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Me Cago En Mi Vida

MÁS ALLÁ DEL LÍMITE

MÁS ALLÁ DEL LÍMITE

Lo de las teorías de la conspiración resulta un tema apasionante, fascinante. Aunque siempre creí ser el cobaya de un superexperimento raro y secreto, he empezado a sentirme muy raro este año : Veía cómo Hamas condenaba atentados yihadistas en Egipto, al Otegi lamentarse de no haber sabido valorar el subfrimiento de las víctimas de ETA;  A Rice y Blair valorar positivamente la Alianza de Civilizaciones...

 

Sí, he visto cosas que nunca imaginaríais, peor mucho más fuerte que atacar naves en llamas más allá de Orión, más espectacularmente raro que ver Rayos C brillar junto a la Puerta de Thonhouser, es despertarse un domingo por la mañana, servirse un café, poner la tele, y ver que España va ganando la final del Mundobasket por más de veinte punto a falta de un minuto. ¡Joder! -me dije- Ahora tendrán que superarse para cagarla como siempre.

" NO LE PASA NADA A SU TELEVISOR, CONTROLAMOS LA EMISIÓN..."

 Hemos ganado el mundial de baloncesto... felicidades a todos. Sigo sin creérmelo.

ABARATANDO COSTES PUBLICITARIOS

ABARATANDO COSTES PUBLICITARIOS

(Una idea original de Baby 876-5312 con la participación de Golfo 712-6163)

 

He tenido una idea para aprovechar los recursos económicos que nuestra sociedad nos ofrece. Es evidente que un gran número de pequeñas y medianas empresas no acaban de despegar porque no pueden costearse una campaña publicitaria que les sitúe en el mercado. Como comunicadora de origen ex-soviético (de la República 16ª), he hallado la solución para ofrecer a estas empresas una opción barata y eficaz de publicidad.

 

Me parece inconcebible que aquellos que no han sido condenados a penas superiores a 5 años no sean obligados a realizar trabajos forzados, una posibilidad que rebajaría los costes de las viviendas y las obras públicas y permitiría por fin que, en este mundo, alguien gane menos por su trabajo que un periodista. Mi idea es que los anuncios los protagonicen presos a cambio de una reducción de condena. Además, el dinero que generasen se podría reinvertir en mejorar las instalaciones de la prisión: Mejores guardias, mejores armas, una batería de emergencia para la silla eléctrica o una conexión a Internet más rápida para la galería de estudiantes de Periodismo que un día cometieron un error. 

 

Mi condena a quince años ( por quemar un autobús lleno de monjas y boyscouts) y yo nos permitimos recomendarle estos cepillos de dientes, señora, fáciles de afilar por su extremo sin cedras para apuñalar al pescadero que siempre le cobra de más en el mercado.

  

También podrían encargarse de las labores creativas. ¿Por qué limitarse a picar piedra o fabricar matrículas de coche cuando podrían encargarse de idear y rodar comerciales?

 

Tras tres años fabricando matrículas y haber hecho un curso de ofimática, me he dado cuenta que la piel de mis manos perdía tersura y suavidad, pero la crema Alcatraz me ha venido como agua de mayo. ¡Crema Alcatraz! ¡Para que sus manos vuelvan a una edad dorada!

 

Esta idea no es novedosa, recuerdo que en un cómic de Pedro Vera, le conmutaban a una chica, que había roto un Madelman expuesto en un museo, la pena de muerte a cambio de interpretar el papel, en un anuncio de lejía, de una chica del futuro que ofrecía a las señoras de principios del siglo XXI la solución para las manchas que no se van. ¿Por qué poner a esas masas de hombres y mujeres vestidos de naranja a trabajar como cobayas humanos cuando pueden, por ejemplo, anunciar herramientas de bricolaje? ¿Y por qué no presentar programas como Bricomanía?

 

Mi nombre es Joe, y fui condenado a treinta años por asesinar a veinte ancianas para luego comérmelas. Mi larga experiencia en lo que se refiere a fugas me lleva a recomendarles el martillo neumático San Quintín. ¡Perfora Puta Madre! ¡Mejor que una cucharilla de postre!

