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Me Cago En Mi Vida

EL MURO

 

Ya he hablado alguna vez de los concursos de la televisión, sobretodo recordando aquella gloriosa conversación con El Gurú acerca de posibles nuevos formatos para concursos: El zulo, La isla del Predator, La urbanización del francotirador o, mi preferido: El campo de minas de los famosos.

A Baby le ha dado por los tele-concursos. Justo lo que necesita este país. Que si los que invitan a desconocidos a cenar para que les pongan verdes, que si los de preguntas sesudas para gente con gafas y poca vida social, ¡Lo prueba todo! Es una yonqui de la tele. Lo único que parece no haberle gustado es Humor Amarillo. Incomprensible.

Por alguna razón ha probado a ver El Muro, una adaptación de algún concurso japonés del tipo puteemos al concursante. No lo he visto aun, pero me parece que el objetivo es adoptar una pose que se adapte a la silueta marcada en un muro que se acerca cada vez más al tele-pringado, que generalmente acaba chapoteando en el agua, como si hubiese salido del glorioso Laberinto del Chinotauro.

La tradición de concursos japoneses no ha sido aprovechada, una vez más, con El Muro vistos los recurridos clips de otros concursos de este tipo, como el de Respuesta o Cocodrilo o El Trabalenguas descojonador, pero lo mejor ha sido la crítica de la decepcionada Baby, cuando le he preguntado qué tal estaba el concurso. La niña de mis ojos se convirtió en un Álex de La Naranja Mecánica y sentenció:

"Muy mal, pasan demasiado tiempo hablando y demasiado poco haciéndose daño"

LA HABITACIÓN DE LAS MUÑECAS

LA HABITACIÓN DE LAS MUÑECAS

Tiene un enorme impacto decir que el trabajo operativo en seguridad privada a veces exige mirar hacia el otro lado. No por la cosa moral, hace años que no juramos ningún cargo, no traicionamos ningún juramento y, por ello, no tememos ir al infierno por hacer la vista gorda. A la cárcel quizá, pero ¿Al infierno? ¡Naaah!

 

Pero sí que deja al ciudadano medio pasmado lo de decir que, día sí, día también, miramos hacia otro lado con los desmanes de los clientes de las empresas que nos contratan. Al respecto, ahora podría dejar pasmado al lector con eso de “he visto cosas que nunca imaginarías”, los seguratas desarrollamos una especie de cinismo que nos permite sobrevivir, cobrar nuestra nómina, y pensar que llevamos una vida normal pese a ser personas sensibles inmersas en un mundo de malas bestias.

 

Del cinismo a la corrupción sólo hay un paso. Recuerdo una anécdota: Una auxiliar se presentó borracha a una operativa. Tuvimos que cerrar todo un edificio para sustituirla por un vigilante, avisar a Operaciones para que trajesen a otro auxiliar, darle café con sal para que se le pasase el pedo venía mente de un afterhours? El caso es que, después de ser relevados, los vigilantes de turno (el compañero tuvo que ejercer funciones de auxiliar... y no quiero volver a incidir en el artículo 12.2) tuvimos que quedarnos un par de horas más para, después del súper-interrogatorio al que un inspector y nuestro coordinador sometieron a esa auxiliar (un bombón de tía a lo tonto... y encima borracha) saber qué le poníamos al señor cliente en el informe. Ya podéis imaginar el resto: El señor cliente no tiene por qué enterarse de esto. Lo mejor fue la frase del señor inspector: Es imposible demostrar que esta chica (que se tambalea al caminar, se le traba la lengua y huele a alcohol) haya bebido. Luego, te pillan con un DVD portátil o con un ordenador y te aplican el tercer grado.

 

 

Otro caso gracioso se dio en un servicio de parking, en el que hubo que dejar salir sin pagar a unos clientes que se percataron de que el ticket que habían pagado en efectivo a un auxiliar en la puerta del aparcamiento tenía mal la fecha. Se trataba de boletos reciclados... y poco después el jefe de equipo me decía en confianza de que la recaudación se ingresaba de manera diferente (y generalmente el personal del cliente no ingresaba la misma cantidad que se recaudaba en la operativa). Dinero negro. Negro como el sobaco de un grillo. La experiencia condiciona nuestra actitud, así que permitiré al astuto lector adivinar cuál fue mi reacción de fiel garante de la ley y auxiliar de las fuerzas de seguridad tras año y medio trabajando con este cliente:

 

a) ¡Eso es intolerable! ¡Tenemos el deber legal y moral de poner esta irregularidad en conocimiento de las autoridades!

b) Hmmm... ¿Y a cuánto dices que tocamos por barba? (y que viva Méjico cabrones)

 

 

Puede que esa sea la razón por la que nunca llegaré a ser jefe de equipo. Los corruptos necesitan gente moralista y recta como jefes intermedios para que sus oscuros negocios no se les vayan de las manos. Marco Antonio necesitaba a Lucio Voreno en la serie Roma. Y yo nunca me he cortado al decir que sería un jefe tiránico y corrupto. Entre un comisario del norte de Méjico y el calvo gordo, velludo y sudoroso que toca los tambores en las galeras para que los condenados remen al mismo ritmo.

