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Me Cago En Mi Vida

Justo lo que necesita este país

LA VIEJA Y LOS SERVICIOS DE EMERGENCIA

LA VIEJA Y LOS SERVICIOS DE EMERGENCIA

Corría la Semana Santa, y todo ese conjunto de puentes entrelazados que llamamos Abril y Mayo, cuando la Vieja (¡ya no tengo que decir senior) descubrió lo divertido que puede llegar a ser llamar a los servicios de emergencias fingiendo estar enferma.

 

Se veía venir. El primer aviso fue el Wilson que casi me denuncia (o eso dijo). ¡Llego a contar por ahí que le había obligado a volver a su casa a por el NIE... menudo pájaro. Detalles de gritos y flexiones a parte, obviando los electrodos conectados a la betería del coche, y, por supuesto, los latigazos y el curare, quedaba claro que algo olía mal en el Littlewindsorland.

La señora era capaz de subir tres o cuatro pisos para llamar al timbre, interrumpir mi ronda, y decir tengo un dolor agudo. No es tonta: Así nos obliga a Mauricio y a mí a llamar a los servicios de emergencia en lugar de hacerlo ella. Claro que la cosa duró poco: En cuanto al operador del 112 le daba por preguntar la identidad de la señora mayor que se encontraba mal, ya sabían de lo que iba. Respecto a cómo sabía en qué lugar del edificio se encontraba el vigilante en ese momento, es otro de los misterios sin resolver del mundo del mayor. Algo que ni el equipo de investigación de Júbilo ha podido averiguar... yo lo llamo EL GERONTOSENTIDO. 

El siguiente paso fue el Doctor Mondongo. No es su apellido, en realidad tiene uno francés de lo más común, pero su origen congoleño, su título de médico, su nacionalidad española y un mogollón de tópicos sobre el personal de seguridad privada llevaron a este impresionante diálogo:

 -         Por favor ¿Me puede decir su nombre? Tengo que apuntarlo en el informe...

-         No puede

-         ¿Que no puedo preguntarle su nombre?

-         No, no puede escribirlo

-         Déjeme probar: La M con la O... M-O-N-D-O-N-G-O 

¿Y por qué identificas a la gente? Preguntaba Mauricio, pues porque no la conozco y la instalación está cerrada, pues no puedes ir pidiéndole el DNI a la gente, además no entró por la puerta... ¡Excelente! ¡Al cliente le encantará saber que la gente entra en su instalación por la salida de emergencia del bar de al lado... De hecho, tenerme aquí por la noche es tirar el dinero, voy a pedirle al Departamento de Comunicación uno de esos maniquíes con el uniforme para sentarlo en la garita... prometo pintarle una cara sonriente en aras de la pro actividad... ¿Mi profesión? ¡Pito del sereno!

El buen doctor sólo fue el segundo paso. La tomó conmigo, más que nada porque tenía que ir a las once de la noche a ver a una señora a la que no le pasa nada... en mitad de un ataque de diarreas. Encima la señora le regaló (como a todo el mundo) un calendario. El suyo de las misiones salesianas... ¿Es usted negro? ¡Pues tengo un calendario que le vendrá como anillo al dedo! Parecía decir la señora con su gesto animoso... claro que a mí me regaló uno con osos panda... será por las desconexiones oníricas.

En cuanto a los servicios de emergencias, acabé tomando confianza con los del SUMMA-061. Ya tenía calculados los días que les tocaba trabajar a cada uno: El tipo de cabeza rapada con cara de mala hostia, el clavo de gafas que estaba quemado de ir a ver a la vieja, la chica delgada y agradable (en su primer día... el resto de veces andaba hasta los ovarios de la señora), el joven con barba al que le daba pena (se le notaba nuevo en esto) y uno con bigote que incluso aceptaba los calendarios...  supongo que ese sólo hizo una sustitución, porque no volví a verle. Finalmente, cada vez que nos veíamos, estallábamos de júbilo: ¡Hola otra vez! ¿Café? ¿Té? ¿Caramelos? ¡Coged uno, son Werthers sin azúcar!