  

Incluso se podrían aprovechar los programas de reinserción, al fin y al cabo sólo los mejores creativos y actores encarcelados verían sus condenas aumentadas (eso sí en secreto) pese a que la zanahoria para que picasen sería la reducción de pena.  Si los actores y creativos publicitarios se rebelasen contra esta competencia desleal serían condenados de inmediato, y mediante un juicio sumarísimo, a cadena perpetua. Los grupos de presos creativos se organizarían por gremios: Los ladrones para anuncios de Banca o campañas del Ministerio de Hacienda, los asesinos se encargarían de anunciar productos de limpieza, y los estafadores para el sector inmobiliario y los seguros. Además, serían concentrados en la misma galería y se les ubicaría en celdas próximas para formar equipos de creatividad que recibirían nombres como El ladrón feliz, En busca de la caja fuerte o Chorizos & Rateros Brainstorming. Algunos equipos con nombres como El Soplón, necesitarían protección especial debido a posibles confusiones en el patio o las duchas, y por supuesto se les liberaría de tareas pesadas, como fregar la galería o preparar la comida. Al fin y al cabo ¿Por qué gastar 6000 Euros al año en mantener a alguien que no trabaja?

NO PAGÓ EL ALQUILER...

NO PAGÓ EL ALQUILER...

Existen momentos gloriosos que deben ser recogidos y guardado para la posteridad, no sea que se pierdan, como decía Roy Batty en Blade Runner, como lágrimas en la lluvia. Recuerdo uno en particular. Habían terminado las ponencias y el cóctel de Las Jornadas de Dependencia de Júbilo, cuando Ned, actuando desde la experiencia, me recomendó irme con él a la redacción a preparar el boletín del día siguiente (no penséis mal... nada de gomorría el tipo es un buen cristiano) porque, de lo contrario, nos pillarían por banda para desmantelar y cargar las pancartas y adornos que la empresa llevó para tal fin.

 

Entre la tormenta de ideas, las teorías de la conspiración, una demostración de acento canario (llamaba desde la oficina pero es que llamaba a mi madre y...) surgió el tema de las viviendas en alquiler como solución a la carestía de techo digno que sufre nuestro amado país. Claro que el bueno de Neddy resultó ser propietario de una casa en algún lugar de ésta, nuestra Comunidad Autónoma (en realidad ninguno de los dos nacimos en Madrid pero eso hoy en día importa muy poco)

 

Por definición, un conservador liberal trata de conservar lo que tiene. Con esta idea como mantra, la idea de que la mayor inversión que realizarás en tu vida, la compra de una vivienda, pueda verse complicada por la acción destructiva de unos inquilinos-termita se acaba convirtiendo en la pesadilla de todo propietario.

 

Cuando, en el Barrio, el tema de la tertulia era la vivienda, los decentes contertulios, en su mayoría decentes propietarios de más de una vivienda, conservadores liberales en su mayoría, se quejaban de una legislación injusta que defendía al arrendatario. “La legislación anterior (prefiero seguir ignorando de qué régimen) era mucho mejor, podías alquilar tu casa con total confianza en que te pagarían y te la devolverían tal y como estaba”.

  

Recuerdo el fuego los ojos de Ned, y su cara de odio cuando expresó eso de “Hasta que una ley no me asegure que, si un tipo no me paga el alquiler va a la cárcel yo no alquilaré mi casa”. Poco se puede hacer en momentos como ese, excepto omitir el detalle de que llevo años viviendo de alquiler en Madrid (Ned tenía muy a mano el monitor de su ordenador) y responderle hablando como el pequeño Yoda:

 

“Con el reverso tenebroso cuidado has de tener, joven Neddy, porque una vez hayas emprendido su senda, jamás tu destino abandonará”

  Acto seguido, mientras fingía que trabajaba, me empezó a rondar por la cabeza la idea de acabar en prisión por impago del alquiler. El día estaba nublado, lo que combinaba a la perfección con el deprimente esquema de colores de aquel centro de reinserción en la isla de Alborán. Una muchedumbre de hombres de impasible rostro sin afeitar hacía pesas, alimentaba aves marinas e intercambiaba cigarrillos por cepillos de dientes ante la atenta mirada de gigantescos guardias que ocultaban su mirada tras gafas de espejo y armas automáticas. Observaba a un viejo “ institucionalizado” que, como había hecho los últimos veinte años a esta hora, daba vueltas en círculos al rededor de el embarrado campo de rugby cuando se me acercó un interno al que todos conocían como “Cara cortada” debido a la enorme cicatriz que complementaba sus mejillas.  

