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Me Cago En Mi Vida

Cuánto vale ver cada centímetro de Miniyo

Cuánto vale ver cada centímetro de Miniyo

Para muestra de la técnica profesional para calmar y confundir a quienes hablan contigo, os pongo una trascripción de lo sucedido esta mañana en la tienda de prensa de Jose. La secuencia, de lo más surrealista que ha sucedido en ese insigne local, está estructurada siguiendo el formato de Las Frases Gloriosas, al que está acostumbrado el lector habitual de este blog.

Os juro que ésta es la trascripción de una conversación entre José (el Quiosquero), El Ciego, Baby y yo, con la momentánea aparición de la regente del vecino Pub Paréntesis (un club de dardos muy conocido en el barrio donde antes se podía practicar también tiro con arco mientras te tomabas unos cubatas).  La cosa empezó por la crispación que hoy en día vive la sociedad española y degeneró en una especie de subasta para comprobar visualmente si es cierto que Miniyo mide 23 centímetros (ojalá todas las discusiones sobre la crispación fuesen así).

Lo peor de todo es que era Baby (presente en todo momento… para que luego digan que los hombres nos cortamos de hablar de nuestros temas delante de las mujeres) quien me animaba a aceptar la apuesta.

-         Como nos levantemos en armas los buenos –entiéndase por buenos los fachas- los rojos vais a correr como lobos… (El Ciego)

-         ¿Cómo lobos? Los lobos suelen correr detrás de tu presa, si te refieres a eso (Golfo)

-         También corren huyendo de los cazadores que les pegan tiros (Jose)

-         Oh, Dios mío ¡Un cojo y un viejo me amenazan con matarme! Eso me parece fuera de lugar, además nosotros somos más jóvenes y más fuertes que vosotros, no tendríais ninguna oportunidad… de aquí a que se os levante el arma… (Golfo)

-         ¡A la mierda! ¡Lo que llevo en la riñonera y lo del bolsillo y mis joyas son tuyos si me demuestras que tienes 23 centímetros de polla! (El Ciego)

-         ¡Y yo doblo la cantidad, tomad cinta métrica y tirad los dos p´al baño! (Jose)

-         ¿Sois conscientes de que, siendo dos caballeros conservadores liberales, uno de ellos exlegionario, me estáis pidiendo que me saque el rabo para medírmelo? (Golfo)

-         ¡Es que no los tienes! … ¡como mucho sumamos 23 centímetros entre los tres! (El Ciego)

-         Sí, siete míos, seis del ciego y el resto es tuyo (Jose)

-         Veamos, llevas 200€ en efectivo, un reloj valorado en 60€, una cadena con el símbolo de La Legión valorada en 600€, unos 20€ en cupones de la ONCE… y tu abrigo sin mangas (tipo Plumas) que dices que vale 35€… todo suma 915€ (ahora más que de sacármela tengo ganas de atracarte) … más otros 915 de Jose, suman 1830€ que dos varones, presuntamente heterosexuales, están dispuestos a pagar por comprobar visualmente que mi pene mide 23cm. (Golfo)

-         ¿Qué hacéis? (Loli, la del Pub Paréntesis, que entraba en ese momento)

-         Calculamos cuánto dinero cuesta ver un centímetro de mi pene… ¡Sólo 80€ por centímetro? ¡Que somos amigos! ¿Qué menos que 100€ por centímetro? Además por 300 más incluso bailo (Golfo… Loli decide no comprar nada, darse la vuelta y volverse a casa muerta de risa)

-         Pues yo por 50€ salgo a la calle a vender los cupones en porreta (El Ciego)

-         Te diría que no tienes cojones para hacerlo, pero seguro que si lo haces te hinchas a vender cupones… (Golfo)

-         Anda e iros a tomar por culo los dos, que sois unos cobardes (Jose)

-         De todos modos, ciego, ten en cuenta que mi desnudo frontal , a mis 26 años vale alrededor de 2300€, mientras que el tuyo, a los 40, no vale ni 30€ (Golfo)

-         ¡Vete a tomar por culo, rojo! (El Ciego)

-         Hablemos de otra cosa ¿cuánto daríais por que Baby os diga que la tengo pequeña? (Golfo)

-         No es lo mismo (Jose)

