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Me Cago En Mi Vida

LECCIONES DE TIRO (I)

LECCIONES DE TIRO (I)

 

 

Todavía me estaba recuperando de la paliza del primer día: Que si aspectos legales, que si esto no es un juego, que si el señor instructor no creía en la seguridad... (y no en la seguridad privada ¡Éste no creía ni en la pública!) Entonces amaneció el segundo día, y por la mañana temprano, volví a ver una cara familiar...

¡¡¡PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUMM!!!

Sí, era él. Pero ahora no nos trataba como si fuésemos unos pipiolos que ven un arma por primera vez, algo que habría necesitado, porque hacía dos años que no cogía ningún hierro.

"¡Yo formo a profesionale...!"

-"Él arma se recepciona asín, y el arma se monta y se dem-monta asín... ¡Y etto é sólo  pa´cuando viene er tigre, mientra el león ettá allá, en África, er arma va en la cintura... ¡Y no se mueve d´ahí!" Efectivamente, fui a un curso de supermachotes, y acabé viendo una peli de Tarzán. Porque este hombre, este viejo conocido tiene una frase para cada momento, para cada lugar...

- "¡La arma é zólo pa cuando vamo a los toros, y el morlaco se´scapa!"

Sí, gloriosa idea la de llevarse el fusco a los toros... Me pregunto si me dejarían colarlo en misa (porque si acompañas a un católico tienes que tragar misa entera todos los domingos y fiestas de guardar)... sería una maravillosa manera de indicar al señor cura que abrevie con el sermoncito de los cojones.

- "Y zi le dai a étte botón, cuando sápriete er disparadó (creo que se refería a lo que los profanos denominamos gatillo) er arma hará: ¡CLICK! ¡CLICK! ¡CLICK! ¡CLICK!

Porque una cosa está clara, amigo, un arma es obscenamente ruidosa incluso cuando se dispara en seco, es decir, cuando no tiene nada más que aire para disparar.

 En nada, el Señor G, empezó a sacar unos pequeños maletines negros, como de plástico duro, y a abrirlos, y de ellos empezaron a salir armas. Muchas armas. ¡Armas! ¡Armas! ¡Armas! Lo siguiente fue una gozada:

  • - Etta é la Sig Saguer P228, una güena arma. ¡Er que la lleve va bien armao!
  • - Étta é la Smith and Wesson, mu güena también...
  • - Étta é catalana, la SPS (¿Eso no era una consola?) una pittola fabricá po un jolding de recorríos de tiro, una arma deportiva con muuuuuucho peligro.
  • - Étta é la Joya la´Corona, la Glock 19, mú ligera, hecha de polímero. Étta é la que en las pinículas sale como que no la detettan lo detettore de metale... ¡Mentira! ¡Pero aun asín é mu güena arma...
  • - Y étta é la güena, la superió, la crema de la crema... ¡La Whalter P99!

Alerta, cacos, secuestradores, y demás gente de mal vivir. He aquí el arma preferida de vuestro enemigo. Lo cierto es que el Señor G (¡PUUUUUUUUUUM!) acertó de pleno. Una auténtica joya, la P99. Aunque darme eso a mí, es ofrecer margaritas a los cerdos, porque era la segunda vez que tiraba.

El lugar más seguro del mundo está justo delante de mi pistola

Totalmente cierto. Tras sólo cinco horas seguidas de tiro, tras pasar una noche sin dormir por trabajar en unas actas (una chapucilla periodística que me salió por ahí y por la que nunca estaré suficientemente agradecido a un gran compañero de master), tras tratar de combatir el sueño, el miedo (a cada detonación veía en mi mente un proyectil cruzar una calle tras otra hasta darme de lleno en el coco) y el flipe de tener una pistola de ciencia ficción en las manos, me tocó coser a balazos una silueta negra situada al fondo de la cueva (he decidido llamar así a toda galería de tiro subterránea) que intuía a unos veinticinco metros (o eso me había dicho Mr.G)

El instructor no paraba de gritarme que mirara los elementos de puntería (y bien que los veía... lo que no sé es para qué coño estaban ahí) y que no mirara a la silueta (¿Y para qué coño la voy a mirar si ni la veo?) por lo que, finalmente, decidí apuntar en la misma dirección y que la pequeña, ligera, lujosa e incluso atractiva (después de cinco horas seguidas incluso una pistola me pone) escupiese plomo a destajo.

