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Me Cago En Mi Vida

Justo lo que necesita este país

REBOTANDO DE UN LADO PARA OTRO

REBOTANDO DE UN LADO PARA OTRO

El sueño de todo vigilante es tener un destino fijo, cómodo y, a ser posible, poder estar sentado al menos la mitad de las horas que trabaja (y a ser posible todas) Me reafirmo en mis argumentos, con esto, y permiso para beber cerveza, este sería el mejor trabajo del mundo.

 

Mi primer destino ha sido un parque empresarial con unos cuantos rascacielos, unas rondas larguísimas, y un equipo de buena gente armada de paciencia, vista mi incapacidad para manejar cualquier vehículo que no sea el coche de San Fernando (mitad de camino a pie y mitad de camino andando) Pese a lo que digan, no es un mal sitio para trabajar: Es tranquilo, no estás sólo, se trabaja sentado, y cualquier deficiencia de la tecnología se puede suplir con un vistazo a las listas de personal autorizado. Muy buenos compañeros, alguno un poco friki, y miles de historias divertidas que contar más adelante. Ah, aunque yo trabajo sólo de noche, a la hora mágica[1] tengo la oportunidad de contemplar a las azafatas de la empresa. Cuidado con las babas, Golfo, mancharás el uniforme.

 

Principal problema: Esta realmente lejos de mi casa. Entre 45 y 60 minutos de metro y un autobús me separan de este paraíso de la vigilancia. Eso y la posibilidad de perderse durante una ronda laberíntica y acabar perseguido por un ser mitológico (mitad hombre mitad toro) al que el cliente deja vivir en el parking por razones humanitarias... o minotaurinas.

 

La vista desde las azoteas de las torres de oficinas y almacenes es estupendas (sobretodo si hay un incendio en la capital) y he descubierto que los alrededores están poblados por bellas mujeres con las ventanas abiertas, a través de las cuales no puedo mirar porque supondría una invasión de su intimidad... y porque podría caerme desde la azotea de un rascacielos.

 Si alguien de allí temía no volverme a ver, que se quede tranquilo cuando vaya a finalizar su turno. Ya lo dijo PROSEGURATOR: ¡Volveré!  


[1] Léase la hora del relevo

MENUDO MES DE OCTUBRE

MENUDO MES DE OCTUBRE

He pasado mucho sin escribir porque trataba de imaginar un acertijo para que os hicieseis una idea de cómo he pasado este mes que ahora termina. Hasta ahora, ya a finales, me habría contentado con el siguiente:

 

Suele ser marrón, sale por el culo y huele fatal

 

Claro que las cosas acaban cambiando. Os voy poniendo al día:

He pasado diez meses haciendo turnos de noche y, aunque no he llegado a hacer el doble de horas extras respecto a las de mi cupo mensual, sí que he hecho un mogollón. Cuando se lo dije a mi nuevo coordinador su primera respuesta fue Vaya paliza, ¿no?

Mi anterior destino (el de la puta puerta, los 6 pisos, los 108 escalones y las 2.865 baldosas) cerró y canceló el contrato. No tengo ningún indicio de que fuese culpa nuestra, aunque comprendo (ahora y sólo ahora) por qué Mauricio decía que iba a dejar la empresa, y si no el sector.

 

En estos 31 días he tenido dos coordinadores (casi tres) y no he parado de oír que el número de horas de mi contrato (horas mínimas, claro) era demasiado alto. En mi pueblo eso significa que no había sitio en la empresa para mí, pero conociendo un poco el sector de la seguridad privada se llega a la rápida conclusión de que eso es imposible: Falta personal (sobretodo habilitado) y, por lo general, el mejor regalo que una empresa puede hacerle a su competencia es dejar que un vigilante con su cartilla, su TIP y su placa se vaya. Por lo tanto, haciendo caso a mi sentido común y a los sabios consejos de mis compañeros de profesión, tiré de paciencia, me puse en mi lugar y acepté los destinos que me parecieron interesantes.