-         Pues con eso ella realizará su labor periodística de lograr una mimesis social a través de la creación, con su mensaje, de un efecto espejo –del Doctor J.A. Ventín- … vamos que a cambio de dinero os dirá, como buena periodista, lo que queréis oír. (Golfo)

-         Yo lo que quiero es comprobar insistu que tienes realmente 23 centímetros (El Ciego)

-         Éste no los tiene, ella es demasiado pequeña y delgada… se habría roto (Jose)

-         Pon la carita aquí (Baby, acercando su brazo a la cara de Jose con la palma de la mano abierta)

-         ¡Claro que los tengo! ¿No os habéis fijado en que ella tiene el cuello desproporcionadamente ensanchado? (Golfo, un segundo antes de recibir una merecida hostia)

Finalmente no llegamos a un acuerdo, pero hay que ver lo bien que lo pasamos. En honor a la verdad, he de reconocer que los de la imagen no son mis músculos abominables, pero que estoy en ello (creo que quedarán así cuando pase las PROSEpruebas físicas, y luego volverán a su estado normal).

Teoría Vertical del Desahogo

Teoría Vertical del Desahogo

Querida Baby:

Su artículo de queja y denuncia (cargado de exquisita ironía aunque casi una carta de divorcio) me ha llegado al corazón, afectando de paso a la imagen de sincera admiración y culto cuasirreligioso que creía, tenía usted por mí. A continuación me dispongo a iluminarla con La Respuesta, acertado nombre para este, su artículo, mejor que para cierto libro que escribimos junto al Gurú y a Pedro hace año y pico. En un principio le narraré el origen de mi comportamiento, que en absoluto es disfuncional dado que soy plenamente consciente del mismo (o en palabras de Homer Simpson: si no lo veo no es ilegal).

Verás, tras duros años de preparación he llegado a la conclusión de que tengo una base cultural suficiente como para aportar algo al mundo, pero eso nos pasa a todos. Lo que quizá no le pase a todo hijo de vecina es que, siendo el menor de cuatro hermanos, mis opiniones jamás han sido tomadas en cuenta y, de hecho, son generalmente ignoradas. Es más: En uno de mis mayores momentos de gloria, cuando regresé a casa por Navidad tras publicar (junto con otros tres colaboradores entre los que usted se encontraba) un libro sobre terrorismo que fue mancillado con un pésimo título por obra y gracia de un spaghetti ladrón al que llamábamos editor; tuve el placer de mantener una conversación sobre el tema con mi familia después de cenar y reunirnos todos. Para mi sorpresa, el autor (y no el tema) fue desplazado por sus propios familiares, carne de su carne y sangre de su sangre, por otro comensal y contertulio del que, unánimemente, opinaba la familia en masa que sabía más que yo del tema. El contertulio no era otro que mi cuñado Nico, que para ganarse el pan opera con un tractor-excavadora. A lo largo de los años he llegado a la conclusión de que, en un ambiente como éste, tener cualquier clase de conocimientos es más una maldición que una virtud.

A continuación, continúo mi exposición con la descripción de lo que usted denomina el problema (con lo que le permito desde este momento aprovechar una vía de huída hacia delante con una táctica tipo Gurú: Diga yo jamás he dicho eso… quizá alguien le crea).

Se queja usted de que en mis exposiciones sobre cualquier tema, utilizo un modelo retórico originario en los cánones de belleza del África Central, creado por el Hechicero Oblongo de la tribu de los Ungué – escuchar Cartas de Color de Les Luthiers –, un sistema por el que el Dr. Oblongo Ungué embellecía a las damas de la tribu agrandándoles el cráneo: Les hablaba, les hablaba y les hablaba hasta que les estallaba la cabeza.  Como pasaré a explicarle a continuación, no es falta de coherencia en mi discurso: Lo hago conscientemente.