 

-¿Por qué estás aquí? –me preguntó mientras subía y bajaba un par de mancuernas, de un modo que, en prisión, no queda otra forma de definir que como “amable”- Lo mío fue por “reventar bodas y actos religiosos multitudinarios”, me jodió mucho que mi prometida me plantara en el altar, así que empecé envenenando la comida de los banquetes, y finalmente decidí reventarlas con dinamita. ¿Y tú? ¿De qué se supone que eres inocente?

 - Me retrasé una semana en pagarle a mi casero... me ha caído una perpetua por cada día de retraso. Los ojos de “Cara cortada” se entrecerraron, como los de Stewe, como los de Neddy, expresando más odio del humanamente concebible. Incluso la tinta verde de sus numerosos tatuajes de presidio se volvió de un color rojo vivo. Tembló como si estuviese a punto de explotar, como si un alienígena de lengua dentada estuviese a un paso de salir al mundo atravesando su caja torácica desde dentro. 

- Hijo de puta. Eres hombre muerto –me dijo- como pises las duchas o vuelvas a salir del patio vas a recibir más puñaladas que “El mataviejas”.

 

Ya no es suficiente con perder dinero a largo plazo con esto del alquiler, ni tampoco con la pesadilla de tener que pagar una hipoteca de por vida (curiosamente otra forma de cadena perpetua) Ahora, incluso los más queridos amigos desean que acabes en la trena... por lo menos allí no hay que trabajar para tener techo y comida, aunque lo de ducharse...

   

LOS ÍDOLOS DE BABY

La pequeña Baby busca ídolos. Lo hace y además en todas partes, principalmente en la televisión, donde las estrellas brillan con luz propia. Empezó con una serie bastante divertida, Monk. Las aventuras de un detective con un trastorno obsesivo compulsivo que le lleva a comportarse de un modo la mar de raro. Lo cierto es que, cuando la exposición a la serie llega a cierto punto, empieza a tener su gracia (sobretodo si está doblada al alemán), no puedes dejar de verlo, y al final te engancha. Llegó a identificarse con Monk, lo que a mí me puso en una situación algo embarazosa. Pero podría ser peor, podría haberse identificado con Colombo.

 

Luego vino lo de adoptar a un abuelo muy peculiar. Todos sabemos de quién hablo, aquél de quien el señor Pizarroso dijo en clase que era el mejor malo de película de la Historia. El tipo tenía su gracia, y a acabado por convertirse en un ídolo mediático, llegado el momento estaba hasta en la sopa (eso sí graciosísimo... ojo a este par de vídeos 12 ), y como toda estrella tenía que meterse en el mundo de la canción ligera. Sus apariciones en la serie y la película de South Park eran geniales, pero esa furgoneta blanca con cristales tintados y una enorme antena en el techo me empujó a pedirle algo más de discreción... o en su defecto que cambiase de ídolo.

 

Protagonista de una serie de televisión, además tiene que cantar, incomprendido por la mayoría por ser malo, con buen corazón, pero en el fondo malo... ¿Quién pensáis que iba a ser el próximo ídolo de Baby? Tenía que pasar, joder. Tenía que ser él. Lo tengo muy claro: La próxima vez me separo. ¡Lo juro!

 

Además, mirad lo que le ha hecho a la memoria del pobre Kurt Cobain... ¡Madre del amor hermoso!

BALLAD OF THE BROWNY WEAR

BALLAD OF THE BROWNY WEAR

¿A quién no le ha pasado eso de llegar un día a casa y decir lo de mamá, tengo novia formal... sólo que ella aun no lo sabe? Pues algo parecido me ha ocurrido a mí, he creado un nuevo departamento en mi gloriosa empresa... sólo que ellos aun no lo saben: El Departamento de Motivación de Personal.

