ni Fronteras, coinciden al recomendar que, en estos casos, los individuos que no hayan sido reanimados postmortem deben alejarse rápidamente de la masa de reanimados devoradores de cerebros, aislarles cerrando puertas y ventanas, y avisar a Mila  Jovovich, sólo que, por alguna razón, no me había sido suministrado el número de teléfono de la actriz y modelo... (algo que no es de extrañar), y que en estos casos, si tratas de poner el coche en marcha no arranca. El equivalente para los vigilantes en turno de noche (los suertudos del turno de día no han tenido un incidente con muertos vivientes desde el último macro-concierto de Operación Truño) es que la llave que tiene que abrir la puerta se atasca... luego la puerta no se abre... luego un millar de manos en descomposición abrazan bruscamente mi cabeza, y veo un millar de bocas llenas de dientes grises abiertas y acercándose, y todo se vuelve oscuro y...

 -         ¿Y qué? ¿Por qué no me coméis?

-         No sé,-dijo uno de los zombis- tienes algo raro...

-         ¡Lo sabía! ¡Sabía que hacía demasiados turnos de noche! Debí parar a tiempo, cuando uno de los vecinos me dijo eso de “Te veo muy pálido y ojeroso ¿Dónde has pasado el verano? ¿En la cárcel o en un centro de desintoxicación?”

-         No chico, tú trabajas por la noche. Nosotros somos zombis... ¿Notas la diferencia? Los latidos del corazón y todo eso...

-         Entonces ¿A qué diablos esperáis para devorar mi cerebro? 

No responde nada, entre las risas del resto de muertos vivientes me golpea el cráneo con el puño, como quien prueba la madurez de un melón

 -         ¡Esto es indignante! ¡Exijo ser devorado zombis de mierda!

-         Sí, claro, otra vez segurata, un menú variado y nutritivo... rico en azúcar glaseada y cafeína...

-         ¿Y qué tengo de malo?

 -         ¿Has comido alguna vez soufle lleno de aire?

-         ¡Oiga! ¡Que tengo estudios! ¡Me licencié en la universidad! 

(Se acerca, me mira, me huele la cabeza...)

 -         Sí, pero en la Complutense... mire joven, ¿Ve a Beatriz? En el momento de finar estaba embarazada de gemelos, ahora tiene que comer para tres zombis

-         Esto es indignante

-         Te lo dejaré claro: Antes trabajábamos aquí, pero un día, de repente, caímos todos inconscientes y despertamos en estado de putrefacción y con un hambre que te cagas...

-         (le interrumpe un zombi) ¡Fue la puta cena de la empresa! ¡Ya os dije que nada de ir a un chino!

-         ¿Pasa algo con el chino? (otra voz surge desde el interior de la masa de seres desorientados y tambaleantes) Yo creo que fueron las emanaciones de aquella bombona que algún idiota abandonó junto a la instalación ¿Pero en qué manos estamos? 

(El zombi con el que hablaba se me acerca)

-         En confianza, chico, no hagas caso a Ramírez... era aficionado a escuchar la COPE y...

-         ¡Ahora me vendrá el señor Gutiérrez con lo de la teoría de la conspiración! ¡La culpa de todo esto la tiene Zapatero!

-         Cierra el pico

-         ¿O qué? ¿Vas a despedirme?  

Estos son los momentos dorados, los minutos de confusión en los que la presencia de un vigilante de seguridad profesional se hace con las riendas de la situación y logra restablecer la calma en los presentes... ¡Eh gente! ¿Y si pido unas pizzas? 

-         Olvídalo, chico, comer pizzero es como comer segurata...

-         Bueno, muchos están estudiando en la universidad... Ingenieros, gente de Bellas Artes, algún futuro Periodista

-         Olvídalo, la última vez vino uno que con sólo olerle nos provocó gastroenteritis... un chico alto y flaco, con gafas y un olor corporal de los que advierten que está adiestrado para evitar ser devorado por zombis, fieras y alimañas...

  Les hice una seña como para que esperaran, la típica seña de controlo la situación, en media hora su comida estará aquí... ¿Qué iba a hacer? Sólo me quedaba dar el paso más lógico. Coger el teléfono: ¿Hola? Necesito un inspector en mi instalación... que venga con un bote de salsa barbacoa.