Dada nuestra formación común, me parece mentira que crea que he inventado esto, ¿Acaso no lee usted la prensa? ¿No ve los debates y tertulias televisados? Vea las sesiones televisadas del Congreso y (con menos audiencia) el Senado: La negación de la palabra con constantes interrupciones e incisos es, al debate, lo que la negación del uso del mar a la guerra. Además me acusa usted de cambiar constantemente de tema a lo largo de una discusión, lo que me permite salir airoso de la misma, mientras que mis adversarios arrastran su rencor mientras huyen, y se torturan pensando a posteriori lo que podrían haberme dicho en su momento. Por otro lado, esa no es la más cruel de las técnicas de oratoria, para ganar un debate existe una mucho, mucho peor, conocida como la Táctica Crónicas Marcianas, en la que la acción impositiva del tertuliano se basan más en la simpatía que despierta por el público que por los argumentos que pudiese dar: Da igual lo que el señor Matamoros pueda decir, cualquier sonido que emita será aplaudido por un aforo entregado, sobretodo si recita la fórmula mágica de: Este público de (mencione aquí el municipio de su elección) que tenemos esta noche aquí, es el mejor público del mundo.

Por otro lado, existe una técnica para calmar a personas fuera de sí cuando acuden a uno gritando y con ademanes agresivos: La técnica de los profesionales de la seguridad, así como de los psiquiatras más afamados, es continuar su camino a lo largo de la conversación tratando de tomar el mando de la misma e introduciendo sutiles cambios de tema en la misma, de modo que al apelar a la necesidad de comunicación y autoafirmación del oponente, se le obliga a hacer un esfuerzo que le calme poco a poco, mientras trata de continuar comunicando (a gritos… pero comunicando).

Finalmente le recomiendo una solución enunciando mi nueva TEORÍA VERTICAL DEL DESAHOGO, que paso a explicarle:

Se trata de organizar la convivencia de un modo jerárquico partiendo de un croquis con forma de triángulo invertido, situando en la base (arriba) a quien tiene la opinión más respetable y, conforme se baja hacia el ángulo inmediatamente inferior, se sitúan uno debajo del otro, al resto de opinantes en orden al respeto y/o admiración que producen (subjetivamente) sus argumentos.

De tal modo, como ya me ocurriese durante mi infancia y juventud (y de hecho me continúa pasando) en la cena de Navidad en casa de mi hermana, situaríamos en la base del triángulo invertido (es decir en la posición más elevada) a mi madre y mis tíos. Justo debajo a mis dos hermanas con sus respectivos maridos. Después a mi, gracias a Dios, lacónico hermano, y justo debajo (casi en el ángulo) a un servidor de usted. ¿Cómo lograba evitar salir de cada cena con úlcera sangrante? Pues porque había alguien debajo de mí en esta curiosa estructura: En su momento mi preciosa perrita Boly (una chihuahua color canela encantadora) y debajo de ella, la gata y, en dura competencia, el pajarillo canario y las tortugas. Hoy por hoy esta estructura para la discusión familiar en la mesa ha sido modificada por la escalonada aparición de mis seis sobrinitos.

Dado que, hoy por hoy   en casa convivimos usted y yo junto a Verdi, con la puntual aparición tanto de su madre y de nuestro casero Félix, podríamos reducir a tres los componentes de la pirámide invertida que muestra la importancia de la opinión de cada uno de nosotros, a juzgar por los méritos de honor, honra y fama (ver dibujo). ¿Que con quién se puede desahogar usted, vanagloriándose de cuánto sabe y exhibiendo su (también existente) sed de comunicación, imposición de opiniones y soberbia? Le daré una pista: Es gris con rayas negras, quiere dominar el mundo y responde a cualquier pregunta con un elocuente ¡Miau!

 

A más ver, espero su réplica en forma de comentarios a ésta, nuestra discusión.

Golfo

Señor Profesor (Baby me pone verde)

Señor Profesor (Baby me pone verde)

El otro día hablando con Golfo sobre cuestiones tan vitales como, por ejemplo, si el día en que abra mi propia librería especializada en literatura infantil, contrataría a un moro con su barba reglamentaria y su vestimenta típica (en obediencia a sus preceptos religiosos); y dada la dimensión que adquirió dicha conversación, o mejor dicho monólogo de Golfo (porque da igual que fuese él quien hizo la pregunta: Mi opinión y las razones no importaban mucho… él se respondía sólo) me puse a pensar que lo mejor que podría hacer Golfo es dedicarse a la docencia universitaria. Porque claro, a estas alturas de la conversación a mí Golfo me parecía uno de esos profesores que te hacen una pregunta, pero les da totalmente igual lo que tú piensas al respecto: Él tiene SU TEORÍA infalible y lo único que le queda al pobre estudiante es callarse y darle la razón. Pensé que Golfo tiene un talento innato, extraordinario para que las posibilidades de que llegues a expresar tu opinión (distinta a la suya) sean prácticamente iguales a cero.

