IL METODO MICROFONO

Voy a hablar de una posible canción del verano. Voy a hacerlo aunque os veo venir: ¡Que original, Golfo! ¡Seguro que nadie lo había hecho antes! Y es que, a priori, esta es la candidatura menos original de la historia de las canciones del verano: Tiene un video musical con un montón de macizas bailando en ropa interior, la letra es la digna creación de cualquier cabeza de cenicero y, fiel a la era de las nuevas tecnologías, cuenta con su propio politono para que todos los imbéciles lo descarguen previo pago en sus teléfonos móviles, e incluso con un espacio personal en MSN.
¿Por qué demonios iba a hablar este tío sobre esta canción? Se preguntará el agudo lector. ¿Qué es lo que le ha llamado la atención? No es lo que dice Baby. No conozco el nombre real ni la talla de sujetador de la cantante ni de cada una de las bailarinas...
Bailarinas, cualquiera de las cuales, podría llevar, a primera vista, una B... aunque no tendrían problemas para llenar una C... (valga la intertextualización)
Tampoco porque se trate de nada revolucionario, ni porque me impacte que la cancioncilla suene en todas las discotecas. De hecho hace un montón que no piso una. Os voy a hablar del secreto que se esconde detrás de la canción Micromanía, de una tal Tata Golosa.
Olé, los micrófonos
Las ondas, los micrófonos
Aunque por el nombre podríamos estar hablando de otra siliconada hija del Caribe, resulta que la señorita es de Europa del Este... o al menos eso parece por su acento. Puede que me equivoque y la chica sea italiana, pero nunca una italiana me hizo pensar tanto en países como Lituania.
Proba-proba, los micrófonos
La canción no es más que una sucesión de palabras inconexas (la mayoría acompañadas por un artículo determinado) entre las que se intercalan las palabras los micrófonos. El hecho de que esté teniendo un mínimo éxito hace que algunos perdamos la poca fe en la humanidad que teníamos. ¡Por favor señores extraterrestres! ¡Invadan de una vez La Tierra! ¡Acaben con nuestro sufrimiento!
Sin amor, los micrófonos
Que alguien me encierre en Guantánamo, los micrófonos
Sin embargo, lo que se esconde tras esta muestra de imbecilidad audiovisual (porque encima las chicas del videoclip están vestidas... poco pero vestidas) es una aguda estrategia de mercado que acabará por hacer la Lengua de Cervantes más accesible a todos los nuevos europeos de más allá del Muro... un muro que, visto lo visto, nunca debió caer. Todos hemos visto el anuncio del Método Maurer, un gringo que asegura que cualquier latino podrá trabajar, conversar e incluso ver televisión en inglés con SU MÉTODO (básicamente memorizar mil palabras y a la mierda la gramática):
“Con MI MÉCHODOU, usched aprenderá inglesh de manerra que le confundirán con un patán de Auschralia”
Mi méchodou, los micrófonos
Aprende Spañol, los micrófonos
Incluso ver televissión, los micrófonos
En algún momento, un par de productores italianos (¡Por Dios! ¡Seguro que es obra de mi Stupido Editore!) tras una noche de frenesí, furcias y farlopa (las tres F del Buono Editore Italiano) pensó...
¡Pronto! ¿Y si me sacco di la manga un Método Maurer para que los moldavos aprendan spagnolo?
Il mio mettodo, los micrófonos
Menos de cien palabras, los micrófonos
Según los sabios prejuicios de Baby, el astuto produttore debió visitar un par de clubes de alterne en busca de alguna macizorra que chapurreara cuatro palabras en tan glorioso idioma, y dio con la señorita Golosa. ¡Probablemente escribieron juntos la letra! ¡No hay más que ver la de referencias a la más antigua profesión que incluye en la canción:
El sexo, los micrófonos
Las tetas, los micrófonos
Los culos, los micrófonos
Chupadita, los micrófonos
Por alguna razón empiezo a sospechar que, allá en Transdniester, micrófono debe ser una forma de denominar al pene, aunque echo de menos algo más de colorido regional... de ese que deja claro de qué pie cojean en las tierras que vieron nacer a la artista.
Kalashnikov, los micrófonos
Degtarev, los micrófonos
Katyusha, los micrófonos
SS-N-23 (ojo: La N significa nuclear), los micrófonos
Para más INRI, resulta que la duración del videoclip no llega a los cuatro minutos y medio (por poco... pero no llega) cuando la canción dura dos minutos y algo. ¿Qué haría el carissimo editore (¡Lapsus linguae! ¡Quise decir Produttore!) en tamaña situación?
Joddere! Pue tornare a empezare di nuovo con la putta canccione!
Dicho y hecho: Tras dos minutos de contoneo caderil y repetición del mantra maurer la letra empieza de nuevo. ¡Si incluso le han hecho un sitio web! ¡Te he pillado carissimo amico!
Tremendo, los micrófonos
Y todavía será la canción del verano, los micrófonos
¡Me cago en mi vida! ¡Los micrófonos!
9 comentarios
Golfo -
los micrófonos
No lo repitas más
los micrófonos
Prometo volver a escribir algo sobre ti, hija
los micrófonos
...
Tata -
http://it.youtube.com/watch?v=l6764FFEddY
Tata -
http://it.youtube.com/watch?v=l6764FFEddY
Golfo -
Tranca-Man -
Aberración -
Golfo -
Querida Abe, en GC es igual. No sé qué es más indignante, lo de "Oferta válida sólo en la Península y las Baleares" (donde suelen obviar los artículos para una mejor comprensión de la frasecita) o su sustitución por los "Momentos musicales".
¿Por qué no le pagan un plus al del piano que sale en A3 y Telecinco? ¡Me habría ahorrado lo de aprenderme la letra de estúpidas canciones como "La de la Tanguita Roja"!
Aberración -
Tranca-Man -