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Me Cago En Mi Vida

FELIZ CUMPLEAÑOS, BABY

FELIZ CUMPLEAÑOS, BABY


Ayer ha sido el cumpleaños de Baby y, felicitaciones a parte, una auténtica odisea de día para quien suscribe esta entrada. Vea la fotografía. Digiérala. Después lea el texto y, quizá, logre comprender lo que he tenido que aguantar.


Cuando era joven, en el colegio, nos dieron a leer el famoso artículo costumbrista de Larra, "Vuelva usted mañana". Un texto que me traumatizó, más que divertirme, y que me ha formado como el hombre menos organizado que conozco. Básicamente intento devolvérsela a esa panda de vagos que, sin duda, intenta por todos los medios sabotear mis objetivos, sean cuales sean. ¿Por qué comprar un regalo con antelación cuando se puede hacer el día antes? Y de hecho: ¿Por qué comprarlo el día antes cuando se puede comprar la mañana misma del cumpleaños?


Si ha pensado en por qué comprarle un regalo de cumpleaños a la parienta, pese a haber cimentado una relación en la costumbre y la omnipotente rutina (une tanto a la pareja como una hipoteca) sepa que le tengo un especial cariño a mis testículos, y no me gustaría separarme de ellos. Como dijo el Gran Moff Tarking "El miedo mantendrá en orden los sistemas locales... el miedo a esta estación de combate".

Fase Uno: Regalos.

Salir disparado al FNAC. Llegar cuarenta y cinco minutos antes de la hora de apertura y esperar dando vueltas al edificio mientras se contempla a un montón de gente que no tiene otra cosa que hacer un domingo por la mañana que... ¡Ir al FNAC! Partirse de risa al leer un cartel en la puerta que reza "ABRIMOS 24 HORAS" y aguantar el choteo de los PROSEcompañeros que están allí de servicio, en particular cuando uno salió de una puerta y me preguntó:

"¿A que busca usted esto? Es por una apuesta con mi compañero...".


Entrar, ir a la sección de libros, agarrar los dos últimos títulos de Terry Pratchett (nada mejor para quedar bien con una dama) ojear, pillar para mí uno de Anthony Beevor y volver a casa antes de que la niña se despierte.

¡Ja! ¡Soy un genio! ¡Tanto que la pillo tomando café y hablando por Skype con su señor hermano.


FASE Dos: Comestibles festivos.

Pese a que la niña había comprado un pack para preparar la Galleta Oreo más grande del mundo, ¿Qué clase de gallardo varón sería yo si me presentase en casa sin una tarta y un ramo de florecillas?

Pitando otra vez para la calle. Voy al puesto de flores que está junto al metro, pero debieron pensar que nadie importante cumpliría años ese día porque estaba cerrado a cal y canto. Objetivo secundario: Floristería de las de toda la vida. Una vez compré allí un terrario de cactus para mi señora madre y se lo mandé por Interflora así que el señor dependiente, que en absoluto aparenta tener pluma, será la solución a mis problemas.

La solución de mis problemas se dio de bruces con la dura realidad. Miento. Quien se dio de bruces fui yo, y la dura realidad era el cierre de metal de la floristería, que tampoco consideraba que nadie importante fuese a cumplir años ese día.


¡A la mierda! ¡Una tarta y va que arde! Entro en la pastelería más cercana y observo una serie de gloriosas tartas con el tamaño perfecto, no tan grande como para que diga "Felicidades pedazo de gorda", ni tan pequeña como para decir por sí misma "Opino que tu país necesita ayuda humanitaria urgente". ¡Era perfecta! ¡Y de fresa! ¡Con lo que le gusta a ella el color rosa!


Una dependienta latinoamericana me sonríe y me pregunta "¿Qué le pongo, ah?" Mi frustración por las flores y la contrarreloj para conseguir los libros me han sacado de mis casillas. Barajo la posibilidad de responder "¡Me pone usted enfermo! ¡Fea!" pero, dado que es un día muy especial, opto por pedir simplemente una moneda de chocolate tipo Euro Gigante, una barra de pan y la tarta de fresas. No es plan de ponerse borde ni de hacer comentarios racistas que me harían degenerar, del energúmeno lleno de odio que soy, a un energúmeno lleno de odio realmente imbécil.


Pago, salgo de la tienda feliz, pensando en mi recompensa (en forma de sexo salvaje) cuando, al ir a cruzar la calle alguien decide que no estoy ahí, en medio, en su camino y... ¡TCHAFF! Un trozo de acera se convierte en segundos en arte moderno.


Con las venas de la cabeza hinchadas entro de nuevo en la pastelería -"Hola, soy yo otra vez..."- para darme cuenta de que no tienen más tartas de fresas. De hecho no les queda nada de color rosa. "¿Qué le pongo ahora, ah?"