 

Llegó el turno (un par de veces) del SAMUR SOCIAL. Una furgoneta transporta a un equipo de tres, a saber: Un tipo con barba y pelo largo y dos tías buenas... (lo llamo el Efecto Vietnam: De un tiempo a esta arte me parece que todas las enfermeras y auxiliares de clínica están buenas... debe ser todo ese fango y Agente Naranja que hay en los arrozales). Su procedimiento es: Llamar a la puerta. Preguntar por la señora. Pasar a verla. Salir diciendo que se automedica. Decir “A ver si podemos hacer algo”. Pasar unos diez minutos dentro de la furgoneta haciendo que hablan por su emisora. Irse con viento fresco hasta que les vuelvan a llamar (EFECTO “QUE CARGUE OTRO CON EL MARRÓN”).

 

En cuanto a los servicios municipales de Teleasistencia... nada como mandar a verla a una auxiliar, y que la señora se niegue a firmar su parte...

-         Oiga, agente, ¿Podría entrar en la casa de esta señora y darle al botón de llamada cuando lleguen los del SUMMA?

-         ¡Je! ¿Qué parte de la expresión “El allanamiento de morada es ilegal” no ha pillado?  

 

Desesperada ante la actitud de los servicios de emergencia (eso de llamar a las siete de la tarde y que apareciesen a las doce de la noche... lo que denomino EL EFECTO DEL PASTORCILLO Y EL LOBO) pasó a llamar a las ambulancias del SER-MAS  para pedir que la ingresasen... ¡que se mejore señora! Le solía decir mientras la veía salir tan contenta del brazo del enfermero... ¡Aquí estoy! De paseo con mi novio, que acaba de regresar de la Guerra de África.

Las de las ambulancias también están un rato buenas... recuerdo una vez que la vieja se empeñó en esperarles fuera del edificio, en un banco. No pude más: Señora, apártese, voy a sacarle una silla. La vieja esperó sentada a su ambulancia durante diez minutos murmurando entre dientes una especie de mantra demoníaco... parecía que fuese a estallar de un momento a otro para que, de sus restos, surgiese un demonio alado con un hacha, dispuesto a convertirme en su sacrificio de sangre a los dioses del Caos. Por alguna razón, el equipo de la ambulancia no paraba de darme las gracias... no sé por qué, si ella iba a volver de todos modos.

 

Una de las últimas veces, cuando ya nadie le hacía caso, decidió contarme sus dolores a mí... es que Mauricio ya había estallado y, como la gente del SUMMA, del SAMUR Social, del SER-MAS, y como el mismísimo Doctor Mondongo, sencillamente, no acudían a su llamada... o se pasaban la pelota entre ellos (EFECTO “¡QUE VAYA A VERLA SU P... MADRE!”). Allí estaba ella, con ropa para pasar la noche de excursión en el hospital... el sonido de la bolsa producido por el tembleque de su mano recuerda al cascabel que se le pone a los gatos para saber dónde están. La secuencia es digna de un clip de Oscar: 

-         Estoy que no me aguanto

-         ¿Se encuentra bien?

-         No me aguanto (mastica en seco)

-         ¿Pero se encuentra bien o no? Porque llevamos un mes con visitas diarias de los servicios de urgencia

-         .... chumchumchumchum (mastica en seco)... no me aguanto

-         Yo tampoco la aguanto, ¿Quiere que llame a Emergencias?

-         ... chumhcumchumchum... gracias

-         ¿Y por qué no llama usted? Señora ha recorrido cincuenta metros para veinr a decirme que no aguanta en pie...

-         chumchumchumchum... no me aguanto

-         ¡ME CAGO EN MI VIDA! 

Y es que son ganas de hacernos perder el tiempo (aunque... ¡bueno! para lo que íbamos a hacer) ¿Habéis oído la expresión más vago que la chaqueta de un guardia? Pues el guardia soy yo... la chaqueta se ha negado a salir del vestuario debido al calor.

 

La única persona que se ocupaba de la señora era el gay, peor esa es otra historia... tampoco duró demasiado. Eso sí, digamos que Micaela tenía la decencia de cambiarse para ir a verla vestido de hombre... ¡claro! La señora ya tiene unos años, y hay moderneces que un corazón cansado no puede resistir.