UNA "Senior" DESAPARECIDA

UNA "Senior" DESAPARECIDA

Un puente no siempre significa buenas noticias, sobretodo cuando trabajas los fines de semanas y los festivo... ¡Máxime con lo que tenemos aquí! Pero en ocasiones los problemas se eliminan a sí mismos sin querer... atentos a la jugada:

 

Me tocó trabajar del día 11 al 13, más el puente (14 y 15) y luego el fin de semana (18 al 20). Eso significa (vistos los precedentes de otros puentes) que mi queridísima dama senior (perdón... quise decir jodida vieja) tendría cerrados durante ocho de los siguientes diez días todos los lugares que suele frecuentar: Bares y restaurantes para consultar listas de precios y quejarse a posteriori, supermercados y... y nada más, porque a parte de caminar entre los cuatro bancos de la acera aledaña y sentarse en ellos no hace otra cosa. Bueno, eso y alimentar a las hordas de ratas que habitan en su casa y en el patio interior.

 

Ya el primer fin de semana lo vimos caer con un par de visitas de su médico (tengo vagos recuerdos del Dr. Mondongo) y ya nos preparábamos para lo peor. Mantuve una ligera conversación con el tipo de Teleasistencia Municipal, y me habló de la carga de soledad, del deterioro cognitivo... joder, parecía que volviese a estar elaborando el boletín de Júbilo. Le advertí que ella era muy dada a avisar a los servicios de emergencia cuando se aburría, y me dijo que eso ya se lo pasaban a su médico de cabecera. Entonces le comenté que también solía pasar por allí, pero mi lucha interior contra esa vocecilla que nos dicta el buen camino y mi pésima memoria me jugaron una mala pasada:

 -         Sí, es un hombre negro, distinguido, el doctor...

-         No digas Mondongo[1]

-         ...Lo tengo en la punta de la lengua, empieza por “eme”...

-         ¡No digas Mondongo! ¡No digas Mondongo!

-          ... doctor Ma... Mo... es un apellido como africano...

-         ¡Golfo! ¡Por tu padre! ¡No se te ocurra decir MON-DON-GO!

-         ¡Mengele! ¡El doctor Mengele!

-         Genial, maldito babuino, has pasado de ponerle un nombre despectivamente africano a ponerle el nombre de un nazi. 

Bueno, pasó un día, y el buen doctor había recibido ya cuatro llamadas de la encantadora señora. Llegó de visita, e incluso se ofreció (vista la dieta que seguía la señora) a pagar de su bolsillo tres comidas al día para ella en un bar cercano. Mauricio, visto lo visto, informó al galeno de que la señora utilizaba a las chicas de los servicios sociales para hacer la compra, evitando con ello el aseo y promoviendo la cría, engorde y reproducción de grandes moscas en la instalación[2].

Las frases del doctor lo decían todo: Me llama cuatro veces al día, a veces estoy en un quirófano... ¡O follando coño!...

También le contó el Mauri que la señora era muy dada a las ofertas de las distintas sucursales bancarias (eso de ingrese 3000€ en una cuenta y le regalamos una batería de cocina), lo que empujaba a sospechar que la señora tenía una considerable cuenta corriente en algún banco o una suma mareante bajo el colchón... pese a vivir como vivía. Por lo tanto, el doctor decidió tomarse unas vacaciones...

 

Al día siguiente vino una ambulancia a recoger a la vieja lo que, al menos, nos daría las típicas cinco horas de descanso (léase periodo de observación en urgencias tras el que la dama senior volvía al edificio quejándose de que no le habían dado de comer... según Mauricio esta mujer ha interpretado que el hospital es un restaurante y las ambulancias taxis). No regresó en toda la noche... volví al día siguiente y nada... que no aparecía. ¡Menuda eficiencia la del Menge...! joder, a lo mejor la vieja, la que creía que era la portera, ahora está dentro de una caja de cartón convertida en galletas verdes...

