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HABILITACIÓN PARA SER VIGILANTE DE SEGURIDAD. FASE 1: LAS PRUEBAS FÍSICAS

HABILITACIÓN PARA SER VIGILANTE DE SEGURIDAD. FASE 1: LAS PRUEBAS FÍSICAS

Os preguntaréis qué coño hace falta para ser vigilante de seguridad.  A priori te lo dejan claro: Haga un curso, mediante una empresa o en una academia, y que la institución le presente al examen de habilitación. Hasta ahí clarito. Un graduado escolar como mínimo, un papelito del INEM que diga que estás solicitando un empleo, no haber sido condenado en los dos últimos años por violar los derechos fundamentales de nadie, que no te hayan expulsado de la policía o del ejército... sí parece fácil.

Después se complica.

Fase 1: Las Pruebas Físicas

Para empezar, la empresa o academia que te presenta ha de entregar una fotocopia de tu DNI o NIE, y unos veinte euritos en concepto de tasas. Una vez ahí, con un chándal y unas zapatillas de deporte, te toca pasar unas sencillas pruebas físicas. Sencillas para quien esté habituado a hacer algo de ejercicio físico.

Haga el candidato de tres a una dominadas (en función de su edad), corra 50 metros en un mínimo de entre 8,5 segundos a 11 (11,5 en el extremo de las mujeres de 51 a 54 años), salte un mínimo de 40 centímetros, los más jóvenes, y 25 las más mayores... ah, y recorra un puto kilómetro en 4,30 (los chavalines) y 6,25 (las damas senior).

Con esto, y sentido común, preséntese y supere un test de 80 preguntas que abarcan las cinco áreas temáticas del curso de seguridad privada[1].

Tras una noche lluviosa, hacía un bonito día para realizar unas pruebas físicas. Ahí andaba yo, es decir PROSEGolfo, intercambiando anécdotas que nunca habían ocurrido en los destinos a los que no estábamos asignados y con los compañeros freaks que no teníamos, con varios conocidos de mi promoción. Llamaba la atención el Profesor Kick (resulta un tipo enorme, y no sólo cuando deja comentarios), contándonos la de horas que había echado, todos los retenes que había tragado, y todas las sustituciones que había hecho... como las historias del Sargento de Hierro, pero sin sexo con mozas vietnamitas. También andaba por allí cierto latin lover, por culpa del cual no hay quien vaya a entrenar al gimnasio de la empresa sin que le tomen por gay... ¡Cabrón con suerte! ¡Y yo ofreciendo mi ayuda a todos los compañeros que no pasaban las putas dominadas! ¡A ver quién arregla esto ahora!

La primera reacción fue de decepción. Un alegre compañero de promoción, jovencillo él, fue eliminado debido a su inexperiencia en la prueba de los 50 metros... cuidado, la pista está resbaladiza, chicos... la moral se nos habría caído por los suelos hasta que él decidió irse a casa. Fue entonces cuando empezamos a comentar lo de su caída de cara contra la pista, y que el juez de pista le decía a todos los que corrieron después (un par de miles, que mirasen hacia delante, no hacia el suelo... la inercia es muy traicionera, y luego hay que limpiar la pista de restos de piel... el cabroncete lo decía riéndose, y no puedo evitar esbozar una sonrisa hijoputesca al recordarlo... menuda hostia tuvo que darse el pobre. Del polideportivo a Youtube.com en cuestión de segundos.

No, me equivoco, la primera reacción fue de náusea: En la instalación de al lado estaban poniendo música a toda hostia. Que si La Bomba, que si el Aserejé... ¡Joder1 ¡Entre eso y que nos pegaban un papel con un número en el pecho aquello parecía el casting de Operación Vigilante! ¡Si no hubiese habido agentes de la UIP armados en aquel polideportivo me habría puesto a bailar y a imitar a King África.

Encima, cuando fallabas una prueba, un policía se te acercaba con cara de mala madre y te arrancaba el dorsal (o el pectoral... o como coño se llame) de un tirón. Sólo les faltaba romper tu defensa sobre sus rodillas ante ti y entregarte una caja con cuatro plumas blancas... lo de las plumas lo desestimaron ante la posibilidad de demandas por trato moralmente lesivo, lo de romper la porra dejó de tener gracia desde el Incidente Gutiérrez, en Febrero del 2003, cuando un candidato con muy mala leche, a sabiendas de que no pasaría las pruebas, se llevó una defensa rígida, de fibra de vidrio, enfundada en la pielecilla reglamentaria de cuero negro. Aquel pobre policía tuvo que volver a aprender a caminar cuando la fractura de su fémur volvió a soldarse. 

El caso es que las pruebas son sencillas si uno está en forma. Claro, que si estás trabajando 60 horas a la semana, o haciendo horas extras, o de noche, pues pasa lo que pasa: Tipos cachas colgando de la barra de las dominadas que tratan de subir a pulso, con los brazos, y que patalean inútilmente en el aire... para grabarlo en vídeo y recibir luego una justa paliza por cabrón. Eso sí, algunos lo conseguían sin doblar las piernas. ¡Eso es tener fuerza en la espalda y los brazos! Levantarse en peso, (me refiero al peso de los cojonazos que hay que tener para intentar hacer así las dominadas). Testosterona a parte, sólo por intentarlo así merecerían que se les diese la prueba por buena.

