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Me Cago En Mi Vida

Se hacen estudios sobre todo

Se hacen estudios sobre todo

No sé bien si calificar la siguiente historia como Crónica Murciana o como Divagación del Comité de Sabios. Anoche invité al Murci a pizza en casa (un detalle de lo menos significativo) y antes de probar siquiera su cerveza ya estaba “funcionando”. ¿Cómo funciona Murci? Pues lo vais a ver:

 

Daban en un informativo la noticia de un hotel que, por abaratar costes o, como lo llaman ellos, “innovar en el mercado”, han colocado un coche encima de una plataforma elevada, lo han decorado por dentro, y ahora lo llaman “Habitación de Hotel”. ¡Yuju! Por fin un polvódromo como Dios manda, se dirá el sorprendido lector, hasta que conozca el comentario del murciano:

 

¿Sabéi que hicieron un estudio sobre en qué coches se podían hacer más posturas y ganó el Clío?

 

Estuve corto de reflejos. Lo reconozco. Más que nada porque no se me ocurrió otra cosa que decir que “Bueno, cuando echas los asientos para atrás hay bastante espacio...”. Pero lo que no esperaba, lo que me sorprendió de veras, fue que el señor Gurú, el mismísimo “Apoyaré cualquier cosa que trates de calificar como chorrada” Gurú, fue quien, ocupando mi tradicional lugar, encaró el murciargumento de manera poco amable:

 ¿Un eztudio? 

 

Lento de reflejos, porque no aproveché el momento para apoyar a Murci, como si estuviéramos en el Parlamento, con una frase del tipo “Hay sociólogos con demasiado tiempo libre” o “¿Por qué no se iba a estudiar eso? ¡Puede que le interese a alguien!”, e incluso un incontestable “Si un avión comercial puede sobrevolar cuatro bases aéreas soviéticas como quien baja a por tabaco ¿Por qué coño no iba a financiar alguien un estudio sobre posturitas en coches pequeños e incómodos?”. Si se ha llegado a enviar transbordadores espaciales a la órbita terrestre para estudiar a la mosca del vinagre (supongo que para evaluar su reacción en gravedad cero ante el golpe de un periódico enrollado) ¿Por qué no poner a jóvenes y seniors a echar un caliqueño tras otro en diversas posturitas para descifrar qué coño quieren decir los anunciantes de coches con el concepto “ESPACIO”.

 

Pero la imagen del día, lo dijo en Onda Cero Fernando Ónega, fue la del jodido contenedor amarillo rodando calle abajo durante el vendaval (joder con la suerte que tienen los gallegos ¡Vaya racha!). Fue en ese momento en el que la murcibombilla se encendió y soltó eso de:

 ¿Zabéi que yo he hecho eso? Cuando era chico solía meterme en lo bidone vacíoh y echá a rodá cuetta abajo

 

El interrogatorio estaba servido. El Gurú apenas podía hablar de tanto que se reía. Inquirí al joven ex-labriego sobre si lo hacía por voluntad propia o se lo hacían otros para reírse, pero él insistía en que entraba por propia decisión en los bidones, y que se partía el pecho de risa. El Gurú logró dejar de llorar por las risas y se atrevió a preguntar:

 

Pedo lo hazíaz tú zólo u oz lanzábaiz varioz pada ved quién llegaba antez?

 Como si se tratase de un cura, o del profesor Najib Abu Warda, Murci logró responder algo que en absoluto tenía que ver con la pregunta:  

 

No llegamo a meté tré en un solo bidón. Mi do hermanoh y yo, lo tre ahí arrumaico. ¡Y cómo rodábamo, macho!

 

 Tremendo. Desde niño, siempre quise emular a Jesús Quintero en las entrevistas. Por fin tengo algo parecido al Cuñao.  

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y TÚ

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y TÚ

Esto es una aproximación de lo que creo que me espera. Para exigir disculpas y crucifixión del autor por los tópicos utilizados, por favor utilice el formulario standard. 

 

Una estancia gris es una estancia gris. Por mucho que la adornes con una pizarra llena de frases positivas, por mucho que pintes una cara sonriente en el estúpido maniquí que viste el uniforme de la empresa o sustituyas los pósters corporativos por imágenes de verdes paisajes soleados cargados de flores multicolores (no sé cual es mi preferido, si el del chaleco antibalas colgado en el armario en el que se puede leer ¿No te olvidas de lo más importante? O el de los vigilantes sonrientes –gorra de plato incluida- que dice La seguridad es cosa de todos). Esa habitación es gris y punto aunque a media altura se haya pintado una línea horizontal amarilla. Una habitación gris no deja de ser una habitación gris y un vigilante no deja de ser un vigilante aunque ahora vista de traje y le llamen instructor, psicólogo o F.