 

Salí de dudas el último día de mi mega-turno. Se abre la GRAN PUERTA y entra un jubilado. Se pone muy chulo (probablemente al comprobar que no soy Mauricio), e incluso me dice su nombre, no antes de indicarme que no sabía con quién estaba hablando, pero seguido de un no quiero que apunte usted nada ahí[3]. Resultó ser el hermano de la señora, que venía a recoger el correo y a ver cómo estaba la casa. Luego me dio algo de cháchara sobre lo que fue para él ser portero de ese edificio en tiempos del Tiranosaurio, y que ella estaba ingresada en el hospital desde hacía una semana (cosas del médico... supongo que conoce gente). La razón del cambio de actitud de este tipo fue que en lugar de mandarle a tomar por donde cargan los camiones, decidí mostrar mi lado más humano e interesarme por la anciana. Supongo que PROSEGUR, además de un manual, nos expone a mensajes subliminales sobre las relaciones humanas y tal, porque a posteriori no lo comprendo.

 En fin, que todo tranquilo los últimos diez días... me pregunto cuánto durará. Y sobretodo me pregunto ¿Por qué demonios no se hizo esto antes?


[1] NOTA: El doctor no se llama Mondongo, su Apellido es otro, y como leerá más adelante resulta un auténtico santo varón.

[2] No es coña, incluso resistían el insecticida. Llegué a utilizar la defensa reglamentaria para tratar de derribarlas... y visto el destrozo pasé a amagar golpes con la misma para comprobar si las moscas conocían el miedo. Después se me ocurrió solicitar a la empresa una batería antiaérea para mi mayor seguridad... con moscas tan grandes nunca se sabe. 

[3] Claro, como para decirle eso al Mauri... existiría un 100% de posibilidades de ser mandado a tomar por el culo...

OPERACIÓN BOMBONA

OPERACIÓN BOMBONA

El trabajo de vigilante en turno de noche está lleno de sorpresas. No sé si será por este destino en particular o si en otros lugares (seguro que sí) pasan todo tipo de cosas. En particular, en este castillo de quietud y armonía, por el día no paran de ocurrir cosas divertidas... y por la noche lo que no dejan de pasar son cosas realmente extrañas.

 

Por ejemplo: El otro día, durante el relevo, se acercó a la puerta un coche color pistacho brillante con dos borjamaris dentro. Uno de ellos abrió la portezuela, y tanto sus dos ojos saltones como él (indicio de que iba hasta las cejas) nos preguntaron a Mauricio y a mí si ya habíamos abierto. Yo a cuadros, y el Mauri tratando de no partirse de risa, hasta que Borja-farlopa-Mari añadió ¿Pero esto no es un bar?, tras lo que decidió volver al bakala-móvil en busca de un lugar donde echarse un cafecito.

 

No era la primera vez que ocurría. Según Mauricio, hace poco se acercaron dos chicas le dijeron que querían reservar mesas para una cena de empresa. El Mauri, no tuvo otra idea que preguntarles cuántas iban a ser, si serían todas mujeres y si querían espectáculo. Las chicas tardaron unos minutos en darse cuenta de que el bueno de mi compañero no estaba tomando nota. Cuando le fueron a preguntar por qué repararon en el uniforme (a Mauricio se le ve de lejos, y vestido de marrón más) y se fueron sin más. 

 

Si lo de la Operación Cafetera os hizo gracia, esto os va a encantar. Portazos, y ruido de ratas aparte, lo más raro (pero jodidamente raro) que he llegado a vivir me pasó hace relativamente poco. Seis menos cuarto de la mañana, la rutina del repartidor de periódicos se ve alterada por un deseo irrefrenable de llamar a la puerta. ¿Qué coño querrá éste ahora? Nueve meses limitándose a dejar el periódico ahí tirado sin esperarse a que lo recoja (lo que me da cierto complejo de perro doméstico) y ahora aporrea la GRAN PUERTA PROHIBIDA como si Nerón hubiese sido elegido Alcalde de Madrid, y lo que es peor: Cometiendo un 13-79 (despertar a un vigilante de seguridad). Cuando salgo a recoger la prensa va y me dice ¿Has visto lo que tienes ahí?