 

 

¿Qué acabó por hacer el entonces becario de Júbilo con esto? Pues dos noticias:

 -         “Ocho de cada diez llamadas a Teleasistencia se deben a la soledad”

-         “Las llamadas de mayores a emergencias debidas a la soledad tienen un coste para las arcas públicas de entre 4000 y 5000 euros por mayor al año” (dedicado a todos los que no hemos tenido beca para estudiar) 

Finalmente la crisis pasó. Se acabaron los días de fiesta, volvió a abrir el Supermercado, y la señora se reencontró con sus pasatiempos de siempre. Claro que, lo de ésta mujer con las tiendas de la zona es cosa de otro post.      

SUPERADO

SUPERADO

Dicen que la veteranía es un grado, y debe ser cierto, porque mis seis meses ya cumplidos no son nada frente a los casi diez años de profesión de Mauricio. Con seis meses de experiencia (si consideramos como experiencia estar sentado, contar baldosas y darme un rule de vez en cuando) me sentía tan seguro de mí mismo que comenté con Mauricio mi pequeño secreto: El modo de desahogarme visitando los sanitarios de los VIP. Una idea que debió gustarle, porque, dados sus años de experiencia en el sector, no podía permitir que un pipiolo le superase.

 

Lo comprobé al hacer la primera ronda ese día: Un ruido de agua llenando una cisterna en uno de los pisos más altos, la certeza (léase comprobación audiovisual y olfativa) de que el baño de los jefes no ha sido utilizado en días... y la sorpresa (aderezada por escatológicas raspas) de que la incidencia ocurrió en el cuarto de baño de las ejecutivas y secretarias. Sí, la experiencia es un grado. Y cuando eres un veterano ningún novato te va a superar jamás. En nada.

 

Para más INRI, Mauricio no habría podido irse sin despedirse, sin dejar pistas sobre lo ocurrido... mejor dicho, no podía irse sin despederse. Aquella garita olía a todo menos a victoria (dichosa comida de régimen rica en fibra...) Era una situación tan inspiradora que, tras ventilar el cubículo del vigilante cogí papel y bolígrafo y compuse algo parecido a La Canción del Pirata (en realidad a años luz de la misma):

 Con sus cien kilos el menda

Vientos de popa apagan velas

Apesta a todo quien lo huela

Con sonido a trompetín. 

Trueno trasero resuena

Haciendo retumbar la puerta

Envolviendo la garita

 En su apestosa neblina 

¡Vaya cuesco, compañero,

que ni el Airwick amortigua!

¡Tú! ¡Mauricio el pedorrero! 

¡Que me haces más jodido el día! 

Oh, insensible vigilante

Que corriendo te vas el primero

Nunca te irás galopante

Sin “despedirte[1]” de tu compañero

  

Hay a quien la experiencia laboral le convierte en una persona mejor, más madura... a mí me ha convertido en una persona "regular"... ¡Me río yo de la fibra y del bífidus! ¡Contra el estreñimiento nada mejor que trabajar como vigilante de seguridad!

[1] Léase “despederte” si se prefiere

ESTO SE CAE...

ESTO SE CAE...

No sé por dónde empezar. Con todo lo que hay que contar, con todo lo que ha pasado, y ahora resulta que va a haber una obra de restauración en mi pequeño Windsor, así que puede que nos trasladen y todo. Claro que llevan diciéndolo desde antes de que llegase allí y una cosa es evidente: El edificio se cae a cachos.

 

No me limitaré a describir mi puesto de guardia, cuya puerta corredera se atasca (hay que levantarla en peso del carril para abrir y cerrar) y a la que, si querer, arranqué los pomos al tratar de abrir y cerrar... ambos pomos... a mano, e incluso se me lle´go a partir en dos la lalve de la garita... ¡Joder! ¡No estoy tan cachas!. Además, mi principal entretenimiento, dad la actual plaga, es matar mariposas gamma, pese al asqueroso efecto colateral de tener que limpiar luego las paredes... me pregunto qué demonios comerán estas cabronas.