Respecto al salto, cabe decir que nos dividían en cómodos grupos de cinco o diez... y que en el mío estaban las dos torres gemelas: Dos tipos enormes que hicieron que esa prueba pareciese un concurso de mates. Unas flexiones de rodilla, un leve balanceo (con cuidadín de no caerme) y ¡Toma ya! ¡50 centímetros! Eso significa que, en el campo de batalla, pordría saltar a Mandingo, siempre que se tumbase horizontalmente y estuviese razonablemente erecto.

¿Las carreritas? No sé. En los 50 metros nunca me dijeron qué tiempo hice... en el kilómetro, me limité a seguir a un tipo que parecía correr mucho... y cuando me cansé de soplar en su nuca (entre esto y lo del gimnasio de PROSEGUR empiezan a entrarme dudas...) metí la primera y ¿Tres con ochenta? Siempre creí que un minuto sólo tenía sesenta segundos, pero me había tocado un juez teradimensional... o eso o había hecho tres minutos y ochenta centésimas de segundo. Quedé cuarto o quinto, así que al primero le dio tiempo de tomarse algo en lo que acababa la carrera. Un truquillo para hacer un buen tiempo en las pruebas de velocidad y carrera de fondo en las pruebas físicas para ser Vigilante de Seguridad: Sólo hay que imaginar que te persigue un inspector.

Con eso y un bizcocho, cuatro días después tocaba la prueba teórico-práctica (vamos el test)... pero es que esa es otra historia.  


[1] NOTA: El área de Relaciones Humanas, la de los ángeles y toda esa sarta de chorradas, ha sido deliberadamente eliminada del temario para evitar ataques de risa a la hora del examen.

 

¡APTO!

¡APTO!

Hoy ya habéis dejado de ser capullos!

Hoy sois ya Vigilantes de Seguridad.

Formáis parte de una hermandad (¡Mahoc!).

A partir de hoy y hasta el día de vuestra jubilación, estéis donde estéis, cada segurata será hermano vuestro.

La mayoría de vosotros iréis a un Centro Comercial.

Algunos (muy pocos) no engordaréis.

¡Recordadlo siempre! ¡Los Vigilantes engordan! ¡Para eso fingimos que trabajamos!

 

Pero el sector de la seguridad privada permanece vivo...

¡Y eso quiere decir que viviréis para siempre!

 

(inspirado en la arenga de graduación del Sargento Instructor en La Chaqueta Metálica)

FIN DE SEMANA TONTO

FIN DE SEMANA TONTO

Habréis comprobado que últimamente expongo las distintas opciones como si se tratara de un examen tipo test. Tengo mis razones, he pasado por una experiencia traumática. El último turno ha sido raro. Era la semana de las pruebas de habilitación, así que he librado un festivo y viernes para poder hacerlas... menos mal que Pepe estaba disponible para la sustitución, porque no me veo haciendo un examen teórico y mucho menos haciendo pruebas físicas tras un turno de doce horas. Hasta no tener confirmada mi nota, la próxima semana, no contaré lo de las pruebas que, de por sí, han tenido algo de miga. Sí que me voy a referir a un par e anécdotas de este fin de semana que empezó con unas cervezas con las compañeras y compañeros del examen.   Nada como intercambiar experiencias sobre el trabajo que NO desempeñamos (ante todo un respeto a la ley) y los compañeros que no tenemos.

Miles de anécdotas: Desde el compa que insertó un clavo en la punta de la defensa (me recuerda a los guardias de Mortadelo y Filemón, lo que siempre llevaban la defensa atravesada por un clavo del 12... a ver quién la desinserta luego de un cráneo civil), hasta la compañera que se encontró en el baño de un avión a dos vigilantes (vigilante y vigilanta, supongo) dándose un ángel... por lo que dijo, tuvieron la decencia de dejarse los zapatos puestos. Yo pidiendo caramelos de la empresa cuando lo que deberían repartir son condones... y es que vigilar y proteger la propiedad privada es como defender la civilización occidental: Pone de un cachondo que no veas.

La PROSEanécdota ganadora fue la de otro compañero, éste destinado en un cine que, porra en mano, se dedica a echar a las parejas impúdicas al grito de ¡Aquí no se puede follar! Sublime, ¡Perfecta! Sobretodo porque no se trata de un cine porno, sino que, al parecer, hay gente que se dedica a ir a echar los kikis mientras ve Edad de Hielo 2... si además pudieses colar comida de fuera volvería a ir al cine asiduamente. Y no olvidemos lo de viajar en avión. Se me ocurre un eslogan publicitario: Llena tu vida de sexo mientras viajas y ves pelis. Y yo en una puta casa que se cae a cachos con sólo cuatro opciones:

a)      La puta vieja senior

b)      el moderno (que ahora le ha cogido el gusto a lo de vestirse de mujer)

c)      el perro del gerente de la pensión

d)       las revistas guarrindongas que Mauricio no ha dejado allí.