 

Obvié lo de explicarle que desde mi puesto no se ve una mierda, y que había coches aparcados delante, pero en algo tenía razón: Alguien había dejado una bombona de gas en la acera de enfrente. Justo delante de la instalación... bueno y de una pizzería. Lo primero que me vino a la cabeza es si me había perdido algún vídeo de Al Qaeda en las noticias, es posible que Al Zawahiri hubiese decretado algún tipo de fatwa contra las pizzerías (¡Sirven pizzas con jamón! ¡Y el jamón lleva cerdo! ¡Muerte a los herejes comedores de cerdo!).

 

La bombona era rara. Me recordó a las que traían a casa de mi madre cuando tenía la cocina de butano, pero aquellas eran de color gris metalizado, y esta era más pequeña... blanca... y con una especie de rombo de color verde con una palabra ilegible debido al desgaste. Por lo tanto, mi PROSEsentido y yo decidimos coger el teléfono y...

 -         Hola les llamo desde... soy el vigilante de seguridad. Tengo una bombona de gas abandonada frente a mi instalación (¿Complejo del Castellano?) ... la bombona es de color blanco con un rombo verde, no sé qué contiene ...-         Le  paso con los bomberos...-         Buenas noches les llamo desde... soy el vigilante de seguridad. Tengo una bombona de gas abandonada frente a mi instalación. La bombona es de color blanco con un rombo verde y...-         ¿Sabe que contiene o si tiene alguna fuga? -         No y no pienso acercarme a esa cosa

A los cinco minutos ya estaba oyendo las sirenas y viendo las luces amarillas reflejadas en las paredes de los edificios colindantes. Vinieron como cinco en un camión... con casco y todo. La cara del que parecía el jefe no se puede describir con palabras... pero sí su primera frase al ver el objeto: ¿Y esto qué coño es?

 

Durante quince largos minutos examinaron la bombona. Descubrieron que estaba vacía... descubrieron que en el rombito verde ponía algo... Non inflamable o algo de eso, pero la frase con la que me lo comunicó uno de los bomberos sí que fue cojonuda: No te preocupes, no va a estallar: Pone No inflamable, pero la hijaputa de la etiqueta está desgastada. En seguida le interrumpió otro de sus compañeros ¿Pero qué coño es lo que contiene? Pentacloroflorato de... ¿Qué demonios es eso? Joder, chico, nunca te tomes una caña aquí...

 

Traté de recordar mi formación como vigilante... supongo que habría una lección del tipo Protección contra objetos contenedores de sustancias gaseosas desconocidas que están vacíos y que han sido abandonados cerca... pero o no la recordaba debido a llevar nueve meses haciendo turnos de noche o sencillamente nunca existió tal lección. Luego les pregunté si por el color de la bombona no se podía saber si el contenido era peligroso... sus caras reflejaron una expresión híbrida, entre el y yo qué coño sé y un evidente tengo cosas mejores que hacer. La reflexión sesuda sobre esta cuestión me llevó a una conclusión: Una bombona de color rojo o naranja con el rombito rojo, amarillo o también naranja indicaría peligro, aunque eso no explica por qué hay bombonas de butano de color azul o gris metalizado... ¿Y una bombona de color blanco con el rombito verde qué coño indica? ¿Frío y respeto al medio ambiente?

 

Debí pensar esto último en voz alta, porque uno de los bomberos, el que no estaba mirando por las ventanas del restaurante en búsqueda del personal de limpieza, sentenció: Es una de esas bombonas que usan los grifos de cerveza para dar presión...

 

Sintiéndose idiota (FASE 1): Al parecer existen detalles del mundo de la fría, espumosa y refrescante bebida que desconozco. Decía la letra de una canción de Steelcap “La cerveza es mi pasión, es mi puta perdición”. Yo suscribo esta gloriosa frase, pero le añadiría: “...Pero cuando se trata de cerveza de barril reconozco que no lo sé todo sobre ella... ¡Y eso que curré en un Burger King, pero me limité a fregar el puñetero suelo!”