“Dedde ziempre hemo oío quel “ceí” era terminannte pa zabé zi una pezzona tendría ézito en la vía. Zinencuando, haze ya nosaños quen el ámbito empresariá ze dieron cuenta deque hay otras capazidades nezezarias pal el ézito en la vía.  Yezah no las medía ningún tés dinteligenzia.  Laemoziones zon impontante en nuestra vía cotidiana y la mayoría de las veze marcan toas nuestra dezizione casi sin percatanno. ¿Le parto la cara al comepolla del encargao del Zupemmercao? ¿Zoi felí en ette trabajo? La mayoría de nuestras deizione están tintás (si no dominás) por la emozione. Hay gente conún dominio de zu vía emocioná mucho mayó que otra... Leh llamamo vigilanteh. Y é curiozo vé que poca correlación hay entre la Inteligencia clázica y la Inteligencia Emocioná. Po ezo leh llamamo vigilanteh. Un cazo extremo zería el típico "empollón” , llevado ar límite, que é una máquina intelectuá pero con una vida mozioná dezastrosa. Zeguro que conoczéi arguno, y que le habréi dao arguna colleja en el cole. Por otro lao podemo contranno con gente que no pazó de la escuela primaria pero que lleva una vía esitosa, ordená y envidiable. No guttaría llamal-le vigilante, pero en realidá ze trata de fontaneroh, arbañile y políticoh.  Po ezo e nezesario darse cuenta de c´ay que prestá atención a ette tipo dabilidade que pueden marcar nuestra vida tanto o más que el ceí.” 

 

Nada nuevo bajo el sol, excepto que el grupo de gente normal que me rodeaba cuando pasé por algo parecido hace casi un año ahora se ha convertido en un montón de gigantones con el pelo al cepillo... más o menos al cepillo, porque por el fondo me parece localizar un par de cráneos de cenicero.

“Lo principale componente dela inteligenzia mocioná zon: Er Autoconocimiento mozioná (o concidencia duno mimmo) no confundí con dal-le ar manubrio... y zi ze confundiere po-lo meno no hazerlo lante tor mundo. el Autocontró mocioná (o autorregulación) que é má o meno lo mimmo, la Automotivazión (que zon la gana que le jecha a tu trabajo), er Reconocimiento de emociones ajenas (o empatía)... que evita que no vorvamo pichicópata y matemo a la gente, y la Relacione inteppezonale (o habilidade zociale) que no pirmiten hablá con la gente.  Cualquiera puede darse cuenta de que una güena relasión con lo demá é una lah cosa má portante pa nuettras vías y pa nuettro trabajo. Y no zólo tratá los que nos parezen simpáticos, a nuettro amigoh, a nuettra familia. Sino zabé tratá tambié sitosamente con aquelloh questán en una pozizión superió, con nuestro jefe, con nuettro nemigo...”  

 

Temo el momento en el que er zeñó profezó nos diga que abracemos a quien se encuentre a nuestra derecha. ¿Por qué la derecha? Porque a un grupo de profesionales de la seguridad que están haciendo un curso sobre inteligencia emocional, nada de explosivos, seguridad en grandes eventos o perfeccionamiento de tiro, no les puedes decir eso de abraza a tu compañero de la izquierda. Claro que es probable que un cabeza de cenicero se queje: ¡Oiga, Profe! ¡A mi derecha sólo hay una pared! ¡Y el de la izquierda ya está cogido!

“Actuarmente zon mucha la empresah queztán virtiendo musho dinero en formá a zu trabajadore en Intiligencia Mozioná.  etto e azín poque zan dao cuenta deque la clave elésito ettá nel grao nelque lo trabajadore duna empreza conoccan y controlen zu mociones y sepen reconocé lozentimiento de lo cliente. Poque, como dize nuettro manuá marillo: “Lo cliente tambié tién zentimiento”. Maginá er cazo dun vendedó que no tuviera u tuvieze bilidade de trato con er púlico, un presario zin motivación po zumpreza o un negoziadó sin autocontró. A ettas pezonas un Maste en Jarvar no le zervirá de ná, poque esharán a perdé zu trabajo po un mal conocimiento de zumociones.      Tené en cuenta que en la zeleccione de personá ze tiende cada vé má a poné ar candidato en zituaciones incómoda o ettrezantes pa vé zu reazión. Lo tiempos der zimple tés y curriculun pazaron a la hittoria, puetto que e nezezario vé cómo reaziona lindividuo u individua ante zituacione clave que zencontrará en su trabajo.” 

 

Mi cabeza es el bombo de Manolo, ese gordo que iba a todos los partidos de la selección española, al que atracaron en Sarajevo... seguro que desde entonces le empezaron a caer mejor los serbios. La hora del abrazo me aterra más que una horda de grafiteros con armas automáticas, de esos que viven en los arrozales de la RENFE. Cada vez que trato de evitar convertirme en un chimpancé contratado temporalmente por la NASA para apretar botones a cambio de plátanos, cada vez que miro al gigantón con el pelo a lo cepillo de mi derecha, él me responde con una mirada que sólo puede expresar lo que le decía Robert de Niro a Billy Crystal en Una terapia peligrosa:

 “Si me vuelvo marica te mataré” 

 

Sólo una cosa puede hacer que esta situación se vuelva peor. Levantar la mano. Tomar la palabra. Decirle al Señor F que esto que hacemos es una gilipollez. Pero su previsible represalia es peor remedio que la enfermedad. Su mano firme buscando el bolsillo de la chaqueta. Podría acabar con mi sufrimiento si se tratase de una solución de nueve milímetros, pero probablemente sacaría un trozo de cartulina blanco con una mancha de tinta negra:

 “¿Y tú qué vé en etta tajjeta?”