La otra anécdota reseñable me la contó el Profesor Kick (chico puede que pronto salgas aquí con tu propio artículo y todo). ¿HAS OÍDO HABLAR DE “LOS ESPECIALES”? En el videojuego de Blade Runner, los especiales eran unos mutantes que sólo podían ganarse la vida recogiendo los residuos tóxicos que rodeaban Los Ángeles en el 2019. Según este compañero, son un grupo de mastodónticos vigilantes especialmente seleccionados (de ahí su aguda denominación) para repartir leña. Se lo pregunté a Mauricio. Su respuesta parecía sacada del PROSEmanual de Relaciones Humanas: Todos somos especiales. Entre las explicaciones de mi compañero, las del Profesor y mi limitada experiencia en el sector he encontrado tres posibles explicaciones al fenómeno:

a)      Las empresas de seguridad privada están obligadas por ley a tener material antidisturbios para situaciones de emergencia

b)      En la RENFE y el Metro, el Consorcio de Transportes de Madrid ha pedido que haya leñeros, y al parecer son gente que va con la cara tapada para zumbar principalmente a los grafiteros

c)      Se trata de la madre de todas las fantasmadas, tengo que dejar de hacer turnos de noche y no me vendría nada mal un fin de semana libre (ésta se me ha colado... ¿No oléis a quemado?)

Me aburro tanto que, desde que me he agenciado una almohada de estas portátiles, las desconexiones pasarán a ser voluntarias... con eso y unas gafas de las que llevan ojos abiertos pintados en el cristal (ver Los Simpsons, cuando Homer es seleccionado para formar parte de un jurado popular), empezaré a disfrutar de verdad con mi trabajo.Mi turno de esta semana fue casi aburrido. Digo casi, porque el domingo a las nueve y pico alguien llamó a mi puerta... Inspeccioooooón. Parece que últimamente todo el mundo quiere conocerme. A ver si la próxima vez mandan a conocerme a una atractiva compañera. A ser posible para que me conozca en plan bíblico. Hablando de Biblias... parece que Timmy ha encontrado un lugar mejor donde vivir, porque no le he vuelto a ver desde la semana pasada.

El inspector no ha añadido nada nuevo, creo que en su momento trató de convencer al responsable del cliente de que Mauricio no podía hacer tantas horas... pese a estar de acuerdo vigilante y cliente... sí, se largó con las orejas agachadas. Casi me pilla fumando, y luego me aclaró que si viniese la poli y no estuviera habilitado, con esconder a Anestesia bastaba... ¡Claro! ¡La poli es tonta! ¡Y los inspectores unos espabilados! Por lo demás parecía bastante enrollado. Algo prepotente, pero el próximo mes no tendremos que rellenar los partes en hojas fotocopiadas... si lo hubiese sabido le habría pedido una linterna.

 El resto del tiempo me he entretenido en saber lo que voy a ganar el próximo mes... ¡192 horas! Para ser sólo en fines de semana y festivos son unas cuantas... y teniendo en cuenta que el turno de noche ya me ha dejado cara de zombi, supongo que para mayo o junio ya devoraré cerebros de chicas en ropa interior. ¡Ah! Y estoy seleccionando los PROSEcursos que haré este año. La mayoría de compañeros lo está flipando con los cursos de tiro, de explosivos y de defensa personal... servidor, por contra, los ha ordenado por interés: A ver en cuales me podré reír más:

a)      Inteligencia emocional

b)      Motivación y actitud

c)      Manejo del estrés

d)      Calidad en el servicio y atención al cliente

e)      Áreal legal, seguridad y Relaciones Humanas

Me veo como el protagonista del Club de la Lucha, yendo a terapias de grupo para ver el sufrimiento de la gente y conciliar el sueño. Dado el perfil del Vigilante veterano medio, seguro que encuentro a un tipo enorme con tetas de putón (que deben ser como el pecho de Dios) al que abrazarme para llorar y buscar mi animal de energía positiva... no sé cómo van esas cosas, no leo suficientes libros de autoayuda. 

La Seguridad Inteligente (Máquina estuvo en el Calderón)

La Seguridad Inteligente (Máquina estuvo en el Calderón)

 

En la tarde de ayer viví una de las experiencias más enervantes, y poco después más graciosas, de toda mi vida. No sólo de toda mi viuda profesional, sino de toda mi vida en general.

 

Cuatro de la tarde: Suena mi móvil. Es el Máquina de matar, que se está cortando el pelo en Espejos, una pelu pija (creo que parte de una cadena o franquicia... o algo). Me pide que le devuelva su manual de Krav Maga, ese arte marcial israelí que enseña todo lo que necesita un vigilante (arrebatar subfusiles y granadas asaltantes palestinos y tal...) una disciplina de combate sin armas cuya práctica hace que los golpes tengan un sonido característico, algo así como ¡Fostia! ¡Fostia!. El libro estaba ilustrado con bonitas fotos de tipos en chandall con pelo corto que se daban la del pulpo y otra de las cosas que nos encantan a los vigilantes ¡LOS CASOS REALES!

 

“...Una vez iba un tipo en un ascensor, le asaltó un malvado ladrón y gracias al Krav Maga el tipo (no el ladrón) logró solucionar la situación dándole una tunda de las quen hacen historia...”