 

Recordaré el resto de mi vida las caras de los coordinadores que me decían que tenía demasiadas horas de cupo mensual. El de toda la vida, expresaba preocupación o incapacidad (algo que yo también haría si tuviese que coordinar 600 servicios a la vez)... y si no lo fingía muy bien. Otro parecía partirse de risa cuando me lo decía, dándome la impresión de que, si jugase con él al póquer, le desplumaría fácilmente. El tercero parece haber hecho lo que ha podido, pero lo ha hecho de un modo muy particular:

 

-         Trató de meterme en dos destinos con una plantilla joven, poco peligro y en un entorno civilizado

-         Cuando no hubo sitio (en nueve de las trece ocasiones en las que mi disponibilidad me permitía vestirme de marrón) me buscó otro. La opción más rápida incluía una llamada a inspección para que cubriese un hueco libre, el problema es que se trataba de destinos peligrosos, desagradables o sencillamente del Área 51[1]. Curiosamente todos los jefes de equipo, al enterarse de mi disponibilidad, decían que era posible que cubriese más horas de las estipuladas en sus servicios.

-         Como buen coordinador, trató de colarme un servicio muy especial (fuera de mi disponibilidad) que exigía gente habilitada, con el problema de que muy pocos vigilantes querían aceptarlo (y es que estar de pie de ocho a quince horas suele resultar muy cansado)

 

Además, me ha tocado hacer cursos de reciclaje, creo que ya había hablado de ello, pero al final, tras cada tormenta, llega la calma, y si algo tiene de bueno la lluvia es que se termina. Me han aceptado en el master, aunque no tendré beca (me habría gustado ver la cara de quienes me dijeron que no tenían sitio para mí si me hubiesen concedido esa ayuda... (Lea usted ahora mi cara de “nada me ata ya a esta empresa”) ya sé en qué lugar voy a trabajar el próximo mes y el horario, y encima he cubierto las horas de cursos de reciclaje por este año.

 ¡A joderse! ¡Sigo aquí! 

 

Nota: A todo esto. Cuando hacía mi curso de vigilante de seguridad, hace ya casi un año, poco menos que nos adoctrinaron para evitar ciertas palabras, como “porra” o “segurata”. Propongo que el personal administrativo de la empresa evite, igualmente, decir palabras como “Esporádico”. Que digan otra cosa, algo complejo, absurdo y fácil de olvidar, como “Vigilante habilitado sin destino fijo que, de seguir mucho tiempo así, probablemente abandone nuestra gloriosa empresa”.  



[1] Área 51: Dícese del destino que te proponen a última hora cuya localización desconoce la persona que te lo propone. Su nombre operativo y su dirección exactas suelen ir seguidas de frases como “Te puedo dar el teléfono del jefe de equipo para que te indique cómo llegar”, “Espero que tengas un mapa a mano” o “Mira al cielo, busca una nave espacial vogona y levanta el puño con el dedo pulgar estirado”.

PROSEs: El Regreso

PROSEs: El Regreso

Bueno, pues ya tengo nuevo destino. Y pinta bien. Ya me veía haciendo retenes, como el Gurú, recorriendo la Comunidad de Madrid hasta las narices de todo, cuando – nunca podré estar más agradecido- mi coordinador ha preguntado por ahí y me han hecho un hueco en una plantilla grande para un grupo de enormes edificios de oficinas. A saber qué me encuentro, pero suena a pedazo de instalación (¿Black Mesa?).

 

Por otro lado, creo que acabaré unificando más de una sección de este blog. ¿A que no sabéis quién ha entrado a formar parte e la gran PROSEfamilia? ¡Exacto! Tendré que contar la historia de un niño de madera que cierto día se convirtió en un vigilante de verdad. Pobrecillo, se le ha quedado cara de ir al frente. “Si é que no sé ande meé metío” ha dicho el bueno de Murci. Lástima de gratificación, pero ¡Que el mundo empiece a temblar! ¡Cuando El Murciano pone sus enormes pies en una empresa ésta cambia del todo!