¿Y cuál es el primer paso para tener a todo el mundo motivado y que no vuelvan a darse casos como el del Ángel de la Muerte[1]?  Pues nueve de cada diez expertos consultados propusieron aumentar los salarios, mejorar las condiciones de trabajo y lograr una mejor conciliación de la jornada laboral con la vida familiar y el ocio... el experto que aun conserva su trabajo, entre temblores, me dijo ¡Y yo qué coño sé! ¡Compón un himno o algo!  

Los habituales de este blog conocerán mi obsesión por la Balada de los Boinas Verdes. Es una canción que, en el contexto adecuado, puede resultar divertidísima... tanto como John Wayne vestido con un traje mimetizado. Por lo tanto, la melodía de dicha balada, más el recuerdo del Wayne haciendo la vida más fácil a los montagnards, más un mogollón de turnos de noche (y no olvidemos mi ingrediente secreto: Un parco inglés) han dado como fruto...   

 

BALLAD OF THE BROWNY WEAR 

From the dusk, to the dawn to the rising sun 

Never slept, and never get drunk, 

Hang about, wherever they are 

Everything is quiet, whit the browny wears.

--- 

 CHORUS:

Some of them, even have the shield

 But not everybody can be accepted,

 One hundred men will test today

 But only ninety nine, win the browny wear.

--- 

 When we sleep, somebody is awake

 When we´re far, the brownies are alert,

 If you’re worried or in holidays

 Entrust bro. the brownies are there. 

(REPEAT CHORUS) 

Out there all in all is dangerous 

And I prefer don´t talk about the subway, 

Only the serious, and the best of the bests 

And sometimes, the best of the beasts



[1] Caso de sobra conocido: Un tipo que apenas llamaba la atención cuando limpiaba su escopeta de caza mientras repetía obsesivamente “Soy el Ángel de la Muerte, ha llegado la hora de la purificación”... os podéis imaginar cómo acabó la cosa.

EL EDIFICIO DE OFICINAS DE HAUNTED HILL

EL EDIFICIO DE OFICINAS DE HAUNTED HILL

El coordinador de servicios, quemado por años y años de asignar trabajos a vigilantes quemados de no tener un destino fijo en mucho tiempo, hastiado por un trabajo desagradecido que exigía demasiadas horas pegado a una pantalla a cambio de menos dinero de lo que parece, me miró desde detrás de sus ojeras, camuflado entre sus rizos canosos y una barba descuidada y afirmo: Chaval, no todo el mundo vale para el turno de noche, sólo necesitamos lo mejor de lo mejor de lo mejor.  

 

Por un momento pensé que me había equivocado. Esto no era una compañía de seguridad privada, más bien parecía una oficina de reclutamiento de los Marines. En realidad la culpa de todo la tiene el cine sonoro. Si el cine continuase siendo mudo nadie trataría de hablar como los héroes de las películas, ni imitaría desastrosamente las voces del doblaje... además habría un montón de curro como pianista.

 

- Amiguito –continuó el coordinador tratando de parecer lo menos profesional posible- te iba a mandar a un IKEA para que cuidaras de la integridad de doncellas disfrazadas de Ilvy la vikinga, pero has cometido la estupidez de decir que querías algo más cerca del centro a donde llegar en metro... (Baraja unos papeles) tendrás que pasar LA PRUEBA.

 - ¿La prueba? -solté- ¿Se refiere a algo parecido a pasar la noche en una casa encantada? 

 

- Casi –me corrigió- pasarás la noche en un edificio de oficinas encantado.

 

I´m Baboon

  

Podría ser real como la vida misma, vigilo un edificio al que deberían ser destinados Iker Jiménez y “las Cuatro Cs”... creo que el Carballal está ocupado, así que se ahorraría el honor de pasar una noche en el edificio de oficinas más jodidamente raro de todo el centro de Madrid (y eso que el Palacio de Linares se convirtió en La Casa de América porque si lo llega a comprar una empresa para hacer oficinas habríamos rizado el rizo una vez más).

 

Se que ahora diréis que esta es la típica ida de pinza de alguien que trabaja demasiado. Siempre se trabaja demasiado, aunque sea demasiado poco, pero no os voy a hablar de ruidos de cadenas ni portazos inexplicables, o de luces que parpadean o de hordas de zombis. Las paredes de este edificio deberían estar acolchadas por otra razón, y se debería establecer un sistema de turnos que evitase que el personal, al menos le de seguridad y las secretarias de buen ver, no estuviesen demasiado expuestos a la influencia del caos que reina aquí dentro.