(Nota este texto ha sido conscientemente adulterado por al autor de este blog, no se me había ocurrido escribir sobre tan bella disciplina de combate cuerpo a cuerpo hasta que Máquina me recordó que me había prestado el manual)

 

Máquina es un fantasmón, eso no tiene demasiado debate: Ahora dice que EULEN le va a pagar por enseñar Krav Maga al personal operativo... a un tipo que duró tres días en el gimnasio con Ángel Gasco. Nunca superó que le metiese una levantada de las que hizo retiumbar el suelo (retumbó cuando sus ciento veintipico kilos cayeron contra el tatami) o cuando un cinturón verde de apenas sesenta kilos le inmovilizó y él fue incapaz de levantarse. ¡Eso fue para grabarlo en vídeo! Parecía que horas, cual chestburster de Aliens, después le fuese a salir un pequeño cinturón verde a través del pecho. El sensei Ángel Gasco me contó una vez que él negaba a enseñar Krav Maga, y que la mayoría de monitores son gente que practicaba antes un arte marcial o deporte de contacto, y que enseña esa disciplina que antes practicaba, añadiéndole técnicas nuevas que no domina demasiado. En el caso del Máquina la cosa riza el rizo.

 

Vigilante Máquina de Matar, por alguna razón en la plantilla de una empresa tan serie como EULEN (y los piques para los comerciales y los jefazos que los vigilantes hacemos todos el mismo trabajo con distinto disfraz). Sin habilitar, sin intención de hacerlo... y orgulloso de ello. Pese a eso presume de ser jefe de equipo (¿?), es un tipo que estaba de guardia en una gasolinera por las noches, servicio en el que presumía de haberle partido la cara a un niño que había tratado de tocar su defensa.

 

Respecto a las defensas, éste es uno de esos que presumen a gritos de llevar una de 60 centímetros (la reglamentaria no debe pasar de 50), de llevar otra extensible, guantes anti-corte, pistola de fogueo... ¡Y de guardar otra de verdad en casa! También presume de haber sido trasladado a un servicio de patrulla por ser muy bueno en su trabajo tenía entendido que cuando un coordinador te propone un traslado haciéndote la pelota significa que el cliente ha resumido su experiencia en una frase: ¡Éste que no vuleva más o cancelo el contrato!

 

Pues bien: Un amigo al que acabo de meter en PROSEGUR me estaba comentando lo que le dicen en el curso de formación, y les comentaron algo sobre el presunto pique entre la empresa en la que trabaja máquina y la empresa en la que trabajo yo. Que si nos obligaban a quitarnos las chapitas con las V para pasar por los arcos detectores de metales, que si tal que si cual...  y este simiesco idiota (el Máquina) decidió llevar ese pique corporativo a lo personal (no se me ocurre cómo expresar que expresó lo siguiente a grito pelado, dando puñetazos en la mesa y con la cara roja como un tomate):

 

A vosotros llamar listillos por slogan (una palabra demasiado sofisticado para un sistema nervioso central tan simple) de vuestra empresa “La Seguridad Inteligente”. Vosotros, tantos años de carrera en universidad para ganar menos que nosotros. Yo en par de horas ir a estadio del Atleti (no sabe ni cómo se llama) a vigilar partido.
Vosotros en Bernabeu y Camp Nou tener que estar pendientes de público, sin fumar ni hablar con compañeros, nosotros en Calderón hacer perfectamente nuestro trabajo mientras fumar, hablar con compañero de al lado, ver partido y beber botellas de agua gratis... Cachear gente en puerta de estadio y controlar gradas sin tener que estar tiesos como pollas, no como vosotros
¡Nosotros controlar servicio! ¡No cliente! ¡Uhajajajaja!

 

No destaco por sentirme identificado con las empresas para las que trabajo, ni Júbilo, ni PROSEGUR. Sencillamente me limito a hacer mi trabajo, a ayudar a las compañeras y compañeros cuando me lo piden y a tratar a los jefes de usted aunque ellos me tuteen. Con eso, un sueldo a fin de mes y un contrato indefinido creo que puedo llegar a ser feliz por ahora. No tengo nada contra EULEN (independientemente de que haya uno de esa empresa en el consejo editorial de Júbilo, mi otro curro) Eso sí, nunca me había sentido identificado con PROSEGUR. La única duda que me suscita la otra empresa es saber en qué coño pensaban cuando contrataron a ese desequilibrado... probablemente en la acuciante falta de personal que sufre el sector de la seguridad privada. 

 

Esa noche vi el partido del Atlético en casa, con Baby, Murci y el Gurú. Los tres empezaron a discutir si el gol del Sevilla era o no fuera de juego cuando mis risas interrumpieron su sesudo debate: Fue ver caer la botella de Ballantine´s, lo que desató mi carcajada... y los mecheros, y las latas de cerveza... y los tapones de botellas de agua... Curiosamente, cada vez que aperecía en plano un vigilante con el uniforme verde y caqui, parecía estar fumando y mirando el pertido... y este imbécil presumía de ganar más siendo menos profesional.

 

Máquina acaba de hacer un curso de guía de perros... espero que el bozal y el collar no le apretasen demasiado. Espero que le destinen al aeropuerto... a oler maletas (es lo que merece). Este tipo es tan tonto que merece una nueva modalidad de Graduado Escolar más allá de la famosa etiqueta de anís del mono: Máquina merece el Graduado Escolar por Puntos. El problema será mezclar a semejante cazurro con las nuevas y prometedoras generaciones de estudiantes. 

ORO PURO

ORO PURO

Me había olvidado por completo del librito de prevención de riesgos laborales en seguridad. Menos mal que he colado a un amiguete en la empresa y me ha insistido en que lo escanease para ponéroslo aquí. Lo dicho: Oro puro.