 

Hay unas goteras que, cuando llueve, me hacen creer que estoy en el Hotel Bradbury. Entre los chorros de agua que caen sonoramente sobre el techo me paree oír a Batty gritándome ¿Estás contento hombrecillo? ¡Uno! ¡Dos! ¡Ir al cielo! ¡Ir al Infierno!. Pensándolo bien, el mejor lugar para ser perseguido por un replicante de combate modelo Nexus 6.0 es uno de estos viejos edificios del centro de Madrid.

 De entre las ruinas del Planeta Oficinax, dos figuras acorazadas surgen y se quitan el polvo de la servoarmadura a manotazos y se miran el uno al otro... los yelmos integrales no pueden esbozar sonrisas pero, si pudiésemos ver a través del adamantium quedaría claro que se están partiendo de risa... -         Parece que la terminal de ciberingeniería de la celda 518 ha sido teletransportada a otro sector, oh hermano Mauricuis, ¿Hemos de informar al Capellán Mayor del Capítulo?-         ¿Acaso viste cómo los Orkos atacaban la terminal, hermano Golfox? Envía una súplica a la Fortaleza Monasterio indicando un "Non Nova Res" y que el Adeptus Mecanicus se encargue de esto... ¡Y deja de usar la culata del jodido Bólter para cerrar las ventanas a las que no llegas! ¡Esta planta del planeta está mal refrigerada!  

Cada ronda es una sorpresa: ¡Oh! Alguien ha movido la mesita de la Sala de Juntas y resulta que hay un enchufe salido de la pared... ¡Anda! Resulta que en el despacho 518 ha desaparecido el escritorio, pero en el segundo piso parece haber uno desmontado en el pasillo... ¿Sabes algo Mauricio? ¿Tengo que ponerlo en el informe? Qué pasa –me dice- ¿Ha ocurrido durante tu turno? Porque a mí no me han dicho nada. Bueno, esto va más allá del hecho de que haya un par de pisos sin iluminación, y que, al hacer las rondas, corra el riesgo de emular secuencias como la de El Exorcista escaleras abajo. No, esto se cae a pedazos, y me encomiendo al Santo Patrón de los vigilantes para que no me ocurra nada (sí al Dioni... ¿Pasa algo?), pero podría ser peor... me podría haber tocado un supermercado.

  

06/06/2006

06/06/2006

Bueno, pues se supone que hoy se acaba el mundo... o nace el Anticristo... o algo, pero hay que ser positivo: No me pilla currando. Y en tal situación, tomando mi taza de café y mirando por la ventana el cielo en llamas, con este pestazo a azufre, y con el quiosquero gritando que él ya lo había advertido, me imagino que sólo puede pasar una cosa: Ahí está el teléfono sonando.

 -         Hola ¿Eres Golfo?, soy Rogelio, Inspector, estaba pensando que tengo horas extras disponibles y quizá te interesaba algo de pasta fácil y rápida...

-         Mire mi disponibilidad... ¿Qué parte de Fines de Semana y Festivos no ha comprendido?

-         Lo sé, chico, pero ya sabes... verano, los compañeros que están a jornada completa merecen un descanso... no es plan que se empiecen a doblar los turnos...

(Ahora recuerdo que para ser Coordinador o Inspector hay que pasar un curso de manipulación emocional... a veces no hay manera de que un vigilante que libra quiera trabajar de más...)

-         No cuela Roger, tengo vida a parte del tiempo que paso vestido de Conguito...

-         Hombre, es que, por extraño que parezca, tenemos un descubierto, y necesitaba a alguien tan preparado como tú para...(Fase dos: Si el reclamo de la pasta y el del compañerismo falla, se empieza a hacer la pelota de modo sistemático)

 -         Sí, a alguien que lleva seis meses sentado en una silla por las noches y que sólo se levanta para hacer las rondas y para contar baldosas. -          Joder, no puedo mentirte. Sólo tú puedes salvar la situación: Hoy es seis del sexto mes de un año acabado en seis...

-         ¿En serio? Yo también tengo uno de esos relojes que dan la fecha... es chino, me lo compré aquí en el barrio, en una tienda que...