 

VACACIONES

VACACIONES

Hoy comienzo quince gloriosos días de vacaciones y estoy a la espera de un nuevo destino. No es que me vayan a comunicar que he de predicar la palabra de Dios ni nada de eso, sencillamente estoy esperando que me digan dónde tendré que... ¿trabajar? Los próximos meses. Además se abren ante mis narices las puertas de la incertidumbre: Todo un mes (el de octubre) para matricularme en el master de mi elección, quizá matricularme también en la escuela de idiomas (el idioma en particular me importa poco... el caso es poder decir que hablo idiomas) y ¡Los cursos de la empresa! ¡Que me he matriculado en dos!

 

Echaré de menos el Pequeño Windsor: Las posibilidades de incendio catastrófico, los abandonos de objetos peligrosos frente a la puerta, el contable zumbado que viene a trabajar los domingos y que nos pregunta cómo hacerse vigilante (debe ser que lo de las cuentas es algo muy jodido), las neuras de la vieja... últimamente apareció un nuevo personaje al que he bautizado como “El Observador”. Nada que ver con el blog, sencillamente le he bautizado así porque es un tipo de unos treinta años muy fashion que pasa horas enteras sentado junto a la puerta de la instalación observándome.

 

¿Es que no hay nada bueno en la tele? ¿Cuántas veces tiene que sacar este tipo al perro de paseo? La primera vez se metió su pequeña versión de lo que es ser un vigilante durante toda una hora. Apareció primero con el perro, luego se fue y me vio en la puerta mientras pasaba con unas bolsas de la compra, a lo que siguió otra hora de observación, cigarrito va, cigarrito viene, sin hacer ademán de entrar. Tan sólo allí, de pie, mirándome.

 

Ver tanta tele me ha hecho pensar que podría ser una alucinación, pero Mauricio también le ha visto... incluso ha averiguado dónde vive. Anoche volvió, primero sobre las diez... me dije que sería normal en él, la curiosidad y todo eso... ¿que hay gente capaz de pasar horas mirando fijamente a un vigilante a través de una gran puerta? Pues bueno, yo estoy dentro y él fuera, yo estoy sentado y él de pie. Cuando le volví a ver a las dos de la mañana allí, sentado, fumando y hablando por el móvil... con su puto perro... joder, debe ser una alucinación, porque he comprobado mil veces que nadie ha entrado. Mi duda ahora era si llamar a la policía o a un psiquiatra... para él o para mí, porque tampoco me lo explico.

 

El consejo de veterano que me dio el Mauri incluía palizas parapoliciales, llamadas a los nacionales y acoso presencial. Claro que era mi último día. Lo más probable es que alguien de la plantilla se fuese de la lengua con lo del traslado y, sumado al exceso de tiempo libre de ese borjamari deseoso de nuevas experiencias sensoriales (léase: Quiero ser agredido con un objeto fálico de caucho acabado en cuero negro) nos llevase a esta situación de contravigilancia. Mauricio ya lo sabe. Quien me sustituya el próximo fin de semana también lo sabrá, y si no se le ocurre nada que hacer, supongo que Mauricio tendrá a bien dejarle apuntados en un postit los números 0-9-1 junto al dibujo de un auricular de teléfono.

Mañana prometo contaros cómo imagino que va a ser uno de los PROSEcursos en los que me he apuntado. Digo uno, porque el otro es sobre el Área Legal, y lo haré en un ordenador la mar de chulo, pero el bueno ...

PRÓXIMAMENTE EN “ME CAGO EN MI VIDA”: La Inteligencia Emocional y Tú.

Por que los vigilantes no sólo partimos caras, los vigilantes también lloramos abrazados.

LA GRAN EVASIÓN

LA GRAN EVASIÓN

Con la llegada del verano nuestro murciano favorito percibió, desde bien entrado junio, la llegada del calor, de los sudores y de un mal olor superior al normal (probablemente porque la nevera no funcionaba desde los tiempos de Aznar), por lo que en una ciudad que tiene de todo, excepto playa, decidió organizarse con sus compañeros de piso para disfrutar de una de las innumerables e inseguras piscinas públicas de la capital.

 

Tan sólo decir sobre los compañeros de piso de Murci que están acostumbrados a todo. En Livorno, en Europa del Este y en Albacete la gente es más dura de lo normal. Así que todos ellos cogieron sus rastas y sus ropas (Murci su calva y su chandal) y se encaminaron a la piscina publica más cercana, aderezada ésta con su jardincito y terracitas. La llegada a la misma despertó su espíritu solidario con su tierra añorada, seca y polvorienta. El lema Agua para todos llenó sus pensamientos nada más saber que tenían que pagar por entrar en la piscina pública. ¿Acaso no lo sabían de antemano? ¿Y qué más da? Alguien capaz de reventar unas fiestas de pueblo por el placer decorrer a lo Benny Hill con una perola llena de papas con ajos no se para a pensar en las consecuencias legales, morales o penales de saltar una concertina.

 

El grupo de incursión para lograr el derecho al baño gratuito saltó la valla del jardincillo y procedió a instalarse cómodamente en las cercanías de la piscina para una ablución solidaria, contestataria y alternativa. Eso seguro, sin llamar la atención, dado que un grupo de veinte personas con rastas y aspecto de vivir una mala vida no llama la atención de los sufridos ciudadanos, de las madres de familia atentas a los críos y de los... sí, de los vigilantes de seguridad[1]. ¿Cómo lograrlo? Pues resulta que la idea se les ocurrió a las doce de la noche. Y la incursión se llevó a cabo sobre las cuatro. Vamos que... ciudadanos modelo.