¡Trufas! ¡Trufas y chocolate! Idóneos para una tarta de cumpleaños. Así que omito el improperio destinado hacia la pobre dependienta de la pastelería, que ha tenido la decencia de no reírse al verme entrar de nuevo, hago el pedido, lo pago, y me dirijo a casa pensando en que, al menos, un pedazo de esta tarta tan cojonuda me hará olvidar la mañana de mierda que estoy teniend...

¡TCHAFF! ¡¡¡NIÑO ME CAGO EN TU PADRE!!!


He chocado con dos gilipollas

que han arruinado mis dos tartas.

Se lo dije a mi ira y mi ira cesó.

Contemplé la acera junto al paso de peatones

Una forma de arte moderno

que haría que Andy Warhol me alabase

...

Se lo dije a mi ira...

Mi ira me pidió por favor que ignorase el hecho de que las chicas de la pastelería se estaban meando de la risa.

 

"Sí, sí, soy yo de nuevo. Hoy podréis cerrar temprano. Gracias por intentar dejar de reírte"

Ya no había tartas de fresa. Ya no había tartas de chocolate. ¡Qué demonios! ¡La de limón! Por lo menos las tartas de limón tienen un color amarillo estival que siempre puede alegrar el día o, por lo menos, provocar sensación de hambre. Cuando la chica dejó de convulsionarse por la risa me cobró la tercera tarta de la mañana. Supongo, querido lector que quieres que te ahorre la descripción del breve momento en el que INTENTÉ llegar a mi casa con la tarta. También le ahorraré el ¡TCHAFF! El arte moderno y el plagio a William Blake...


 

Si Rowan Atkinson pudiese verme me denunciaría por plagio.

 

Pensé en los cerca de cincuenta euros

que llevaba gastados en tartas...

Pensé en William Blake

partiéndose de risa a mi costa.

Se lo dije a mi ira. Mi ira aumentó.

Entré una vez más en la pastelería de las mil carcajadas...

- Paresse que a alguien le gustan mucho los dulsess...

- ¡PUES A MÍ ME PARECE QUE LO QUE HAY ES MUCHO IMBÉCIL SUELTO POR LA CALLE PARA SER UN PUTO DOMINGO POR LA MAÑANA!

A estas alturas, con el mostrador vacío, mis opciones se reducían a tres clases de donuts gigantes y a una ¿Tarta de ensalada? ¿Qué cojones es eso de una tarta de ensalada? ¿Una tarta con tomates y lechuga? ¿Eso blanco es nata o mahonesa?

 

"¡Señorita! ¡Deje de reírse, coño!"

Evidentemente cambié de tienda. No por las risas de las dependientas, la encargada y las cinco abuelas que habían venido a comprar el pan y se habían quedado los últimos quince minutos sólo para ver qué me pasaba a continuación. Sencillamente cambié de tienda porque, si me presentaba en casa con una tarta de ensalada, Baby me la metería por el culo. Nada de hacérmela tragar, no.

 

Vuelva a mirar la foto del principio. Ahora lo comprenderá todo


Así que me dirigí a un establecimiento que no visitaba desde que subieron los precios de los cereales. Pedí, pagué, apliqué todos mis conocimientos de skeletor en el trayecto de vuelta a casa y, cuando Baby me abrió la puerta le dije:

 

"Cariño, te presento a tu pizza de cumpleaños"

BEBEDOR, LA PATRIA TE NECESITA

Extraído de elmundo.es el pasado7 de septiembre :

CAE EL CONSUMO Y LOS BENEFICIOS

Hasta los bares notan la crisis

La hostelería es uno de los sectores que se está mostrando más fuerte dentro de la actividad económica española, pero la crisis también está dejando su huella sobre él. Así, según estimaciones facilitadas a Europa Press por la Federación Española de Hostelería (FEHR), los bares, restaurantes y cafeterías españolas redujeron su negocio entre un 5% y un 6% en los meses de julio y agosto, en plena temporada turística.

[...]

El consumo de cerveza también cae

 

Según datos de Cerveceros de España, el consumo de cerveza ha descendido en los últimos meses, sobre todo en hostelería, donde se produce la mayor parte del consumo, también en torno a un 6%, aunque en el canal de alimentación la reducción es menor.

"La crisis ha influido sin duda en este hecho, ya que el consumo fuera del hogar es un índice claro de la confianza del consumidor en la economía. A ello se suma el descenso el número de turistas, que influyen en buena medida en el consumo de cerveza", explicó el director general de Cerveceros de España, Jacobo Olalla Marañón.

Por todo ello, el sector cervecero español es pesimista frente a la previsión de cierre del año en cuanto a ventas y consumo de cerveza.

 

Como analista experto en los cereales como elemento estratégico, tengo que decir que este es un momento de crisis, y que es necesaria la colaboración ciudadana para que este reajuste de la economía (un purgante diría yo) no sea más que un retortijón pasajero.

¡Beba cerveza!