 Lo de lástima de gratificación es porque he oído que ya no dan pasta, sino puntos (y espero que no sean de sutura) Mete a amigos en la empresa y podrás ganar alucinantes regalos que llevan la inscripción “Trabajé en PROSEGUR y gané esta estúpida bicicleta”. El Departamento de Motivación de Personal ya trabaja en una solicitud para que vuelvan a darnos pasta sin darnos pasta: ¡Que nos gratifiquen con acciones de la empresa! El mayor criminal del mundo de la seguridad privada lo hizo con sus empleados de Zara y parece que no se ha hundido!

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y TÚ

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y TÚ

Esto es una aproximación de lo que creo que me espera. Para exigir disculpas y crucifixión del autor por los tópicos utilizados, por favor utilice el formulario standard. 

 

Una estancia gris es una estancia gris. Por mucho que la adornes con una pizarra llena de frases positivas, por mucho que pintes una cara sonriente en el estúpido maniquí que viste el uniforme de la empresa o sustituyas los pósters corporativos por imágenes de verdes paisajes soleados cargados de flores multicolores (no sé cual es mi preferido, si el del chaleco antibalas colgado en el armario en el que se puede leer ¿No te olvidas de lo más importante? O el de los vigilantes sonrientes –gorra de plato incluida- que dice La seguridad es cosa de todos). Esa habitación es gris y punto aunque a media altura se haya pintado una línea horizontal amarilla. Una habitación gris no deja de ser una habitación gris y un vigilante no deja de ser un vigilante aunque ahora vista de traje y le llamen instructor, psicólogo o F.

“Dedde ziempre hemo oío quel “ceí” era terminannte pa zabé zi una pezzona tendría ézito en la vía. Zinencuando, haze ya nosaños quen el ámbito empresariá ze dieron cuenta deque hay otras capazidades nezezarias pal el ézito en la vía.  Yezah no las medía ningún tés dinteligenzia.  Laemoziones zon impontante en nuestra vía cotidiana y la mayoría de las veze marcan toas nuestra dezizione casi sin percatanno. ¿Le parto la cara al comepolla del encargao del Zupemmercao? ¿Zoi felí en ette trabajo? La mayoría de nuestras deizione están tintás (si no dominás) por la emozione. Hay gente conún dominio de zu vía emocioná mucho mayó que otra... Leh llamamo vigilanteh. Y é curiozo vé que poca correlación hay entre la Inteligencia clázica y la Inteligencia Emocioná. Po ezo leh llamamo vigilanteh. Un cazo extremo zería el típico "empollón” , llevado ar límite, que é una máquina intelectuá pero con una vida mozioná dezastrosa. Zeguro que conoczéi arguno, y que le habréi dao arguna colleja en el cole. Por otro lao podemo contranno con gente que no pazó de la escuela primaria pero que lleva una vía esitosa, ordená y envidiable. No guttaría llamal-le vigilante, pero en realidá ze trata de fontaneroh, arbañile y políticoh.  Po ezo e nezesario darse cuenta de c´ay que prestá atención a ette tipo dabilidade que pueden marcar nuestra vida tanto o más que el ceí.” 

 

Nada nuevo bajo el sol, excepto que el grupo de gente normal que me rodeaba cuando pasé por algo parecido hace casi un año ahora se ha convertido en un montón de gigantones con el pelo al cepillo... más o menos al cepillo, porque por el fondo me parece localizar un par de cráneos de cenicero.

“Lo principale componente dela inteligenzia mocioná zon: Er Autoconocimiento mozioná (o concidencia duno mimmo) no confundí con dal-le ar manubrio... y zi ze confundiere po-lo meno no hazerlo lante tor mundo. el Autocontró mocioná (o autorregulación) que é má o meno lo mimmo, la Automotivazión (que zon la gana que le jecha a tu trabajo), er Reconocimiento de emociones ajenas (o empatía)... que evita que no vorvamo pichicópata y matemo a la gente, y la Relacione inteppezonale (o habilidade zociale) que no pirmiten hablá con la gente.  Cualquiera puede darse cuenta de que una güena relasión con lo demá é una lah cosa má portante pa nuettras vías y pa nuettro trabajo. Y no zólo tratá los que nos parezen simpáticos, a nuettro amigoh, a nuettra familia. Sino zabé tratá tambié sitosamente con aquelloh questán en una pozizión superió, con nuestro jefe, con nuettro nemigo...”  