 

Así dicho, creo que las aulas universitarias son el entorno perfecto para que Golfo sacie su sed de ser escuchado sin que se le interrumpa. Imaginaros a nuestro querido Golfo hablando a la vez que conjeturando sobre cosas que igualmente no tienen nada que ver con la asignatura, pero que él siente la necesidad de comunicar. Ahora imaginaos a los estudiantes tomando apuntes, preguntándose de qué va todo esto, formando grupos de aficionados a sus clases y otros que lo rechazan totalmente. Gente que, a lo mejor, aprenderá algo o a lo mejor no… Y a Golfo derrochando felicidad y soberbia, porque ése es su lugar, entre las almas ingenuas que no pueden contradecirle porque el que manda allí es él.  Con niñas que suspirarán por su prepotencia, conocimientos y seguridad en sí mismo.

 

Y si por alguna razón la Facultad no le contrata como profesor, que sepan que se pierden a un docente magnífico… no… magnánimo, cuya asignatura probablemente se pueda aprobar desde la cafetería, pero con lo que te vas a reír en clase a lo mejor merece la pena entrar.

 

BABY

Mi Uniforme

Mi Uniforme

Hoy empiezo, ya os contaré. El Departamento de Asignación Irónica de Destinos debe haber cometido un error, o quizá tiene que ver con mi perfil de universitario que habla idiomas, porque me han destinado a un edificio de oficinas en la parte guapa de la ciudad, mientras que a otros compañeros los han mandado a restaurantes de comida rápida, a los que tienen pinta de macarras a Hipermercados y Centros comerciales... mogollón de gente válida ha ido a pasar frío a las pistas en construcción de Barajas, y el tipo con más pinta de cazurro de todo el curso ha sido destinado a La Casa del Libro. Yo, en cambio, pasaré tres turnos de doce horas los viernes, sábados y domingos, en una torre corporativa con calefacción, máquina de café y los mejores cuartos de baño de Escocia.

 

Al ir a recoger el uniforme mi conclusión fue que PROSEGUR se parece increíblemente al Ejército: Los responsables de Intendencia siempre se quejan de que no les mandan reclutas a medida. Un tipo me tomó medidas y me dio dos chaquetillas, dos pantalones que me quedan largos de pierna, y tres camisas pensadas para la talla que tendré dentro de un año trabajando en el sector de la seguridad privada. Deberían haberme dado también zapatos, calcetines, una parca (chaquetón impermeable de 3/4), una gorra de plato y (os lo creáis o no) una defensa reglamentaria (vamos una porra). No sé si me darán la pegatina con la bandera preconstitucional para la porra, como se suele ver en el Metro... de lo contrario me voy a buscar alguna que ponga ANESTESIA LOCAL, o algo por el estilo.

 

Digo que debieron dármelos porque no tenían ni zapatos de mi talla, ni parcas, ni ná. Esto es como el infierno por nacionalidades: En el infierno alemán las pasas putas, pero en el infierno español... pues un día no hay azufre, otro no encienden la marmita de ácido por falta de gas y otro no viene el demonio porque ha pillado una baja y no encuentran sustituto.  Os dejo una foto del nuevo mico (PROSErookie del año en la temporada 2005/06)... y el de atrás es mi casero: Félix. Espero que los zombis de la décima planta no devoren mi cerebro y que los ejecutivos junior no abran un casino ilegal en la séptima.

 

A más ver: PROSEGolfo

 

 

 

 

Amuletos

Amuletos

Parece mentira que a estas alturas del siglo XXI, y con lo que avanza la ciencia, haya gente que siga llevando amuletos, pero ciertamente los hay. De hecho he de confesar, oh señoría, que yo mismo he llevado amuletos a algunos exámentes... no sé si para calmar la inseguridad que me producía la prueba en cuestión, o sencillamente por mantener algo duro en el bolsillo del pantalón; pero sin lugar a dudas, la cantidad de objetos que han aparecido en un examen (chuletas a parte) es tan variopinta y estrafalaria como:

- Un diente de ajo (lo llevaba una compañera en el bolsillo de sus vaqueros, lo que me quitó en el acto cualquier gana de acostarme con ella (lo que ya es decir porque estaba como un queso).