¡Exija tapa! ¡De embutido!

¡Ayude a la nación a remontar la situación consumiendo un litro diario!

Y recuerde...

... está demostrado que la cerveza es mejor que las mujeres.

LA HERMANDAD

LA HERMANDAD

 

Esta profesión nunca dejará de sorprenderme. Y no sólo por indagar en el pasado de mis compañeros (por indagar quiero decir preguntarles o sencillamente conversar con ellos hasta que sale... que nadie tiemble) aunque, no obstante, compartir horas de trabajo con un terrorista vecinal, un actor del programa de Leticia Savater, un abogado de oficio, un funcionario de Hacienda, el propietario de un mono, un hacker inmaduro, un futuro ingeniero de caminos miembro de una secta, una cazadora de ovnis vocacional con tendencias incendiarias o, sospecho, un miembro exiliado de Sendero Luminoso puede parecer sorprendente. Yo he estudiado para ser el próximo agente Smith y, reflexionando sobre el tema, me parece que soy el tipo más normal de toda la plantilla.

Aun así, pueden verse cosas realmente raras (lo anteriormente dicho son minucias) en la gente que trabaja contigo en seguridad privada. ¿Que un compañero de mi promoción estudió para ser pope ortodoxo en su país? Una tontería... que otro cuenta como experiencia en seguridad haber sido observador de un francotirador serbio en Sarajevo? Nada comparable con... LA HERMANDAD.

Cuando empecé a hacer coñas sobre LA HERMANDAD hará unos tres años, no me podía imaginar que podría existir algo así. Era una especie de coña que podía evolucionar a un partido político con el que sólo podría soñar gente como Chuck Palahniuk, el Partido de los Trabajadores Nocturnos o Partido del Turno de Noche (PTN) Sin embargo, cuando suceden cosas realmente raras, realmente inexplicables, sólo una teoría realmente retorcida, freaky y conspiranoica como la de LA HERMANDAD puede dar una explicación. Os expongo el caso:

Cuando una plantilla de seguridad es muy grande (las plantillas normales se componen de entre uno y tres vigilantes) se asigna un responsable de servicio para la labor de organización. Cuando es realmente grande (digamos que ciento y la madre) y empezamos a contar con otra figura: El jefe de equipo. Cuando un cliente es importante se le puede asignar un coordinador (este es un puesto administrativo) o un inspector (operativo) a un servicio o servicios determinados. En mi caso, soy una persona sensible sumergida en un mundo de malas bestias a las que se ha asignado un coordinador y un responsable de equipo.

En un mundo normal, perfecto y seguratizado, los vigilantes obedecen al responsable, que obedece al coordinador, que obedece a la central. Y el cliente, encima, se queda contento. Sin embargo, como empecé diciendo, a veces pasan cosas raras. En ocasiones la posición del vigilante que organiza al equipo (Responsable) y la de su superior (Jefe de Equipo, Coordinador o Inspector) no coincide. En estos casos, lo normal es que se cumpla el orden de jerarquía de la empresa y los superiores se impongan a los subordinados. Lo normal... claro.

Digamos que trabajo en un lugar donde el responsable de equipo es capaz de conseguirme una entrevista de trabajo con un cliente del cliente de nuestra compañía. Digamos que, para variar, en la entrevista me tiran... pero ¡Me mandan una carta explicándome las razones! En ese momento empecé a sospechar.

Digamos que este buen señor con cicatrices en la cara (Caracortada... ¿Para qué dar más rodeos?) es de los que apuestan a que el Real Madrid va a ganar la liga o España va a ganar la Eurocopa nada más empezar la competición... y acierta. Digamos que le pones un juego formativo de esos en los que hay que interpretar una onda Elliott, una gráfica sobre la fluctuación del valor de unas acciones... y acierta ¡Y acierta nueve de diez! ¡Con un puto graduado escolar! ¡En el nombre de los cojones del Minotauro! ¡Cómo coño es eso posible! ¡No es normal tener tanta suerte! (Nota: Percy Spencer se da un cierto parecido con el señor Caracortada)

Digamos más, digamos que el señor coordinador no sólo le obedece, sino que cuando se ha ido a quejar a la central le han dado un papelito a firmar cuyo encabezado empezaba por la palabra dimisión. Cualquiera puede pensar que el señor cicatrices tiene muy buenos contactos en la compañía... un padrino o un compañero de galería presidiaria, al menos. Pues tengo entendido que no es así. Mi teoría es mucho peor. Seguro que este buen hombre es de LA HERMANDAD.

Es evidente que existe una sociedad secreta de seguratas cuyos miembros han escalado a lo más alto de las compañías de seguridad privada, de sus clientes y de los clientes de sus clientes. Probablemente, en sus ritos de iniciación, incluyan matar a gomazos a una araña gigante o colarse en el Palacio de la Zarzuela para pedirle el DNI a Su Majestad El Rey. ¡A saber! ¡Lo único constatado es que se reúnen una vez a la semana para beber cerveza y comer costillas!