 

El único listo, el Mauricio, que se ha pirado de vacaciones quince días. Le ha sustituido Paco (le llamo así porque tiene cara de llamarse Paco). Otro vigilante de carrera que ha currado también de mensajero urgente por toda Europa, y que quedó convencido a la primera de que en este edificio hay algo. Sobretodo cuando Mauri le explicó cómo iba el trabajo y le advirtió que evitara a la vieja, el patio interior, las enormes ratas que en él moran, y el cementerio indio sobre el que se edificó esta instalación y cuyos muertos, en ocasiones especiales, salen a la superficie por la caldera en busca de una explicación a tanto ruido.

 

Todo indica que la influencia maligna de una forma de vida consciente, tan maligna como superior, provoca extraños comportamientos en los moradores de esta casucha: Una señora mayor que venía con el edificio y que sólo reacciona cuando te diriges a ella como Mi Gatekeeper. A propósito: Sigue viva. Tuvimos una semanita de tranquilidad, pero ya ha vuelto a las andadas.

Un prometedor abogado y notario al que se le va la pinza y pasa de recoger vasos en discogays a hacerse la milla de oro como travestí... bueno, pase. 

Un viejecillo que apenas sale de su habitación en la pensión y cuya respiración, cuando se te acerca por la espalda, da la impresión de un ataque inminente por parte de Darth Vader... la cosa ya empieza a ser realmente molesta, pero...

 Un vigilante que, voluntariamente, hace una media de cuatrocientas horas al mes. Cualquier hijo de vecina, expuesto demasiado tiempo al cine sonoro, pensaría que es el fantasma de un vigilante que murió trabajando hace años en esta instalación, al que habría que ayudar soltándole billetazos a una abuela enana y virgen que se las da de medium y que se limitará a decirle: Ve hacia la luuuuz, si vas a la luz podrás librar un fin de semaaaaanaaaaa... Nuestra gloriosa empresa le preguntó al cliente por qué insistían en que se enviara siempre al mismo vigilante, pero la respuesta de "¡Almas! ¡Necesitamos nuevas almas para alimentar a nuestro señor!" no parecía demasiado lógica. Así que, reglamentariamente, se procedió a dar al cliente lo que quería: Un alma, siempre la misma, que hiciese mogollón de horas al mes.  

Gente que viene a trabajar un domingo por la mañana, ingenieras que hacen horas extras, jefazos que entran a currar a diario a las seis de la mañana... pero si algo me ha convencido del todo de que en esta casa hay algo... y que no es humano... y que vamos a morir todos (y mil perdones porque se me ha escapado) ha sido la reciente actuación del Buen Doctor (lo de Mondongo me sonaba ya demasiado a película de Pajares y Esteso).

Resulta que, tras tomarse una semana de respiro facturando a la encantadora dama senior (las reminiscencias de mi etapa en Júbilo aun perviven) a un hospital durante una semana (si para estar en observación pasa cinco horas lo de la semana pasada debió ser una observación realmente minuciosa), el Buen Doctor, un tipo realmente majo, procedió a devolver a la señora, para su mayor bienestar, a una casa pequeña, sin cuarto de baño y plagada de ratas. No sé quién tendrá más miedo del otro, si las ratas o la señora. Al menos a la señora se la ve deambular tranquila... son las ratas quienes se esconden.

 

I am Weasel

  

Este último fin de semana, el Doctor Buenazo decidió que visitaría a tan encantadora dama senior el viernes, el sábado y el domingo... y lo siguiente le habrá pasado –seguro- por hablar. Viernes, sobre las nueve y media. Termino mi ronda y me siento a tratar de no volverme loco cuando, pasados unos quince minutos de cordura, una fantasmal puerta se abre a mis espaldas. ¡Sorpresa! ¡La vieja sigue viva! Vivita, coleando y gritando como una endemoniada por qué no le abro la puerta al médico que lleva esperando media hora fuera. Miro a la puerta y no hay nadie. ¿Ha oído ese ruido señora? Deben ser los muros de la realidad que se vienen abajo, pero ella no se baja del burro (ni decide bajar el volumen de sus alaridos) y agrega que le acaba e llamar por teléfono.