Os propongo una apuesta a petición de este amigo: ¿Cuál de estos dos seguratas morirá antes? No logro decidirme entre el que está jugando con la pistola y el que está fumando junto a los barriles de productos inflamables.

Lo del manual es estupendo: Tenemos un cuadernillo de evaluación con posibles preguntas para el test que son... eso: Oro puro. Para muestra un botón.

* Página 91, área de emergencias. PREGUNTA Nº 13 ¿Qué no se puede hacer nunca ante la detección de un paquete sospechoso? Respuesta B (no es coña viene así): No se debe coger, ni fumar, ni mojar. ¡Vamos que como para fumarse una presunta carta bomba! Verá, señor TEDAX, es que me apetecía fumarme un petardo tras la dura jornada laboral... detecté esta presunta carta bomba y...

Respecto a la propia imagen, recodad lo que dice el manual: El 96% de los clientes descontentos no se queja...  a continuación el manual del Capítulo de los PROSEMarines Espaciales sentencia:

Somos reconocidos como los mejores y más profesionales del sector por nuestra imagen de primer orden. En el análisis final, la forma en que los demás nos perciben siempre es más importante para ellos que la realidad [...] es muy importante para la imagen de la empresa y para nuestra imagen que nuestros uniformes estén siempre perfectos. Deben estar limpios, bien planchados, completos, con zapatos relucientes, botones abrochados...  

Y yo propoiniendo pantalones cortos. Por aclamación popular (de hecho de dos lectoras) ahí va la segunda opción para el uniforme veraniego: Incluye salacot, PROSEtanga, accesorios para llevar los grilletes y la defensa colgados del tanga y piernas reglamentariamente depiladas... ¡Ah! ¡Y la camisa por dentro! ¡Que por eso somos superiores al resto!

QUERIDO DIARIO: OTRO FIN DE SEMANA ABURRIDO

QUERIDO DIARIO: OTRO FIN DE SEMANA ABURRIDO

Se han dado pocas novedades: Tan sólo que el chico que administra la pensión tiene un cachorro. Su sobrina del pueblo le ha regalado uno, y una leve situación cómica se dio cuando Mauricio me dio la novedad:

-         Pepón tiene un perro
-         ¿Un suegro?
-         No, un P-E-RR-O, jodido sordo

El moderno, se ha ido a ver a su padre. Tal y como me ha dicho: Unas flores a la tumba y luego a ver a mamá. Me parece que Mauricio tiene razón, éste está mal de la cabeza... pero al menos esta vez iba vestido de hombre, porque al parecer le ha pillado el gustillo a eso de salir a la calle vestido de señora de cincuenta años. No soy nadie para juzgarle: Me ofrecía a currar en PROSEGUR con uniforme de mujer con tal de no hacer las famosas dominadas.

 

Los suministros mejoran. Pronto tendré mis propios grilletes. Unas esposas de acero niquelado de doble manilla, compuestos de una parte móvil y otra fija, y con un seguro lateral para evitar autolesiones y denuncias por tortura... en mi mente sólo está la imagen de la que le espera a Baby... al menos le ha gustado el corte de pelo.

Por otro lado, estoy experimentando las consecuencias del cansancio acumulado. Quede claro que los Vigilantes no dormimos, ni nos adormecemos... ni nada de eso, tan sólo desconectamos la CPU de nuestro procesador de alerta onírica para recargar su batería autónoma.

 

La vieja... la senior se aburre. Su Hobby, ir a comprar, se ha frustrado por la larga cadena de días festivos y, bueno, ahora se dedica a incordiar.  Con Mauricio la cosa ha tenido su gracia:

-         Me aburro, Mauricio
-         Pues vaya al parque, señora... ¡Las palomas pasan hambre en esta época!

Joder, qué profesionalidad. No se me habría ocurrido en un millón de años. En mi caso, he descubierto (aterrado) que está inmunizada contra mi técnica de Contra-contra-contravigilancia del Vigilante: Hice como que hablaba con la central, fingiendo una emergencia... pero ella seguí allí, en la puerta de mi garita. Le pregunté si quería algo, y ella... me miró como si no hablara mi idioma.

Grité ¿Quiere algo señora?

...

Señora ¿Podría apartarse? Estoy hablando con la central (y  hacía como que pedía disculpas al ficticio teleoperador)

...

La cosa ya recordaba aquel episodio de Los Simpsons en el que dos agentes del Servicio de Protección de Testigos tratan de convencer a Homer de que ahora se apellida Thompson, dándole pisotones, guiñándole el ojo y diciéndole ¡Hola Señor Thompson!... La cara de la viej... de la veterana dama senior era como la de Homer: Inexpresiva... como si le hablase en dialecto Chukchi (de por los Urales o más allá). Finalmente, hice caso a las recomendaciones de Mauricio: La aparté de la puerta con un educado empujoncito (nada de violencia que tiene más de ochenta) y subí por las escaleras corriendo, como si hubiese alguna urgencia o algo de eso... luego esperé, NO comiendo galletas, pacientemente a que se cansara y se marchase a su casa. ¿Es que no tiene tele o qué?

