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Me Cago En Mi Vida

JUSTICIA PAR A LAS VÍCTIMAS DE MÁTRIX

JUSTICIA PAR A LAS VÍCTIMAS DE MÁTRIX

Durante mi instrucción (me gusta llamarla así) en el centro de formación de PROSEGUR, un dato me llamó la atención: Nueve de cada diez profesionales dedicados a la formación de futuros vigilantes de seguridad odiaban las películas de Torrente. Ignoro la razón (es más... preferiría seguir ignorándola), pero es evidente que la cosa va más allá del cabreo por perder las elecciones de un respetable (y temeroso de Dios) sector de nuestra sociedad, que partió de los desafortunados comentarios de Almodóvar para boicotear el cine español... todo el cine español, incluso el no catalán... incluso el no de izquierdas, con la vana esperanza de encarrilar a esta gente para lograr que representaran los mismos valores que los jóvenes de Operación Triunfo... o para lograr que no se metiesen en política... o para lograr que El Pequeño Ruiseñor volviese a vender kleenex en los semáforos para conseguir su dosis diaria.

 

Como vigilante, he de decir que me parto de risa viendo a Torrente, incluso en la última (algo más flojilla), donde ofrece imágenes de lo que nunca puede hacer un escolta, pese a que siempre lo ha deseado: Esconderse tras la persona protegida durante un tiroteo o, caso de que sea una atractiva europarlamentaria, sujetarla por las tetas.

 

Sin embargo, todos podemos hacer lo mismo: Cierto anuncio de Fanta fue retirado por la presión de asociaciones de gays y lesbianas, y otro de bocatas pasó por lo mismo cuando protestaron los agricultores... ¿Algo que ve por la tele le indigna en su corazoncito lleno de orgullo corporativo? ¡Tome las riendas de su vida y proteste hasta que sea retirado! ¿Nos creéis incapaces de meternos en líos? ¡Pues me voy a meter a saco con la saga de Matrix! ¡Ahí va eso!.

 

La saga de Matrix cuenta el enfrentamiento entre lo que queda de la humanidad y una realidad nacional formada por máquinas (con su sede social en Iraq según Animatrix[1]), encarnados en la red por Programas y Agentes –las máquinas- y por unos rebeldes muy fashion –los humanos-. Eso indica que la población civil (las pilas de las máquinas que tratan de liberar los rebeldes) no tiene, a priori, nada que ver con el conflicto. Sencillamente están en medio.  Dato objetivo: Nueve de cada diez bajas colaterales en las tres películas de Mátrix son civiles. De hecho, se trata de gente que trabaja en el sector de la seguridad (tanto policías como vigilantes). Vais pillando por dónde va la cosa?

 

Una de las secuencias más jaleadas de la primera película se da cuando Neo y Trinity van a rescatar a Morfeo, retenido en las oficinas centrales de “comquieraquesellame” la organización de los agentes. La llamaría Checa, en honor a la policía secreta de los tiempos de Lenin, pero me confundiríais con César Vidal, y tampoco es plan[2]. El caso es que, lo que en un principio parece un control de accesos la mar de tranquilo, incluso bien pagado por la presencia de un escáner de rayos X (el plus de radioscopia nunca viene mal a fin de mes) acaba convertido en un infierno a la vietnamita por culpa de dos mamones que desconocen el concepto “incursión sin ser detectados”.

 

Neo y Trinity. Tanto presumir de agilidad y habilidades más allá de la realidad, para luego ser incapaces de colarse por las alcantarillas o los conductos de ventilación. Es más, podrían haber ido más ligeritos: Podrían haberse limitado a llevar dos armas cortas o una larga y mogollón de munición, o quizá eso más una al cinto, pero nooooo, no serían felices si no llevasen un par de skorpions, un par de miniuzis y de  MP5Ks, un par de esto, un par de lo otro... ¡Y luego le quitan las armas a los honestos trabajadores que están haciendo su turno de doce horas para seguir repartiendo plomo y acero por todo el jodido vestíbulo (que quedó hecho unos zorros) antes de volar el ascensor... ¡Como para tener que subir luego por la escalera!