- Piedras: Mi pecado. Durante mucho tiempo muchas miembros de mi familia parecen haberse tragado esa monserga de las piedras de energía, de tal y cual planeta... daba igual que les explicase una y mil veces que ningún objeto fabricado por la humanidad ha tomado jamás tierra (colisiones a parte) más allá de Marte, pero había piedras de Urano, Neptuno y Plutón. Personalmente creo que ninguna piedra produce más energía que el uranio o el plutonio, aunque he de reconocer que la obsidiana, el lapizlásuli y el topacio leopardo son unas lascas preciosas. Además, en caso de discutir con alguien puedo arrojarlas con cierta fuerza y abrirles una brecha.

- Baby planea comprarse uno de esos llaveros con una pequeña guillotina para cortar los puros (ver Bubú y la Guillotina del Tiempo). Su efecto disuasorio frente al profesor y los becarios que vigilan a los copiones es evidente. ¡Acercáos si tenéis lo que hay que tener!

Y el premio al mejor amuleto (y que no intente desmentirlo o probará la guillotina de Baby)es para ¡El Gurú y su DESERT EAGLE 0.50 DE LA SUERTE! (ver imagen para hacerse una idea). Ni la guillotina de Baby, ni mis posibles pedradas, ni el pestazo a ajo de la otra compañera serían capaces de crear un efecto disuasorio como el de ver el cañón rayado de 12,7mm de diámetro que tiene esta pequeña belleza. Felicidades, Gurú, a ver cuándo rezongas y sé algo de ti.

Conclusiones sobre los atracos

Conclusiones sobre los atracos

Mi pequeña experiencia en una situación de tensión e intriga (me intrigaba quién saldría herido... sobretodo porque yo había salido por pies) me hizo plantearme un par de cosas acerca de los riesgos laborales que pueden surgir por trabajar en el llamado Burger de los Gitanos... riesgos que no venían contemplados en el curso de prevención de riesgos laborales queteníamos que hacer por ley.  Cuidado de no quemarse, cuidado de no cortarse los dedos con la picadora de tomate, cuidado de no sumergir la cabeza en aceite hirviendo, cuidado con no destapar el arcón maloliente en donde (al parecer) Dani oculta el cadáver del anterior gerente al que le quitó el puesto... ¿Alguien ha dicho algo de un chaleco antibalas y de los guantes anti-corte de kevlar?. Principal riesgo laboral: Atracos, principal prevención (digamos poner un segurata permanente...) cero.

He aquí un rápido glosario para la supervivencia de futuros kingburgers:

- Deja que los gitanos hagan lo que les salga de las narices. En caso de atraco, deja que lo solucionen los gitanos. Una buena medida de presión sería cerrar el Burger dos días tras cada atraco... dado que la mama no cocina los ladrones amanecerían ahorcados de las farolas de la Avenida de Abrantes.

- Dado que existe una práctica oficiosa por parte de los supervisores: Dar dos días libres a quienes han sido tomados como rehenes en un atraco (eso significa objeto punzante y/o cortante en el cuello), debería haceerse oficial la Ley de la Caballerosidad, es decir ¡Suelta a la chica y cógeme a mí, cobarde!. A cambio de un par de días libres extra, me ofrezco como rehén para situaciones de tensión. A cambio ofrezco mi capacidad para llorar como una nenaza y mearme encima si fuese menester.

- Si lo único que va a hacer un supervisor es decirle al empleado agredido que estas experiencias le acabarán endureciendo, y al resto que friegue más rápido ¿Para qué coño avisar al supervisor? ¡Quédate en casa Angelito! ¡Ya llego yo sólo a Urgencias!

- Estimado señor atracador: Muy agudo lo de dejar el coche sin las llaves ni el motor en marcha justo en la puerta del local. De lo contrario se lo habrían llevado. Eso sí, ¿Y si se te hubiese calado? ¡Imagínate el titular de la prensa local al día siguiente: DETENIDO IMBÉCIL CUANDO TRATABA DE HUIR DEL RESTAURANTE QUE ACABABA DE ATRACAR.