 

 

Somos muy duros con nuestro personal, pero cuando se trata del cliente... cuando se trata del cliente somos putas dispuestas a todo.

 

A lo que voy, eso sí... dando tumbos, haciendo “eses” y borrando mi rastro con la cola, es que me llama mucho la atención que un cliente que exige que en cada ronda pasemos por las oficinas no ocupadas, y por las que están en obras, por miedo a ser el siguiente Windsor, no quiera que, en las plantas de aparcamiento que tiene la instalación, pasemos por todas las habitaciones. ¡Pobrecitos! ¡No queremos cansaros! Nos dicen los mismos que, luego, nos ponen a contar inodoros. La verdad, seguro que es más tremenda.

 

Probablemente, un día me pique la curiosidad, abra una puerta prohibida y me encuentre con un montón de chinos en calzoncillos que fabrican calzado deportivo pirata en un entorno insanamente húmedo y caluroso. O a unos científicos americanos diseccionando el cadáver de un alienígena... o todo un bosque de plantas de marihuana regadas por aspersión e iluminadas por lámparas especiales. O un montón de moros barbudos y con turbante, armados con Kalashnikovs que me coserán a tiros antes de que pueda decir eso de ¿Eres tú Osama?

 

 

La coña, hablando con un compañero a otra noche, llevó a algo incluso más retorcido. Ya nos habíamos conjurado para atizar el miedo de uno de los nuevos, extremadamente religioso y supersticioso, contándole historias ficticias de trabajadores y personal de seguridad que habían perdido la vida en nuestra gloriosa instalación. Algunos temen ver fantasmas. Yo los prefiero a los borrachos. Cuando le pregunté si sería posible cultivar marihuana a gran escala en esos sótanos se partió de risa y me preguntó si estaba pensando en sacarme un sobresueldo. Lo de los chinos también le hizo gracia. Pero todo eso le llevó a hablarme de la habitación de las muñecas. Y esta sí que es buena:

 

Chico ¿No has oído hablar de la habitación de las muñecas?

 

 

Una historia tremenda. Resulta que en la misteriosa planta cero de uno de los edificios de la instalación, hay una puerta condenada. Se nota que había una puerta en esa pared por la diferencia de tonalidades entre los materiales que ocupan el lugar que en su día fue la puerta y los del resto de la pared. Un poquito más claros que el resto. Nada para Sherlock Holmes.

 

¿Cuánto llevas aquí chico? ¿Nunca llegaste a entrar en la habitación de las muñecas?

 

 

Al parecer, este compañero entró una vez, antes de que se clausurase el acceso, pero cuando el local ya estaba desalojado. La típica imagen fantasmagórica de un espacio que antes estuvo ocupado con una actividad comercial y que ahora sólo contiene polvo, mobiliario abandonado y recuerdos. El caso es que el compañero vio, por casualidad, y sin que le ordenasen entrar durante su ronda –pero sin que se lo prohibiesen de manera taxativa- que las paredes estaban cubiertas con papel rojo, que las luces estaban atenuadas, y que, pese a lo pequeño del local, éste comunicaba la siniestra sensación de haber estado dedicado a algo inmoral. Como las habitaciones llenas de pálidas muñecas que siempre nos encontramos en las grandes casonas victorianas.

 

No sé que demonios hacían allí, pero me dio una impresión muy chunga.

 

 

Sí, bueno, el jefe nos dijo que había una bodeguilla muy pequeña en ese local, un barecillo donde los jefes que querían fingir tener estilo iban a tomarse unos vinos. Demasiado aburrido para que cuele como historia verídica en la corrupta y tiránica mente del segurata del siglo XXI. ¿Cómo coño iban estos tíos a permitir algo legal en un local tan pequeño? Lo de la habitación de las muñecas, nombre atribuido a una compañera con más imaginación que mala leche, venía como agua de mayo para quienes siempre pensamos lo peor: Un edificio de oficinas que quiere diferenciarse del resto, se trata de lograr que un empresario pague 10.000 en lugar de 6.000 al mes por una oficina del mismo tamaño, tiene que ofrecer de todo a sus potenciales clientes para que éstos se traguen el anzuelo comercial. Club de pádel, discotecas, restaurantes, y pubs irlandeses en la planta baja y alrededores, parking privado y público con servicio de limpieza de coches, seguridad (mucha seguridad pero flexible cuando hace falta) salas de reuniones con servicio de catering... es evidente qué actividad le atribuimos a este local vacío.