 

EL PROCESO DEDUCTIVO Y TÚ

 

Puso nuestro amigo sus huevos en remojo perfectamente ataviado: Ropa corta de sospechoso parecido a un bañador (he dicho sólo “sospechoso parecido”), lo marrón hacia atrás y lo amarillo hacia delante, y se recostó sobre el muro que bordea la piscina cuando un grito inhumano, de los que expresan indignación por una falta de respeto, de joder lo que tengo ahí, interrumpió sus ensoñaciones.

 ¡Me cago en vuestra puta madreeeeee! 

 

Abrió este “niño de verdad” sus ojillos torturados por el cloro y por la ausencia de sus gafas, y observó una figura que corría hacia ellos a toda velocidad hacia donde se encontraban su pandilla y él chapoteando inocentemente, disfrutando de un día de agua para todos. En ese momento, su complejo sistema nervioso -generalmente ocupado tratando de recordar el nombre de generales alemanes que dirigieron ejércitos coloniales en la Primera Guerra Mundial, o el año en el que un avión comercial logró sobrevolar cuatro (no tres ni cinco... ¡Cuatro!) bases aéreas soviéticas- logró emitir una señal, pero no de alarma, sino de duda.

 -         El Joshua ha ido a por cerveza. ¿Será ése el Joshua? Y de ser él... ¿Por qué corre? ¿Por qué se caga en nuestras putas madres? ¿Y por qué viste de...? ¿Marrón? 

 

Efectivamente, en la peor operación de comandos de la Historia, el grupo operativo “Agua para todos, ¡Pero gratis! ¡Coño!” había llamado la atención de un señor con tendencia a enfadarse, a vestirse de uniforme y a pasar de ocho a doce horas diarias de pie en aquella piscina. Ya estaba a un paso de caer sobre ellos cuando se dio cuenta de que era el vigilante.

 

En ocasiones salir de una piscina, máxime cuando se está a gusto, cuesta mucho. Salir rápido cuesta más. Salir y que el agua no se mueva ni para hacer esas ondas tan típicas que produce el movimiento de una masa líquida es algo para grabar en vídeo.

 ¡Venid aquí hijos de putaaaaaa! 

 

No entiendo qué le ocurre a determinado tipo de gente. Los agentes de la UIP les cosen a gomazos y a pelotazos y vuelven, pero un vigilante corre tras ellos cagándose, mártir por mártir, en todo el santoral y salen por pies. El grupo se dirigió instantáneamente a la ruta de escape previamente establecida (no serán chicos modelo, pero gente seria seguro que sí), y subrayo lo de ipso facto porque, el que no se olvidó de los calzoncillos era porque los tenía puestos. Así que pido al lector que trate de imaginar a un grupo, como el anteriormente descrito, que corren, en ropa interior y mojados como pollos, perseguidos por un vigilante que se estaba dejando los pulmones en la persecución.

 

¡Hijos de putaaaaaaaaa!

 

Joder, ni que la piscina fuese suya. Ya estaban logrando bajar de la valla cuando, mirando hacia atrás –típico fallo de los adolescentes en las películas de zombis- se percataron de que una de sus amigas tenía un problema con la valla, con la gravedad y con el perímetro de su gordo, gordo culo. Una risa demoníaca partió en dos el silencio de la noche, estaban esperando escuchar el lema de los Berserkers de Khorne ¡¡¡SANGRE PARA EL DIOS DE LA SANGRE!!! Cuando contemplaron atónitos al de seguridad echar una mano a la pobre culo gordo (que no pudo saltar la valla) mientras le aclaraba: “Si fueras un tío te partiría la cabeza...” le echaba una mano para saltar, es decir, la empujó al otro lado. Y tanto la empujó que la pobrecilla (y su pobrecillo culo) cayeron a plomo sobre un camino de dura tierra y pedruscos que alguien con muy mala uva tuvo que poner allí. Además trató de bajar deslizándose por el muro exterior hacia la calle, y no se le ocurrió usar nada mejor para frenar que su culo ya desollado. Dios es misógino.

 

Otro del grupo, curiosamente su novio, se había olvidado la ropa y la documentación dentro. Lo dicho, no se dejó los gayumbos porque los tenía pegados al cuerpo.  Así que vistas las bajas, y las pérdidas, el comando agua para todos no tuvo mejor ocurrencia que volver a entrar para pedirle al amable vigilante que les devolviese los objetos perdidos. Un tipo majo, también meón de piscinas ajenas en su juventud.

 

 Con lo que se han reído, seguro que vuelven a hacerlo.


[1] Presento una nueva pesadilla, que me toque estar de plantón en una piscina pública y tener que correr detrás de Murci... ¡Ese cabrón estaba en el equipo de atletismo de la Región de Murcia!

EL TEKKEN ES UN JUEGO PARA BAKALAS

EL TEKKEN ES UN JUEGO PARA BAKALAS

La reciente revelación en uno de mis últimos escritos acerca de una sociedad de mentes preclaras expertas en estar sentados en un incómodo sofá (omitiré el epíteto “de mierda”) viendo la tele me ha inspirado a crear esta nueva sección que, espero, sea del gusto del erudito lector. Más que nada por si dentro de diez minutos ocurre otra cosa, digamos que pasa una mosca, y se me ocurre crear una sección llamada “Esa hija de puta negra con alas que me acaba de desconcentrar”.