- Querido y admirado Dani (Gerente y tal): Tu bronca por haber evacuado a la gente del modo en que lo hice no estuvo mal, pero ten en cuenta que un Ayudante de Cocina, por mucho que esté estudiando una Licenciatura, no tiene por qué saber nada sobre las labores de seguridad que lleva a cabo diariamente tu segurata imaginario (supongo que un conejo rosa de dos metros de alto llamado Harvey). Aun así, sigo dando gracias al cielo por que el atracador no se decidiese a tomar a algún cliente como rehén, ni (¡oh cielos!) haberles pedido carteras y relojes (algo que se le habría ocurrido con sólo haber visto una vez Pulp Fiction)... y sobretodo, sigo dando gracias al Señor porque cuando pregunté por la responsabilidad de la empresa en este último caso, tú no tenías ni idea de qué responderme.

- En caso de atraco, nuestro instructor (creo que se llamaba Pierre o algo así) nos dijo que había que colaborar en todo lo que pidiese el ladrón y avisar a la policía... Así, que tengo claro que la próxima vez informaré al tipo con la bolsa de cartón en la cabeza de que le ayudaré gustoso a empujar el Automatic-Broiler (el asador de hamburguesas) y la freidora (ojo con no quemarse) hacia su furgoneta.

- Si la rehén hubiese sido Pluvia (es decir, la encargada odiosa y odiada que hay en todo establecimiento de hostelería), podría imaginarme la escena... es como la de aquel cómic de Makinavaja: Todos gritando al atracador Hemos decidido no colaborar y no darle el dinero, así que no tiene más remedio que matar a la encargada... ¡Matala! ¡Que no tienes palabra ni nada! ¡Nena! ¡Maricona!

- Si el rehén hubiese sido yo, habría informado al atracador de que la Policía se pensaría dos veces lo de disparar si cogía a Pluvia  como rehén (al parecer es la Ahijada del Vicepresidente de Burger King España...), mientras que por un chaval del barrio probablemente intentarían darle a él, aunque fuese con las balas que atravesasen mi cuerpecito isleño.

- Recordad el Burgerconsejo en caso de atraco:  Cualquier evacuación es buena si la gente sale antes que tú, por lo tanto corre cuanto puedas, ellos se encargarán de llegar a la puerta antes... y si hay que llamar al 112 SIEMPRE DECID QUE LLEVA UNA PISTOLA, O UNA ESCOPETA... O UN JODIDO RPG.

 

 

El Atraco (continuación)

El Atraco (continuación)

Me había quedado en el cierre a cal y canto del local hasta que llegase la poli. Los clientes, que habían salido por pies gracias a mi genial plan de evacuación (recuerdo: Salí del mostrador agitando los brazos y gritando ¡FUERA! ¡FUERA! ¡FUERA!) estaban ahora apelotonados contra los enormes ventanales del restaurante, dando puñetazos a los cristales al grito de: ¡Mi abrigo cabrones!... ¡El carrito de mi niño!... ¡Abrid la puta puerta bastardos!


Era la primera vez que veía al supervisor, un tal Ángel... el responsable de que no pudiese llevar mi móvil al curro, de que tuviese que sonreír a todo el mundo y de que mis putos pantalones no tuviesen jodidos bolsillos. El pedazo de cabrón cogió a María (una encargada ecuatoriana bastante maja) que había sido la rehén y se la llevó a urgencias. Además le ofreció dos días libres por el estrés... luego se acercó a mí, que hablaba con el segurata... el jefe de seguridad que sólo aparecía de vez en cuando. Angelito me miró con cara severa y me dijo: Aun te queda mucho que fregar... será hijolagranputa, ¡Y a ti te quedan muchos seguratas por poner en este jodido local!.