- "En mi puta vía había vitto argo zimilá... no zé a dónde mandarte, si al psicólogo o al oculista".

Pueden parecer unas palabras muy duras, pero en ese momento me importaron un huevo. Yo más bien andaba preocupado por si había gente detrás de las paredes, en algún sótano inferior o en la planta de arriba... y sobretodo andaba preocupado por su estado de salud (todos sabemos que el plomo es cancerígeno... pero cuando se trata de varios gramos juntos a cuatrocientos metros por segundo...) Sí estaba seguro de que, tras esa sesión, necesitaba terapia. Y después de la siguiente me quedó claro que...

 El lugar más seguro del mundo, estaba justo delante del cañón de mi pistola.

Metí una, pero creo que fue sin querer. Incluso creo que no fui yo, porque el compañero que estaba en la calle de al lado bizqueaba un poco.

CUATRO RAZONES PARA IR A TRABAJAR

CUATRO RAZONES PARA IR A TRABAJAR

Voy a hablar de mis cuatro razones para ir a trabajar. Sí, sobretodo cuando llegan a tiempo para hacerte el relevo. Ellas no sólo, te dan conversación cuando coinciden contigo, sino que además alegran la vista de un lugar de trabajo lúgubre, gris, alienante. La situación al respecto, sólo podría mejorar con tres apuntes:

a) Que les paguen más para que estén más alegres

b) Que sean más puntuales

c) Que trabajen llevando menos ropa

Y es que tener a azafatas de congresos como recepcionistas es toda una motivación para hacer un trabajo tan asqueroso como el de llevar la seguridad de un gigantesco laberinto de oficinas. Incluso cuando les da por ser unas maniáticas de la limpieza (aunque he de reconocer que llevar puesto un uniforme de color caca no ayuda demasiado a reconciliar posturas... lo de posturas no tiene nada que ver con el sexo)

Es normal verlas leyendo algo, dado que muchas son estudiantes (...y lo de estudiantes no tiene nada que ver con el sexo) o meramente por placer (y lo de placer tampoco tiene que ver con el sexo) y sólo verlas ahí, con esa sonrisa profesional (...que no... nada que ver) ese buen hacer -obviemos las chuletas con frases en inglés... lo que funciona, funciona y punto- y esa presencia (...nada que ver... ¡lo juro!) sólo sugiere gloriosas frases como la de que son mis cuatro razones para ir a trabajar. Eso y el café para ejecutivos que consigo con descuento ¿O acaso creéis que me gusta ir a pasar la noche dando vueltas por una instalación gigantesca, topándome con imbéciles sobrios, imbéciles borrachos, con la Rotenmeyer (en División de Honor de la estupidez... creía haberlo visto todo hasta que me encontré con una mujer misógina) y con señoras de la limpieza nazis? ¡Por esta razón aguanto lo de dar relevos para que vayan al baño!... por eso y por otra razón vergonzosamente secreta.

¡Y lo mejor viene con las vacaciones de verano y Navidad! No sólo por esas felicitaciones tipo Elfyourself que ellas me envían al correo electrónico...

¡Variedad! ¡Porque la agencia (que me imagino como una casa del amor de color rosa fosforito y sueldos de risa) envía sustitutas de belleza equivalente! Muchos han sospechado de un pacto secreto entre la dirección del cliente y la de la agencia de azafatas para mantener alto el pabellón (he querido decir la erección) y no es de extrañar, vistas las fermosas doncellas que han pasado por Las Dos Torres en el último año.  Por ejemplo, este pasado mes de diciembre...

Hablaba con una de ellas -con cierto aire a Lanny Barbie- que parecía tener quejas, no ya sobre sus condiciones laborales (un ridículo salario por debajo del nivel de subsistencia que puede con creces ser compensado con altos niveles de escaqueo) cuando empezó a quejarse del uniforme. No era la queja normal sobre la estética tipo Señorita Rotenmeyer que oí cuando les cambiaron el uniforme (casi me parto de risa cuando oí lo de Rotenmeyer) si algo sobre lo estrechos que son, que si no dejan espacio para la cadera (algo sobre una exigencia de tener talle de avispa)...