 

Temo el momento en el que er zeñó profezó nos diga que abracemos a quien se encuentre a nuestra derecha. ¿Por qué la derecha? Porque a un grupo de profesionales de la seguridad que están haciendo un curso sobre inteligencia emocional, nada de explosivos, seguridad en grandes eventos o perfeccionamiento de tiro, no les puedes decir eso de abraza a tu compañero de la izquierda. Claro que es probable que un cabeza de cenicero se queje: ¡Oiga, Profe! ¡A mi derecha sólo hay una pared! ¡Y el de la izquierda ya está cogido!

“Actuarmente zon mucha la empresah queztán virtiendo musho dinero en formá a zu trabajadore en Intiligencia Mozioná.  etto e azín poque zan dao cuenta deque la clave elésito ettá nel grao nelque lo trabajadore duna empreza conoccan y controlen zu mociones y sepen reconocé lozentimiento de lo cliente. Poque, como dize nuettro manuá marillo: “Lo cliente tambié tién zentimiento”. Maginá er cazo dun vendedó que no tuviera u tuvieze bilidade de trato con er púlico, un presario zin motivación po zumpreza o un negoziadó sin autocontró. A ettas pezonas un Maste en Jarvar no le zervirá de ná, poque esharán a perdé zu trabajo po un mal conocimiento de zumociones.      Tené en cuenta que en la zeleccione de personá ze tiende cada vé má a poné ar candidato en zituaciones incómoda o ettrezantes pa vé zu reazión. Lo tiempos der zimple tés y curriculun pazaron a la hittoria, puetto que e nezezario vé cómo reaziona lindividuo u individua ante zituacione clave que zencontrará en su trabajo.” 

 

Mi cabeza es el bombo de Manolo, ese gordo que iba a todos los partidos de la selección española, al que atracaron en Sarajevo... seguro que desde entonces le empezaron a caer mejor los serbios. La hora del abrazo me aterra más que una horda de grafiteros con armas automáticas, de esos que viven en los arrozales de la RENFE. Cada vez que trato de evitar convertirme en un chimpancé contratado temporalmente por la NASA para apretar botones a cambio de plátanos, cada vez que miro al gigantón con el pelo a lo cepillo de mi derecha, él me responde con una mirada que sólo puede expresar lo que le decía Robert de Niro a Billy Crystal en Una terapia peligrosa:

 “Si me vuelvo marica te mataré” 

 

Sólo una cosa puede hacer que esta situación se vuelva peor. Levantar la mano. Tomar la palabra. Decirle al Señor F que esto que hacemos es una gilipollez. Pero su previsible represalia es peor remedio que la enfermedad. Su mano firme buscando el bolsillo de la chaqueta. Podría acabar con mi sufrimiento si se tratase de una solución de nueve milímetros, pero probablemente sacaría un trozo de cartulina blanco con una mancha de tinta negra:

 “¿Y tú qué vé en etta tajjeta?”

 

VACACIONES

VACACIONES

Hoy comienzo quince gloriosos días de vacaciones y estoy a la espera de un nuevo destino. No es que me vayan a comunicar que he de predicar la palabra de Dios ni nada de eso, sencillamente estoy esperando que me digan dónde tendré que... ¿trabajar? Los próximos meses. Además se abren ante mis narices las puertas de la incertidumbre: Todo un mes (el de octubre) para matricularme en el master de mi elección, quizá matricularme también en la escuela de idiomas (el idioma en particular me importa poco... el caso es poder decir que hablo idiomas) y ¡Los cursos de la empresa! ¡Que me he matriculado en dos!