Ah, tenemos nuevo inquilino en la pensión, y es JUSTO LO QUE NECESITABA LA COMUNIDAD. Me río yo del Aquí no hay quien viva: Se queda corto al lado de esto. Si era poco con el Administrador y su perro, los colegas del administrador y las botellas de whisky que se traen, le borracho que echaron, el cincuentón ido de la pinza, el gay transformista, el estudiante con cara de haberse perdido y el comercial de pueblo, que se coge unos pedos los fines de semana de los que pueden provocar una combustión espontánea; se ha añadido la pieza fundamental para dar rienda suelta a una reacción en cadena explosiva: ¡Un americano! ¡Un americano con pinta de ser un fundamentalista cristiano aficionado a disparar desde un campanario a los estudiantes de Enfermería!

Se trata de un varón alto, de raza blanca, rubio y de ojos claros, que estudia la Biblia evangelista, viste una  bomber color verde oliva y mira de un modo muy particular a los que vestimos de uniforme... probablemente crea que me he vendido a un corrupto gobierno federal controlado por banqueros judíos... Desconozco su nombre, pero por parecidos razonables le bautizaré como Timmy. Imaginad por quién.

Por lo demás, he recibido una carta de la empresa que parecía escrita por un Yves Saint Laurent muy agradecido por mi profesionalidad y por convertir un día más a la corporación en líder del sector:

El próximo mes he de pasarme a por el uniforme de verano... ése del que el Señor F decía “É Mú Bonito”. El calor aprieta y hay que sustituir la ropa de invierno (que como decimos en Canarias: Viste mucho... y mejor) y cambiar todos esos bolsillos útiles para llevar... cosas, por una camisa y un pantalón, cuyas novedades son un tejido que permite mayor libertad de movimientos (lo que hace que me pregunte si han quitado la cota de malla y parte del blindaje semirrígido).

Su diseño lleva vivos amarillos en los laterales para contrastar con el color caca tradicional (supongo que ahora más claro, con el calor comemos más vegetal)... ¡Ah! ¡Y es más resistente al agua, las manchas y las arrugas! Todos sabemos que los infiltradores e incendiarios que amenazan nuestra labor siempre prefieren atacarnos con agua, manchas y arrugas antes que con armas de fuego, y objetos cortantes o contundentes.

La camisa lleva básicamente toda la publicidad que tenían la chaqueta y la parka... vamos que voy a parecer Fernando Alonso, pero de guardia.

La comunicación ha sido tan completa que sólo se me ha ocurrido una sugerencia: Un pantalón corto! ¡Y todos con las piernas reglamentariamente depiladas!... recordad que estudié en Das Bunker y, por tanto, mi objetivo en la vida es sembrar el caos. 

Nunca serás un auténtico Vigilante si no...

Nunca serás un auténtico Vigilante si no... Estoy pensando en crear otra sección sobre el curro de Vigilante de Seguridad. Podría llamarse Requisitos imprescindibles, o Nunca serás un auténtico Vigilante si no... si no dices marica de mierda en lugar de gay, si no te han denunciado, o si no dices le di su merecido a ese imbécil en lugar de hube que advertir, con uso de mi limitada autoridad, a ese ciudadano descarriado.

En el metro pasa de todo. Estoy seguro de que hay una conspiración, por ejemplo, para que yo llegue tarde al curro: Cuando tengo que hacer un trasbordo, por ejemplo, masas de personas ocupan todos los espacios moviéndose a cámara lenta, como ganado camino del matadero. Suben y bajan las escaleras pasito a pasito, dando la impresión de que soy el único que tiene prisa. Mueeeeveeeeen un pieeeee trasssss ooooootrooooo muuuuuy despaaaaaciooooooo. ¡Sólo les falta cantar la canción de Los remeros del Volga para formar un cuadro único!

Yo-ho-ho-hoooooo
Vamos muy lentoooooo
Sabemos que tienes prisa
Y nos la sudaaaaaaa
Y nos la sudaaaaaaa

En ocasiones siento deseos de ponerme una gorra de plato azul, pillar un látigo y un megáfono y empezar a gritar davai! ¡Más Rápido holgazanes! Davai!

Otras veces se me pasa la parada. Reconczco que en ocasiones tiene que ver con el cansancio de empalmar una jornada de doce horas con otra de cinco, y otras sencillamente, me atrapa la lectura. ¿Por qué llegas tarde Golfo? ¡Por el cabrón de Terry Pratchett! ¡Quiero saber qué les pasará a continuación a Rincewind y a Dos flores!

Queda claro que no todo es de color de rosa en el metro, y menos desde que alguien, puede que un avezado lector de este blog, ha empezado a copiar mi plan de venganza contra la sociedad... lo digo porque el otro día, un tipo (o tipa) se bajó del metro despidiéndose. Cuando no es de tu propia marca resulta indignante. Pero ¿Por qué? Oh Señor ¿Por qué diablos no me encuentro cosas como ésta!

No, yo me encuentro a Johnny Chincheta con un pedal de narices a las cinco y media de la tarde, tengo un follón digno de ser grabado en vídeo y emitido en Siete días y Siete Noches, el borracho latinoamericano sufre un choque de culturas (en particular su cultura chocó con mi codo) y luego tengo que entrar a currar comiéndome una bronca de las que haen afición. ¡Que Mauricio se está quedando ronco de tanto gritarme!