 

Seguro que esos pobres vigilantes masacrados por un par de pijos armados hasta los dientes tenían familia, estudios... ¡Lo hacían por dinero! Se sacaron una licencia de armas para cobrar un plus de peligrosidad más cuantioso... ¡Cumplían las putas normas! ¿A que nadie vio una defensa extensible o unos guantes anti-corte en esa secuencia? ¡Pero si ni siquiera le habían puesto una pegatina a la defensa o a la culata del revólver! ¡Hermanos! ¡Estabais listos para una inspección cuando llegaron esos dos hijos de puta con guardapolvos de cuero y pantalones de látex! ¡Seguro que no llevabais chaleco anti-balas porque la empresa se negaba a aumentaros el plus de vestuario!.

 

¿Y qué decir de los Agentes? ¡Inspectores con mala leche es lo que son! ¿Qué digo? Los inspectores son santos varones a su lado. Honrados ciudadanos que sufren horarios de vigilante y estrés de oficina al mismo tiempo para combatir el absentismo laboral y mediar en caso de que intervengan las fuerzas de seguridad del estado. ¡Esos no se te meten dentro en plan posesión demoníaca para arriesgar tu vida y no la suya! Claro, porque al señorito Smith y a sus colegas no les matan de un tiro. Cuando les dan, el que cae con un agujero en la frente es el piloto del helicóptero, o el vigilante de la puerta o un policía en turno de noche... posesión hasta que haga falta: Yo utilizo tu cuerpo y tu cargas con los dolores por la sesión de Choy Lee Fut y con la sobredosis de plomo ígneo en tu cuerpecito... tanto hacer dominadas para esto.

 

Me parece indignante que un sector con tanta falta de personal, tenga que sufrir este trato. Sólo les faltaba llevar una manzana sobre la cabeza, aunque, claro, encima les obligaban a usar gorra de plato. Me parece escuchar a los coordinadores de servicios de estos pobres diablos: “No te puedes negar, viene en tu contrato”. Por supuesto, cláusula 61.02-B:

 

“El firmante está obligado a llevar gorra de plato, a ser huésped de un Agente Smith mediante posesión demoníaca y a servir de blanco humano en las prácticas de tiro de un par de hijos de perra que, eso sí, visten de puta madre.”

 ¡Ya basta! ¡A la puta cárcel con Keanu Reeves! ¡A la trena con todos sus amigos de Sion! ¡Que el juez Grande Marlaska intervenga su red de apoyo del Zara! ¡Os vengaremos hermanos vigilantes! ¡Esto no puede quedar impune! ¡Justicia para los compañeros que estaban de guardia en la fortaleza de los Agentes de Mátrix! Y si no, que los Agentes Simth descubran qué significa en realidad el título de aquella novela de Terry Pratchett: "¡Guardias! ... ¿Guardias?"

 



[1] Esta teoría de la conspiración se me escapó en un anterior post. Mis disculpas. Si no recuerdo mal el corto de animación, me parece que su ciudad la construían sobre Basora... aunque no me hagáis demasiado caso)

[2] Sí, significaría que publicaría dos libros a la semana, pero me gusta llevar algo parecido a la vida familiar, y me disgustaría que me odiase media España mientras la otra mitad rinde un culto sin sentido a mi imagen pública.

TEORÍAS DE LA CONSPIRACIÓN

TEORÍAS DE LA CONSPIRACIÓN

Hay momentos únicos en la vida de un becario. Por ejemplo, cuando la redacción descubre que has publicado dos libros y colaborado en un tercero. Son instantes en los que pasas de ser una piedra a llamar la atención. Si uno de los libros trata sobre terrorismo, la cosa se complica. Máxime en un mondo como el de la comunicación de masas, donde tu ideología –mientras estás en el curro- es la de la línea editorial del medio en que trabajas... o eso o dejas de trabajar en ese medio:

 -         ¿Qué teoría defiende sobre el 11-M, joven?