 

Sí señor, lo que pida el señor... ¡Siempre a la disposición del señor!

 

¿Qué más se puede ofrecer a un cliente para que pague casi el doble de lo normal por lo mismo? ¡Pues un puti! ¡La habitación de las muñecas tenía que ser un puti a la fuerza! ¡Había demasiada decoración para que fuese un estudio donde se rodaban películas snuff con inmigrantes de origen filipino secuestradas en otras ciudades! La habitación de las muñecas, por narices, tenía que complementar la amplia oferta para directivos de empresas, que ya formaban la cerveza Guinnes, las pistas de pádel, los pastelitos y café de gourmet, y las delicatessen ingeridas en lugar de donuts durante las reuniones de 600 pavos a la hora en salas acondicionadas. ¡Como un casino de Las Vegas pero sin ludópatas dejándose la pasta en tragaperras con lucecitas de colores!

 

 

¡Somos el doble de caros que la competencia!

¡Pero aquí puede usted emborracharse y echar un polvete después de subyugar a sus empleados!

¡Y todo en pleno centro de Madrid!

¡Bien comunicado!

 

 

Puede que sea sólo cosa de nuestra corrupta imaginación. Eso o que nos escama mucho que un cliente sea especialmente tiránico con el personal de seguridad y, luego, tenga una manga especialmente ancha con el resto de personal de servicios, léase limpieza, mantenimiento, recepción... Eso y que una empresa capaz de externalizarlo todo, insista en mantener el control de la conserjería y el parking. Algo huele a podrido en estos edificios de oficinas.

(Y por una vez no soy yo)

PERLAS DE INSPECTOR

PERLAS DE INSPECTOR

 

Cuando oí hablar de este blog creí que iba de coña. Cuando lo leí, casi me convencí de que, efectivamente, esto era la madre de todas las malas bromas. O eso o al mayor gilipollas de todo el sector de la seguridad privada le había dado por publicar un blog. Una bitácora que contendría sus más íntimos pensamientos sobre el sector (básicamente una obsesión) Más que un blog de inspectores de seguridad privada, debería llamarse “El blog de los accionistas de empresas de seguridad privada”. Si no, ojo a la perla número uno:

 

"Seamos profesionales y demostremos a la sociedad que podemos extender la profesion,

propongo una especie de huelga a la japonesa, con las mismas horas de trabajo y ganando

lo mismo ( congelación -1%) que se consolide la seguridad porque al ser mas barata podran  requerirla mas ciudadanos ya habra mas trabajo para todos y mas seguridad en España."

 

Sí. Le estoy señalando las faltas de ortografía a esta lumbrera. Todo empezó como un juego en mi servicio habitual, cuando me dio por corregir las faltas que cometía mijefe... aunque él me se limitó a agradecérmelo, con lo cual la cosa perdió su gracia.

 

 

"La formación es crucial, soy partidario de que los vigilantes se formen y reciclen a tope.

Pero esa formacion debe ir fuera de horas de trabajo para que la empresa pueda construir

puestos de trabajo gracias a el fortalecimiento economico de las empresas de seguridad que seran mas competitivas y baratas y podran dar seguridad barata a todos los ciudadanos.

No todo es el dinero, tambien esta la vocacion de servicio publico que es mas grande y

importante que la mismisima busqueda de dinero fácil."

 

Uno. El “breaking-dance”: ¿Por qué coño iba alguien que trabaja más de doscientas horas al mes en turnos de doce horas a sacrificar el tiempo que puede dedicar a su familia o amigos en hacer cursos de reciclaje de la empresa si no le pagan esas horas?

 

Dos. El “crusaíto”: Teniendo en cuenta que el precio al que la empresa cobra cada hora de vigilancia llega a ser el doble de lo que se lleva el vigilante, ¿Es tan importante que no nos paguen las horas que dedicamos cada año a la formación?

 

 

"Un inspector es y debe ser para los vigilantes como un padre y al mismo tiempo como el maestro que enseña a los niños como deben comportarse.

 Se trata de un sector dificil, muchos vigilantes provienen de hogares problematicos y

 marginales, de hogares desestructurados, van dando tumbos, a veces algunos se meten en

lios con drogas y alcohol.