 

Miro a la puerta, la miro a ella, vuelvo a mirar a la puerta... la vuelvo a mirar a ella. El paisaje no ha cambiado: Tengo una puerta vacía a las doce y una vieja de los nervios a las seis... así que decido acercarme a la puerta por precaución (sobretodo contra el mal olor que despide... ¡Y yo que creía que la muerte olería a pescado podrido!) ante la insistencia de la señora en que abra (algo que va contra el juramento que, en una película americana –desgraciadamente sonora- habría realizado, pillo el rascador de espaldas, y abro la GRAN PUERTA PROHIBIDA. La vieja va y se asoma conmigo, y veo a alguien, apoyado en un coche y hablando por teléfono, que mira hacia otro portal. Le pregunto si es su médico, y va la cabrona y me dice que cree que sí. ¿Para esto abro yo los portones del castillo?

 

Cinco minutos haciéndole señas, hasta que el Buen Doctor decide darse cuenta, y cuando se acerca me dice que estaba llamando a la policía para que le abriesen. Habría sido glorioso, esa noche no me llevé donuts. Finalmente, fiel al PROSEmanual de cómo conservar tu trabajo pero no tu autoestima, le pido disculpas por no haber estado atento a la puerta, excusándome en que mi operativa de servicio me obliga a hacer rondas periódicas por toda la instalación... podría haberles mandado a los dos a la mierda diciendo que en mi placa pone vigilante de seguridad, no portero, pero qué demonios... discutir engorda. El galeno acepta las disculpas de buen grado y se dirige a toda prisa a la casa de la señora, donde pasa cosa de una hora (lo normal son de diez a quince minutos... más que servicios de emergencia deberían llamarles sanidad express). A todo esto: SIN GAFAS. Este detalle, a priori de menor importancia, es otra prueba vital de que en este edificio hay algo... y no es humano... y todos... bueno ya sabéis.

 

¡Mandril vencer Comadreja[1]!

  Una hora después el doctor sale a toda pastilla de la casa. Cuando le preguntó cómo ha encontrado a la señora me responde que cree haberse dejado las gafas (¡je!) dentro de la casa, pero va a ir al coche a comprobar que no están allí. Sale, va al coche, y pasa rebuscando otros quince minutos ante los sonoros gritos de la mujer que le acompaña (y estoy seguro de que no era su madre... aunque por la edad tampoco sería su esposa) Tras poner el coche patas arriba, cruza la calle y empieza a llamar al timbre del portal de al lado con gritos como ¡Joder! ¡Abre de una vez! ¿Dónde coño estará ese tipo? Tomé la precaución de quedarme mirando desde la GRAN PUERTA ABIERTA, y tras observar –entre la carcajada y el asombro- cómo el Buen Doctor se colgaba y columpiaba en las rejas del portal donde vive cierta pareja de ases (menos mal que no estaban sus escoltas... y si estaban menos mal que no le dispararon) hasta que, desde el coche, la señora mayor que acompañaba al bueno del médico me señaló y le gritó ¡EEEEEEH! ¡Ahí hay una persooonaaaaaa!  

 

Dos enormes lagrimones se abrieron paso desde mis lagrimales hasta mis mejillas. Estando de uniforme me han llamado de todo, de imbécil para arriba, pero nunca, nunca, me habían llamado persona. El Buen Doctor se acercó sonriendo para ver qué quería yo, como si no me hubiese visto quince minutos antes, y le pregunto ¿Es usted el Doctor Mondongo? ¿Ha venido a ver a una señora mayor? A ambas preguntas respondió con un sí, afirmaciones cada vez más apasionadas. Entonces le inquirí: ¿Ha perdido usted sus gafas? SÍ –gritó él- ¿Las tiene usted? ¡DÍGAME QUE LAS TIENE USTED!

 

No doctor, pero pensé que se había vuelto a equivocar de portal. Además, creo que no traía las gafas puestas cuando entró.

 

Una vez más, el bueno del médico entra en la jungla ponzoñosa del patio interior dirigiéndose hacia la casa de la vieja, pero no antes de insistir en que llevaba puestas sus putas gafas.  Pasa otros quince minutos dentro de la casa de la señora y sale de los nervios. Resulta que el bueno del doctor es cirujano en esa clínica donde nacen los infantes e infantas de nuestra Casa Real, y encima añade: Necesito esas gafas... ¡Esta noche tengo que operar! Me queda ir a casa a ducharme y...