-         Excelente pregunta, Don Jefazez... ¿Usted de qué pie cojeaba? 

Pero hay un peligro más allá de no coincidir con la línea de investigación abierta por el ingeniero entre los ingenieros (recordemos que, desde que se extinguieron los rusosaurios, los periodistas son los nuevos malos de la película). Se puede hablar sobre todo, se puede opinar y discutir (a ser posible sin gritar) pero... que no te oiga el que repone la máquina de café.

 

¡Joder qué cosa más rara!. No era la primera vez que hablábamos... de hecho era la segunda conversación más allá de la educación, el buenos días y todo eso... generalmente hablábamos de lo buenas que estaban las compañeras de la oficina (el consenso es importante), pero... a lo mejor es que oyó que había escrito algo, pero de repente va, me invita a un café, se sienta a mi lado y....   

 ¿Sabes? Creo firmemente que, de aquí a veinte años, una plaga acabarácon la civilización tal y como la conocemos... 

Joder, sólo eran las diez de la mañana y empezamos otra vez con lo del Apocalipsis. ¡Coño! ¿Es que te gusta el mundo tal y como es hoy? ¿Pues qué coño tendrá de malo que desaparezca?.Ya me había pasado una vez, celebrando el cumpleaños del Señor Anderson (al que ya habíamos cambiado el sobrenombre por el de Milhouse... esto merece un post a parte):

¿Sabes? Creo conveniente adquirir algo de formación militar, algo relacionado con supervivencia y armas de fuego: Creo que en cincuenta años llegará otra guerra mundial...

Vale, eso estaba aderezado con un montón de cerveza y las cojonudas papas bravas del Izquierdo, un excelente barecillo en la zona de Cuatro Caminos. Pero de ahí a soltar un rollo en seco sobre los Illuminati, los Skulls&Bones y la madre del cordero va un paso. Incluso la Jefa vino en mi auxilio... quiero pensar eso, porque vino a mandarme más trabajo (lo que quizá, Cafeboy interpretó como un modo por el que una agencia secreta del gobierno trataba de ocultar el cadáver de un marciano que se la pegó sobre Cantabria o por ahí).

 Dicen que los Skulls&Bones tienen que profanar una tumba y llevarse la calavera como prueba de iniciación. ¿Se sabe cómo mutilaron el cadáver del GEO de Leganés? 

 Joder, macho, deja a los muertos en paz, que unos pijos de Yale tengan un club privado, y que luego acaben colocados en grandes empresas o dedicados a la política es normal, al fin y al cabo es una universidad cara y prestigiosa. Pero de ahí a esto, tío, van varias sesiones de electroshock. Vale que a alguna gente que se considera seria le de por inventarse teorías de la conspiración (la de Los GAL2 no tiene desperdicio). Además, cuando alguien se cree una de estas parrafadas, no hay modo de quitársela de la cabeza. Cualquier intento de hacerle entrar en razón, o al menos de cuestionar lo que dice, es tomado como que vistes un traje negro de funcionario, gafas de sol con ángulos marcados, que te mueves como un personaje de Anime y que te apellidas Smith.

Vamos que está la cosa para coñas... pues como está la cosa para coñas, me voy a pasar unos días sin actualizar, por lo que he colocado unos enlaces preciosos en palabras clave para que todos, desde casita, podáis descubrir el mensaje secreto que contiene la respuesta a todas las preguntas... o a ninguna... o yo qué coño sé.

A todo esto. ¿Conocemos a alguno de los guionistas de Cámara Café? Lo digo por el personaje del vigilante... estrella del porno setentero, metido a periodista ocasional, no para de subir a la oficina para ir a cagar... joder que mundo más raro.

