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Me Cago En Mi Vida

¡MAURER ES UN MIERDA!

¡MAURER ES UN MIERDA!

 

¡Y yo contando mis penas! Desperdiciando espacio y tiempo en esta casa al escribir sobre el penoso mundo de la seguridad privada cuando debería estar escribiendo letras para esta chica que me ha mandado ¡Dos! (no uno... ¡DOS!) comentarios para avisarme de que ya tiene nuevo vídeo. ¡Muchísimas gracias a tu contestattore automatico!

Muy cierto lo de la bámbola, se cansó de los micrófonos y ahora le ha dado por las pastillas. ¡Justo lo que necesita nuestra juventud! ¡Más pastillas! La letra, como veis en este enlace, no tiene nada nuevo... sencillamente ha introducido una nueva palabra en este Método Maurer para que todo el Gran ejército cosaco del Don aprenda spagnolo in due picoli lezzioni:

Lezzione uno: Los Micrófonos

(¡Con menos de 50 palabras! ¡Tremeeeeeendo!)

Lezzione duo: La Pastilla

(Ardo en deseos de leer la letra... ¡Seguro que no tiene ni las 100 palabras! ¡El Maurer es un mierda!)

La lezzione uno nos dejó esta joya cultural compuesta con hasta 49 palabras distintas. Reconozco que mi parte preferida es donde pone "*Gemidos*":

Y digo yo ¿No podría la pastilla ser de cianuro? Porque la chica guapa sí que es, con ese contoneo y todo, pero ¿Qué diría Cervantes si levantase la cabeza?

¡Volved a meterme en el agujero!

¿Para esto me dejé el brazo batallando contra el turco infiel?

29

29

Hace dos días que cumplí los 29. Os veo venir: ¡Felicidades! ¡Aun eres joven!

 

En realidad la cosa es más cruda. En realidad sólo queréis decir que la lucecita roja que está implantada en el dorso de mi mano derecha ha empezado a parpadear.

¡Renovarse!

¡Renovarse!

 

Cómo echo de menos los 18. Y eso que soy de los más jóvenes de mi promoción en el master. Y los más jóvenes de la promoción siguiente tampoco me llevan demasiada distancia... 

 

¡Sí! ¡Echo de menos los 18! ¡Los granos de acné! ¡Los pajotes! ¡No comerme un rosco!

 

 

Lo que daría por tener esa edad y la mentalidad de ahora. Y eso que Baby Herman se quejaba de tener una mente de cincuenta años y un pito de tres. Los hay que nunca están contentos.

 

Compañero Desaparecido

Compañero Desaparecido

Escribo estas líneas para dar todo mi apoyo a la familia de este compañero de la Escuela Complutense de Verano que desapareció el pasado 11 de Diciembre.

Su familia está desesperada y deseando saber su paradero.

Quiero enviar un abrazo a su madre, su padre y su hermano, y desearle a él toda la suerte del mundo.

¡Animo compañero!  

 

EL SUPERINSPECTOR (2)

 ...

Hablar con este tipo sobre el sector de la seguridad privada era uno de esos ejercicios que te levantan la moral. ¡Tío! ¡Esta empresa es Primera División! ¡Aquí trabaja gente normal! (...dijo eso después de trabajar una semana con Rotenmeyer... ¡Lo que debe haber por ahí suelto!) ¡Me han llamado por teléfono ayer! ¡Y era mi tutor en la empresa! ¡Un tutor!

(Aquí me dio algo de envidia... yo llevo dos años en esto y no sé quién coño es mi tutor en la empresa ni qué demonios ha estado haciendo estos dos años. Bueno sí sé qué ha estado haciendo: ¡No llamarme!)

Esta empresa te ofrece cursos de formación... ¡Te pone un gimnasio!

Si, bueno. También te invitan a comer... pero sólo te comerás un marrón detrás de otro

Aquí se vio por entero la veteranía de Scarface. Le comenté lo de este nuevo supertipo y me respondió: En menos de tres meses querrá largarse. Si no al tiempo.

¡Cierto! No sé cómo lo hace Caracortada, pero siempre acierta. Una tarde, me conecté a Internet con mi portátil, y nos pusimos a jugar con el minijuego de la sección de formación de Bolsamanía, un ejercicio de interpretación de gráficos (de ondas Elliot) basado en datos históricos, en la que el usuario tiene que interpretar si debe comprar o vender acciones. ¡El cabronazo no falló ni una! Sólo pude preguntarle qué coño hacía él trabajando cuando debería estar en un jakuzzi con dos jamonas, una copa de champán y un teléfono por satélite en contacto directo con su broker. Al fin y al cabo, el capitalismo es el único sistema que te permite ganar pasta sin trabajar.