Posiblemente Chicho, nuestro odiado coordinador, pertenezca también a LA HERMANDAD; aunque me parece que debe ser el miembro número ochocientos y algo... y Caracortada debe ser el jodido jefe de la logia.

LA HORA DE LOS TARADOS

LA HORA DE LOS TARADOS

Esta noticia es tan graciosa que no puedo añadir nada:

   Últimas noticias
Dos aldeas estonias proclaman el restablecimiento del Poder Soviético


15:21 | 03/ 09/ 2008

San Petersburgo, 3 de septiembre, RIA Novosti. Dos aldeas estonias han proclamado el restablecimiento de la República Socialista Soviética de Estonia y pedirán a Rusia su reconocimiento, informó hoy el sitio web de la organización regional "Comunistas de Petersburgo".

 

Los partidarios de la República Socialista Soviética de Estonia ya están recolectando firmas bajo los respectivos documentos sobre la independencia que entregarán a las autoridades rusas para firmar un acuerdo de amistad y ayuda mutua.

"La decisión de separarse de la Estonia burguesa fue tomada por los campesinos Andres Tamm y Aine Saar, cuyas aldeas se encuentran en el nordeste del país cerca de la frontera con Rusia", comunica el citado sitio web.

"No queremos vivir más en la Estonia burguesa donde a nadie le importa el destino de un ciudadano de a pie, donde talan los bosques, donde imperan el desempleo y la corrupción y donde mandan la OTAN y los norteamericanos", dijo Tamm.

"Mi abuelo fue antifascista y combatió en la clandestinidad, y no puedo conformarme con que en Estonia se rinda homenaje a los nazis", destacó.

Mientras, los vecinos de las aldeas secesionistas ya han formado su Gobierno soviético. Lo integraron, entre otros, varios comunistas rusos invitados a la "República Socialista Soviética de Estonia". También han sido formadas las "milicias populares" llamadas a defender el nuevo "Estado".

 

http://sp.rian.ru/onlinenews/20080903/116515119.html

 

 

A ESTO LO LLAMO YO UNA CAMA HINCHABLE

A ESTO LO LLAMO YO UNA CAMA HINCHABLE

 

Es cierto. La teletienda es un nicho sin límite a la hora de inspirar las entradas de un bloguero observador. Y digo observador por no decir freaky. Si no, ojo a este clásico anuncio: El de la cama hinchable Restform.

¿Una cama hinchable? Se dirá el lector, menuda mierda de novedad. Eso lo diría el lector que conoce este maravilloso producto o, al menos, el que no ha visto su anuncio en televisión. No llega al nivel del agrandador de pene, pero brilla con luz propia: ¿Llegan invitados y no quiere torturarles con su incómodo sofá? Yo, personalmente añadiría un ¡Que se jodan esos gorrones! ¡Vienen a beberse mi cerveza y a ver mi tele y encima se quejan de la espalda por mi sofá!

La cama hinchable, dicen en el anuncio, se infla sola. ¡Se acabaron los mareos y vahídos típicos de los días de playa! ¡Si el nene quiere que se le infle la colchoneta que gaste sus propios pulmones! ¡Que para eso no fuma! ¡Y si no que cargue él con la cama hinchable! ¡Que para eso está!


Lo del famoso chino dando volteretas sobre la cama hinchable es un tópico muy gastado, peor nada mejor que la imagen que demuestra la pedazo de resistencia de esta cama hinchable. ¿Quién no tiene un león marino en su jardín? ¿Acaso deja usted que su león marino de jardín duerma sobre el duro suelo? ¿Sobre su impecable césped? ¿Sobre su granja de cactus? ¡Póngale una cama hinchable a su león marino de jardín!

¡O mejor! ¡Piense en una solución para su parienta! ¿No tiene suficiente espacio en la cama? ¿Su señora no puede dormir sin la tele puesta? ¡No se preocupe por la supervivencia de su sofá de ver la tele y beber cerveza y mande a La Maru a dormir al salón gracias a su cama hinchable! ¡Si sobrevivió al león marino de jardín probablemente pueda aguantar a tooooda esa señora con la que se casó hace veinticinco kilos! (he querido decir veinticinco años)

Podría seguir durante párrafos y párrafos. Para zanjar el asunto de la resistencia, y no contentos con subir encima a un león marino, deciden subir encima algo igual de pesado (no... La Maru no... aunque seguro que se les ocurrió...) ¡Subamos a otro león marino de jardín! ¡Dos leones marinos de jardín! ¡Lo que todos tenemos en casa!

¿Ha venido la hermana de su mujer a pasar unos días en casa? ¡No se preocupe! ¡La cama hinchable puede con su señora y con su cuñada!

¡Que no le jodan su granja de cactus!