  

Finalmente, me tomaron los datos, y el que parecía el jefe me aclaró que no se la llevarían porque no iba a arder ni a explotar. A mi pregunta de qué coño hago ahora me sugirió llamar a los municipales... ignoro si ahora la Policía Local se dedica a recoger la basura, pero les avisé obedientemente. El policía que habló conmigo me preguntó si estaban allí los bomberos, cuando le dije que sí me respondió que daría el aviso...

 

Llega Mauricio, le informo y me pregunta si soy tonto del culo o qué. ¿La bombona estaba dentro de la instalación? ¡Pues por qué coño haces nada! ¡Es como si una pareja discute frente a la puerta y él la cose a navajazos! Subes a otro piso y si preguntan dices que estabas de ronda! ¡Tú y tu puta costumbre de meterte en líos! Ahora vendrá una factura de los bomberos y la pagarás tú... que sepas que ronda las 80.000 pelas. ¡Y haz un informe! ¡Y avisa a Inspección! El inspector me contestó que vale, gracias.  El informe lo detalló todo, y el precio de los bomberos me parecía excesivo, así que consulté el PROSEmanual...

 

Sintiéndose idiota (Fase 2): El PROSEmanual dice que no se debe llamar a los bomberos en caso de no haber fuego porque la empresa deberá pagar por su salida, y (ojo al dato) el coste ascendía en 1996 a 35000 pesetas en el centro de Madrid...  ¿Para qué coño me sirve el precio de 1996? ¡Yo hice el curso a finales 2005! Me sentí tentado de llamar al centro de formación y preguntar cuántos maravedíes costaba en 1621. Aun así, la cifra que dijo el Mauri suponía un incremento del 15% anual en los últimos 10 años...

 

En fin que llego a casa, se lo comento a Baby y se echa a reír. ¿Y qué esperaban? ¿Que no hicieras nada? Imagínate que explota o algo. Luego eché un vistazo en Internet... lo único que encontré era un artículo de la edición digital de 20 Minutos en el que decían que los bomberos sólo cobraban por despistes del tipo he salido de casa sin las llaves ¿Podrían reducir a astillas mi puerta blindada con sus hachas? O mi gato se ha subido a un árbol ¿Podrían bajarlo sin lanzarle piedras?

 

Respecto a que cobrasen por venir a ver (no a retirar) una bombona de gas abandonada de contenido desconocido... bueno, como comunicador el mensaje que me mandarían sería algo así como:

 

A)    Opción comadreja: La próxima vez espera a la hora del relevo y échale el marrón encima a tu compañero.

B)     Opción Windsor: En caso de fuego espera a que arda medio edificio para que quede claro que es un incendio, no sea que te cobren por venir.

C)    Opción “Estaba de ronda”: ¿Bombona? ¿Qué bombona?

 El caso es que al día siguiente volví y la puta bombona no estaba. Le pregunté a Carlos y se echó a reír: Niño, puedo asegurarte que la policía no ha venido, se la han llevado pero no sé quién... Cuando le pregunté quién cojones se había llevado MI bombona me respondió, evidentemente, No lo sé, yo estaba por arriba... de ronda.  

DEPARTAMENTO DE MOTIVACIÓN DE PERSONAL

DEPARTAMENTO DE MOTIVACIÓN DE PERSONAL

Queda poco para que cumpla un año en la compañía y, revisada la propuesta de “Haz carrera en PROSEGUR” no veo del todo claro el camino de promociones. ¿Inspector? Sin carnet de conducir no creo... ¿Jefe de Cámara? Si no se refieren a “jefe de camarilla” tampoco está demasiado claro... en Júbilo jamás pasé de de ser “Ayudante del Cámara” (guiño), y lo del Departamento de Comunicación suena muy raro... parece más enfocado a las RRPP y a la publicidad que al periodismo (deberíais leer la revista interna que nos mandan a casa).

 

Pero no me rendiré, si no hay un Departamento en el que entrar a modo de promoción, inventaré el mío propio... ¡Con casino! ¡Y con furcias si es necesario! De modo que, en un momento de iluminación, se me acaba de ocurrir crear el Departamento de Motivación de Personal que, básicamente, hará lo mismo que tratan de hacer los de personal y los de formación, pero de un modo más absurdo y divertido.