Con el segurata me llevaba mejor (¿coincidencia o clarividencia?) la primera vez que le ví, llegó casi a la 1:00 am, me negué a abrirle la puerta hasta que mi querida Prefidia me dijo que era el Jefe de Seguridad (sí, entre los dos o tres auxiliares que patrullaban en un coche entre todos los restaurantes de LURCA SA, él era el que más mandaba de los tres). Él recomendó que a los Ayudantes de Cocina nos diesen un curso de kárate (claro, si nos dejaban un arma bajo el mostrador la acabaríamos usando entre nosotros... imaginaos si nos convirtiésemos en Kingburger-kas). Después empecé con él una amena conversación sobre artes marciales, ¡Yo practico Jiujitsu!, dijele inocentemente...
¿Jiujitsu? ¡Me encanta! ¡Ataca los puntos vitales y tal! (esto lo decía haciendo movimientos tipo Bruce Lee), yo empecé a practicar Karate cuando no existía en Madrid, con el sensei Mizakuzi (en realidad no recuerdo qué nombre japo me dijo)... justo ahí ambos tuvimos que callarnos, porque le subnormal del supervisor nos interrumpió mandándome a fregar. De ser yo una mujer le habría demandado por dedicarme un insulto machista, pero claro... por culpa de mis 23 centímetros y de mis cojonazos me tocó ponerme los guantes y darle a la Scotch Brite.


Llegó la poli, y la cosa se tornó al revés. Perfidia me había dado una bolsa de cartón rescatada de debajo del mostrador y me encargó dársela a Amaya para que lo contara... qué falta de confianza, yo tengo estudios superiores y le dan a contar el dinero a una analfabeta funcional de ciento y pico kilos (probablemente porque no podría correr muy rápido si decidiese llevárselo). Busqué a ese pedazo de foca maleducada y le di disimuladamente la Burgerbolsa de cartón con 1400€ y pico dentro. Después llegó la poli y, por extraño que parezca, ese ballenato que no sabía ni deletrear su puesto de trabajo desapareció.


La respuesta al enigma ¿dónde puede haberse escondido una chica de unos ciento diez kilos en los 40 metros cuadrados de cocina que hay en el Burger la hallé tras registrar como un profesional las zonas restringidas del restaurante: Vestuarios... cuartos de baño... cuarto de basura... cámara frigorífica... cámara de brrrrrrrrrrrrrrr congelación (la diferencia de 4º a -20º se nota en seguida pero el morbo de poder contemplar a esa gorda de mierda congelada con mogollón de billetes de 100 y 200€ en la mano pudo conmigo). En la cocina hay una serie de mostradores que tienen (entre el suelo y la mesa) un pequeño espacio donde almacenar las cajas... no me preguntéis como cupo en ese limitado espacio una Líder de Grupo que vale por cuatro (al menos pesa como cuatro), tan sólo decir que la imagen de su enorme culo saliendo al exterior por debajo del mostrador ha sustituido a la horda de zombis en mis pesadillas. Allí estaba ella, acuclillada debajo del mostrador con un fajo en una mano, la bolsa delante, y su mano libre sirviendo de herramienta artimética auxiliar (es decir contando con sus gordos dedos).


Los dos policías nacionales hacían babear a las encargadas e incluso a la esbelta Perfidia, mientras Pluvia sacaba su acento de Las Rozas (o de la Moraleja... a saber) para tratar de narrar lo sucedido a los atónitos agentes, que habían llegado alarmados por alguien que les dijo que el atracador llevaba una pistola (¡claro! si no ni se molestaban en venir).

Éste es el relato del atraco que me tocó vivir. Un hecho real que parece sacado de un guión de Ivá. Sólo añadir que al final, incluso Pluvia me pidió que la acompañara al coche (creo que se olvidó de que nos odiábamos a muerte)... algo irónicamente positivo, porque el miliciano extremista que llevo dentro exclamó satisfecho cuando fabrique en casa mis propias granadas de Termita ya sé en qué vehículo probarlas. Poco después de irme del Burger hubo otro atraco en el que a la pobre Perfidia le dieron en su angelical cara con una gaveta del pan (una de esas enormes bandejas de plástico que manda Bimbo para abastecer al local). Tan sólo decir que la frase del todopoderoso Ángel (el supervisor) fue Tranquila, estas experiencias te van endureciendo poco a poco.

 

Tutorial: Día 1 (parte 2)

Tutorial: Día 1 (parte 2)

Cierto, todos  sospecháis (principalmente los fans de Dilbert) que el curso de segurata se podría dar en un sólo día... en el temario del curso se incluyen tres asignaturas:

- Sentarse en una silla (o no sentarse... tú mismo -los turnos son de 12 horas-)

- Señalar hacia los ascensores con el dedo índice izquierdo

- Cómo matar a un hombre usando el pulgar (¡No me obligue a usar el pulgar!) 