 

Echaré de menos el Pequeño Windsor: Las posibilidades de incendio catastrófico, los abandonos de objetos peligrosos frente a la puerta, el contable zumbado que viene a trabajar los domingos y que nos pregunta cómo hacerse vigilante (debe ser que lo de las cuentas es algo muy jodido), las neuras de la vieja... últimamente apareció un nuevo personaje al que he bautizado como “El Observador”. Nada que ver con el blog, sencillamente le he bautizado así porque es un tipo de unos treinta años muy fashion que pasa horas enteras sentado junto a la puerta de la instalación observándome.

 

¿Es que no hay nada bueno en la tele? ¿Cuántas veces tiene que sacar este tipo al perro de paseo? La primera vez se metió su pequeña versión de lo que es ser un vigilante durante toda una hora. Apareció primero con el perro, luego se fue y me vio en la puerta mientras pasaba con unas bolsas de la compra, a lo que siguió otra hora de observación, cigarrito va, cigarrito viene, sin hacer ademán de entrar. Tan sólo allí, de pie, mirándome.

 

Ver tanta tele me ha hecho pensar que podría ser una alucinación, pero Mauricio también le ha visto... incluso ha averiguado dónde vive. Anoche volvió, primero sobre las diez... me dije que sería normal en él, la curiosidad y todo eso... ¿que hay gente capaz de pasar horas mirando fijamente a un vigilante a través de una gran puerta? Pues bueno, yo estoy dentro y él fuera, yo estoy sentado y él de pie. Cuando le volví a ver a las dos de la mañana allí, sentado, fumando y hablando por el móvil... con su puto perro... joder, debe ser una alucinación, porque he comprobado mil veces que nadie ha entrado. Mi duda ahora era si llamar a la policía o a un psiquiatra... para él o para mí, porque tampoco me lo explico.

 

El consejo de veterano que me dio el Mauri incluía palizas parapoliciales, llamadas a los nacionales y acoso presencial. Claro que era mi último día. Lo más probable es que alguien de la plantilla se fuese de la lengua con lo del traslado y, sumado al exceso de tiempo libre de ese borjamari deseoso de nuevas experiencias sensoriales (léase: Quiero ser agredido con un objeto fálico de caucho acabado en cuero negro) nos llevase a esta situación de contravigilancia. Mauricio ya lo sabe. Quien me sustituya el próximo fin de semana también lo sabrá, y si no se le ocurre nada que hacer, supongo que Mauricio tendrá a bien dejarle apuntados en un postit los números 0-9-1 junto al dibujo de un auricular de teléfono.

Mañana prometo contaros cómo imagino que va a ser uno de los PROSEcursos en los que me he apuntado. Digo uno, porque el otro es sobre el Área Legal, y lo haré en un ordenador la mar de chulo, pero el bueno ...

PRÓXIMAMENTE EN “ME CAGO EN MI VIDA”: La Inteligencia Emocional y Tú.

Por que los vigilantes no sólo partimos caras, los vigilantes también lloramos abrazados.

SIENDO CANCELADO

SIENDO CANCELADO

Esta semana he recibido una mala noticia. Se cancela mi servicio, en otras palabras, la empresa contratante decide prescindir de la seguridad, ya sea porque prefiere a otra compañía o porque se fía de la bondad del hombre... o porque comparte inmueble con otras compañías que no quieren hacer una inversión en seguridad y tampoco piensan regalarles este caro servicio...

 

Sea cual fuere la razón (no es asunto mío) las reacciones de alguien implicado con el servicio, como ya expliqué hará mes y pico, son dignas de estudio. Un auténtico caso clínico. A continuación evaluaremos las reacciones de un profesional que ha dedicado sufridos años de servicio al cuidado de este castillo, comparadas con las de quien trata de ser el peor segurata de la historia.