El divertido caso comenzó el domingo pasado cuando iba para el curro: Al par de paradas entra en mi vagón un ecuatoriano con una borrachera de las que dejan sin neuronas y se me sentó al lado. Venía hablando sólo, escupiendo en el suelo y con una peste a whisky que haría resucitar a Edgar Allan Poe con una sonrisa en los labios. El tipo venía gritando que le avisaran cuando el metro llegase a la estación de Tribunal (supongo que quería un juicio justo antes de coger el trasbordo a la estación de patíbulo). Se acomoda justo a mi lado, y me ORDENA (un balbuceo incomprensible acompañado del aroma de su aliento) que le despierte antes de llegar porque le da tiempo de echar una cabezada. Asqueado, vuelvo a Rincewind, Dosflores y la escoba voladora a la que se acaban de agarrar cuando, esto sólo me puede pasar a mí, noto un peso muerto sobre el hombro izquierdo de mi chupa de cuero negro... una chaqueta cojonuda que compré en Las Palmas, cuando Baby y yo fuimos a disfrutar del adelanto por el primero de mis libros.

El cerebro suele gastar bromas pesadas. Cuando has practicado jiujitsu unos quince años lo que hace son auténticas cabronadas, como emitir el siguiente comunicado interno: Si me vomita en la chepa le rompo el cuello. De repente, planos de películas de Schwarzenegger empiezan a ser proyectados en mi mente: Cuando le rompe el cuello a un sicario en Commando, en el avión, y le dice a la azafata que está muerto de cansancio, o cuando imagina en Mentiras arriesgadas que le arrea un codazo al vendedor de coches usados que trata de ligarse a su mujer... yo no suelo ser así ¡Lo juro! ¡Incluso cuando recuerdo esta anécdota considero la posibilidad de ir a hablar con un psicólogo de la empresa!  Pero es que esto me quedó muy... muy... muy a lo Clint Eastwood:

Wilson Chinchetes había caído en un profundo sueño, como un angelito empapado en whisky de Alabama, y su cabecita se había apoyado en mi hombro. El manual de Relaciones Humanas de PROSEGUR recomienda no dejar nunca de ser educado, profesional y pro activo, así que, (educada, profesional y pro activamente) le pedí por favor que apartase su cabecita de mi hombro, pero como me han enseñado cinco largos años de carrera) quien no se puede expresar en un idioma no puede comprenderlo: Recurrí al lenguaje corporal.

Una vez vi hacerlo a Maradona, o a Mauro Silva, o a uno de estos habilidísimos futbolistas latinoamericanos: Se trata de un toquecito con el hombro, como si me encogiese por no saber una respuesta, como si algo me diese igual (el manual de autorelajación y disfrute del placer de trabajar de PROSEGUR lo denomina Técnica del Gaitero), y la cabeza de Nelson Champiñonez rebotó hacia atrás. No se hizo daño, pero comenzó a mostrar su indignación... a grito pelado además, por lo que hube de pedirle, por lo más sagrado que guardase silencio y no montase un escándalo...

-         ¡Tú no puedes golpearme así! ¡Por qué carajo me has pegado!
-         Perdona, es que me has tocado

Yoko Empi Uchi. Si supiese japonés añadiría como sufijo la expresión equivalente a en todos los morros para describir el codazo amistoso que ese ciudadano modélico y su curda se llevaron para que dejasen de resultar tan molestos. Yo me he cogido mis borracheras, pero siempre he tratado de pasar desapercibido cuando he estado en estado de embriaguez. En este caso, Joshua Mamaverga descubrió que hay cosas más efectivas que el café con sal o el Catovit para que se te quite el pedo de golpe (¡ups! Se me ha escapado).

¡Y lo hizo! En una muestra de valor que provocó la huida de un señor sentado al otro lado, y las sonrisas de dos mujeres mayores que parecían no comprender lo que ocurría, el pequeño nofumescercademí ocorroelpeligrodearder se alejó al otro lado del vagón para mostrar ante todo el pasaje su indignación por lo que consideraba un trato injusto mientras yo volvía a sumergirme en el libro...

-          ¡No puedes golpearme así! (quizá lo prefería en el cuello) ¡Si quieres pelea salimos, cojo un cuchillo y te mato! (en ese momento abrí la bolsa de deportes que siempre llevo al curro, aparté el uniforme y dejé a mano el mango de Anestesia que, por los libros de fantasía que leo o por la falta de sueño, me hablaba: ¡Sácame, sácame! ¡Ha dicho que lleva un cuchillo! ¡Aun soy virgen! ¡Quiero probar la sangre!¡Me indigna que me confundas con un rascador de espaldas!) ¡Yo soy ecuatoriano, no me asusta la sangre! (en este momento no sabía si estaba a punto de pelearme en un vagón de metro o en un concierto de reaggetón)

Cada dos palabras decía algo sobre mi madre y la palabra: Mamaverga. En momentos así, mi cerebro prefiere hacerme sentir como Paco Martínez Soria en Es peligroso casarse a los 60, cuando le llaman plebeyo y se pasa casi el resto de la película preguntándose qué coño han querido decir con eso. ¿No me estaría llamando marica? Lo digo porque ese enano, más feo que ecuatoriano, se había puesto muy gallito... pocas cosas dan tanto valor como una amplia distancia de seguridad...

Finalmente, se bajó refunfuñando, y ya al otro lado del chasis del vagón, volvió a la carga (protegido por el cristal de la ventanilla) al grito de ¡mamaverga!... y de nuevo algo sobre mi madre. Logró que apartara la vista de las páginas de La Luz Fantástica sólo para dedicarle una sonrisa y decirle adiós con la mano... moviendo los deditos. Me pareció divertido... probablemente le cabrearía más. Luego, en gesto desagradecido decidió escupir al cristal de la ventanilla del metro justo sobre el moño de la señora sonriente) ¿Qué coño había hecho el pobre cristal? A parte de protegerle de mi mirada claro.