-         Que no te puedo mentir... está lloviendo fuego y azufre sobre la central, una horda de zombis (fugados de nuestro laboratorio subterráneo de Investigación y Desarrollo) se está concentrando junto a la puerta principal, una especie de demonios montados en bichos (de increíble parecido con dragones) sobrevuelan la ciudad incinerándolo todo y hay una criatura de posible origen extraterrestre que salta de azotea en azotea por este distrito. Colecciona cabezas que ella misma corta y lleva un camuflaje que le vuelve transparente y que nos gustaría estudiar...  Ah, también tenemos lo de los grafiteros en el metro, hace unos días han pintado todo un tren con la gente dentro y...

-         ¿Y?

-         Y ... que como hemos sabido que Gurú y tú jugabais a juegos de Rol en el instituto, pensamos que quien no puede con los grafiteros, pues nada... a ver qué podéis hacer con los zombis, el Predator y el Apocalipsis inminente que tenemos aquí... Ah, tu amigo ya ha dicho que viene para aquí...  

Vaya por Dios, ahora resulta que me va a tocar trabajar el día que se acaba el mundo... y yo que esperaba pasarlo con mi camisa hawaiana y una jarra de cerveza.

LO SÉ, LO SÉ... NO HE PODIDO RESISTIRME

LO SÉ, LO SÉ... NO HE PODIDO RESISTIRME

La idea citada en el anterior post me ha obsesionado tanto como para reinstalar el "WarHammer40K Dawn of War" y pintar un PROSEMarine Espacial.. si es que las cosas están muy mal. Sin ir más lejos, el otro día me dio por diseñar un uniforme a prueba de balas confeccionado a base de hebillas reglamentarias de cinturón, no sea que nos pase lo que a este compañero (al que deseo que se mejore) En casos así no hay nada como tener a mano una buena placa curvada de acero de varios milímetros de espesor.

 

Finalmente también me dio por añadir una nueva pollez para los furgones blindados... y es que el Transporte de Fondos está cada día peor.

GENTE PROSEGUR

GENTE PROSEGUR

Por si la cosa pintaba demasiado bien, ya identificado con mi empresa y todo ese rollo de currito japonés que canta el himno justo después de fichar, la tendencia de motivación de plantillas (cosa del Departamento de Elevación de la Moral -conocido también como La Sección "Somos los mejores, bueno ¿Y qué?"-) ha llevado a ésta, nuestra segunda casa, a implantar un programa de puntos intercambiable por reglaos... en otras palabras: Curra mucho, ganarás lo mismo, pero aquí tienes tu incentivo no monetario (¡Gracias Scottie Adams!): Esta bolsa de plástico contuvo una vez un sándwich.

 

Cierto, cosas como sacarse la habilitación, meter a un amigo en la empresa (hay amistades que se llegan a romper por esto) o currelar sin librar todo un mes, pueden hacerte meritorio (tras muchos meses de esfuerzo) de viajes, electrodmésticos, juguetes para los críos que nunca ves, joyas para la parienta (como las que nunca le regalará ese repartidor de butano bielorruso al que gracias a Dios no verás salir de tu casa a medio vestir) o herramientas de bricolaje y de jardín.

 

Justo lo que necesitan los vigilantes de seguridad: ¿Por qué pagar un euro más a la hora cuando, a la larga, puede llegar a salir más caro regalarle cosas que no tendrá tiempo de disfrutar? Pues como decían en un episodio de Dilbert: Soluciona nuestro problema de exceso de dinero... y alguien del Departamento de Comunicación (en el que creo que no hay un sólo periodista) justificará su presencia en la empresa... como si el camarada Beria le hubiese hecho un control de accesos.

 

Me ha hecho muchísima gracia ir mirando los regalos y su coste en puntos: ¿Un fin de semana en Lanzarote? Me parece que no habría que librar en un puto año para conseguirlo... busquemos algo más asequible... ¡OH Dios! ¿A quién se le ha ocurrido incluir esa motosierra entre las herramientas de jardín? Vale que las defensas extensibles sean ilegales, pero nadie ha dicho nada de una motosierra... con eso y una máscara de hockey no entra en una instalación protegida ni el Tato (frase inspirada en la de un inspector. 