DONDE NO HAY JERARQUÍA HAY VETERANÍA (II)

DONDE NO HAY JERARQUÍA HAY VETERANÍA (II)


Se preguntará por qué esta entrada llega con un día de retraso. ¿Es acaso usted mi jefe o qué? ¿No ve que soy escritor? Lo raro sería que hubiese sido publicada a tiempo.


También se preguntará por qué monté una imagen con la cara de Earl y el cuerpo de un compañero. Ahora sabrá usted por qué. O no. O yo qué sé.


Para resumir la situación previa (si mis dos únicos lectores no pueden releer la entrada que está justo debajo de ésta) lo resumiré en:


- Joven compañero venido a más

- Afrenta y media

- Encima el tío es un bakala y se siente orgulloso de ello

- Me he convertido en un enano flaco, medio calvo y lleno de odio


Si por algo se caracterizan los jóvenes de hoy es por su creencia de que, ante todo, son inocentes de cualquier cosa. ¡Ellos nunca han hecho nada! Han hecho del victimismo su estandarte y cualquier contramedida que se tome contra ellos es, evidentemente, injusta y desproporcionada.

Añadiría que también carecen de paciencia, educación, sabiduría... pero eso siempre les ha pasado a los jóvenes de todas las épocas.


También escuchan una música de mierda

También están convencidos de que es cojonuda


El caso gracioso es que, pasado casi un mes de La Afrenta y Media, el mismo Jodío Crío va y me pide un favor. Esto es equivalente al tipo que va a un hipermercado, compra EXCLUSIVAMENTE una lata de mejillones enana y le dice al que tiene delante en la cola de caja (¡Sí! ¡Ese que tiene dos carros llenos!) que si le deja pasar delante. ¡Será cabrón! ¡Llena un carro como todo el mundo! Ese saboteador de mi curso de verano, ese niño consentido acostumbrado a hacer turnos de mariquita va y me dice:

"El próximo sábado cumplo veinte años y toda mi familia viene a casa a celebrarlo. ¿Puedes llegar a relevarme media hora antes?"


Vi mi carro de hipermercado lleno en la larga cola de la caja. Mi paciencia se agotaba, tras horas de espera, porque una señora mayor no se aclaraba con los céntimos de los cojones. Después vi su lata de mejillones. El resto es un poco confuso...


La edad suele traer consigo algo de madurez. Cosas de la experiencia. Pero cuando tu trabajo te hace perder pelo y centímetros de estatura, y ganar centímetros de perímetro abdominal (panza) la edad también te da otra cosa: Unas ganas tremendas de volver a ser un jodío crío carente de toda responsabilidad. Así que reflexioné sobre ello. Sí, había aceptado hacerle ese favor. Lo de la reflexión es como lo de la proporcionalidad en el uso de la fuerza: Es algo que se mira a posteriori (Sí señoría... reconozco que golpear a esa limpiadora de sesenta años en la cabeza con un extintor puede parecer desproporcionado pero ¿Estuvo usted allí aguantándola?) Pensé que era una chiquillada impropia de un segurata enano calvo y barrigón como yo pero... ¡Pero es que también soy un segurata cabrón y lleno de odio!

 

De haber estado allí presente, Luke Skywalker habría notado la lucha en mi interior.

A continuación, el mismísimo Luke (que también peina canas al rededor de su calva) me habría dicho ¡Que le jodan a ese niñato!


Compañeras y compañeros: Nunca hagáis esto en casa.

Ni en el trabajo... en el trabajo tampoco.


Aunque parezca mentira medité la posibilidad de hacerle una putada a Jodío Crío, pero mi madurez y, lo que mi ex-mujer llamaba mi falta de empuje, me incitaron a ser un buen compañero y a enseñarle con mi ejemplo. Vamos, como los Jóvenes Castores pero con porra y esposas. Entonces intervino EL KARMA. Por eso la foto de Earl.


Salí de casa quince minutos antes de lo habitual. Eso es una hora y cuarto antes de entrar de servicio, para un trayecto de treinta y seis minutos en metro (trasbordo incluido) A los vigilantes de seguridad nos putea muchísimo que tarden en hacernos el relevo, La Azafata Odiosa es una experta en ello, ¿Que qué más nos dan cinco minutos (quince en el caso de esa chica)? Pues que se suman a nuestras doce horas diarias.


Si, señoría, intenté llegar a tiempo. Pero el Karma y el Metro de Madrid me lo impidieron dando lugar a esta graciosa anécdota que ya ocupa dos entradas en mi destartalado blog.


Lo normal en esos casos es avisar por teléfono, pero resultón que El Karma y yo estábamos en una estación de metro muy lejos de la rayita más pequeña de cobertura.

¡Feliz Cumpleaños Jodío Crío!