 

La motivación del personal operativo tiene una solución fácil: ¿Qué motiva a alguien a ser vigilante de seguridad? Pues una de dos cosas, el dinero o lo de parecer un policía. Por lo tanto la solución vendría de la mano de conseguir aumentos de sueldo en el personal (algo que los de administración tratan de evitar para no mandar la empresa a la ruina) para unos, y repartir estrellas de sheriff, gafas de espejo y tabaco de mascar para otros (algo que el departamento jurídico y los psicólogos de la empresa quieren evitar por el bien de la población civil).

 

Y el avezado lector dirá ¿Cómo piensas motivar a la gente sin darles más pasta o disfrazarles de Redneck? ¿Eh listillo?

 

Aquí es donde entran el juego el talento y la creatividad de un comunicador... (Vale necesitaré ayuda) a la hora de poner en circulación mensajes motivantes. Por ejemplo, de cara al reclutamient... el fomento de la contratación:

-         Las chicas los prefieren de uniforme. Un clásico, pero vete a demostrarle a alguien con dos dedos de frente que convertirse en un browny wear hará que las damas caigan rendidas a sus pies...

 

 ¿Y en cuanto a ellas? ¿Es que los tíos las preferimos de uniforme? En la plantilla hay más de una leona, pero... no sé, para mi gusto basta con que lleven unos grilletes y les vaya la marcha.

-         Trabaja con el líder del sector en un proyecto competitivo y... Descartado. 9 de cada 10 economistas prefieren trabajar en algo relacionado con la economía, y el décimo no acabó la carrera, pero el Telepizza le permite compaginar un sueldo de subsistencia con la vida personal y familiar.

-         Podrás coser a leches a quien te venga en gana. Hmmm... una mentirijilla bien colada puede funcionar, pero esto no es la Unidad de Intervención Policial, y ni siquiera ellos tienen licencia para dar cariño arbitrariamente.

 

Así que, revisada la famosa Pirámide de las Necesidades Básicas de Maslow, iré directamente a los instintos básicos:

-         Si tú trabajar en PROSEGUR, tú comer... no, me parece excesivo. Otros empleos permiten la ingesta diaria de alimentos, pero...

-         SI TÚ TRABAJAR CON NOSOTROS, ASEGURAR QUE TU PENE CRECER UN MÍNIMO DE 15 cm. ¡Eureka! Ya lo tengo: No hay nada que más desee un hombre que tener una enorme p.... claro que también hay que incorporar mujeres a la plantilla, ya lo dijo uno de los jefazos cuando hice el curso: “A veces el cliente pide sexo[1]...” y es probable            que la posibilidad de tener una enorme y bulbosa tranca llena de venas palpitantes no sea el deseo máximo de cualquier chica que se acerque al centro de formación a pedir empleo... ¡LAS TETAS! ¡Trabajar con nosotros hace crecer las tetas! Y si alguno de los varones quiere tener tetas que tenga la decencia de hincharse a beber cerveza, que no puedo estar en todo[2].


[1] NOTA ACLARATORIA: Se refiere a que, en ocasiones, los clientes piden que el vigilante sea hombre o que sea mujer.

[2] Joder, no he empezado aun a trabajar en un escritorio y ya he pillado la actitud.

Dibujando a Mr. Burns (dve)

Dibujando a Mr. Burns (dve)

Dibujando a Mr. Burns

Dibujando a Mr. Burns

EVOLUCIONANDO

EVOLUCIONANDO

Importa un rábano que no escriba hace mucho tiempo. Bueno, al tal Ico sí que le importa, pero eso es lo de menos. Dada larga temporada sin comunicarme, trataré de hacer un breve resumen de lo vivido.

 

-         Operación “Quitar de en medio a estos dos” (paso previo a la Operación “Quitar de en medio a todo el mundo”): Tras fracasar a la hora de confundirles de género, me he decidido a eliminar la presencia física de este par de merluzos. Esta operación se ha subdividido en un pequeño grupo de operaciones puntuales, a saber:

 

1-     Operación Job-job, bautizada así en honor a la iguana que sirve de mascota a Selma, la hermana de Marge Simpson. Se trata de hacer lo mismo que ella: Morder los dedos de los pies de Golfo cuando duerme con la excusa de creer que ha muerto y se devora su cadáver. En realidad es una operación de privación de sueño como las que practican casi a diario los interrogadores del Mossad.