Tras comer en casa a toda pastilla (yo es que vivo cerca del centro de formación... y aun más cerca del centro de operaciones) volví ipso facto a hacer más tests psicotécnicos, pero no me quitaba de la cabeza el extenso temario a dar en dos semanas: Introducción a la Seguridad, Pruebas Físicas y defensa personal, Tácticas contra incendios, Teoría contra explosivos, primeros auxilios, principios legales del alegre vigilante de seguridad, y Tª + práctica de tiro ... todo en dos semanas. La frase de Super F mi primer proyectil aun lo están buscando resonaba en mi cabeza al son de una de esas canciones machaconas para bailar en verbenas de barrio. Cuando entré en la sala de ordenadores... 

- Introducción: Esto es un ordenador ¿Es usted estúpido?

La típica introducción que enseña a usar un ordenador. Pensada para simios demasiado grandes como para entrar en un cohete y palmar en la órbita terrestre. Al final te hace un examen del tipo señale cuáles de estos objetos son parte de un ordenador (monitor, mesa, ratón, silla, teclado, ardilla)

- Los maravillosos puestos de PROSEGUR (y cuánto te van a pagar)

- El Perfil Profesional y Tú

- Prueba 1: Identifica al Sospechoso

Una especie de jueguecito al estilo ¿Dónde está Wally? que te propone identificar a tres tipos de sospechoso pulsando la tecla space en cuanto los veas. Primero te indica cómo son los sospechosos:

1) Persona con gorra... a continuación te ponía una foto de una chica con una gorra y te decía ESTO ES UNA GORRA.

2) Persona con traje y corbata... a continuación te ponía una foto de un tipo trajeado y te decía ESTO ES UN TRAJEADO CON CORBATA

3) Persona con maletín... y te ponía una foto de un maletín: ESTO ES UN MALETÍN

Los resoplidos de la paella que me había zampado a toda pastilla (ya tenía una semana, mi kilo de paella para sobrevivir a Noviembre aun ocupa sitio en el congelador) y la sensación de que el PROSEordenador me tomaba por un chimpancé amaestrado me restaban facultades... la imagen parecía la entrada a una facultad o un instituto... todo lleno de gente joven y con un montón de peña que aparecía en un flash de menos de un segundo... al igual que con el juego de los cochecitos me decidí a hacer trampa: i no sé cuál es cuál, los detengo a todos y punto. A fin de cuentas,es lo que habría hecho el segurata medio...

- Prueba 2: Sume, reste y multiplique

¡Atención aspirante a Vigilante! ¡Tiene usted un tiempo limitado para realizar tooooooodas  estas operaciones aritméticas... recuerde que no tiene todo el día. Este cuaderno Rubio de matemáticas se autodestruirá en cinco segundos... 4... 3... 2... 1...

- Prueba 3: Series Lógicas

¡Vigilante! ¡La humanidad le necesita! Tiene un tiempo limitado para poner en orden lógico estos caracteres alienígenas que el robot Mars Pathfinder calcó de una de las paredes de la Esfinge de Cydonia, en Marte. Debería hacerlo alguien de la NASA, pero como les da la risa nos lo han encargado a los de PROSEGUR...

- Prueba 4: Las Figuritas

¡Atención Futuro Personal Operativo! La empresa tiene un problema: No sabemos cómo agrupar estas figuritas: En la pantalla verá claramente conos, cilindros y cubos. El principal problema es que cada vez cambian de color y, para más INRI, hay que asignarlos con una clave que introducirá pulsando números y letras simultáneamente a la letra Control.  ¡Ayúdenos por favor!

He de reconocer que la prueba me afectó... Baby me aclaró a la hora de la cena que me acababan de hacer un test de inteligencia. Como ya dije en anteriores posts, debe haber dado negativo o no habría terminado el curso.  Lo cierto es que salí preocupado, no por la dificultad del test, sino porque la paella me adormecía mientras hacía el puñetero psicotécnico. En fin, que volví a mi amado barrio pensando que era Ham (el primer chimpa que los gringos lanzaron al espacio), y que ya estaba listo para hincharme a plátanos a base de darle al botón o a la palanca correcta.

¡Llamadme Alfa!