 

La presente sección recogerá los debates más freaks que se den sin presencia de Murci (que ya tiene su propio espacio) con temática general, y con el interés de mejorar la condición humana, así como de preservar el continuo espacio-tiempo. No es que no tenga sobre qué escribir (mira que pasan cosas a diario... por ejemplo la publicación de los Diez Preceptos del Dieguismo –me refiero a la Iglesia Maradoniana-) sino que, sencillamente, suelen ocurrírsenos cosas realmente divertidas[1] cuando estamos sentados en ese jodido mueble de tortura viendo la caja tonta.

 

El primero de los diálogos a resaltar en esta nueva sección, se dio anoche cuando, viendo una película de un tipo al que putea un francotirador mientras está en una cabina en plena Nueva York, pusieron un anuncio en el que destacaban imágenes de un clásico videojuego: Tekken. La chispa que inició el incendio, el detonador que inició el mecanismo explosivo, la primera trompeta de este Apocalipsis sui generis fue una de esas frases que decimos sin pensar en las consecuencias, en el cabreo colectivo que vamos a desencadenar, en el linchamiento público a manos de una horda de hunos furiosos. Una frase del tipo “El genocidio no es una cosa tan mala”, “Quien dice que no había motivos para invadir Irak es marica” o “César Vidal no habla 17 idiomas”. En mi caso la frase fue:

 “¿Tekken? ¡Ése es un juego para bakalas!” 

 

De inmediato (de hecho para variar), tanto Baby como el Gurú cargaron contra mí sedientos de sangre erudita, de cerebro de no zombi, de ganas de quemar a un brujo. La primera, para variar, ella:

 -         Seguro que este imbécil (sé que lo dice con cariño) se ha terminado el juego varias veces y conoce el nombre de todos los participantes del torneo

 

-         ¡Falso! Yo sólo llegué a jugar al Street Fighter, de donde recuerdo a Ryu (presente en la mayoría de juegos relacionados con repartir leña de los años 80), a Guille (porque se llamaba como uno de mis compañeros de colegio) y a aquel tipo verde que mordía cabezas.

 

-         Ahoda diddáz que todoz loz juegoz de lucha zon de bakalaz y que otdoz como el Doom 3 no lo zon. Me guztan loz juegoz de lucha. ¿Me conviedte ezo en un bakala? 

Como si se tratase de Islero entrando al galope en una plaza en busca de los puntos vitales de Manolete, el Gran Gurú cargaba contra mi persona con un argumento bien intencionado, pero fácil de atacar

 -         Baby, cariño, tráeme un cenicero. Voy a cortarle el pelo al Gurú

-         ¡Ezo! ¡Chiztezilloz! ¿Qué paza? ¿Que vozotroz loz jugadodez de Doom 3 dizcutíz zobre Schopenhauer entde padtida y padtida?

 -         ¡Pues claro! ¿Cómo crees que te puedes cargar al superzombi que te espera en la puerta de los Laboratorios Alpha si no usas la Schopenhauer de 12,7 milímetros? Hay juegos para bakalas, sencillos, sin historia, repetitivos... y hay juegos para gente más inteligente, que requieren usar estrategias, pensar, dedicarle tiempo...

-         Zí, clado, como loz juegoz de cochez

-         Pero hay juegos con partes indispensables de conducción que son complejos y entretenidos, como la saga GTA

-         No metamoz a GTA en ezto 

Baby volvía a la carga, abriendo un frente oriental en mi gran campaña argumentativa...  

 

-         Pues hay juegos de coches que están muy bien. De todos modos, yo recuerdo estos juegos de lucha y me gustaban. Le ganaba a mi hermano y todo.

-         Seguro, porque los juegos en los que le ganas a tu hermano molan, y aquellos en los que él te gana son “de bakalas”. Ahora dirás que el ajedrez es para bakalas.

 

-         Cdeo que te eztáz yendo pod laz ddamaz

 

-         ¡Oh! Siempre que no podéis ganarme una discusión es porque me voy por las ramas! ¡Sois como Hitler!

                                               

 PD: Ah, feliz cumpleaños, Baby.


[1] Esta es una afirmación subjetiva, puede que a usted no le parezca gracioso. En tal caso, no se ría

SIENDO CANCELADO

SIENDO CANCELADO

Esta semana he recibido una mala noticia. Se cancela mi servicio, en otras palabras, la empresa contratante decide prescindir de la seguridad, ya sea porque prefiere a otra compañía o porque se fía de la bondad del hombre... o porque comparte inmueble con otras compañías que no quieren hacer una inversión en seguridad y tampoco piensan regalarles este caro servicio...

 

Sea cual fuere la razón (no es asunto mío) las reacciones de alguien implicado con el servicio, como ya expliqué hará mes y pico, son dignas de estudio. Un auténtico caso clínico. A continuación evaluaremos las reacciones de un profesional que ha dedicado sufridos años de servicio al cuidado de este castillo, comparadas con las de quien trata de ser el peor segurata de la historia.