DESCUBRIENDO NUESTRO LADO FEMENINO (El sofá y yo)

DESCUBRIENDO NUESTRO LADO FEMENINO (El sofá y yo)

Hay cosas importantes en la vida de un hombre. Descubrir que también eres sensible, gozar con la belleza de las cosas más sencillas, aprender a decir te quiero... cabe reconocer que todos tenemos que reencontrarnos, aunque sea en privado con nuestro lado femenino. Esto no quiere decir que tengamos que empezar a vestir mejor, a bailar bien y a mejorar la relación con nuestras madres... tópicos a parte, llevar a cuestas todos los días la imagen de Yo, Pedazo de machote, puede llegar a cansar y tal, pero si algo puedo llegar a pedir es que, cuando menos, no sea algo traumático. Por lo menos no echaré de menos mi dolor de espalda.

 

Martes, 20 de junio. Estoy a punto de sentarme en el sofá, con Baby y Gurú, para una sesión de House. Nada de chorreces bakalas, de tunning o de cortes de pelo tipo cenicero: Me refiero a la serie del médico con mala hostia. Dejo caer grácilmente mi culo sobre el asiento cuando...

 

¡GÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑYAAAAAARGGGGH!

 

No. No me senté encima del Gurú, panda de malpensados. Sin embargo algo duro, cilíndrico y, posiblemente, de metal se incrusta JUSTO entre mis nalgas, ocasionando una sensación de angustia jamás descrita en los manuales del buen comportamiento viril. Ahí estaba ese cabrón. Casi sonriendo, con los brazos como abiertos... casi tirado en el suelo, como hartándose a reír, mientras Baby y el Gurú observaban mi rostro boquiabierto con cara de pasmo. Con los ojos como platos... qué coño, como si fuesen un par de chernes debajo del mar a la espera de morder un anzuelo aderezado con la cola de una gamba.

 

No es del todo recomendable hablar de colas, gambas y caras de pasmo cuando se describe la horrible sensación de ser follado por un sofá. No en un sofá, sino por el jodido sofá, por ese mueble de salón que, probablemente, Félix sacó de los calabozos de alguna comisaría de munipas en la que estuvo destinado.  La utilización del sofá como herramienta de extracción de información, aun sin ser reconocido como instrumento de tortura por las Convenciones de Ginebra, no es complicada. No hay que liarse con el curare, ni con electrodos o bolsas de plástico... no penséis en sumergir la cabeza del detenido en agua helada para simular la asfixia ni comerse el coco con la privación de sueño... ni en Abu Graib se les habría ocurrido lo siguiente:

 -         Son necesarios: Una tele, una mesita, cervezas, algo de picar y, evidentemente, el hijoputa del sodomisofá

-         Se deja al reo sólo, se le da el mando a distancia de la tele (imprescindible que tenga pilas) y se marcha uno media horita a proteger y servir por ahí.

-         A los quince minutos, el preso tiene tal dolor de espalda (o de culo) que acaba firmando que mató incluso a Kennedy, aportando a la línea de investigación datos desconocidos para el FBI.

 

Si, con el tiempo, el sujeto del experimento llega a tomar tal grado de confianza con el sofá que logra adaptar su columna vertebral a las barras rígidas del mismo, acabará haciendo lo que un servidor: Caída libre sobre la parte más dura, rígida e inamovible de la estructura del asiento. De ahí a la penetración indignante, y a un nuevo mundo de sensibilidad y gusto por el arte moderno sólo hay un paso.

 

De acuerdo, nadie me obligaba a sentarme en el puto sofá. Podría haber elegido cualquier otro asiento, incluso el puñetero suelo. Sólo os juro que no buscaba placer, ni experimentar. Se trataba de sentarme a ver la tele como todo hijo de vecina. Empezaban los Guiñoles y ¡Coño! ¿Por qué no posar mi trasero sobre este potro de tortura de skay?