Efectivamente, el Señor Inspector, tardó exactamente dos días en darse cuenta que el servicio no tenía ni pies ni cabeza, en quemarse y en pedir otro lugar donde trabajar. Al par de días estaba enseñando a otro más nuevo aún cómo era la operativa del lugar... y se quejaba amargamente: ¡Vengo de un destino que era un paraíso! ¡Aquí no sé ni cómo va la central de incendios! ¡Me niego a aprender a controlar los ascensores! ¡El parking público es una ratonera letal! ¡Incluso he visto los nombres de vigilantes y auxiliares caídos en el cumplimiento del deber! ¡Estaban escritos con sangre en una pared perdida de un subterráneo! ¡Al entrar en el aljibe me ha atacado una horda de zombis! ¡Y cuando fui a espantar a una rata de unos diez kilos ésta se irguió sobre sus patas traseras y empezó a amenazarme utilizando la jerga de las maras salvadoreñas! ¡Vengo de la residencia de un diplomático y ahora, al hacer la ronda, tengo que fichar en los cuartos de baño! ¡Toda la puta noche oliendo mierda y monóxido de carbono!

¡Qué somos! ¿La Brigada del water? (una definición perfecta)

Sólo pude contarle mi última experiencia friqui en ese edificio de oficinas olvidado de la mano de Dios: Mira tío, hace una semana vine a sustituir a un compañero porque su hermano estaba en el hospital. Al poco de ponerme en posición de "fingir que trabajo" (de pie, en la posición que -por alguna razón- los militares llaman de "descanso" y girando la cabeza como si mirara en todas direcciones para controlar la zona) me encontré a mi derecha al Jefe de Edificio con Chicho (ambos de traje), a mi izquierda al Jefe de los Jefes de Edificio... ¡Y al mirar al frente me encontré al Presidente de la empresa con su señor padre (dueño de la misma)... En ese momento pensé qué pasaría si sonaban una alarma de incendios o de intrusión...

¡Pero tú llevas aquí un año! -me dijo

¿Y a ti quién coño te ha dicho que yo sé hacer este trabajo? ¡Los señores jefazos sólo me verían temblar con la cara pálida y apretar un botón tras otro de la centralita hasta que acertase! ¿Por qué crees que quitaron el botón de autodestrucción del edificio?

Rompió a llorar. De la risa. Fue algo balsámico, me dijo. Ese comentario le ayudó, al parecer, a aguantar un mes y medio más.

Para variar, la salida de las dos torres del Superinspector, fue una de esas historias que es mejor no recordar. Otra compañera (parcial como yo) acababa de dejarlo también, por esas fechas, y había llegado un auxiliar recién promocionado a vigilante para sustituirla. Pero resultó que el chico nuevo no tenía un contrato a tiempo parcial. Tenía una jornada completa... ¡Y venía a sustituir al Señor Inspector! Sobra decir que el bueno de Chicho no le dijo nada en un mes.

Entonces se cumplió la profecía que solté después de que se fuese el Señor Lobo: El que trabaja conmigo en Nochebuena tiene los días contados. Creo que este supercompañero del que os acabo de hablar está destinado ahora en un banco. Un lugar, por alguna razón, más tranquilo que este edificio de oficinas que algún día acabará conmigo, aunque, lo que nos llega de la gente que se va son sólo rumores.

¡Suerte tío!

EL SUPERINSPECTOR

EL SUPERINSPECTOR

 

Joder, si es que no doy a basto. Con la excepción de Rotenmeyer no he escrito nada sobre ningún compañero o compañera que no lo haya dejado, y es que he escuchado hace poco una frase muy clarificadora al respecto, cuando comentaba que nadie parecía saber cuál era el número exacto de vigilantes y auxiliares en nuestro país: Depende de qué quincena de qué mes te refieras. Desde que Scarface echó al Señor Lobo, hace exactamente un año, han venido a sustituirle seis compañeros nuevos. Cinco en un año. Y se supone que el señor cliente quiere siempre a los mismos.