 

Ante la incipiente demanda de regalos que, ante su potencial inutilidad, al menos resulten graciosos, desde éste, vuestro blog y el mío, propongo el siguiente catálogo:

 

 

 

  • Si se observa la ilustración a mano alzada, podemos observar a la izquierda de la imagen, podemos observar una defensa-cosechadora manual, semi-rígida del modelo “Soy la muerte y he venido a por ti”, que hará las delicias de las compañeras y compañeros más quemados por servicios duros... muy recomendable para quienes estén destinados en el metro, en la RENFE o en centros de desintoxicación.
  • Justo en el centro de la imagen hemos dado un paso más allá de la motosierra y la máscara de “Jason Contraataca y ahora vuelve con más mala leche que nunca” para acoplar la herramienta de jardín de doble uso a un ciber-brazo, que a parte de ayudar a cortar los bocatas y los donuts gigantes, permitirá al vigilante que lo disfrute ganar todos los pulsos a los que rete a cualquier parroquiano de su bar preferido.
  • A la derecha de su imagen, el regalo definitivo: ¿En su instalación hay zonas de escaleras sin iluminar? ¿Harto de meterse unas hostias de campeonato cada vez que sube a por café? ¡No corras el riesgo de tener que sobrevivir unos meses de baja con el sueldo base por haberte roto los débiles huesos de tu cuerpo humano! ¡Cibernetízate al completo con el endoesqueleto modelo PROSEGURATOR-800, y, si eso, añádale un procesador neuronal Cyberdine Systems modelo 1.01! 
  • Y no podemos finalizar son incluir un elemento de vigilancia (jamás de distracción) como una pantalla TFT (con TDT incluido... pero no se lo digáis a nadie) y soporte maxilar... incluye emisora (vamos el walkie-talkie de toda la vida, pero en pequeño) y más de 200 canales... ¿Cómo evitar perderse el Mundial sin dejar tirado a la compañera o compañero a quien tendrías que hacer el relevo? ¡Pues con esto, coño! ¡Con esto! Justo a la derecha del todo de la imagen.

 ¿Y qué hay de la uniformidad? Una vez rechazado por aclamación el proyecto de uniforme de verano con pantalones cortos (el del tanga y el salacot mejor que ni lo hablemos), este, vuestro blog, vuelve a la carga con los nuevos uniformes VS Darth Maul (que incluye defensa de doble cuerpo para los freaks de Starwars) y el uniforme disuasorio (este sí que disuade de verdad) modelo Parca cosechadora de almas (que incluye la guadaña semi-rígida reglamentaria). Atención a los detalles de los parches de la empresa y al cachito de tela más grueso para enganchar el distintivo de identificación... ¡No se puede pedir más! (bueno... se podría pedir un par de pavos más a la hora, pero estamos a lo que estamos).

Finalmente, ¡Un paso más allá! ¿Crees que sólo puedes ascender a Vigilante de primera (V1)? ¡Hazte Vigilante de Segunda (sí que suena mal) alistándote en el capítulo de los Marines Espaciales de la empresa: Los PROSEMarines! La opción incluye servoarmadura y la oportunidad de vigilar y proteger las colonias del Imperio de los mutantes, herejes y alienígenas que se tercien... ¡Eso es un control de accesos y no lo de preguntar A dónde va usted!

EL VIGILANTE DE LA CAFETERA

EL VIGILANTE DE LA CAFETERA

Cuando hice el curso de PROSEGUR nos contaron las posibilidades de promoción de la nobilísima profesión de Vigilante de Seguridad... ¡Serás lo que quieras llegar a ser! ¡Vigilante de primera! ¡Con arma y perro y todo!, ¡Inspector! ¡Instructor! ¡Escolta! ¡Vigilante de Explosivos!... pero nadie (insisto NADIE) me dijo que podría ser ascendido a vigilante, guardia y custodio de una puta cafetera.

 

No es coña, ahora me explico por qué Mauricio no libra nunca y hace al rededor de cuatrocientas horas al mes... ¡No es que le echen de casa! ¡No es que viva en la instalación que protegemos! ¡No es un huérfano adoptado por PROSEGUR o un combatiente de la Guerra de Vietnam resucitado en el fallido programa Vigilante Universal! Lo que ocurre, sencillamente, es que Murphy (esa comadreja hija de la gran puta) acecha para intervenir a la mínima: Cuando Mauricio se pilla un día libre, en algún lugar de la galaxia suena una señal de alarma, y los hechiceros del Caos preparan un ritual de invocación de demonios de la disformidad.