 Tengo que vengarme. Buscar algo lo suficientemente retorcido, más allá de lo de liarme a hachazos, para dar una lección a ese cabrón que tan mal me lo ha hecho pasar. No es más que un sofá, no te enfades, me decía Baby. ¡Claro! ¿Crees que esto que me ha ocurrido ha sido una coincidencia? ¿Crees que voy a cojear durante una semana sin poder sentarme y no voy a buscar venganza? Sólo el pequeño cabrón lo echará de menos... al fin y al cabo él es lo suficientemente pequeño y ligero como para que el sofá no lo considere una amenaza. Por lo demás... alguna represalia se me tiene que ocurrir: Burtal, medieval... irónica.

PRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR

PRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR

Una hora y cuarenta y ocho minutos. Casi dos horas de constante ruido sin interrupción, excepto para hablar por el móvil a gritos... porque dos distritos más allá aun no le han podido escuchar.  ¿Hay que ahorrar energía? Pues ahorraré recursos para que los aprovechen las generaciones futuras desenchufando el despertador. Total, ya está ese hijoputa perforando la calle... ¡Mi calle! Junto a mi ventana, haciendo vibrar todo el puto edificio.

 

¿Nadie conoce la URL de una página de armas? Lo digo por tener unas palabras con Johnny Perforadora. Se me ha ocurrido bajar y que a Anestesia le de un poco el aire. No mucho, lo justo como para entrar por el culo de de este tipo y que la punta le rompa la nariz desde dentro. ¡Incluso Verdi parece calmado! Pero leo en sus enormes ojos verdes un mensaje de solidaridad, un “Yo también quiero verle sangrar hasta morir”.

 

PRRRRRRRRRRRRRRRRRR

 

¿Por qué coño cavan una zanja en mitad de la Avenida de los Francotiradores? ¿No hay un modo más silencioso de hacer una trinchera? Pienso en buscar algo grande y pesado que lanzarle a la cabeza... luego lo creo insuficiente, necesitaría algo grande, pesado, con una carga explosiva y fragmentos de metralla... algo definitivo.

 

PRRRRRRRRRRRRRRRRRR

 

Hay que ser positivo. Una de las claves para saber gestionar el estrés es buscar una salida imaginaria, un paraje idílico, paradisíaco. Un animal de poder, como decían en “El Club de la Lucha”... pensar en cosas agradables, cosas que te hagan sentir bien...

 

PRRRRRRRRRRRRRRRRRR

 

El valor del silencio es fundamental. Comunicarse a través de susurros, tener almohadillas en la planta de los pies para caminar sin hacer ruido, poner la música baja... ¡ En auriculares!. El placer de la sordera es como el de cobrar el sueldo mínimo: ¡Jodeos cabrones! ¡No podéis pagarme menos! . Esto debe ser una conspiración, seguro que existe algún tipo de contubernio de masones con discapacidad auditiva que, envidiosos de la salud de los demás, paga a ese hijo de perra para que empiece a usar la perforadora a las ocho y cuarto de la mañana.

 

PRRRRRRRRRRRRRRRRRR

 SVD Dragunov, M-1 Garand, Moshin Nagant, L-95 Light Barret, M40, PSG-1, Krag-Jørgensen, M-24, el viejo Mauser modelo 98, el clásico Lee Enfield, SR-25... mantener la mente ocupada en otras cosas puede jugar malas pasadas. Incluso dejaré de comprarle el periódico hoy a José, más que nada porque seguro que arde en deseos de gritar por lo del Estatuto... ¿No sería más silencioso si usasen pico y pala?. 

PRRRRRRRRRRRRRRRRRR

 

No, Golfo. Piensa en otra cosa. La sociedad postmoderna occidental es capaz de crear miles de conceptos capaces de lograr que no pienses: Tunning, fútbol, ¡Qué pasa Neng!. El señor Palahniuk debió tener la decencia de incluir la letra de la canción sacrifical en su novela Nana. En momentos como este la capacidad de matar con la mente es algo que considero de utilidad.