Tras esta introducción, sólo añadir el pensamiento natural y paranoico de los más veteranos: El que llega nuevo seguro que es una especie de topo o chivato de alguien. ¡Genial! ¡Viva la integración! El verano pasado, llegó un compañero pequeñito (su apenas 1,60 de estatura le daba un nuevo significado al término parcial... ¡Y además sólo trabajaba los viernes! Él mismo acabó confesando que sí, que alguien de la empresa le había pedido que echase un vistazo y le contase cómo iba ese servicio tan problemático, un servicio que, por su descripción debería ser tranquilo y estable. Sin embargo, a éste (por lo que contaba) lo habían mandado desde inspección... y no iba a espiar precisamente a los vigilantes. 

Es tremendo cómo se puede llegar a complicar tanto un trabajo tan sencillo. Finalmente le dieron la patada (pobrecillo... compaginaba esto con otro trabajo conduciendo un camión de la limpieza municipal) y hace poco me lo he encontrado en mi barrio, en el metro.

Expuesto el ambiente de locura en el que me veo inmerso cada fin de semana, cuando se supone que la gente normal descansa y se divierte, resulta un nuevo compi. Más o menos en noviembre, cuando más quemado estaba. Yo, segurata a tiempo parcial, con contrato para fines de semana y festivos por la noche, haciendo los turnos de mi buen amigo Fauno (recientemente apartado del servicio de la manera más canalla) y me encuentro con que llega un nuevo compañero a jornada completa ¡Que sólo puede venir los fines de semana por la noche! Oiga... ¿Por qué no miramos los contratos de todos y cada uno de los componentes de la plantilla de seguridad? ¿Y se hacemos especial hincapié en el apartado de D-I-S-P-O-N-I-B-I-L-I-D-A-D? La respuesta de Chicho fue una sonrisa... bueno, yo creo que es de los que se ríen por hacer algo cuando no entienden lo que se les dice. Por hacer algo, y tal.

Tras cagarme en todo, tras decir que no volvía a trabajar con la tarada de las narices y tras amenazar con vaciar mi taquilla y pirarme cagándome en cada una de las tres siglas que componen el nombre de la empresa cliente, me tocó dar prácticas al nuevo. ¡Con un par! Lo más gracioso, es que él tuvo que enseñar a otro nuevo compañero un par de días después, cuando apenas llevaba una semana en este glorioso servicio.

Resulto que el colega, un tipo de unos cuarenta y tantos, era uno de esos supervigilantes... y no me refiero a un fantasmón de pelo al cepillo, cabeza cuadrada y cara pintada con los colores del infierno que ve en cada edificio de oficinas una jungla. No, el tipo traía un número de placa más bajo que el de ninguno que conociese, diecinueve años de experiencia, una licenciatura en derecho, y un expediente con otra empresa menor que ya lo quisieran muchos. ¡Inspector! ¡El tipo había sido inspector! ¡Venía de proteger la residencia de un embajador! ¡Estaba haciendo un curso de skeletor por una academia y sacándose la licencia de armas! ¡Y cuando se quitó las gafas al hablar conmigo tenía una cara de jefazo que tiraba para atrás! ¿Y qué pasó cuando miré los anuncios de la empresa en la que trabajaba antes?

¡QUE EL SEGURATA QUE APARECÍA EN LAS FOTOS ERA ÉL!

Los vigilantes de seguridad con licencia de armas tienen que renovarla cada seis meses con una prueba de tiro. Los skeletors cada tres... es en esos apacibles días de campo cuando un segurata novato se queda boquiabierto al ver a los inspectores y parte de los coordinadores de su empresa con el uniforme puesto, pegando tiros y luciendo sus placas en el pecho, símbolo de veteranía. Sólo deciros que yo llevo dos años y mi número de vigilante tiene seis cifras. El más bajo que he visto nunca era un 6.000 y el tipo levaba desde el principio de los tiempos, una especie de anciano sabio en esta profesión. Si es que alguien puede llegar a anciano sin dejar esta profesión... y si es así, habrá que ver si se le puede llamar sabio.

Cuando el Señor Inspector se volvió a poner las gafas y me dejé de temblar seguí indagando sobre el tipo. Un hombre muy culto, muy conservador, que renegaba del Derecho y la abogacía, que le habían defraudado, y que tampoco tenía muy buena imagen del periodismo (aunque... ¿Quién la tiene? No tenía conexión a Internet, no tenía ordenador, no tenía teléfono móvil... tenía pareja pero cualquier día la dejaba... ¡Joder qué tío! Cuando le pregunté qué le apasionaba me dijo que la lectura, que todo caballero debía tener deudas con su librero. ¡Joder! ¡Este tipo se había escapado de una novela caballeresca! ¡Quitadle la goma y dadle un sable!