Para rematar, me limité a decir menudo pájaro... ciudadano modelo, mientras el resto de pasajeros trataban de volver a la normalidad. La cosa había durado unos segundos (el enfrentamiento, si breve, mejor). Una puta viej...  encantadora señora senior, tras ver el espectáculo, me a mirado y ha dicho: Pobrecillo ¿Qué le has hecho?. Momentos así me hacen reflexionar sobre la conveniencia de ilegalizar el Prozac. Me volví al libro a la espera de entrar de turno en el mismo destino de siempre. No suelo ser así, supongo que, tras no librar un fin de semana desde mi cumpleaños, me pasa lo mismo que a Kahn el Kilrathi: ¡Necesito unas vacaciones!

 

Pepe

Pepe

El pasado fin de semana ha sido divertidamente raro. Mauricio ha hecho una jugada maestra, una de esas que sólo los muy veteranos son capaces de colar: Un fin de semana libre por la patilla. Se lo merece, un tipo capaz de trabajar cuatrocientas horas en un mes sin ser japonés merece ese fin de semana de estrangis y mucho más. Creo que al difunto señor Argüelles le hicieron una estatua (esa que se han cargado hace poco) y le dedicaron una Plaza en el Distrito de Moncloa por saber escaquearse como un maestro. ¡Mauricio merece su plaza y su estatua... ¡Y una parada del metro para él sólo!

Al parecer un familiar suyo iba a sufrir una operación (y me alegro de que esté bien) y eso le ha coincidido con los cursos obligatorios de la empresa... ¡Y con estar seleccionado para el Mundial de Sudokus! ¡Un fin de semana con todos los gastos pagados en el Hotel Palace! Eso sólo te pasa una vez en la vida, pero aun así, creo qe hay que ser muy segurata para trabajar tantas horas y acabar seleccionado ara participar en un campeonato de Sudokus... me pregunto si habrá campeonatos de crucigramas de Mambrino, más que nada para participar.

El compañero que le ha venido a sustituir (Pepe) es un gallego que llevaba casi un año en el sector. Tipo tranquilo, acostumbrado a destinos menos agradables que éste, Pepe hablaba de su pasado en la BRILAT, en Bosnia y otros lugares exóticos (al menos a mí me parecen exóticos).

El fin de semana pasa aburrido, tanto es así que descubro que puedo mover las orejas... ¡También he plantado un pino en el cuarto de baño de ejecutivos de la primeara planta! A priori me parece una estupidez, pero desde que he entrado en contacto con el mundo de las grandes empresas ésta ha sido una de las experiencias que he querido vivir. Es como cuando Homer estafa a Mr. Burns mil pavos para gastarlos en crecepelo y, con su nueva cabellera, es inmediatamente ascendido, lo que conlleva la posesión de una llave para el cuarto de baño de ejecutivos. Creo que no debería dar más detalles sobre mi obra... tan sólo que no quedaron pruebas (excepto un terrible olor) y que no podía creer que todo eso hubiese salido de mí... deben ser las lentejas.

Por otro lado he descubierto el ritual de invocación para que venga la policía. No se trata de descolgar el teléfono y marcar el 091, para eso estoy en La Hermandad, es cuestión de ejecutar un complejo ritual que ni los druidas céltas conocían: Comer galletas.

Hay una marca, de estas del Lidel, que plagia a las Príncipe de mi niñez. Unas galletazas rellenas de chocolate que han sido todo un éxito en la redación. Pues bien, el ritual va de atiborrarme de galletas. ¡No falla! Cada vez que como galletas como esas acaban llegando a la zona unidades de la Policía Nacional. Debe ser que me vigilan con cámaras y quieren una, porque no me lo explico ¡Este fin de semana incluso vinieron los bomberos! Al parecer la excusa era una falsa alarma de incendio, pero sé muy bien que, en el fondo, tanto uniforme y sirenas sólo significaban una cosa: Queremos una galletaza de esas... y un café. Ahora he descubierto que en el barrio hay una pastelería que vende gigantescos donuts, de esos que nos encantan a los miembros de la hermandad, pero me da miedo llevarme uno al curro: Podría encontrarme con un pelotón de Paracaidistas aporreando mi puerta. Mirad la imagen... ella no es tan pequeña, ¡Es el donut el que es enorme!.

Por lo demás me ha dado por dibujar, y hasta que no encuentre una imagen del cuarto de baños para ejecutivos de Los Simpsons creo que ilustraré este aburrido relato con mis bocetos de guardia.


NOTA: Querida Mamá, amada Baby, señor inspector, honorable señor juez: Encontrarán ustedes entre mis lustraciones a mano alzada imágenes de mujeres desnudas. Sepan que están inspiradas en las revistas que alguien (alguien que desconozco) dejó en mi puesto de vigilancia. No son mías (y Mauricio dice que tampoco son suyas). Sépase que cuando estamos de servicio leemos EXCLUSIVAMENTE la operativa que la empresa nos facilita para memorizar, como Corán en Madrasa, nuestras obligaciones como Vigilantes de Seguridad. He dicho.