Los inspectores de seguridad cogen a esta gentuzilla y las convierten en hombres de provecho."

"Los vigilantes tienen tendencia natural a la pereza, a leer libvros y revistas, yo en mis

 servicios no les dejo, tampoco me gusta quye se sienten en sillas salvo que sea un control

 de accesos en garita, y aun asi que se sienten poco ppues da mala imagen."

 

¿Por dónde empiezo? Por decir que hay inspectores que resultan maravillosas personas. Generalmente porque hay que ser vigilante antes de promocionar a inspector.  También los hay gilipollas. Muy gilipollas. Suelen serlo cuando acompañan a un inspector en prácticas (que generalmente no sabe dónde meterse) Pero, para empezar, señor inspector, usted no es mi padre. Mi señor padre tenía sus virtudes y sus defectos, y usted, por lo que leo en su blog, está a años luz de él.

 

Ah, gentucilla es la que se cree superior a los demás sólo por tener un cargo intermedio.

 

Tampoco creo que pueda ser maestro en nada salvo, quizá, maestro de la estupidez.  Y me ha encantado ese comentario en el que le deseaban un encuentro con uno de esos vigilantes que provienen de hogares problemáticos y desestructurados.  De los que tienen líos con el alcohol y las drogas. Yo también le deseo que ese vigilante le parta la cara.

 

Y en cuanto a la prohibición de leer. ¿De qué tiene miedo? ¿De que el vigilante se vuelva inteligente y le mande a tomar por el saco?

 

"El negativismo, la queja continua, el insulto fácil y una obsesión enfermiza por el dinero,

 dinero y dinero, hacen del sector a veces algo que muchos critican y ven como un nido de mercenarios."

 "El dinero no debe ser el eje de las pretensiones de los vigilantes, debe de tratarse de

potenciar el trabajo bien hecho, las ganas de hacer mejor las cosas, de formarse, de

prepararse de tratar de dar un servicio de mayor calidad, no todo en esta vida es dinero y protestar.

Yo cuando veo a vigilantes que se quejan y critican trato de verles lo euivocada de su actitud, no haciendome valer de mi categoria profesional superior sino enseñandoles que el trabajo bien hecho es la mejor de las recompensas."

 

Creo que, por fin, acabo de conocer a la primera persona que trabaja por cuenta ajena y no lo hace por dinero. ¿Mercenarios? Seguro. Y a mucha honra. Si no hubiese dinero no haríamos lo que hacemos. Si no me cree, trabaje usted gratis. Seguro que le encantará enfrentarse al pago de su hipoteca o su alquiler. Al coste de la vida y a los gastos que genera la familia. ¡Vivirá debajo de un puente! Pero... ¿Y la satisfacción del deber cumplido qué?

 

"Si a alguien alguna vez se le despierta o se le llama para cubrir un servicio, no quiero malas caras o excusas, solo que me digan "voy ahora mismo" porque si ellos cumplen la empresa cumplira con ellos. Solo desde el mutuo respeto el vigilante y sus aliados los jefes de servicios y inspectores podran llevar a buen puerto la empresa de seguridad que es la que les alimenta y les paga el jornal."

 

Esta parte me encanta. Y se la dedico a todas y todos los que hemos sido despertados al par de horas de volver de un servicio de doce o más horas, a todos a los que les han molestado en su día libre. A todos nosotros (porque tarde o temprano nos pasa a todos) un truco: Que el teléfono lo coja vuestra pareja, no vosotros. Vuestra madre, vuestro padre. Que lo coja otro para evitar represalias del bastardo que suele hacer esto a personas que sacrifican su salud con turnos de doce horas por un sueldo de risa. Que lo cojan otros ¡Y que les insulten! ¡Señor familiar de vigilante de seguridad! ¡Cáguese en la puta madre de quien está al otro lado de la línea telefónica y no cuelgue entes de decirle “que sea la última vez que llama usted a estas horas”! Os lo aseguro. Funciona. Y si persisten, se cansarán ellos antes que nosotros.

 

"Los inspectores somos como los escultores o los alfareros que tomando un barro tosco lo convertímos en fina porcelana.

Muchos que venían de paso, pensando en dinero fácil se han sentido atraídos por una profesión que "engancha" un trabajo serio y responsable, por tener en sus manos el patrimonio de cientos de millones, maquinarias, vehículos o incluso si se es escolta la responsabilidad sobre la vida de politicos, empresarios, personalidades."