Y resultó que, por aspiración a la perfección, la cosa no paraba ahí: Le ofrecías un café y te respondía que no, que la fabricante de viudas (como llamamos a la máquina decafé) siempre te pone un poco de azúcar aunque lo pidas amargo como la derrota, y que el azúcar era un veneno para le cuerpo. ¡No tomaba azúcar! ¡Para eso estaba la fruta! ¡Jamás le vi comer carne! ¡Y decía que matar a un mamífero para comérselo debería ser delito! ¡Encima el hijoputa estaba cachas y decía haber practicado remo y halterofilia! ¿Pero de dónde sacan a esta gente? Y si los vigilantes de seguridad tienen que ser así ¿Cómo coño me han cogido a mí? Tras recopilar toda la información sobre el Supercompañero, sólo pude hacerle una pregunta:

¿Qué pecado has cometido para acabar en este maldito tugurio?

LA EDAD DE HIELO

LA EDAD DE HIELO

 

Tengo que retirar los carámbanos de mi nariz para poder escribir esto sobre un teclado helado debido a una situación que me tiene hasta las narices. Odio, y siempre he odiado a quienes se quejan de los inquilinos y de las duras condiciones que, al parecer tienen que soportar los que ponen en alquiler una vivienda de su propiedad. ¡Pobrecillos! ¡Tienen que arriesgar su patrimonio para poder comer! Y los malvados arrendatarios quieren aprovecharse de ellos porque el malvado gobierno protege a quienes no tienen un techo propio, pese a La Constitución dice que tienen derecho a ello.

Sí. Seguro que en mi situación tú también querrías tener un arma de fuego a mano.

Es enero. Hace frío, y yo no tengo calefacción ni agua caliente. Hace un año que no tengo sillas, y gracias a una amiga, pude cambiar el sofá de tortura que nuestro casero nos encasquetó (una verdadera máquina de romper espaldas) por otro más cómodo, y una tele ridícula (debía ser japonesa por lo pequeña que era) por otra que le sobraba la chica. Hace más de un año que hay problemas en casa para recibir visitas porque nuestras sillas se jodieron. Se desarmaron, sencillamente. Más de una no soportó el peso del gordo-gordo culo del Gurú... otra petó porque tenía encima el culito peso-pluma de Baby. El caso es que, cuando vienen a casa familiares de Baby o de Murci, alguno tiene que comer sentado en el puto suelo.

Sí, como otro propietario de vivienda en alquiler se queje de sus penosas condiciones me lo cargo a hostias.

Aquí, en mi exilio siberiano, trato de arreglar unas putas persianas llenas de mierda que tienen más años que el mayor de mis sobrinos (que en verano cumple su primera década... Ooooh verano. Calor...) Mientras trato de hacer funcionar el sencillo mecanismo, deseo estar en el jodido desierto del Sahara. A ser posible de día, porque si anochece no voy a notar la diferencia.

¿Cómo? ¿Que no puedo recibir ayudas al alquiler ni desgravaciones fiscales porque El Hijoputa no ha depositado la fianza en el IVIMA? ¡Qué majo! ¿No? ¡Me gustaría comprobar cómo reacciona al efecto de los explosivos!

Cada vez que nos quejamos al casero, a ese munipa corrupto y explotador que tira por el WC cada céntimo que ingresa, porque si no, no me explico que alguien que tiene más de una casa en Madrid, otra en Extremadura, una tienda de bicicletas y yo qué sé que más, no llegue a fin de mes; nos dice que no tiene pasta, que en el contrato viene especificado que ese es nuestro problema o, sencillamente, que no le sale de los cojones. Cada vez que les digo a mis compañeros de piso que le denunciemos, o que nos agenciemos un mortero de 81mm y bombardeemos la casa de su puta madre, me dicen que no es para tanto. ¡Ese flipado de Golfo! ¡Descuídate y te monta una guerrilla en Carabanchel Bajo! Pero cuando hay problemas, me vienen con que hable yo con el casero, que mejor que lo solucione yo.

Cualquier día, chicas y chicos, me saco el carnet de conducir, me compro ropa de cuero, agarro a Verdi y me echo a la carretera a asaltar a los viajeros y a robarles gasolina... ¡Mad Golfo Max!