 

Tras meses de preocupación, en los que este tema centraba conversaciones interrumpidas por puntuales sorbos de café y la masticación de algún que otro donut (y los que hacen en una pastelería de mi barrio son gigantes) el comportamiento del sujeto de estudio A ha pasado por cuatro fases:

  -         FASE 1: Me importa una mierda. A lo largo de la fase uno, tras recibir la traumática noticia, el vigilante decide seguir viviendo, durmiendo y comiendo como si nada pasase. Al fin y al cabo, hay trabajo por un tubo, y una multinacional no se hunde así como así. 

 

-         FASE 2: Esta empresa es una mierda. Por alguna razón no se culpa al cliente de cancelar un servicio. No es un caso del tipo Que este tipo no vuelva, sino de una excusa distinta. Por lo tanto la culpa debe ser de otro... probablemente de la propia empresa para la que se trabaja. Es un caso típico calificable como Les he avisado de que cancelan esto y les importa un huevo... encima pido que me busquen otro destino y van y me dicen que les llame el día catorce. ¿Que les llame yo? ¿El máximo exponente de la Vigilancia de Seguridad?

 -         FASE 3: Lo dejo. Llegado a la conclusión de que la empresa es un asco, de que uno es como Terminator pero vestido de marrón y de que nadie hará nada por conseguirte un destino tan cojonudo como el que se acaba a finales de mes; habiendo concluido que los plantones de doce horas los va  a hacer la tía de otro con su falda hasta la rodilla y su peluca de rizos castaños; y por fin alcanzada la certeza (de ilusión también se vive) de se pueden ganar 2000 eurillos al mes currando en una fábrica (como si quedasen fábricas) lo mejor será pirarse de esta empresa abandonada de la mano de Dios y emprender un nuevo sendero laboral... 

 

-         FASE 4: Rememorando grandes momentos de mi carrera como segurata. Dado que no queda nada que hacer, nada queda por hacer, como dijo un sabio latino... debía llamarse Reiterus de Denuevia o algo parecido. Es el momento de contarle al novatillo que tanto se ríe de su trabajo lo guay que se ha llegado a ser vistiendo el uniforme de distintas organizaciones para-policiales. Experiencias que resumen por qué no es del propio gusto trabajar con mujeres, dado que la que no es una calientapollas es un tío disfrazado (lo que sea por no hacer dominadas), lo capullos que llegan a ser todos los tipos con los que se ha trabajado (y como en mi barrio todos han sido supercomandos especiales en la mili) y lo tontos que eran los encargados de las tiendas y restaurantes donde se ha servido de pie y hasta los huevos.  

Estoy a la espera de comprobar cuál es la FASE 5. Tan sólo espero que no sea nada del tipo ¡Éste es mi fusil! ¡Hay muchos otros pero este es el mío! ¡Y el edificio también es mío! ¡Así que todos fuera que yo me quedo! A parte de eso ¿Queréis saber cómo reacciona el novato tonto la haba que no sabe ni qué viento le da?

-         FASE 1: Encogiéndose de hombros. Bueno, seguiré cobrando lo mismo, probablemente en cualquier otro destino. En esta empresa puedo trabajar sólo los fines de semana... y además ya tengo pasta para el Máster, así que no notaré la diferencia si me piro. Al fin y al cabo: No estoy casado, no tengo hijos... y en España lo llamamos “Colchón familiar” (básicamente volver bajo las faldas de mami ¿O es que voy a ser el único que no lo haga?)

-         FASE 2: ¿Por qué coño me has despertado? De acuerdo, se acabarán las intensas partidas a GTA San Andreas, pero por lo menos... privilegios del turno de noche ¿no?

-         FASE 3: Operación “Alí el Químico”. Más allá de subir a cagar al baño de los jefazos, el único atisbo de venganza consistió en atiborrarse de Fabada Litoral, y aprovechar que pasaba por el despacho del responsable de seguridad de la empresa para aliviar la presión provocada por la acumulación de gases, una vez el disgusto del traslado forzoso cerró mi válvula pilórica[1]. La situación se limitó a una serie de ruidosas trompetillas (¡tweeeet!) en un entorno mal ventilado (a drede), excepto a las tres de la mañana, en el que sonó como a líquido (¡pddddrrrrrffffssssshhhh!). Ello dio lugar a un tipo de reacción muy poco higiénica, es decir El uniforme es marrón, no se va a notar.

 

-         FASE 4: Po´fale, po´malegro. Echaré de menos mi pequeño Windsor, a los zumbados de la pensión y a lo que las ratas dejen de la vieja, pero la vida sigue: Se acerca el día de comenzar el master, está muy a mano la escuela de idiomas y siempre hay otros servicios, otros curros y miles de cosas que me pueden seguir inspirando para escribir este blog.

  


[1] Sí, esto es de “La conjura de los necios”

OPERACIÓN THRESHOLD

OPERACIÓN THRESHOLD

Hay pocas actividades tan divertidas como hacer crítica de contenidos televisivos. Fuera de coña. Teniendo la actitud adecuada (algo parecido a “Sé que esto es una mierda, pero lo voy a ver de todos modos...”) y suficiente tiempo libre, todos podemos convertirnos en un crítico de esos que babean bilis y escupen restos humanos mientras gritan de todo a los anónimos responsables de cada sandez que emite la caja lista (si fuese tonta no daría tanta pasta). Por supuesto, si se le hiciese un seguimiento parecido a cada plataforma de emisión de mensajes, ya sean informativos o de entretenimiento, más de un crítico se lo pensaría dos veces antes de poner verde a un programa, película o serie, pero ese culto a la impunidad del que gozan los críticos, ese “usted pensará lo que yo le diga que piense”, ese “Soy Homer Simpson, imposible de ser castigado” es, en el fondo, la razón por la que mola tanto criticar el trabajo ajeno. Eso y que es gratis.