2-     Operación Iglesia Católica, bautizada de tal modo en honor al personaje de Stewe (Padre de Familia) Su objetivo es neutralizar todas las relaciones sexuales del siguiente modo: Colarme en al habitación de estos dos cuando cierren la puerta dejándome fuera, para luego saltar a una mesilla de noche y mirarles fijamente. También barajé el nombre de “Operación ¡No puedo! ¡Me está mirando!”.

3-     Operación “Puto Crío”: Visto que la paternidad es una experiencia traumática en los primeros años de la criatura, me he decidido a hacerme pasar por bebé. La clave es no dejarles salir de casa sin que se sientan culpables, para lo cual me espero a que vaya a salir cualquiera de los dos para acercarme a la puerta. Entonces, cuando uno de ellos sale, empiezo a maullar como si llorara, de modo que el otro, al escucharme, se lo cuente al que salió, logrando así que se sientan culpables por salir de casa incluso a tirar la basura. Con ello puedo lograr su muerte social, económica e higiénica.

-           Operación “Gourmet”: Es una operación secundaria, por la que trato de complicarles un pelín más la vida, exigiendo determinados tipos de comida cuando soy del todo capaz de comerme cualquier cosa.  La operación ha llegado a retorcerse aun más cuando, esta semana, Baby preparó lentejas. Se empeñó en que comiera un poco... ¡Y le hice dármelas de una en una!

-         Operación Sado-Gato: Cuestión de estética. Como se puede observar en la imagen, me han comprado un collar de peto, a sabiendas de que resulta muy molesto. La clave para que me dejen ir desnudo por la casa es fingir no sólo que me gusta el collar, sino también que me afecta... ¡Como si no me gustase lo suficiente eso de arañar y morder!

¡ADIVINAD QUIÉN SOY Y QUÉ TRATO DE QUITARME!  

CHEWE

CHEWE

 

Muchos manuales de auto-ayuda[1] hablan de la importancia de las relaciones personales en el ambiente de trabajo, y generalmente llevan razón... lo que probablemente explique por qué voy de culo y sin freno.

 

¡OH!, ¡Sí!, ¡Intégrate en un equipo ganador! Haz de tus compañeras de trabajo tus amigos y... ¡Qué coño! ¡Haz de ellos tu familia[2]! ¡Invierte parte de tu tiempo libre[3] en conocerlos mejor! En interactuar con ellos, en... y bueno, yo es que lo intento pero, una vez más, la única ley no científica en la que creo a pies juntillas (la del maldito Murphy) me lo impide.

 

Primer chasco:Ayudando a los demás a pasar las pruebas físicas”

 

No soy le más indicado para hacer de monitor... ni siquiera para hacer de monito, pero una vez logré ponerme en forma, y eliminar los diez kilos de grasa cervecera que protegían mis abdominales, logré superar lo de las dos putas dominadas... a lo que, solidario de mí, me ofrecí a echar un cable a los compañeros que aun quedaban atrás... a priori, un híbrido de Gandhi y la Madre Teresa de Calcuta habría resultado un auténtico hijo de siete padres comparado con mi acto desinteresado de bondad, claro que... bueno, cuando machos y hembras se entrenan juntos el roce hace el cariño... no tengo idea de cuándo, ni cómo... y dependiendo de la hora del turno de noche en que me  encuentre es probable que no recuerde ni quiénes, pero en un entorno, como el seguratil, donde el exceso del mal denominado tiempo libre (se supone que estamos trabajando) nos convierte a todos en una horda de cotorras chismosas, es normal que la expresión “quedar para entrenar en el gimnasio de la empresa” signifique algo relacionado con túneles ferroviarios, coches con un capó larguísimo, perritos calientes y banderas de Japón. Añada a eso un tipo que no sabe ni qué viento le da por estar de perenne en el turno de noche, y acabará comprendiendo por qué la mitad de mi promoción debe pensar que soy una especie de locaza... podría ser peor, podría serlo de verdad, y aunque la imagen me importa una mierda, reconozco que hay formas mejores de integrarse en un equipo ganador.