 "Este es un trabajo de hombre y para dar ejemplo y enseñar hacen falta superhombres; los inspectores que somos ( perdonen mi poca modestia pero he de ser franco) la primera línea de la seguridad privada o el control de calidad, un elelmento imprescindible en las empresas y el verdadero baluarte de los principios de la seguridad privada.

 Al servicio de los clientes, los vigilantes y los empresarios, al servicio de toda la sociedad."

 

Para una vez que el señor inspector pone una tilde y la pone mal. Con un par. Ha pasado de ser una comadreja sólo ve lo que hacen sus compañeros (sí he dicho compañeros... no subordinados) a encarnar al Coronel Trumant. ¿Haría el favor mi Coronel de contar los inodoros por mí? ¡A esto lo llamo yo seguridad!

 

"Si hay un trabajo en la empresa de seguridad que es IMPRESCINDIBLE y que es arduo y duro ese es el de INSPECTOR.

El inspector es aquel que debe bregar con los vigilantes díscolos, incosntantes y que no estan a la altura a fin de aconsejarles y de llevarles por el buen camino profesional, en raras ocasiones deben expedientarles y sancionarles, algo que duele sobremanera a los inspectores pero que muchas veces es necesario y ante lo cual no debe temblar el brazo."

 

Totalmente de acuerdo. Los inspectores hacen kilómetros y kilómetros cada noche visitando distintos servicios. Conociendo a decenas de vigilantes. Salvando a la empresa de sus propios errores. Sólo que, por alguna razón, la mayoría no se convierten en gilipollas, como le ha pasado al autor de esa bitácora. Si ve alguna vez a un vigilante díscolo, inconstante y que no está a la altura, cumpla con su deber: Póngase el uniforme y sustitúyalo hasta que otro inspector lleve a un nuevo vigilante a ese servicio. Seguro que entonces tampoco le tiembla el brazo.

 

"Un inspector es un amigo y un colaborador, el vigilante debe consultarles e informarles de todo aquello que puede mejorar el servicio o corregir las deficiencias para que la empresa se supere y gane cuota de mercado.

 Un inspector deberá estar siempre disponible y vivir la seguridad privada como algo muy suyo, como su alimento."

 "... el inspector es el paso intermedio recomendable para seguri escalando en la empresa y creando riqueza y bienestar para todos, es un trabajo maravilloso y apasdionante pero lleno de baches y de problemas, es un trabajo para personas inquietas y trabajadoras, que debe contar con el apoyo de la base ( los vigilantes) que son los grandes beneficiados cuando tienen ante si a un inspector al que debn respetar y venerar por ser su amigo y aliado."

 

Un vigilante de seguridad debe consultar e informar a un inspector sobre un servicio del que éste no tiene ni idea (y en el caso de las sustituciones el vigilante tampoco suele conocer el servicio al dedillo) ¿Sería el señor inspector tan amable de colocar la prensa del día por mí? Ya sabe, lo del famoso artículo 12.2 de la Ley de Seguridad Privada... Sí el que dice que yo no debo hacer eso. Ya puestos, acompáñeme en la ronda y apunte usted las incidencias para el personal de mantenimiento. Todo eso de las bombillas fundidas y los inodoros atascados. Sólo así podremos seguir creando riqueza y bienestar para los propietarios de la empresa. Principalmente porque usted yo seguiremos cobrando más o menos lo mismo.

 

Seguiría, pero hoy me juré que no me iría a la cama cabreado. Ya sabéis... estoy de vacaciones.

¡Y NO SE LE OCURRA LLAMARME!

 

BURGER QUEEN

BURGER QUEEN

 

Reconozco que me encantaría trabajar como redactor en The Sun. Eso sí que es lo que necesita este país, un diario que trate la información de una manera fresca, despreocupada... ¡Al estilo The Sun! Y nunca vienen mal unos cuantos fotomontajes.

La información referida es la que desvela que la Reina de Inglaterra ha adquirido una franquicia de McDonald’s por 92 millones de libras. Con un par.

Lea la información (no tiene desperdicio)

Ahora léala en su idioma

Lo más gracioso que recuerdo al respecto es que, cuando fingía trabajar en un restaurante de Burger King me explicaron lo de la compra de franquicias (algo parecido a lo que hacía McDonald’s) Una vez, comiendo en uno de estos restaurantes, me llamó la atención un señor mayor que limpiaba la sala. Me llamó la atención porque la media de edad para los auxiliares de cocina no suele superar los 25. Esto se debe a que, probablemente, ese señor mayor estaba haciendo el curso por el que pasan todos (dicen) los que desean abrir uno de esos restaurantes. Un curso de un año en el que se pasa por todos los puestos de la franquicia, de ayudante de cocina a supervisor, pasando por líder de equipo, encargado y gerente. Nunca me imaginé al propietario de la franquicia en cuyo restaurante trabajaba fregando las bandejas de los clientes (como hacía yo entonces... ¡Con extra de lejía!) y hoy no me imagino a la Reina de Inglaterra limpiándole la mesa a un cliente de McDonald’s.