... que si no

... DEJAN ESPACIO PARA EL PECHO...

Entonces las vi. ¡Eran sobredimensionadas! ¡Bamboleantes! ¡Eran dos misiles intercontinentales! ¡Dos bombas atómicas! Dos focos cegadores se centraron en mis ya saltones ojos, incluso oí un ¡doing! En mi cabeza. Disimuladamente, desvié una mirada para cerciorarme de que Miniyo no había recibido el mensaje aunque, claro, toda la sangre estaba concentrada en las venas de mis sienes. Adopté esa pose de escritor, esa de la mano apoyada en una sien, con los dedos índice y pulgar formando "una L"... esa pose de intelectual que no está teniendo una pedazo de erección palpitante y bulbosa. Pero seguías ahí. Llamando mi atención. Casi restregándose contra mi cara, como queriendo provocar un movimiento oscilante en el plano horizontal, de esos que te dan en los mofletes como abofeteándote, de esos que te pueden joder las cervicales cuando el calibre pectoral es el adecuado. Y mis dedos en formación de L  sólo trataban de volver a meter las venas de mis sienes para adentro.

Ah, la chica también resultó ser muy maja. Con conversación y todo eso.

¿Os dais cuenta de por qué los seguratas llegamos a aceptar eso de trabajar en el infierno? Joder, más claro, agua.

LA 7 COÑOS

LA 7 COÑOS

 

Escribo estas líneas aun traumatizado tras la cena-cogorza de fin de año que tuvimos en casa la noche del 31. Los teléfonos no paraban de sonar, todo felicitaciones, cuando de repente sonó el Murcifono.

- ¿Zing? ¿Digameng?

Tras escucharse unas palabras de felicitación, y la típica respuesta educada del caballeroso niño de verdad, tapó con sus manazas lo que parecía un minúsculo móvil, un pedazo de ladrillo... ¡Un auténtico sillar de la tecnología! Para aclararnos que su interlocutora no era su amada repartidora de pizzas, una francesita (mejor francesota) llamada Carol, a la que nuestro Ilustre denomina (haciendo gala de su inexistente acento gabacho) Cagón.

- Nong, hé la novia de mi hermano... una tía de ziete coños

No. Me niego a interpretar manchas de tinta para superar este trauma. Ya imaginaba a un cuasimurci (algo más joven) abrazado a un monstruo hentai, todo tentáculos y vulvas, de los que te devoran a bocados después de un polvete, cuando este sabio de la huerta decidió ilustrarnos sobre el significado de dicho murcianismo:

- É er equisitante (quiso decir equivalente... lo sé) d´un "hijo de la polla roja" (tradúzcase como niño pijo) pero´n tía.

Tremendo el niño. ¡Y que quieran inventarse un lenguaje tipo SMS cuando aun no entendemos qué coño tratan de decirnos algunos elementos como Murci!

FAUNO

FAUNO

 

"Un sabio dijo que la riqueza del ser humano está en la calidad de sus amigos.

Gracias por formar parte de mi fortuna. Feliz año nuevo."

(VS Fauno)

En lo que organizo mis apuntes en busca de las frases más gloriosas de 2007, no puedo empezar el año sin hablar de mi buen amigo Fauno. Alguien que me ha enseñado el verdadero significado de la seguridad privada. Y no es por menospreciar el esfuerzo de los grandes profesionales que he llegado a conocer en estos dos años que he pasado vestido de exploradora, haciéndome el tipo duro. Gente que, pese a la adversidad, pese a estar sumergidos en un sector que aparenta funcionar cuando lo que hace es no parar de crecer más allá de sus posibilidades reales, como un cáncer, hace su trabajo día a día con la sola intención de cumplir consigo mismos, puesto que nadie va a agradecer su esfuerzo. Hoy, primer día de 2008, voy a hablaros de una respuesta alternativa a comerse esos turnos inhumanos de doce horas, esas jornadas ideadas por un demonio sarcástico, pero hijo de puta.