Llegué justo a las siete en punto. Como marcan las normas y como no debe hacerse. Jodío Crío estaba en la recepción con su novia, muy puteado él por mi falta de palabra. No le di explicaciones. Tampoco las pidió. Sólo añadir que, cuando se marchaba a casa, sobrevolado por una nube negra, le grité:

¡Y que cumplas muchos más!


A la mañana siguiente, cumpliendo las normas consuetudinarias del sector, el niño llegó a las siete en punto a relevarme. ¡Qué falta de visión! Ya lo decía mi compañero de esa noche. ¿Va a llegarte justito? ¿Es que no sabe que tú también vas a relevarle hoy? Además, como gesto tremendista, decidió tocar el timbre pese a que las puertas estaban abiertas. Un timbre atronador, como una sirena de bomberos. Cada vez que alguien toca ese timbre doy un bote de proporciones olímpicas. Cada vez que alguien toca ese timbre tienen que desincrustarme del techo de la recepción.


Y es que los jóvenes de hoy también carecen de visión. No sólo de gusto musical. No son capaces de prever el futuro a corto plazo. Ni las consecuencias de sus acciones. Y son incapaces de ver que se enfrentan a alguien que adora los sobrenombres al estilo estadounidense, esos que van insertados entre comillas entre el nombre y el apellido. Como Joe "Mad Dog" Bradok, o Golfo "Planificación Estratégica" Gólfez.


¿Cómo disuadir a alguien de que te releve a la hora en punto? ¡Pues llegando cinco minutos tarde! ¡Si fuese una tía buena y me pagasen por orinar podría ser una azafata-recepcionista de esas que contrata el cliente! Recuerdo haber entrado a cambiarme a las siete en punto. Recuerdo haber salido y que una compañera me dijo te va a matar.

¿Matarme? -contesté- ¡Yo sobreviví a la Rotenmeyer! ¡Líbano, Iraq o Afganistán son una puta broma comparado con eso!

DONDE NO HAY JERARQUÍA HAY VETERANÍA (I)

DONDE NO HAY JERARQUÍA HAY VETERANÍA (I)

Hay una cosa en el mundo militar (también en el policial... y por extensión tanto en el paramilitar como el parapolicial) llamado Espíritu de Cuerpo. No es más que una forma muy chula de denominar al corporativismo típico de tantas profesiones (nunca os metáis con un limpiador cerca de otro... ¡Harán piña!) y la razón por la que los soldaditos desfilan tan juntos, en formaciones cerradas, se dejan la piel por rescatar el cuerpo sin vida de un compañero u ocultan faltas al reglamento (y a veces cosas más graves) sólo por el tipo que está a su lado vistiendo el mismo uniforme.

Hace poco he dado una lección de Espíritu de Cuerpo a un chaval, un joven vigilante venido a más, que se ha pasado de listo después de haber hecho un par de turnos para mayores, esto es: Cualquier turno excepto el turno de día de los fines de semana. ¡Oh! ¡Miradme! ¡Ya podría ser el jefe de tooodo esto! parecía decir el jodío crío. Jodío Crío (acaba de nacer un mote cojonudo) me había hecho una grave afrenta... casi afrenta y media. Y como todos los inmaduros, fue incapaz de ver que era responsable de un daño antes de recibir el castigo. Os pongo en antecedentes.

Yo, Veterano

La primera vez que alguien me llamó eso de veterano fue Murci. Y la experiencia me ha enseñado que no hay que hacer caso de Murci. Ni siquiera cuando lleva razón (podía creérselo) El hecho es que desde el traslado de Rotenmeyer soy el cuarto vigilante con más experiencia. Lo cual no es decir mucho, pero sí dice más que los cuatro que vienen detrás de mí. Si alguien cree que eso me da derecho a tener un auxiliar-esclavo de grandes tetas a mi disposición está terriblemente equivocado. No hay suficientes para todos y se los llevan los que tienen más mili que yo. A lo que sí tengo derecho es a no aguantar que me diga cómo se hacen las cosas un bakala veinteañero con un cenicero por cabeza y más acné que sentido común. Jodío Crío es así, lo creáis o no. Una persona dulce y sensible atrapada e el cuerpo de un imbécil. Quizá algún día los Prosepsicólogos logren extraer a la persona normal que lleva dentro pero, probablemente, para entonces ya habrá cumplido los treinta.

La Afrenta

El devenir del destino ha provocado que nuestro glorioso jefe, Caracortada, se haya tomado unas vacaciones (lo cual es una forma de decir que se ha ido a trabajar en plan skeletor durante un par de meses a otros muchos lugares que no son Las Dos Torres). Esto ha dejado tres cosas: Un conflicto empresa-cliente de los que hacen temblar el suelo, un conflicto interno entre jefes intermedios, y más de cuatrocientas horas de vigilancia a cubrir entre los demás a lo largo de un par de meses. Sí, bueno, es en verano ¡Pero es un pedazo de marrón!