 

Tras meses de preocupación, en los que este tema centraba conversaciones interrumpidas por puntuales sorbos de café y la masticación de algún que otro donut (y los que hacen en una pastelería de mi barrio son gigantes) el comportamiento del sujeto de estudio A ha pasado por cuatro fases:

  -         FASE 1: Me importa una mierda. A lo largo de la fase uno, tras recibir la traumática noticia, el vigilante decide seguir viviendo, durmiendo y comiendo como si nada pasase. Al fin y al cabo, hay trabajo por un tubo, y una multinacional no se hunde así como así. 

 

-         FASE 2: Esta empresa es una mierda. Por alguna razón no se culpa al cliente de cancelar un servicio. No es un caso del tipo Que este tipo no vuelva, sino de una excusa distinta. Por lo tanto la culpa debe ser de otro... probablemente de la propia empresa para la que se trabaja. Es un caso típico calificable como Les he avisado de que cancelan esto y les importa un huevo... encima pido que me busquen otro destino y van y me dicen que les llame el día catorce. ¿Que les llame yo? ¿El máximo exponente de la Vigilancia de Seguridad?

 -         FASE 3: Lo dejo. Llegado a la conclusión de que la empresa es un asco, de que uno es como Terminator pero vestido de marrón y de que nadie hará nada por conseguirte un destino tan cojonudo como el que se acaba a finales de mes; habiendo concluido que los plantones de doce horas los va  a hacer la tía de otro con su falda hasta la rodilla y su peluca de rizos castaños; y por fin alcanzada la certeza (de ilusión también se vive) de se pueden ganar 2000 eurillos al mes currando en una fábrica (como si quedasen fábricas) lo mejor será pirarse de esta empresa abandonada de la mano de Dios y emprender un nuevo sendero laboral... 

 

-         FASE 4: Rememorando grandes momentos de mi carrera como segurata. Dado que no queda nada que hacer, nada queda por hacer, como dijo un sabio latino... debía llamarse Reiterus de Denuevia o algo parecido. Es el momento de contarle al novatillo que tanto se ríe de su trabajo lo guay que se ha llegado a ser vistiendo el uniforme de distintas organizaciones para-policiales. Experiencias que resumen por qué no es del propio gusto trabajar con mujeres, dado que la que no es una calientapollas es un tío disfrazado (lo que sea por no hacer dominadas), lo capullos que llegan a ser todos los tipos con los que se ha trabajado (y como en mi barrio todos han sido supercomandos especiales en la mili) y lo tontos que eran los encargados de las tiendas y restaurantes donde se ha servido de pie y hasta los huevos.  

Estoy a la espera de comprobar cuál es la FASE 5. Tan sólo espero que no sea nada del tipo ¡Éste es mi fusil! ¡Hay muchos otros pero este es el mío! ¡Y el edificio también es mío! ¡Así que todos fuera que yo me quedo! A parte de eso ¿Queréis saber cómo reacciona el novato tonto la haba que no sabe ni qué viento le da?

-         FASE 1: Encogiéndose de hombros. Bueno, seguiré cobrando lo mismo, probablemente en cualquier otro destino. En esta empresa puedo trabajar sólo los fines de semana... y además ya tengo pasta para el Máster, así que no notaré la diferencia si me piro. Al fin y al cabo: No estoy casado, no tengo hijos... y en España lo llamamos “Colchón familiar” (básicamente volver bajo las faldas de mami ¿O es que voy a ser el único que no lo haga?)

-         FASE 2: ¿Por qué coño me has despertado? De acuerdo, se acabarán las intensas partidas a GTA San Andreas, pero por lo menos... privilegios del turno de noche ¿no?

-         FASE 3: Operación “Alí el Químico”. Más allá de subir a cagar al baño de los jefazos, el único atisbo de venganza consistió en atiborrarse de Fabada Litoral, y aprovechar que pasaba por el despacho del responsable de seguridad de la empresa para aliviar la presión provocada por la acumulación de gases, una vez el disgusto del traslado forzoso cerró mi válvula pilórica[1]. La situación se limitó a una serie de ruidosas trompetillas (¡tweeeet!) en un entorno mal ventilado (a drede), excepto a las tres de la mañana, en el que sonó como a líquido (¡pddddrrrrrffffssssshhhh!). Ello dio lugar a un tipo de reacción muy poco higiénica, es decir El uniforme es marrón, no se va a notar.