 De un tiempo a esta parte, hemos constituido en casa el Comité de Sabios Expertos en Estar Sentados en el Sofá Viendo la Tele[1], lugar donde dormiré una larga temporada si osare meterme con Buffy la cazavampiros. Como no puedo hincarle el diente a esta serie tipo Urotsukidoji, tipo “Hay salmonela en el instituto y por eso todo el alumnado está mutando”, me conformaré con ese intento de hacer un Expediente X que no se parezca demasiado a Expediente X: Operación Threshold o, como he decidido llamarla, “Operación Jarl” (en honor a ese otro esperpento televisivo que fue Chiquito de la Calzada) La serie va de una panda (aunque estos dejaron el instituto hace tiempo... gracias a Dios) que investiga las terribles consecuencias de una señal electromagnética de origen extraterrestre que altera el ADN de los individuos expuestos a ella, lo que provoca una fuerza sobrehumana, si el cuerpo la acepta, o la deformación corporal y la muerte en caso de rechazo. La panda, entre otros freaks, la componen una chica (Carla Gugino) a la que le cortaban la cabeza en Sin City[2], un tipo clavadito al rubio de “La Trinca” (Brent Spiner), un enano muy gracioso y decorativo (Peter Dinklage) y, mi preferido (la referencia al Black Hawk Derribado venía por algo), Brian Van Holt, un cachas con cierto aire a los hermanos De Boer, que interpretó a un cristiano renacido que murió también en la capital somalí.  

 

La alteración genética tiene síntomas como sueños sobre bosques de cristal y un insaciable apetito de proteínas, y da, a lo largo de la serie, divertidas consecuencias, como la infección de todo un pueblo (Allenville... rebautizado a posteriori como Alienville), aunque mi primera impresión, la que queda, la del primer episodio al que quedé expuesto y que me convenció de que me divertiría mucho viendo esta serie, fue la cruenta historia del interno de un psiquiátrico que estaba convencido de que le perseguían los alienígenas... algo bastante común, excepto porque resultó ser verdad. Único. Tremendo.

 

¿Y por qué me he quedado con lo de Brian “De Boer” Van Holt? Porque se trata de un actor de raza, de los de la vieja escuela... de la vieja escuela del Chuck Norris, porque el chico se esfuerza en parecer expresivo (sobretodo cuando le hablan de su hermano... recientemente infectado) lo intenta una y otra vez, a lo Ed Wood. Con muchísima ilusión. Otra cosa es que lo consiga. En cuanto alguien menciona a su hermano, infectado con ADN mutado y extraterrestre, el chico mira al infinito como si se hubiera tragado un trozo de cartón impregnado con ácido y trata de enarcar las cejas... he dicho “trata”. De ahí que sea gracioso.

 

Imagino sus sesiones preparatorias “a la americana”, levantando una y otra vez las cejas, a las que le han colgado unas argollas para poder levantar enormes pesas con ellas. El bueno de Frank... de Ronald... de Brian, trata de levantar las cejas tratado de imitar una expresión humanizante y llena de contenido. Lo que le sale es “un Chuck Norris”.

 

¿Por qué denominar a cualquier gesto inexpresivo “Hacer un Chuck Norris”? joder ¿Hace falta explicarlo? Imaginad cualquier episodio de Walker, el Ranger de Texas. El tipo negro y simpático que siempre le acompaña con su sombrero (el propio... el de Chuck no abandona su cabeza ni cuando se ducha) le suele comunicar cosas del tipo:

  -         ¡Walker! ¡Tu mujer ha sido secuestrada, violada y asesinada!...

 -         ... (Walker se queda igual... como si oyese llover algo que en Tejas no es demasiado frecuente)

-         ¡Han decapitado su cadáver!

-         ...  (en un ejemplo de pleno dominio de las técnicas zen Chuck logra NO MOVER ni siquiera un pelo de su barba... y mira que sopla el viento en Tejas)

-         ¡Y tras morir han sodomizado los restos con un enorme tronco de origen canadiense! ...

-         Ah (hora de ser explresivo... Chuck ha emitido algo parecido a un sonido coherente)

-         ¡Lo sabemos porque hemos encontrado hojas de arce cerca del tronco sodomizador!

-         Me vengaré (ha costado un montón pero nuestro heroico veterano cazavietnamitas y liberadesaparecidos ha construido una frase... ¡Compremos su libro!) 

 

Espero que el lector sepa perdonar este último lapso, pero se trata de una serie estupenda, de esas que a los dos minutos te convence de que te divertirá verla, aunque sea para contemplar episodio a episodio cómo evoluciona la expresividad Brian Van Holt, cómo Chuck Norris ha creado escuela. Además, como dice Frikipedia, algunos no buscamos otra cosa que demostrar nuestra erudición.