El caso es que, en el mes de julio, un servidor estaba haciendo un glorioso curso de verano en la Complutense que, a priori, me impedía trabajar entre semana. Y quedaba un día por cubrir. Todo apuntaba a que Jodío Crío podría hacer un turno de noche y mantener así la paz y la estabilidad en la Galaxia (a Anakin Skywalker le pedían muchísimo más) entonces yo podría terminar esa semana de curso y empezar a trabajar el viernes, sábado y domingo de noche.

Sin embargo, Jodío Crío guardaba un secreto inconfesable. ¡MIEDO A LA OSCURIDAD! Y no me refiero al reverso tenebroso de la fuerza. No sólo no quiso hacer ese turno de noche, sino que proponía que el siguiente fin de semana (que gracias al Dioni yo tenía en turno de día) cambiásemos para que trabajase yo de noche. Lo mejor fue su excusa: Tengo que ir a cenar con mi novia.

En tres años que llevo de segurata, Baby ha estado a punto de mandarme a la mierda en numerosas ocasiones por culpa de este estúpido trabajo absorbente. Llevo miles de cenas canceladas. Pero un parcial de cuarenta y ocho horas con miedo a la oscuridad no quería perderse los Gnoquis a la Gorgonzola de no sé cuál ristorante de la zona. ¡Y una mierda! ¡Este le tiene miedo al Vigilante sin cabeza! ¡O al Fantasma Cagón! ¡O a cualquier otro terrible monstruo imaginario surgido del sector de la seguridad privada!

Así que hice de tripas corazón. Llegado el fin de semana negro (porque lo que vi a lo largo de todo el fin de semana fue precisamente eso... el color negro de la semiinconsciencia) un fin de semana que empezaba el jueves, fui a clase mis cinco horas. Volví a casa, me fui a trabajar doce horas, salí por la mañana a las ocho, pasé una hora a lo Forrest Gump pero con bostezos en la facultad, tuve otras cinco horas de clase. Dos profesores llegaron a parar la clase para que saliese a tomarme un Red Bull. Después me fui a casa, dormí tres horas y me fui a trabajar otras doce.

Con un par.

Con un par de neuronas quiero decir...

Para más INRI, cuando acabé mi turno Jodío Crío había relevado a mi compañero. Llegaron unos obreros (los de la ñapa de Lampresa... seguro que el lector los recuerda) y, cuando le pedí por favor que los acompañase él, me plantó las llaves de la oficina delante y se sentó al otro lado del mostrador de recepción. Por eso digo que fue una afrenta y media.

 

Sólo los necios no tienen memoria

Hace apenas dos semanas, Jodío Crío se ganó una tercera calaverita junto a su nombre en mi lista negra. Estábamos juntos de noche (otra vez tuvo que tragarse este turno) Acabando el turno, le pedí que me recordase un detalle por si me olvidaba. Él aprovechó el momento para volver a pavonearse diciéndome lo que tenía que hacer para que no me cogiese le toro como si fuese un maldito novato. Sigo preguntándome qué parte de “Oye, recuérdame a las cinco que tengo que abrir estas dos puertas, no sea que se me olvide” no entendió. Sólo sé que le pregunté si había hecho muchos turnos de noche y me respondió “Unos cuantos”. En realidad los cuantos no llegan a diez... si algo me ha irritado de esto es que llevo tres años de turnos de noche y, en ese momento, me acordé de que por culpa del señor Unos cuantos, por culpa de ese jodío crío, yo había dormido tres horas en dos días hacía un mes escaso.

Fue ahí, señor psicólogo criminalista, donde nació la decisión de dar un correctivo a Jodío Crío. La historia que viene a continuación es una muestra de que, en tres años de segurata, me he convertido en un enano flaco, medio calvo y lleno de odio.

¿Y A QUIÉN NO LE APETECE TENERLA MÁS GRANDE?

¿Y A QUIÉN NO LE APETECE TENERLA MÁS GRANDE?

 

En “Error humano” Chuck Palahniuk describe en uno de sus ensayos sus experiencias con un potenciador labial, un trasto que, a través de la succión, aumenta el tamaño de los labios durante un limitado espacio de tiempo. Más barato que el colágeno, y con un funcionamiento similar a los sistemas de agrandamiento del pene. Me partí de risa leyendo el ensayo, sobretodo la parte en la que explica que “se trata de sistemas que uno puede comprar y usar sobre los que uno puede escribir ensayos graciosos y por lo tanto le permiten desgravar impuestos”.

Acabé el libro y lo enterré en mi biblioteca, en el olvido, hasta que tiempo después pude ver el que considero el MEJOR ANUNCIO DE LA HISTORIA. Y no es broma. Me importa un rábano que el alargador de pene Jes Extender funcione o no. Los creativos que idearon este spot merecen una jodida medalla.