Ponme una hamburguesa, reina

Imagine el lector que pasa por Slough y le entra hambre. Imagine a continuación que decide entrar en un restaurante McDonalds a pedirse una hamburguesa y, mientras hace cola, se percata de la presencia de Su Graciosa Ayudante de Cocina, con su gorra de arcos dorados bordados y su uniforme con olor a parrilla. ¡Imagínese que la ven mientras comen!

¿Qué les ponen a estas hamburguesas? ¿Monguis?

 

EL GRAFITERO ENAMORADO

EL GRAFITERO ENAMORADO

 

Reconozco que esta mañana me he partido de risa al leer las noticias del día:

 

 

Denunciado por hacer una pintada de amor en casa de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín

Un hombre despechado escribió el nombre de su amada en la vivienda

Los miembros de seguridad creyeron que realizaba un alegato anti-monarquía

BARCELONA.- Los enamorados gritan al cielo el nombre de su amada o lo inscriben soñando con la eternidad en el primer sitio que encuentran. El protagonista de esta historia real optó, para su desgracia, por tatuar sus sentimientos en la fachada de una casa del barrio de Sarrià de Barcelona. Tuvo tan mala fortuna que escogió el domicilio en el que residen los duques de Palma en la capital catalana. Acabó en comisaría denunciado por una falta de daños.

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/07/01/barcelona/1214894065.html?a=5ea9e2f9e900dd1f493b148991c20dc8&t=1214903139

 

Efectivamente. Estás hecho polvo, tu parienta te ha mandado a tomar viento. Vas a desahogarte pintando “Lylli Puta” en la primera pared que ves y resulta que la pared es parte de la casa de una infanta. Con dos cojones. Menos mal que no escribió “Puta” antes que “Lylli”.

 

La noticia sigue: “... herido de amor decidió abrir su corazón. Cogió una piedra y se acercó a la fachada de una casa sin darse cuenta de las numerosas cámaras de videovigilancia que lo apuntaban. Obcecado, apretó la roca con una mano y empezó a rascar la pared hasta completar el nombre de la dueña de su pasión: «Lyli».

Tuvo suerte de que el apodo es corto porque de otra forma no hubiera tenido tiempo ni de inscribirlo. Antes de que el hombre se diera cuenta, vigilantes de seguridad y miembros del Cuerpo Nacional de Policía -encargados de la custodia del edificio- lo retuvieron. Incrédulo, el hombre arrojó la piedra.”

El redactor ha obviado añadir que soltó la piedra y echó a correr al grito de “¡Hostia!-¡hostia!- ¡hostia!- ¡hostia!- ¡hostia!- ¡hostia!- ¡hostia!- ¡hostia!- ¡hostia!- ¡hostia!”

Ante una lección tal de competencia, cabe decir que, vista la opinión de algunos, a los compañeros que detuvieron al grafitero enamorado, les faltó un detalle. Un gesto educativo de esos que convierten vulgares trozos de madera en hombres de provecho. Supongo que esto último es sólo una excusa para citar algo que me he encontrado hace poco (gracias a las indicaciones de un compi) y, sobretodo, para enviar a mi querido lector a ver una de mis secuencias preferidas de “La Vida de Brian”, que podría explicar las pésimas relaciones entre el colectivo de grafiteros y el de vigilantes de seguridad.

SEGURATA GOLDEN BOY

SEGURATA GOLDEN BOY

Después de ilustrar la anterior entrada, he decidido que estoy muy orgulloso de esta imagen manipulada.

 

Y que después de prestar servicio en Las Dos Torres necesitaré varios años de terapia.

OPERACIÓN LETRINA

OPERACIÓN LETRINA

 

La seguridad privada no es un trabajo, es una aventura. Algo así debe decir el anuncio de “busco pringados que trabajen para nosotros” que tiene puesto mi maravillosa compañía. ¡Únete al número uno en seguridad! (en realidad son el número tres del mundo... pero eso vende menos que decir que son el número uno) ¡Vivirás experiencias que nunca imaginarías!

 

Sólo recordaros una de las quejas de un compañero:

¡Vengo de la residencia de un diplomático y ahora, al hacer la ronda, tengo que fichar en los cuartos de baño! ¡Toda la puta noche oliendo mierda... ¡Qué somos! ¿La Brigada del water?”