 

 Le deseé suerte, y encima se partió de risa. Espero que la falta de vista no complique una intervención quirúrgica, pero al menos estoy seguro de que la víctima no será un pobre. Tan sólo añadir que, mientras su coche avanzaba, me miraba desolado, quizá por haber perdido sus preciadas gafas, o quizá por haberse percatado de que en el edificio hay algo... y no es humano... y se ha llevado sus gafas. Como para que ahora me eche la culpa a mí.

Nota a posteriori: Frase de Baby al respecto: "Sabiendo qué clase de ingeniero soy me da miedo ir al médico".



[1] Nada de racismo, esta es una alusión a los conocidos dibujos animados

Revisando la prensa

Revisando la prensa

Me apetece hacer una revisión de lo publicado recientemente en la prensa. Considero que es una actividad divertida, y además es lo que hace mucha gente para comenzar una exposición, algo que por ejemplo hizo Gustavo de Arístegui cuando vino a cerrar el primer curso de verano sobre Terrorismo y Medios de comunicación.

 

Para empezar solidarizarme con este experto ante las amenazas de muerte que dice haber recibido, personalmente creo que este señor es de lo mejorcito que hay en el PP, además de estar muy desaprovechado por su partido. Recuerdo que, siendo Aznar Presidente, uno de los profesores de la Cátedra Almirante D. Juan de Borbón (y en cuanto revise el mogollón de apuntes que atesoro de esta experiencia podré recordar quién fue) se preguntaba por qué este señor no había sido elegido para llevar el Ministerio de Asuntos Exteriores. El tema sigue abierto, pero ante todo me gustaría expresar mi solidaridad con este señor, uno de los principales expertos en el mundo islámico de nuestro país.

 

Por otro lado, me he encontrado un par de noticias divertidas que me han recordado a uno de los compañeros del curso, Ben, un chico británico que había pasado varios años en China como corresponsal. Peculiar como todo británico, noticias tan divertidas como ésta me han recordado su carácter alegre, y otras como ésta me recuerdan sus historias sobre China, y la frase de un embajador chino de cierto capítulo de Los Simpsons: China sigue molando.  

 

También quiero acordarme de mi amigo, El Gurú, por un par de informaciones que me comentó hace poco acerca de Pío Moa y Luis del Pino. Que cada cual saque sus conclusiones al respecto, porque en estos casos, la frase la verdad acabará emergiendo por sí sola suena más a una quimera que a otra cosa. Sobretodo si para hallar la verdad hay que llevar a cabo un estudio metódico y científico, alejando de nosotros los tópicos, prejuicios y valoraciones subjetivas: Un esfuerzo que, hoy por hoy, pocos o nadie hacen. Y menos estos dos señores. Y que no se me pase aclarar que una muy buena persona que conozco trabaja con ellos, y parece creer en lo que hace. En el fondo, las relaciones personales son más una cuestión de educación que de ideología.

 

Finalmente, quiero regalar al lector, sobretodo a mis compañeros del citado curso, las imágenes de la entrevista de José Mª Aznar en su entrevista concedida a un programa (Hard Talk) de la BBC (1-2-3). Debimos analizar esta entrevista el último día con Felipe Sahagún, pero no pudo ser por falta de tiempo. Una auténtica joya del periodismo, y ante todo, un homenaje a todos los que no hemos pasado alguna vez una entrevista de trabajo debido a nuestro parco nivel de inglés. Cosas así nos empujan a no perder la esperanza y a mejorar... a “seguir trabajando en ellou, toda la mañana y toda la tarde exactamente”. Esto es lo que Rupert Murdoch considera un nivel aceptable de inglés.   Creo que fue Paulino Guerra (Europa Press) quien dijo en una mesa redonda, celebrada en el citado curso, que "en esta profesión las cagadas nos persiguen sin misericordia alguna". Supongo que eso no va sólo por los profesionales de la información, las meteduras de pata no son armas inteligentes con un preciso sistema de guía: A la hora de perseguir a alguien, no discriminan entre políticos y periodistas.