Poco antes de verano hubo una revisión de Gas Natural. La caldera estaba bien, sólo una filtración de agua en el manómetro. Sustituirlo costaba unos 40 pavos; pero Pepe Gotera, por ahorrárselos, trató de arreglarlo y se lo cargó. Seis meses de sobrepresión después, en una caldera con diez años, la cosa se jodió. Ahora es invierno. Hace un frío de cojones. No tenemos calefacción ni agua caliente, y la avería de 40 pavos ha subido a 400 por culpa de no sé qué válvula. Al corrupto le han dicho que lo mejor es que sustituya la caldera por otra nueva, de 1000 pavos. ¿Sabéis con qué ha saltado ahora? ¡Con que tenemos que pagar la mitad! ¿Sabéis qué me dice el trío maravilla con el que comparto el frío techo lleno de carámbanos? ¡Que hable yo con el casero!

Eso, sabiendo que Simo Häyhä no necesitaba calor artificial para enseñarle a los soviéticos que no eran bienvenidos en Finlandia.

¡Y una puta mierda!

¡Bienvenidos a la edad de hielo!

¡Bienvenidos a la supervivencia urbana!

¡QUIERO CONTAMINAR!

¡QUIERO CONTAMINAR!

 

Llevo una vida relativamente ordenada en lo que respecta al medio ambiente. Separo las basuras para reciclarlas, echo las pilas gastadas en el contenedor adecuado ¡Incluso trato de ahorrar energía con la calefacción, la luz y todo eso. Pago mis impuesto (bueno... me los descuentan de mi ridículo sueldo) y en lo relativo al transporte, utilizo los medios públicos, o sustituyo a veces el famoso San Fernando (un rato a pie y un rato andando) por la bicicleta. Entonces, una mañana leo horrorizada esto:

Resulta que, ahora, tras las subidas de precios de los productos básicos por culpa de los biocombustibles tipo bioetanol, y el aumento de consumo de carne en China, van los capullos de la empresa Tata (de India) y deciden fabricar un coche contaminante y barato (a unos 1700 euros la unidad) para que cada turbante y cada punto rojo en la frente puedan desplazarse en otro medio que no sea el techo de un vagón de tren y, de paso, arrojar más monóxido de carbono a la atmósfera. ¡Veinticinco años sin contaminar para esto! ¡Tanta medida medioambiental y tanta ecotasa para que ahora los países en vías de desarrollo empiecen a emitir como cabrones resentidos y se carguen el Polo Norte, Antártica, las ballenas y toda la pascua! ¡Me niego!

¡Yo también quiero contaminar! ¡Exijo mi derecho a emitir gases nocivos a la atmósfera ahora que parece ético permitir que todos los chinos puedan llenar MI atmósfera de gases de efecto invernadero! ¿Mil millones de coches soltando sus emanaciones y a mí me suben los precios? ¿Y tengo que permitirlo? ¡A la mierda con los bebés foca! ¡A la mierda con los arroyos cristalinos y con los frondosos bosques! Los orangutanes ya estaban acabados antes de que decidiésemos dejar de contaminar y encima, van éstos y cogen el relevo ¡O dejamos de contaminar todos o paso de seguir yendo a todos lados en bici! ¡Yo quiero mi coche! ¡Un trailer de dieciocho ruedas que contamine mucho y derrita los casquetes polares con sólo encender el motor! 

¿Y esos ecologistas? ¡Justificad ahora que otros países contaminen! ¡Quiero veros en la Beijing protestando por las emisiones contaminantes! ¡En Teherán gritando eso de "Nucleares no, gracias!" ¡Por vuestra puta culpa me han subido el recibo de la luz! ¡Por vuestra culpa me cuesta el doble llenar la nevera! ¿Por qué coño no estáis protestando por los sueldos bajos o los impuestos altos? ¡Como os pille os voy a colgar a todos pandilla de pies negros!

¡Yo también quiero contaminar!

¡Que aprendan todos a base de enfermedades pulmonares!