Cuando creas que tu humillación ya ha llegado al límite, abre los ojos: El señor cliente siempre puede inventarse algo nuevo.

OPERACIÓN LETRINA

 

No hace mucho el personal de la empresa propietaria de Las Dos Torres decidió hacer un inventario de tooooodo el material contenido en las zonas comunes. No sé si ésta será una función de conserjería o de mantenimiento. Sólo sé que lo tuvo que hacer seguridad. Tras diez años en el sector, Cara Cortada se encargó de contar las puertas y clasificarlas por tipo, función (supongo que abrirse y cerrarse) y material del que estaban hechas.

¿Sabéis qué nos tocó a los del turno de noche? ¡INVENTARIAR EL MATERIAL DE LOS CUARTOS DE BAÑO!

Sí, amigas y amigos, como buen operativo de seguridad no tuve otra que contar cuántos urinarios e inodoros había (meódromos y cagaderos a partir de la cuarta planta), cuántas escobillas y espejos, cuántos lavabos, bidés, dispensadores de gel y de toallitas. Cuántos contenedores azules para utensilios de higiene íntima femenina (a partir de la sexta planta pasaron a ser llamados "cubos azules para putas compresas). Cuántas papeleras, cuántos soportes para rollos de papel higiénico...

Y luego un instructor me dice que no cree en la seguridad privada.

¡Joder! ¡Ni en la pública!

Ojo a lo que dice la Ley de Seguridad Privada (Ley 23/1992, de 30 de julio, de Seguridad Privada) Es para morirse de risa:


1. Los vigilantes, dentro de la entidad o empresa donde presten sus servicios, se dedicarán exclusivamente a la función de seguridad propia de su cargo, no pudiendo simultanear la misma con otras misiones (artículo 12.2 de la LSP).

Me pregunto para qué coño utilizan el papel en el que escribieron esta gloriosa ley.

 

A todo esto, ni la empresa, ni los jefes de equipo ni los sindicatos han movido un dedo. Eso sí, cuando un inspector me pilló con el ordenador portátil porque estaba escribiendo mi tesina, quiso meterme un parte disciplinario (de estos de 300 euros de sueldo y cien latigazos)

Así que acabé como el protagonista de Golden Boy, rindiendo culto a la taza de WC donde miles de esforzados trabajadores dejan a diario sus deposiciones.

Y lo llaman seguridad

 

Lo mejor vino cuando me fui a quejar a la señora jefa del edificio. Me dijo (por señas) que era cosa de su jefe, el Señor Caradeperrez) y que si no lo hacíamos nosotros le iba a tocar a ella. Ante esto, preguntándome para qué coño me han enseñado a disparar, y con Caradeperrez saliendo de su despacho alertado por mi pregunta sólo pude contestar:

¡Disfruté con ello! ¡Los inodoros son mi vida! ¡La piedra angular de nuestra civilización!

¡Ochenta y siete! ¡Ochenta y siete inodoros sólo en este edificio y Ochenta y dos en el otro!

¡JAJAJAJAJAJA! ¡QUE FELIZ SOY TRABAJANDO AQUÍ!

Ya lo dice el slogan publicitario: La Seguridad Inteligente

ANALYST COMBAT

ANALYST COMBAT

 

Lo primero que tengo que decir es que la imagen que ilustra el comienzo de esta entrada es el escudo de armas de los Reyes Católicos, muy usado en la ciudad de Granada... Todo parecido con alguna fascirelaidad es puta coincidencia. ¡Sobretodo lo usan en la Universidad! ¡El de la Complutense es un cisne y allí un águila de dos cabezas, señora! ¡No es culpa mía! ¡El escudo estaba en la puerta cuando llegué!

El hecho es que, si en los secuestros existe el llamado Síndrome de Estocolmo, por le que los rehenes acaban por simpatizar en parte con sus secuestradores. Son suficientes los casos de gente que, a base de estudiar a su enemigo, acaban desarrollando cierta empatía hacia ellos. Los hechos que voy a relatar ocurren en una situación muy particular: Dos analistas de temas de seguridad charlan tranquilamente tomando unas calas con más amigas y amigos cuando casi llegan a las manos por culpa de una variante de este síndrome.

“Mis terroristas son mejores que los tuyos...”

Estábamos de tapeo en un barecillo de la maravillosa Granada cuando un colaborador del centro, alguien que se sumerge en el oscuro mundo de la prensa para aportar información en bruto a los sesudos analistas, comenta un caso anecdótico.