 

Segundo Chasco: “Preséntale tu novia a tus compañeros de trabajo”.

 

Sí, el glorioso día que nos examinaron para la habilitación celebramos nuestra victoriosa presentación al examen teórico yéndonos de cañas... Dado que estaba cerca de mi barrio me dio por ejercer de buen anfitrión y guiar a las compañeras y compañeros presentes por el nobilísimo Oporto y... ¿Qué diablos? En un acto de temeridad de cara al comadrejeo sexual, avisaré a mi señora para que se venga... claro que Baby no estaba por la labor... ¡Y el Gurú permanecía en silencio, agazapado en algún lugar! Así que hube de solucionar esa rareza (bueno... también me equivoqué de piso al llamar al portero automático... en mi propia casa... demasiados turnos de noche) enseñando fotos que guardaba en mi móvil de mi dominante y del gato...

 

Claro que cualquiera puede pensar que fotos tan originales como las mías pueden haber sido sacadas de Internet... ¡Seguro que el Golfo vive sólo! ¡En un piso sin muebles! ¡Con la única compañía de un montón de latas de cerveza vacías a las que llama amigos!

Ya dijo Andrew Dent (el de “La Guía del Autoestopista Galáctico”) eso de no soy raro... sólo me pasan cosas  raras. Un compañero se obsesiona con una chica de nuestra promoción y a mí no se me ocurre otra cosa que decir que “Para mí  el mayor morbo que tiene es el de desafiarla a un combate cuerpo a cuerpo y que me de una paliza”, y se ve claro que lo de integrarse en un equipo ganador queda más lejos que mi otro deseo oculto: Coronarme Rey de Zimbabwe.

 

Conclusión: “Si vas a cagarla, cágala bien”

 Ante tal situación límite, me he decidido por la mayor: Si vamos a quedar como el culo ¡Que sea un culo enorme! Por la presente, procedo a inventarme a un compañero que me de conversación en las noches largas y solitarias en las que se supone que trabajo. Me debería haber pedido a una ella... con un enorme par de ellas, pero como soy tan raro, rizaré el rizo con lo último en auxiliares de servicios: ÉL es enorme (como dos metros y medio), ÉL es muy peludo... y no es que no le permitan ser Vigilante por no ser español o comunitario... no le dejan porque no es humano, sino un wookie. ¡Saluda Chewbacca!

 ¡¡¡GRROOAAARGHHH!!!  

 

Cuando tienes por auxiliar de servicios a un gigantesco wookie de las profundidades del planeta Kashyyyk, todo son ventajas: Si alguien olvida cerrar la puerta le mando a explicárselo a Chewe, si mi relevo se retrasa, le rendirá cuentas a Chewe, las ratas que acompañan a la vieja a la hora de repartir la comida que compra tampoco se acercan a la garita del vigilante, no  sea que me de por imitar a Han Solo, corriendo a toda velocidad por los pasillos al grito de ¡Ayúdame Cheweeeeee! No sólo se trata del alimento natural de un gigantesco y forzudo homínido extraterrestre, sino que, además, sus rugidos acojonan un huevo... aunque yo seré el único que los comprenda porque, a fin de cuentas, quien aprende euskera puede aprender wookie. ¿Que un inspector nos va a meter un puro tras preguntarnos eso de ¿Doo-da Too-ta, Solo? Pues sólo hay que recordarle que no conviene soliviantar a un wookie.

 Tras esta ida de pinza imagino mi siguiente visita a las oficinas de la empresa: Un señor con traje gris me enseñará una cartulina blanca con un borrón de tinta en el centro y me preguntará “¿Y tú qué veh aquín?”


[1] Aunque se titulen “Cómo lograr el éxito en el mundo empresarial post-moderno” o “Intégrate en un equipo ganador” siguen siendo manuales de auto-ayuda.
[2] Esto también quiere decir que nada de sexo.
[3] ... y repito nada de sexo... a lo que añado: Aquí se viene a currar, no a hacer amigos... los amigos en tu tiempo libre que una cosa es un equipo ganador y otra una panda de vagos que no da ni chapa.