By Baby

(Una trascripción artística por Golfo)

LECCIONES DE TIRO (II)

LECCIONES DE TIRO (II)

 

Algo parecido ocurrió en la sesión del día siguiente, salvo que me di cuanta de otro problema. Nada que ver con la técnica de tiro: ¡Yo nací zurdo! ¡Nací zurdo y la culpa es de los curas! Me explico. Vistos los gloriosos resultados de mi primera prueba e tiro (y en la del curso básico de vigilante todo había ido bien... aunque el blanco estaba a 10 metros y yo había dormido) algunos compañeros, y un par de instructores, me preguntaron por mi ojo maestro. Como buen friki, ignorante de qué coño iba la cosa, respondí: ¡Sólo Sauron es mi señor! Después tuve que realizar LA PRUEBA:

  • Coloque su mano buena (la derecha si como yo se es diestro) haciendo un círculo con los dedos índice y pulgar (en posición de OK, vamos)
  • Estire el brazo y coloque en el centro del "Circulito OK" un objeto que esté a una distancia intermedia.
  • Guiñe el ojo que coincida con su mano buena (el derecho los diestros)
  • Ahora guiñe el ojo contrario.
  • Compruebe con cuál de los dos ojos se ha movido más el objeto respecto a la posición que ocupa cuando lo mira con los dos ojos abiertos

Puede que la explicación sea un coñazo, pero es tremendamente sencillo comprobar que, generalmente, el denominado ojo maestro coincide con la mano buena.  Al parecer, siempre según la gente que sabe disparar, eso permite apuntar con una precisión que te cagas. Mi problema es que tengo lo que se ha dado en denominar el ojo maestro cruzado. Eso, un montón de nervios, una escasa experiencia previa y un sueño que te cagas. Sí que llamé a mi madre, y me dijo que, tanto ella como mi abuela, habían nacido ambidextras, pero las monjitas de las narices las volvieron diestras a coscorrones, porque al parecer ser zurdo o ambidextro es pecado. ¡Muy listas las putas monjas! ¡Seguro que lo hacen sabiendo que si un zurdo reconvertido regresa con un arma no dará ni una!

En esta ocasión estaba un poco más relajado... había dormido un par de horas, y había comprobado que una compañera del curso tiraba casi tan mal como yo.

Oficialmente no di ni una... cada vez que el Señor G me miraba (a mí o a la sonriente silueta que hacía de blanco) repetía eso de "Hatta cuándo van a ettá lo vigilante´zeguridá usando er´revolve" (Esta frase lapidaria se debe a que el Ministerio del Interior, los sindicatos de vigilantes y toda persona con algo de sentido común, se niegan a repartir a mansalva armas semiautomáticas a todo Cristo, sin que tengan la aptitud necesaria...) ¡Oiga! ¡Que yo hago lo que puedo! ¿Acaso ve algún herido por aquí? ¡Han ido todas en la dirección adecuada! ¡Mire mi diana cagada de miedo! ¡Seguro que se rinde!

Fui superado por todos. ¡Incluso por el bizco al borde de la jubilación y por la chica asustada! ¡Ella metió dos! Aunque claro... si mi ojo maestro hace que mis disparos se desvíen a la derecha, se me podría atribuir la paternidad de los dos cojonudos tiros en la cabeza que ella (oficialmente) le metió a su blanco. Casi que me alegré, hasta oír una nueva frase lapidaria del Instructor de Tiro:

"Cuando un proyectil no va donde quieres, va a donde no quieres"

Puede parecer una chorrada, una de esas frases que se sueltan por soltar, pero cuando te das cuenta, entre bostezo y bostezo, con los oídos pitando, y un pestazo a pólvora que para qué, de que ibas a neutralizar a tiros a un malo y le has metido dos tiros en la cabeza a una señora gorda que sólo quería sacar al perro, comprar la prensa, tomar el aire y poner verde a Zapatero como todos los días, comprendes el auténtico fondo de esa pedazo de frase, fruto de la experiencia con armas de fuego del Gran Señor G...

¡Que se joda esa puta gorda que no para de quejarse! ¡Ahora pondré la música al volumen que me de la gana! ¡Y traeré a bellas europeas del Este a casa sin que las llame putas! ¡Y no me volverá a despertar su jodida aspiradora un sábado por la mañana! ¡Ya no volverá a criticar mi forma de vestir ni mi corte de pelo! ¡Ya no volveré a caerme por la escalera de la comunidad por culpa de las caquitas que suelta su rata ladradora y que ella nunca limpia! ¿Creías que iba a meterle dos tiros a ese honrado secuestrador colombiano? ¡Ya no volverás a meterte con inmigrantes que no te han hecho nada!

¡Que te jodan vieja de los cojones!

ACTUALIZO con un vídeo tomado de yonkis.com ¡No hagáis lo que esta chica!