(Con todo mi agradecimiento a los amigos de "El Pez Polla" por descubrirme esta joya que es Frikipedia)

 

[1] Sí, en ese sofá

[2] La carrera de muchos actores y actrices noveles puede quedar marcada por su muerte o mutilación en sus primeros papeles... si no obsérvese la evolución de Orlando “He venido a dar caña” Bloom desde que se metió una impresionante hostia al caerse de un Black Hawk sobre una plaza marroquí que trataba de parecerse al Mercado de Bakkara

OPERACIÓN PARCHE

OPERACIÓN PARCHE

Esto se podría llamar “Operación Retorno”, dado que el Mauri volvía de sus 9 días de vacaciones, pero correría el peligro de abrir un peligroso debate sobre la adicción al trabajo. El tema es que él ha regresado muy feliz ¿Sigue siendo aquí? me decía partiéndose de risa al llegar a hacer le relevo. Claro que yo me fui a casa con el típico Vuelvo enseguida y me perdí lo mejor...

 

A los cinco minutos, en completa observación de las normas, el Mauri vuelve con el periódico y se encuentra a nuestra queridísima dama senior sentada junto a la puerta, en un banco que ya la conoce de viejo (creo que quise decir de vieja) contemplando sonriente el orondo semblante del profesional de la seguridad.

 -          ¿Qué coño hace usted aquí? (Nota: A las siete menos cinco de la mañana un sábado)

-          Esperarle a usted (Aquí es donde debería a empezar a sonar de fondo “When a man loves a woman”)

-          ¿Para darme un abrazo?

-          Para que me ponga un parche (una frase abierta a todo tipo de interpretaciones gerontológicas)

-          A ver ese brazo... (la encantadora senior empieza a tirar hacia arriba de las capas y capas de ropa que tiene pegadas al cuerpo, pero no pasan más allá del codo y el brazo empieza a ponerse morado)... deje, deje, ¡Desnúdese! Pero no del todo, que estoy casado (la vieja se aparta un poco capas y capas de tela para dejar que un trozo de torso vea la luz del Sol el parche se coloca en su sitio y el Mauri reflexiona qué habría ocurrido de haberse cogido quince días de vacaciones y no nueve). 

 

El sustituto de Mauricio, Paco, fue listo... tanto como Mauri en un principio. Nunca olvidaré su sabio consejo: Esa vieja es una pesada de cojones, si se te acerca grítale que se largue, porque si le das cuartelillo estás perdido. Se notó mucho mi escasa experiencia ¿Qué daño puede hacer una viej...? A la semana sabía lo pesada que podía llegar a ser esa decrépita momia.  Claro que llegó el primer día Paco y...

-          Buenas tard...

-          ¡Largo bruja! ¡Aquí no se puede estar! 

 En definitiva, que el Mauri se justificaba diciendo eso de como si pasa un tipo y me pide que le ponga una tirita...pero hubo más. A las diez pasó una dominicana de la empresa que limpia a la vieja... sí las que ella manda a hacer la compra para no bañarse. La chica no traía el NIE, sólo un papel de la empresa y el abono de transportes, así que le dije que iba a hacer como que lo había visto y la dejé pasar... Ah, le recomendé que no saliese sin documentación...

 

Recuerdo que me paso algo parecido ¿Vosotros no? Y recuerdo los gritos del Mauri echándome la bronca ¡Cómo le pides la documentación! ¡Que estás sin habilitar! ¡Seguro que te denuncia! ¡Además ha dicho que le torturaste! ¡Le pelaste los huevos a calambrazos como el General Frijolez en su país! Claro que ahora debe estar bien hecho.

 

Encima, cuando le relevo y al poco de empezar mi turno, llega uno de los empleados que suele venir los sábados y domingos a currar todo el día. Ley de Murphy: Te levantas a mear y, oyes un ruido y ya va por las escaleras...

 -          ¿Mauricio? Mauriciiiitoooooo ¿Ya has vuelto? (Y yo que creía que si alguien le llamaba Mauricito a mi compañero acabaría en el hospital...)

-           No señor, ya le he relevado. ¿Su primer día tras las vacaciones?

-          No, no me he ido... ahora en octubre... (menos mal que no sabe ni mi nombre porque si me llega a decir Golfillo...)

 

 Recuerdo cuando, estando en el instituto, leí El Quijote (bueno, un trozo del Quijote... el resto lo resumieron en clase). La comparación de las dos partes de esta obra de Cervantes narra la metamorfosis de dos personajes que recorren caminos inversos desde la locura a la cordura y viceversa... Eso me parece recordar que fue lo que dijeron la profesora y su licenciatura universitaria (algo feucha ella pero muy buena gente). Debí echarle una bronca a Mauricio:

 Tras sus gafas de espejo, el quemado vigilante escupió un denso salibazo al suelo que estuvo burbujeando un rato debido al alto contenido de cafeína y restos de tabaco de mascar. Se puso las manos en la cintura agarrando la defensa y los grilletes y se inclinó levemente, su rostro enrojecido por la ira, para gritarle a su compañero: “¿Qué? ¿Desnudando a al vieja para que te denuncie? ¿Dejando entrar a desconocidos en MI CASTILLO? ¿Para qué coño le pones un parche? ¿Es que tenía una fuga o qué? Anda, pírate a casa novato, tengo molinos que derribar”.