Hoy toca hablar del bueno de Fauno.

Y es que no doy a basto con la lista de los caídos. Los caídos por Dios y por la puta propiedad privada. Hace unas semanas un compañero de master, algo ingenuo, me comunicaba su decepción por unas declaraciones de Pérez Reverte acerca de su último libro, Un día de Cólera, en una entrevista concedida al diario Metro, que titulaba "No daría la vida por el Rey ni por la patria". Cuando me lo comentó me vino a la mente mi amigo Fauno: argentino, nacionalizado español. Inmigrante que paga impuestos (o como dice él, que le paga la casa a los gitanos), sin más patria que la suela de sus zapatos. Hablando con este chico tan ingenuo casi me sale su acentazo porteño: ¿Acaso creés que cuando sho trabajo pienso todo el puto rato en proteger las propiedades de unos hijos de puta y de la concha de sus madres y hermanas?

100% negativo, colega. Si algo me pasa por la cabeza es que no me partan la cara, ni a mí, ni al otro pringado que está a mi lado; ése que piensa lo mismo que yo. Y es que, en situaciones tan chungas como las que vivimos los seguratas, es cuando acuñamos esas frases lapidarias, esas frases gloriosas del tipo: Hay momentos que son tan jodidos que sólo puedes responder con negligencia.  O esa otra de: ¿Y a vos quién coño os ha dicho que sho sé hacer este trabajo?

Sólo le puedo presentar de una manera:

Cada vez que llega un nuevo vigilante a la plantilla de Las Dos Torres, por alguna razón, se le pone una etiqueta: CHIVATO DE CHICHO. Pocas cosas dificultan tanto la integración en un nuevo servicio, y en particular en un servicio tan duro (aunque los hay peores) que el rechazo de las personas que tienen que enseñarte qué hacer, de la gente de la que vas a depender. Cuando el bueno de Fauno entró en la instalación para hacer su noche de prácticas, los dos compañeros presentes le miramos (pelo alborotado, ojerazas, mirada penetrante y cara de loco) y a continuación nos miramos el uno al otro negando con la cabeza: ¡NAAAAAAAAH!

Y es que Fauno no merece sólo una entrada. Merece un libro entero, o una enciclopedia. Y hay gente (bueno... la Rotenmeyer) que no comprende el hecho de que podamos estar tan unidos. A esa gente (bueno... a la Rotenmeyer) quiero verla yo una noche, con una puerta exterior averiada (y no es que no pudiera abrirse... ¡Es que no podía cerrarse!) que le separe de una puta horda de jovenzuelos malcriados y borrachos. Quiero ver su cara cuando el cristal de la puerta vuele en mil pedazos, cuando los niñatos corten el tráfico volcando contenedores de basura en pleno centro de Madrid, quemen papeleras y lancen piedras contra la puta fachada por la sencilla razón de que han terminado otro curso escolar. Quiero ver su cara cuando llamas a la policía y llegan todos (insisto en lo de TODOS) a los dos minutos.

Y quiero ver su reacción cuando a tu compi le van a cambiar la cara sin anestesia unos borrachos en un parking. Es en esas situaciones en las que se ve a un gran vigilante de seguridad. Saberse el recorrido de las rondas y defender a capa y espada al cliente y a la empresa no vale de nada si no eres capaz de pasar de todo y bajar a ayudar a un compañero. Puede que mi amigo durmiese como una jodida marmota cuando tenía que permanecer despierto, puede que se la sudasen los intereses del señor cliente, pero no dudaba en salir disparado a partirle la cara a cualquiera que intentase ponerse chulo con la persona que estaba a su lado.

Y me parece que alguien quiera quitarle hierro (o incluso reírse) a asuntos como el que pasé yo con la puta Abuela de Hitler o el que se comió él una mañana de junio, con los jefes de edificio tomando café a su puta bola, la azafata odiosa cumpliendo su cupo de retrasos, y dos gigantescos instaladores de aire acondicionado de Europa del Este (hijos de puta ambos) sin documentación, pero con muchísima mala hostia, gritándole por negarles el acceso diez minutos después de haber acabado su turno. Es en esas situaciones en las que se ve la calidad humana y profesional de un compañero, y también cuando se ve el trato diferencial que cliente y empresa dan a las vacas sagradas y a los cabezas de turco. Y cuando una vaca sagrada, particularmente hija de puta, dice que un cabeza de turco se ha echado sólo, es cuando a algunos nos nacen las ganas de arrancarles el uniforme y romperles el cuello.  