- Chicos, ¿Sabéis que en Nueva York están procesando a un tarado que tras el 11 de Septiembre empezó a espiar a sus vecinos árabes? ¡No es coña! Llegó un momento en el que no tuvo suficiente con los de su vecindario y amplió “el negocio" a todos los de su distrito. Cuando le denunciaron por invadir la intimidad tenía datos personales y ocnversaciones grabadas de la mitad de la comunidad musulmana de Nueva York...

- (Analista A) ¿Espiar a los moros de su ciudad? Bueno... eso es casi lo que hacemos nosotros...

- (Analista B) ¡Habla por ti tarado! Yo sólo me encargo de los vascos...

(risas)

- (A) De todos modos el terrorismo vasco es un “terrorismo de pueblo”

- (B) ¿Del pueblo?

- (A) ¡No coño! ¡De pueblo! Con todas esas boinas ¡Sólo les falta ponerse un fajín y tirarse a una oveja mientras leen leer un comunicado!

- (B) Ahora me dirás que un turbante o un pañuelo palestino son el no va más del glamur y la sofisticación! ¡Mirad a las supermodelos con sus superturbantes! ¡Mirad cómo se autoinmolan matando a decenas de inocentes!

- (A) No, joder, sólo que...

- (B) ¡Oh! ¡Miradme! ¡Yo sigo a los yihadistas! ¡Lanzadme flores! ¡Soy un ser superior!

- (A) ¡Relájate hombre! Sólo decía que...

- (B) ¡Ah claro! ¡Relájate! –se dirige a los demás- ¿Habéis oído lo que ha dicho “El agente Cero-Cero-Idiota”? ¡Ahora tiene más peso ser un pirado del desierto que un pirado del norte! ¡Por qué no te vuelves a tu casa a amputar genitales!

(risas ante el despunte de genialidad por llamarle “00-Idiota”)

“Vosotros también hacéis eso”

 

- (A )Zanjemos esto. Lo que trataba de decir es que...

- (B) ¡Lo que tratabas de decir es que tus terroristas son mejores que los míos!

- (A) Bueno, lo son, pero...

- (B) ¡Y una puta mierda! ¡Mis terroristas le darían una patada en el culo a tus terroristas cualquier día de la semana! (en este momento todo el bar se calla... ¡Incluso llegan a bajar la música! La discusión toma el cariz de una pelea de raperos)

- (A) No me jodas, no hay color...

- (B) ¡Lo único que saben hacer tus putos batrbitas es cortar cabezas y colgarlo en Youtube!

- (A) ¡Por lo menos mis barbitas degüellan a las cabras no se las tiran!

- (B) ¡Mis terroristas no se tiran a las cabras!

- (A) –pierde la paciencia heredada de una civilización oriental que no es la suya- No, se tiran a las cabras... ¡Se tiran a las ovejas! ... No es lo mismo, claro.

(El “sarcasmómetro” alcanza niveles críticos)

- (B) ¡Tu gentuza –esto empieza a ser algo personal- decapita mujeres y niños!

- (A) ¡Y ahora me dirás que tus “ciudadanos-modelo” reparten magdalenas! ¡Vosotros también hacéis eso!

- (B) ¿Estás insinuando algo? (Se quita la chaqueta a punto de dar una hostia)

“La Transmutación”

- (A) Mira, vamos a dejarlo no sea que...

(Ya hay gente en medio separando...).

- (B) ¡Anda! ¡Otra vez los moros rindiéndose!

- (A) ¡Moro tu padre cabrón!

- (B) ¿Y qué vas a hacer? ¿Publicar una Fatwa condenándome?

- (A) ¿Por qué no te vas a levantar piedras a tu puta casa?

- (B) ¡Alá Ackbar! ¡Alá Madrid!

- (A) Paso de ti, yo he venido a tomar unas cañas y a pasar un buen rato

- (B) ¡Pues estás jodido, barbitas! ¡No puedes tomar alcohol! (agarra la caña medio llena del analista A –que a todo esto va afeitado- y se la bebe de un trago)

- (A) ¿Serás hijo de puta? (Ahora incluso se mete entre ambos gente que no vino con ellos)

- (B) Claro, porque las afganas son unas santas! ¡Más putas que las gallinas!

Llegados a este punto, y al borde de un duelo a leches entre el Señor “Alá es Grande” (A) y el Señor “Aizkolari” (B) el “entorno social de apoyo” (digamos el grupo de personas que les acompañaba cuando entraron en el local) decide separarles y cambiar de tema de manera terriblemente apresurada. ¡Como se pone la gente con dos cañas! Si todos los días es así, os juro que me quedo de segurata... ¡Es más seguro!