 

El tipo que sustituyó a Mauricio era lo que un director de juego de rol con algo de mala leche describiría como “Vigilante de Seguridad Standard”... Tan sólo una frase suya para que os hagáis una idea: “Ese Mauricio debe ser de los de la Primera Promoción: A Esos les regalaron la placa porque ninguno logró hacer las dominadas... ¡Seguro que está gordo!... yo es que he sido fuerte desde siempre (¿Alguien recuerda la frase de Cartman? ¿La de “No estoy gordo, estoy fuertecito”?) . En el fondo no parecía mal tipo: Cuando le contabas lo que había ocurrido allí en los últimos seis meses (más bien poco) siempre se ponía de nuestra parte (¡Nosotros contra ellos, tío: Nosotros contra ellos!).

 

Un buen tipo. O al menos lo parecía... no, parecía más bien que me hiciese la pelota. Se reconocer esos momentos: En lo político soy indeciso (y eso sólo puede ser bueno en España) para que me hagan la pelota, así que, dando de lado a todos esos halagos (soy tan mal vigilante como periodista o escritor), le expliqué cómo iban la operativa y el servicio, las normas de la cafetera... que no tocase la tele de la Sala de Juntas de los Jefazos... imaginad el resultado.

 

A parte de retrasarse unos minutos respecto al comienzo del turno (lo pone de los nervios a cualquier vigilante que haga jornadas de doce horas) y media hora respecto al momento en que dijo que llegaría, todo salió bastante normal. AL menos eso era lo que yo pensaba, claro que al tercer día Mauricio resucitó y...

 

“Golfo, se ha producido un ABUSO DE CAFETERA, y lo he puesto en mi informe”. ¿Abuso de cafetera? Imagino a ese gigantón canoso tirándose a la cafetera e impregnándola de lefazos en plan Nachete Vidal, ¡Confianza traicionada! ¡ADN lechoso por toda la cafetera! ¡Cómo puede alguien ser tan burro! En realidad, la cosa iba de que no cuadraba la cantidad de dinero dejado sobre la mesa del ordenanza de la empresa respecto a los niveles de agua y café... y que había un montón de envoltorios de nata líquida (de origen no humano) en la papelera de la tercera planta junto a decenas de vasos de café... porque hay que ser muy idiota como para tomarte un montón de cafés, no pagarlos y dejar pruebas de tu fechoría en un lugar frecuentado por toda la plantilla del cliente... junto a un par de bolsas de croissants y envoltorios de varias magdalenas.

 

Para más INRI había escondido una revista de tunning en el buzón de correos de la empresa y se había olvidado un rollo de papel higiénico en la Sala de Juntas... lo primero que pensé es que se la había estado cascando viendo porno en la tele (incluso a mí se me ha pasado por la cabeza alguna vez) pero luego caí en que había hecho el turno de día... y como no se la menease viendo a Curri Valenzuela no sé yo.

 

“No podemos dejar que nuestra imagen ante el cliente quede emborronada por una manzana podrida –me decía Mauricio (una manzana podrida adicta al café, añadiría yo)-  éste es el tipo de cosas que acaban con servicios cojonudos como éste... es más, le ha dicho a la vieja que él nos sustituiría siempre que libráramos... recuerda el himno de los PROSEMarines”: 

“De los palacios de Moctezuma

 a las Arenas de Trípoli  

                                                Vigilando y protegiendo

                                                          y ni un café sin pagar”   

   

   

Se acerca el verano y sueño con un destino guapo, del tipo “Vigilante de piscina privada llena de tías buenas desnudas” o “Vigilante de playa nudista exclusiva para modelos de la revista Playboy”, pero NOOOOOOOO, me toca vigilar la puta cafetera porque un señor decidió hincharse a bollos y dejar pruebas de ello y otro es incapaz de comprender que no soy la niñera de nadie... joder, qué vida. Ardo en deseos de que comience mi curso sobre terrorismo.