 

Lo digo porque yo sigo dentro y mi amigo está fuera. Fuera por equivocarse dos veces seguidas al entregar una llave (cuando reconociendo su error también el procedimiento tiene parte de culpa... lo demuestra la reorganización posterior) y por echarle dos huevazos como sandías al asunto y echarse a dormir en las narices de Chicho. ¡Qué animal! ¡Qué friki! Y dado cómo están el sector y en particular este servicio, ¡Qué héroe! Y es que no puedes ser tan malo cuando, al enseñar a otro de los nuevos, a alguien que entra de novato en esta instalación aunque fuera de ella tiene sus kilómetros, el rookie te suelta: "Tío, quiero seguir tus pasos".

Tengo muchísimo aun en el tintero, muchísimas anécdotas que he vivido con mi amigo Fauno, y que ya iré colgando. Sólo decir en su honor, que en un trabajo tan desagradecido como éste, acabas cosechando muchísimos compañeros, pero no es tan común que uno de ellos promocione a la categoría de amigo como logró este loco encantador. Sólo quiero desearle suerte fuera de este Gran Marrón para el que sigo trabajando.

A la mierda con su nueva empresa. Felicidades a sus nuevos compañeros.

FELIZ AÑO NUEVO& FELIZ NAVIDAD

FELIZ AÑO NUEVO& FELIZ NAVIDAD

 

Creo que era la noche después de Navidad cuando, al despertarme, pude ver mis regalos. ¡Como un niño me sentí, coño! Tras tan larga espera, tras tres turnos de noche en fechas tan señaladas, tras derramar lagrimones por los detallazos de la empresa cliente: Que te regalen una navaja multiusos con las tres iniciales de la empresa que proteges, un lote de Navidad -botella de Cardhu de 12 años incluida- y una botella de cava para aderezarlo es algo que me llega al corazoncito.

Pero fue lo de ver el contenido de aquella preciosa caja envuelta en papel de regalo (y lacito chorra adherido) lo que me hizo volver a la infancia. Sí, ya habían llovido las coñas del tipo "A tu mujer se la está tirando Santa... nunca debiste pedirle un Volvo..." las llamadas y SMS de felicitación de aquellos que libraron porque yo pringué, de la familia lejana. Fue entonces cuando abrí aquella caja impregnada con los colores de la bandera soviética. Eran de esperar los discos, me sorprendió qué coño hacían allí unos auriculares con micrófono, pero lo principal que llamó mi atención fue un cascote. ¡Un auténtico pedazo del Muro de Berlín! ¡Con su ZERTIFIKAT de autenticidad y todo! Imaginad de qué se trata... ojito a este trailer tipo Black Hawk Down!

Joder... seguro que incluso tiene restos de cerebro de alguien que trató de saltarlo 

No logro imaginarme cuánto voy a disfrutar con este juegazo. ¡Todo un detalle Santa! ¡Te perdono que me calentaras la cama con la coña del Volvo! Sólo echad un vistazo al trailer de Navidad que han hecho para promocionarlo. Imagino esa batalla narrada por Pérez Reverte, tal y como hizo en La sombra del Águila o en Cabo Trafalgar:

"Al otro lado de la colina todo el 519 regimiento de fusileros motorizados del Ejército Rojo aguardaba lo inevitable, calados hasta los huesos, con carámbanos de nieve colgándoles de las narices, cuando le hijo de puta relamido y enchufadísimo del Coronel Alexeyev se puso en pie, señaló al centro de aquel pequeño pueblo del Estado de Washintong y gritó ¡DavaiCamarradas! Enseñemos a esos perros lo que es el socialismo!

Sintiéndose abrumado, y sin tiempo para pensar en lo que hacía, el joven Piort, elevó el tubo de su mortero y empezó a lanzar granadas contra las viviendas de aquellos pacíficos civiles al grito de ¡Tomad estopa hijos de perra!