 

PRRRRRRRRRRRRRRRRRR

 Incluso cuando bajo a por la prensa del día, veo la crispación en los ojos de los trabajadores del mogollón de talleres de automoción que hay al rededor de mi casa. Parecen decir ¡Joder! ¡No consigo oír la ruidosa herramienta que estoy utilizando!. Una vez, cuando vivía en un zulo de 28 metros cuadrados en Cuatro Caminos, inicié una guerra de guerrillas sonora (algo que suena a Fermín Muguruza) contra los obreros de la construcción que restauraban el patio del edificio donde se ubicaba. Ellos se liaban a martillazos desde las nueve de la mañana, lo llenaban todo de polvo y cascotes. Dejaban las fiambreras abiertas después de comer, llenándolo todo de cucarachas... Yo me desconectaba escuchando (bueno... tratando de escuchar) música clásica. ¡Incluso me dejaron sin luz de un porrazo! Y yo les cortaba la digestión poniéndoles el disco Iowa, de Slipknot a toda leche cuando paraban para comer. ¡Ahora soy yo quien hace ruido! ¡A joderse cabrones!  

PRRRRRRRRRRRRRRRRRR

 Lo tengo claro. Voy a seguir a ese par de bastardos que perfora ahí abajo haciéndome vibrar (a mí y al resto del edificio... habitantes senior incluídos). Les voy a acompañar a donde quiera que vayan cuando apaguen sus máquinas de hacer ruido: Al bar, al servicio, al restaurante de menús... me voy a colocar justo a la altura de sus orejas y a gritarles ¡ PRRRRRRRRRRRRRRRRRR! ¡Cabrones! ¡PRRRRRRRRRRRRRRRRRR! ¡A que jode! ¿Eh? ¡¡¡¡ PRRRRRRRRRRRRRRRRRR!!!

Actualizo sobre las 19:00: ¿A que no sabéis qué han traído para rematar la faena? Un camioooooooooooón. Si algo necesitaba yo para conciliar el sueño era un jodido camión. Esto es una conspiración, ¡Estoy seguro!

EN HONOR A LA VERDAD

EN HONOR A LA VERDAD

He de reconocer que... bueno, quizá ponerlo en el Título en letras mayúsculas no fue suficiente aclaración: Este relato no es mío. Me lo mandó mi amiga Henar por correo electrónico (es una de tantas cosas que me manda casi a diario... y a lo mejor también se lo mandó a alguien de YONKIS.COM, o a alguien que lo publicó en YONKIS.COM... el caso es que la historia circula por las redes de correo). Pero quede claro que no soy el autor. Aquella persona a la que se le ocurrió este relato ha de reconocer la autoría -si quiere- para recibir los justos vítores por su obra, porque lo cierto es que se trata de una historia muy divertida. Ah, a los amigos de Yonkis les he pillado la imagen. Sépase.

 Aclarado quede.

GUÍA GATERO

GUÍA GATERO

Mirad qué cosita tan encantadora. Parece mentira que quiera dominar el mundo y convertir en friskies de color verde a la humanidad, pero ahí está, echado a la bartola en mi bolsa de deporte. Listo para ir a currar.

 

Quien más quien menos sabe que, haciendo un curso preparatorio, un vigilante de seguridad puede convertirse en lo que denominamos un guía canero (¿No era guía canino?). Esta imagen me a inspirado para proponer la especialidad de guía gatero, un vigilante acompañado de un felino mediano (podría ser un gran felino... pero también podría entrarle hambre y no pagan lo suficiente...), que llega a lugares que no puede alcanzar un perro y encima goza de mayor autonomía (son bichos más independientes y además no hay que ir recogiendo plastas por toda la zona controlada).

 

El minino se siente sólo. Baby se va a currar, yo me voy a currar, el Gurú no le da toda la sangre y vísceras que necesita... así que se ha decidido a acompañarme al curro. Informado Gurú, no a podido evitar hacer su mordaz comentario de la hora del aperitivo: “Zería mejod uzad chimpanzez... elloz zaben cómo hazed una donda”. ¡Claro! ¡Y les ponemos uniforme! Después podemos irnos a dormir a casa porque nadie notará la diferencia.