UN SESUDO DESAFÍO (FASE2: PRUEBA TEÓRICO-PRÁCTICA)

UN SESUDO DESAFÍO (FASE2: PRUEBA TEÓRICO-PRÁCTICA)

Apenas habían pasado unos días desde mis pruebas físicas, cuando hube de darme un salto (esta vez me quedaba cerca de casa) a un maravilloso centro de promoción, donde fui conducido por polis de verdad hasta unas listas con apellidos ligadas a aulas. A un compañero de promoción le tocó hacer el examen en el comedor... por lo menos le darían de desayunar.

El nerviosismo previo al examen dio lugar a divertidas teorías de la conspiración:

Nos obligan a rellenar el examen con un lápiz ¿Sabéis para qué? Para que sólo pasen los enchufados. Si no quieren que pases, borran tus respuestas buenas y te apuntan otras erróneas... Ya había oído esto, cuando un ex-novio de mi hermana cateó en la prueba de acceso a las Fuerzas Armadas, hace la tira de años.

¡Que no, hombre, que no!  (ésta fue otra... su intención era buena, pero su argumentación...) Lo que pasa es que el lector digital que corrige el examen detecta el contenido de grafito, y la marca de un lápiz tiene mayor contenido de grafito que la de un bolígrafo negro!

¿Cuál es el contenido de grafito de la tinta de un boli negro? Y si la cosa va de contenidos de grafito, ¿Por qué un poli con pinta de bonachón nos recomendaba no apretar muy fuerte al rellenar las casillas de respuesta? ¿Y por qué varios aspirantes a vigilante al fondo del aula respondieron a tal sugerencia con un ¡Y unos cojones! Con un rotulador en la mano?

El examen tenía preguntas de las que se catalogan como normales, preguntas sobre Derecho, Primeros Auxilios, Teoría General de la Seguridad... luego había otras que...

¿Qué pone en el reverso de la insignia de vigilante de seguridad?

a)      nada
b)      made in china
c)      ¿Quién coño vigila la instalación mientras tú te dedicas a mirar el reverso de la placa?

¿Cuál es el voltaje en reposo del transmisor portátil reglamentario?
a)      150W
b)      150V
c)      Ninguno, porque está apagado
d)      No tengo ni idea, jamás he visto de cerca ni tocado uno de esos transmisores... mis compañeros y yo nos comunicamos a gritos

El efecto de un golpe descendente con las costuras de la defensa en el área occipital de un sospechoso, puede producirle...
a)      inconsciencia y un corte
b)      consciencia y alegría de vivir
c)      no lo sé, porque yo no puedo llevar defensa... ¡Ni falta que me hace, oiga!

El arma reglamentaria del vigilante de seguridad es...
a)      una porra
b)      un revólver de 4 pulgadas o una escopeta del doce
c)      un bazooka
d)      chorizo

 

Parece coña, pero durante unas horas consideré la idea de qué hacer si suspendía este examen... sí, ya tenía buscados el árbol y la cuerda, pero una llamada a un contestador automático durante una de esas noches en las que no estoy trabajando me dijo: ¡Apto! ¡Ahora te toca pagar! Algo que festejé... me habría encantado tener una de esas enormes manos de goma que venden en los estadios de baseball, ponerme en pie en mi butaca y gritar dándome ánimos Uh! Uh! Uh! [1] Uh![2]

Después nos fuimos a tomar unas cañas... tantas que cuando fui a buscar a Baby y al Gurú para que se apuntasen me confundí al llamar por el portero automático... ¡En mi propia casa!... y encima mi vecino de abajo me abrió la puerta.

En fin, que os voy a dejar unas imágenes de lo que, los pronto profesionales de la seguridad de pleno derecho (pleno derecho de aporrear hasta la inconsciencia) consideramos Medios Físicos de Protección (Pasivos).


[1] Sé que pido más disculpas que el Wojtyla, pero ahí va... “Querido Samuel: Esto no tiene nada que ver contigo, ni con ningún hermano de origen africano, ni nada... es tan solo la estupidez del hincha de cualquier equipo de cualquier deporte, que cuando quiere animar a los suyos se pone una de esas manos de goma ridículamente gigantes y agita los brazos mientras emite ese grito. Un grito en absoluto simiesco

[2] También aprovecho para pedir perdón al noble pueblo simio, que pronto dominará el mundo y blablabla