 

-         FASE 4: Po´fale, po´malegro. Echaré de menos mi pequeño Windsor, a los zumbados de la pensión y a lo que las ratas dejen de la vieja, pero la vida sigue: Se acerca el día de comenzar el master, está muy a mano la escuela de idiomas y siempre hay otros servicios, otros curros y miles de cosas que me pueden seguir inspirando para escribir este blog.

  


[1] Sí, esto es de “La conjura de los necios”

OPERACIÓN PARCHE

OPERACIÓN PARCHE

Esto se podría llamar “Operación Retorno”, dado que el Mauri volvía de sus 9 días de vacaciones, pero correría el peligro de abrir un peligroso debate sobre la adicción al trabajo. El tema es que él ha regresado muy feliz ¿Sigue siendo aquí? me decía partiéndose de risa al llegar a hacer le relevo. Claro que yo me fui a casa con el típico Vuelvo enseguida y me perdí lo mejor...

 

A los cinco minutos, en completa observación de las normas, el Mauri vuelve con el periódico y se encuentra a nuestra queridísima dama senior sentada junto a la puerta, en un banco que ya la conoce de viejo (creo que quise decir de vieja) contemplando sonriente el orondo semblante del profesional de la seguridad.

 -          ¿Qué coño hace usted aquí? (Nota: A las siete menos cinco de la mañana un sábado)

-          Esperarle a usted (Aquí es donde debería a empezar a sonar de fondo “When a man loves a woman”)

-          ¿Para darme un abrazo?

-          Para que me ponga un parche (una frase abierta a todo tipo de interpretaciones gerontológicas)

-          A ver ese brazo... (la encantadora senior empieza a tirar hacia arriba de las capas y capas de ropa que tiene pegadas al cuerpo, pero no pasan más allá del codo y el brazo empieza a ponerse morado)... deje, deje, ¡Desnúdese! Pero no del todo, que estoy casado (la vieja se aparta un poco capas y capas de tela para dejar que un trozo de torso vea la luz del Sol el parche se coloca en su sitio y el Mauri reflexiona qué habría ocurrido de haberse cogido quince días de vacaciones y no nueve). 

 

El sustituto de Mauricio, Paco, fue listo... tanto como Mauri en un principio. Nunca olvidaré su sabio consejo: Esa vieja es una pesada de cojones, si se te acerca grítale que se largue, porque si le das cuartelillo estás perdido. Se notó mucho mi escasa experiencia ¿Qué daño puede hacer una viej...? A la semana sabía lo pesada que podía llegar a ser esa decrépita momia.  Claro que llegó el primer día Paco y...

-          Buenas tard...

-          ¡Largo bruja! ¡Aquí no se puede estar! 

 En definitiva, que el Mauri se justificaba diciendo eso de como si pasa un tipo y me pide que le ponga una tirita...pero hubo más. A las diez pasó una dominicana de la empresa que limpia a la vieja... sí las que ella manda a hacer la compra para no bañarse. La chica no traía el NIE, sólo un papel de la empresa y el abono de transportes, así que le dije que iba a hacer como que lo había visto y la dejé pasar... Ah, le recomendé que no saliese sin documentación...

 

Recuerdo que me paso algo parecido ¿Vosotros no? Y recuerdo los gritos del Mauri echándome la bronca ¡Cómo le pides la documentación! ¡Que estás sin habilitar! ¡Seguro que te denuncia! ¡Además ha dicho que le torturaste! ¡Le pelaste los huevos a calambrazos como el General Frijolez en su país! Claro que ahora debe estar bien hecho.