PLUTÓN NO SE VA (el día de la infamia)

PLUTÓN NO SE VA (el día de la infamia)

Una noticia me ha turbado (no hagáis chistes guarros). A partir de hoy (o de ayer) el Sistema Solar pasa a tener sólo ocho planetas en lugar de los nueve de toda la vida (“Toda la vida empezó más o menos en 1930). Pero sí, parece que para toda esa panda de astrofísicos el tamaño sí que importa. Probablemente se trate de algún tipo de complejo de inferioridad, peor esa panda de cabronazos va a acabar con todos lo de bacilar a las rubias preguntándoles el nombre de los nueve planetas.

 

Ha habido nueve planetas de toda la vida, y que ahora nos quiten a Plutón, a parte del coste de cambiar todos los libros de texto y de actualizar todo el material que hay en Internet, significa que destruyen una parte de nuestras vidas... es como si prohibiesen el pan con Nocilla o los bocatas de chorizo. ¡Pero si incluso tiene un satélite!

 

Encima, esgrimen unas excusas indefendibles: ¡No ha limpiado su órbita de objetos celestes! Bueno, en la órbita de Júpiter hay asteroides, y nadie se ha atrevido a decir que esa protoestrella con su propio sistema de cuerpos orbitantes sea un maldito planeta. ¡Es muy pequeño! Claro, y resultará que Mercurio es gigantesco... ¡Es que entonces deberíamos considerar planeta al asteroide Ceres o a Xena! Ceres me la suda, pero... ¿Qué cojones hay contra Xena? ¿Es que no puede haber un planeta con nombre de princesa guerrera? ¿Alguien se opondría a denominar a todo un planeta con el nombre de esa bella mujer de enormes xenos?  ¡Seguro que en su superficie hay dos enormes montañas gemelas!

 

Por otra parte, reducir el número de planetas es como si quisiesen reducir el número de países en este mundo. ¿Acaso la UE se plantea un proceso de reducción de miembros? ¡No! ¡Amplía su número! ¿Quiénes quisieron reducir el número de países? Personajes como Hitler o Stalin... (ni siquiera Bush ha llegado a tanto)

 

Recibí de una amiga argentina el siguiente mensaje, y quiero que sepáis que estoy con ella;

 

“Es que yo no entiendo qué han pretendido hacer esos
astrónomos con la extrañísima idea de venirnos a sacar
del sistema a Plutón, "porque es chico".
 

En lo personal, es como si me dijeran de pronto que la
Tierra es cilíndrica.
 

A mí me parece que la cuestión debió ser llevada a
debate público... Estamos hablando de generaciones que
han crecido sabiendo que allá lejos hay un planeta
helado, denso, minúsculo, misterioso, al que no se
puede llegar en el tiempo de una sola vida, ni de
varias. Cuando uno ve una ilustración del sistema
solar, dice "¡Uy, mirá qué lejos está Plutón de
Neptuno!" con esa sensación de vacío en el estómago
que producen las distancias siderales. Plutón... tan
lejos del sol y todavía en nuestro sistema.


A mí eso me emocionaba, pero parece que ha ofendido a
los señores de la NASA, etc., quién sabe por qué.


Algún resentimiento personal, tal vez.


Así que lo sacaron de un plumetazo.


Los que no quieran que Plutón se vaya del sistema,
firmen aquí abajo y reenvíen a sus contactos. El nro.
50 reenvía el correo a la NASA (prometo conseguir la
dirección), y me envía también una copia a mí, porque
si alguien me hace caso, me decidiré por hacer carrera
en la política.


Salutti” 

Propongo crear la plataforma Plutón no se va y protestar por este trozo de nuestras vidas que se nos ha llevado esa panda de empollones con gafas, barbas y camisas a cuadros.  Por lo pronto, antes de ir a dar caceroladas a los observatorios y plataformas de lanzamiento, me adhiero a la propuesta de la chica de enviar mails de protesta a la NASA... también me tomo la libertad de añadir un enlace donde podréis encontrar los e-mails de contacto del Instituto Astrofísico de Canarias. ¡Y unos cojones ocho planetas! ¡Lo que queremos son más!

¡Expandamos el Imperio Galáctico!

 ¡Viva Palpatine!