A verlo aunque sea una versión resumida

Hacer anuncios para televisión no es fácil. Se trata de contar una historia en muy poco tiempo y, principalmente, añadir algo que haga que todo el mundo lo recuerda. La música, una frase impactante. Por eso este maldito anuncio es maravilloso. ¡Es perfecto! Mirad que reparto:

- La típica compañera de oficina a la que te tirarías de manera salvaje (sólo comprando el agrandador)

- El típico vecino gordo con coleta que se cree la hostia, pero en realidad, pese a haber llegado a presidente de la comunidad, ha sido siempre un capullo sin gracia hasta que se apuntó a rodar un anuncio de agrandadores de pene (¡Gracias oh agrandador!)

- El típico compañero de gimnasio acomplejado por el pequeño tamaño de su pene (que sí... que quieres estar mejor...)

- El típico jefe calvo y sesentón con una parienta de treinta y pocos que parece una actriz porno recién retirada y a la que te tirarías también de manera salvaje (pero a la que le importa el tamaño... por lo que habrá que recurrir al agrandador)

Ahora vea la versión completa

(Grabada directamente de la tele con una videocámara doméstica)

Tras ver el vídeo, supongo que todos nos quedamos con la chica que habla desde su coche y dice "No sé qué dirán los demás, pero a mí me gustan grandes".

Sublime ¿No cree? Pues nada más convincente que un gordo con coleta que te dice que "Si crees que tienes un problema, no lo dudes... ¡Pero si no lo tienes tampoco!”

¿Es usted un tirillas con un pene microscópico? ¡Pues oiga lo que tiene que decir este tipo con pinta de apocado! "Dice la gente que no es importante, pero cuando estás en el gimnasio, en el vestuario..."

¿Es usted el típico que se tiraría a la joven esposa de su jefe anciano (un auténtico jefestorio) pero se siente inseguro debido al irrisorio tamaño de su miembro viril? ¡Pues escuche a la señora de labios carnosos y cara de lujuria! "He tenido que decir que se lo quite de vez en cuando... yo también tengo mis necesidades"

El punto profesional es lo mejor de todo el anuncio. No hay anuncio de invento freak que funcione sin un experto en la materia (con traje claro) hablando de los maravillosos efectos del nuevo producto utilizando palabras muy complicadas. En este caso, se han sacado de la manga a Paloma Aznar (¿Aznar?) alias “Vampirella”.

Pongo un punto porque esto requiere reflexión.

¿Nadie ha pensado que “Vampirella” no es un nombre correcto para una experta? A pie de pantalla aparece un breve resumen de los logros de su vida:


Periodista, Sexóloga y Realizadora

¿Mande?

Como primer paso busqué su nombre en la red, me sonaba mucho lo de Vampirella... después la busqué por su nombre no artístico. Tras hacer mis averiguaciones, sigo preguntándome por qué iba a dejarme asesorar por esta señora en materia de agrandamiento de pene.

Por lo demás, las frases ideadas por ese grupo de genios creativos ganan a cada segundo que pasa el anuncio: "¿Y cómo es que no se me ha ocurrido antes? ¡Funciona! ¡Te crece! ¡Y cuatro centímetros son muchos centímetros!"

Pero no todo son declaraciones de estos cinco actores más Vampirella, todo va salpicado de pequeñas secuencias como la de dos maravillosos pechos redondísimos, o unos labios que quiero cerca de mi agrandador de pene por tracción, aderezados con la frase "Si las mujeres aumentan sus pechos o sus labios ¿Por qué los hombres no vamos a hacer lo mismo?" O la de los detalles del denominado tratamiento por tracción en la que salen unos colegas de alguna tribu africana, esos que se meten piedras circulares en la boca y alargan sus labios cosa fina... "El tratamiento por tracción funciona ¡Mirad qué labios tienen en África!".

Aquí veo un error de lógica. Si por darte tirones te crece

¿Para qué demonios ibas a gastarte el dinero en el maravilloso agrandador de pene?

Frases, frases, frases. Este es un anuncio a mi medida (nunca mejor dicho) por ejemplo cuando detalla las instrucciones de uso. "Nadie se dará cuenta si no llevas pantalones ceñidos" ¡Puede utilizarse incluso en el trabajo o en su tiempo libre!" He cometido el error de hablar de este anuncio en el trabajo. Creo que nadie me volverá a mirar igual cuando el pida la documentación, o cuando llame a la central para dar novedades...

(ring, ring)

- ¡PROSEGUR!

- Buenas noches, soy Golfo. Sin novedad.

- ¿Sin novedad? ¡Seguro que lo llevas puesto!

Llegados a este punto, seguro que el lector me cree gravemente perturbado. ¡Un enfermo! Seguro que nadie volverá a mirar igual a ningún segurata por la creencia de que lleva puesto un discreto agrandador de pene mientras trabaja. Sólo pido comprensión. Comprensión y reconocimiento a los creativos que escribieron las frases de este anuncio. Ya lo dice el gordo con coleta:

"¿Y a quién no le apetece tenerla más grande?"