 

Encima, cuando le relevo y al poco de empezar mi turno, llega uno de los empleados que suele venir los sábados y domingos a currar todo el día. Ley de Murphy: Te levantas a mear y, oyes un ruido y ya va por las escaleras...

 -          ¿Mauricio? Mauriciiiitoooooo ¿Ya has vuelto? (Y yo que creía que si alguien le llamaba Mauricito a mi compañero acabaría en el hospital...)

-           No señor, ya le he relevado. ¿Su primer día tras las vacaciones?

-          No, no me he ido... ahora en octubre... (menos mal que no sabe ni mi nombre porque si me llega a decir Golfillo...)

 

 Recuerdo cuando, estando en el instituto, leí El Quijote (bueno, un trozo del Quijote... el resto lo resumieron en clase). La comparación de las dos partes de esta obra de Cervantes narra la metamorfosis de dos personajes que recorren caminos inversos desde la locura a la cordura y viceversa... Eso me parece recordar que fue lo que dijeron la profesora y su licenciatura universitaria (algo feucha ella pero muy buena gente). Debí echarle una bronca a Mauricio:

 Tras sus gafas de espejo, el quemado vigilante escupió un denso salibazo al suelo que estuvo burbujeando un rato debido al alto contenido de cafeína y restos de tabaco de mascar. Se puso las manos en la cintura agarrando la defensa y los grilletes y se inclinó levemente, su rostro enrojecido por la ira, para gritarle a su compañero: “¿Qué? ¿Desnudando a al vieja para que te denuncie? ¿Dejando entrar a desconocidos en MI CASTILLO? ¿Para qué coño le pones un parche? ¿Es que tenía una fuga o qué? Anda, pírate a casa novato, tengo molinos que derribar”.

BALLAD OF THE BROWNY WEAR

BALLAD OF THE BROWNY WEAR

¿A quién no le ha pasado eso de llegar un día a casa y decir lo de mamá, tengo novia formal... sólo que ella aun no lo sabe? Pues algo parecido me ha ocurrido a mí, he creado un nuevo departamento en mi gloriosa empresa... sólo que ellos aun no lo saben: El Departamento de Motivación de Personal.

¿Y cuál es el primer paso para tener a todo el mundo motivado y que no vuelvan a darse casos como el del Ángel de la Muerte[1]?  Pues nueve de cada diez expertos consultados propusieron aumentar los salarios, mejorar las condiciones de trabajo y lograr una mejor conciliación de la jornada laboral con la vida familiar y el ocio... el experto que aun conserva su trabajo, entre temblores, me dijo ¡Y yo qué coño sé! ¡Compón un himno o algo!  

Los habituales de este blog conocerán mi obsesión por la Balada de los Boinas Verdes. Es una canción que, en el contexto adecuado, puede resultar divertidísima... tanto como John Wayne vestido con un traje mimetizado. Por lo tanto, la melodía de dicha balada, más el recuerdo del Wayne haciendo la vida más fácil a los montagnards, más un mogollón de turnos de noche (y no olvidemos mi ingrediente secreto: Un parco inglés) han dado como fruto...   

 

BALLAD OF THE BROWNY WEAR 

From the dusk, to the dawn to the rising sun 

Never slept, and never get drunk, 

Hang about, wherever they are 

Everything is quiet, whit the browny wears.

--- 

 CHORUS:

Some of them, even have the shield

 But not everybody can be accepted,

 One hundred men will test today

 But only ninety nine, win the browny wear.

--- 

 When we sleep, somebody is awake

 When we´re far, the brownies are alert,

 If you’re worried or in holidays

 Entrust bro. the brownies are there. 

(REPEAT CHORUS) 

Out there all in all is dangerous 

And I prefer don´t talk about the subway, 

Only the serious, and the best of the bests 

And sometimes, the best of the beasts



[1] Caso de sobra conocido: Un tipo que apenas llamaba la atención cuando limpiaba su escopeta de caza mientras repetía obsesivamente “Soy el Ángel de la Muerte, ha llegado la hora de la purificación”... os podéis imaginar cómo acabó la cosa.