¡RAAAAACA! ¡ZAS! ¡RAAACA! ¡Esta va por la Navidad! ¡Esta por la Cocacola! ¡Y esta por vuestro decadente Rock and Roll!”

Cómo me lo voy a pasar con este juegazo. En agradecimiento quiero obsequiar a Santa Claus con un tatuaje, gracias a esta coña que he encontrado en Yonkis.com, y de paso, felicitaros a todos la entrada en 2008.

¡Tatúa a Santa!

TENGO WiiTIS

 

No me lo puedo creer.

Padezco una lesión de frikis.

Y no es gonorrea, cabrones.

Es mucho peor.

 ¡PADEZCO WIITIS!

A ver cómo explico esto en PROSEGUR

Yo estaba acostumbrado a la normal tendencia que he seguido desde niño:

  • 1) Golfo adquiere (mediante regalo en mi infancia y a tocateja después) objeto basado en una tecnología superior y más depurada que la típica piedra tallada con formas divertidas.
  • 2) Golfo adquiere gusto por jugar con dicho objeto
  • 3) Objeto acaba por dejar de funcionar al poco tiempo

Pero los japos son muy listos. ¡Son como el Krill! Primero lo intentaron a lo cazurro en Pearl Harbour, y como salió mal, se dedicaron a fabricar cosas pequeñitas y eficaces (como ellos) con el sencillo objetivo de superar a esos malvados occidentales pollilargos y de ojos redondos. ¡Maldito sea su complejo de inferioridad!

Digamos que el último año la buena de Baby me dio la brasa con la jodida Wii, eso ya lo sabéis. Además, descubrí recientemente que lo de las macizas en topless era de coña... no cabían en la caja y tal, así que me resigné a jugar con mi sagrada pareja.

Como sólo tengo el Wii Sports, supuse que la cosa no iría a tanto, pero en mi camino se interpusieron mi afán de superación con los minijuegos de boxeo y baseball. Mi primera impresión fue acalorada... ¡Joder lo que se suda con este trastito! ¿No tenían en la tienda una de esas consolas normales? ¿De esas que te hacen pasar mucho tiempo sentado y engordando? Pero lo peor vino a la mañana siguiente...

¡JODER! ¡QUÉ DOLOOOOOOOOOR!

¡Debería haber hecho como Baby, que se limitó a los bolos, el tenis y el jodido golf! ¡Miradla! ¡Tan sana y sin dolores! ¡Y yo jodido de los brazos y los muslos!

¿Pero cómo coño pueden dolerme los muslos? ¡He dado batazos y puñetazos! ¡He lanzado bolas de baseball a 200 kilómetros por hora! ¡Sé que Dios existe porque la correa del mando se mantuvo firme y el instrumentito blanco no salió disparado para acabar en Murcia! El único daño que sufrieron mis piernas fueron los rodillazos que daba en el suelo con los batazos bajos, ¿Cómo en el nombre de Dios pueden dolerme los muslos? ¡Exijo respuestas!

Lo peor de todo es ponerse a investigar y descubrir que, ciertamente, ya se han diagnosticado un mogollón de variantes de la tendinitis por culpa de la jodida consola... ¡Cómo se deben estar riendo los malditos japoneses! ¡Seguro que los ingenieros de Nintendo que diseñaron la Wii son veteranos de la Unidad 731!

PAQUITA LA DEL BARRIO

 

Reconozco que, tras unas penosas prácticas en el infierno senior (una experiencia que me ha impulsado a querer comprar acciones de la corporación Soylent) y dos años haciéndome el tipo duro de uniforme, no llego a comprender determinados trabajos de oficina. En particular no logro encontrar sentido al trabajo de Baby. Pude entender su paso por la Biblioteca de la Facultad de Matemáticas... eran unas prácticas y... y pude entender su trabajo de transición en Cinearte. Pero ahora... Sí, mil hurras por Baby, ha logrado unas prácticas en una pedazo de multinacional y es feliz. Yo también lo soy, o al menos lo era hasta que me ha empezado a mandar correos desde el trabajo (principal ocupación el oficinista).

 

¡Pero joder! ¿A eso lo llaman trabajar? ¡Yo me pego doce horas de plantón! ¡Haciéndome el supermacho! ¡Pateando instalaciones laberínticas de ronda en ronda! ¿Y ella? Ella me ha mandado esto hace un par de días. Digamos que la protagonista de estos vídeos es la típica vecina de toda la vida, la que te ha visto crecer, la que te metía broncas apocalípticas como si fuese tu madre. La que siempre se ha creído la releche y no era más que una maruja de mierda. Es clavadita a Pepa, la de Escenas de Matrimonio. Y además, también odia a los hombres...

Deberían prohibir a las mujeres el acceso a Internet

Eso sí, con PAQUITA LA DEL BARRIO ha nacido una estrella. ¡Viva Méjico cabrones!

Rata de Dos Patas

Tres veces te engañé

OTRA VEZ LA LOTERÍA DE NAVIDAD

OTRA VEZ LA LOTERÍA DE NAVIDAD

 

Otra vez la Navidad. Sí, ya está muy cerca, y es demasiado tarde para empezar con la cantinela de los villancicos y con la contra-cantinela del consumismo. A la mierda con todo eso. Todos los jodidos años empieza todo el mundo a dar la murga con lo de la Lotería de Navidad.  Que si los números, que si no hay que ir a La del Niño (la de los rascaos en mi tierra... porque sólo juegan los que no han ganado nada con La de Navidad) Todo el rollo de las supersticiones, que si frotar el décimo en la espalda de un chepudo, que si en la frente de un calvo, que la de ¡Usted no es quién para pegarme calvo chepudo! Y todos los años acaba igual. Ni para pipas.

Pero las cosas cambian... y no me he casado ni me he comprado una casa.

Hace dos años yo era un parado feliz (los estudiantes somos considerados parados por el INEM... creo) que pasaba la mayor parte del día culturizándome y debatiendo asuntos de actualidad en el Bar del Miguel (ver sección BARRIO). Pasé de comprar. Me dijeron ¡Imagínate que toca! ¡Menuda cara de imbécil se te va a quedar cuando lo estemos celebrando todos! Pero tenía claro que, si tocaba el número al que siempre juega Miguel, no pagaría una copa esa noche.

Hace un año pasé la mayor parte del tiempo metido en Mi Pequeño Windsor (Rebusque en la sección JUSTO LO QUE NECESITA ESTE PAÍS) ¡Y tuvo mérito! ¡Porque no ardió en once meses! El resto del tiempo lo pasé en el Bar del Miguel y fueron tres cuartos de lo mismo. ¡Imagínate que toca! ¡Menuda cara de imbécil que...!

Sí, sí-sí-sí. Pero ni de blas. Además tampoco tocó ese año. Cuando juegas la fecha de nacimiento de tu hijo no te toca nunca. Es una cifra gafe. Simboliza el momento en el que dejas de vivir.

Present Day en Las Dos Torres. (En realidad un par de meses ago... por eso me dicen "El que habla idiomas") Recibo dos encargos: Uno, si quiero apuntarme a comprar un décimo (o medio... al 50%) del número que juega el personal del edificio. El otro es Scarface, que me pide que localice décimos con su número de placa para comprar (toma jeroma con la tradición yanqui

Lo segundo estuvo tirado... y joder si se apuntó toda la familia y parte de su vecindario (probablemente porque les miró con la cara con que suele mirarme a mí... rebusque por ahí acerca de la cara de póquer de scarface) La clave para convencerme (Yo me había negado y le había comentado mi tradición de negativas en el bar que frecuento) en realidad, fueron sus palabras: Imagínate que toca... juega todo el Equipo: Jefes de Edificio, Vigilantes de Seguridad, Auxiliares de Servicios, Azafatas de Recepción, Personal de Limpieza, los Ñapas de Mantenimiento... ¿Quién crees que va a ser el tonto-la-polla que va a venir a trabajar el día siguiente del sorteo?

Disuasión por escaqueo masivo. ¡Eso es publicidad eficaz! ¡Me río yo del calvo del anuncio!