 

¡Oh, Gurú, sólo tú sabes como darle un toque de dignidad a nuestro trabajo!

 

  Como veis, Verdi está perfectamente capacitado para labores de seguridad por la noche.

EL EFECTO GOLFO

EL EFECTO GOLFO

La psique humana es una creación compleja, un organismo, creo yo, independiente que va a su puta bola con el único objetivo de darnos divertidas sorpresas a los observadores del “Proyecto Gran Humi”. Tomando como sujetos de referencia  a las compañeras y compañeros de oficina, la observación de cómo varía su intachable comportamiento ante la presencia de un becario desequilibrado, hasta convertirse en  una acción disfuncional, antisocial y , en resumidas cuentas, en algo que no llevarías a cenar a casa de tus padres, me ha hecho elaborar la teoría que he resuelto en denominar: EL EFECTO GOLFO.

 

¿Qué ocurre para que un pro activo monitor de Boys Scouts torne su comportamiento del Cumbayá, Señor, cumbayá a una serie de metáforas sanguinolentas del tipo: “Que nadie lea esto... o tu sangre se confundirá con las cajas de la revista Júbilo en el almacén”...?. Expertos consultados por MCEMV, han concluido que la presencia de alguien quemado por cobrar diez veces menos en su principal empleo respecto a su curro de fin de semana, pese a que al primero le dedica cinco días a la semana y al otro sólo tres, lleva a una reacción de simpatía (como cuando un explosivo explosiona sin necesidad de ser activado por un detonador), y un impulso de imitación en busca de una idéntica sensación de impunidad del tipo “Para lo que me pagan ¿Qué más da si hago el bestia?.

¿Qué lleva a serios y responsables trabajadores del mundo de la información de masas a especular sobre la relación entre la saga de Starwars y la investigación antropológica (PROYECTO GRAN EWOK) para después desviar la conversación al mundo del mayor (PROYECTO GRAN SENIOR)?

 

¿Por qué un excelente periodista capaz de decapitar a un par de plataformas residenciales de las más importantes se pira de la empresa echando pestes pese a tener todo el status del mundo para compensar lo poco que cobra? Bueno, el efecto psicológico de que alguien que se sienta a unos metros de él se haya marchado de la empresa para hacerse vigilante de seguridad es, para las fuentes expertas en asuntos psicológicos consultadas por MCEMV, una razón similar a la anteriormente citada para explicar tal comportamiento,   aunque es conveniente analizar la postura creciente entre los profesionales de la información respecto a la relación horas trabajadas/ salario, nos lleva a un camino bifurcado: Por un lado la obsesión por plantarle al rectorado de su universidad una denuncia por estafa (Efecto “¿Cinco años de carrera para esto?”) y por el otro la comparación inevitable a la hora de bajar a un bar a echarse unas cañas al gaznate, y comprobar lo que cobra el inmigrante de origen andino que le ha puesto la birra delante (Efecto “No me atrevo a decir públicamente cuánto cobro, pero si van a cobrar lo mismo que yo que este trabajo lo hagan los peruanos”). El destacado profesor Kometarrov, apoyado por un prestigioso grupo de psiquiatras soviéticos ha señalado que, de haber tenido un compañero con un puesto de responsabilidad que hubiese dejado el Periodismo para hacerse fontanero podría haber habido bajas por impacto de bala.

 

¿Qué hace que varios profesionales de la información rompan a reír sin control cuando se les ordena se borre toda la información que relaciona al Presidente de la empresa con personajes recientemente conocidos por un escándalo de estafa? Un reciente estudio, en absoluto relacionado con la Federación de Jefazos y Demás Familia (FJDM), indica que la vibración producida por los motores de esas maquinitas que convierten los documentos comprometedores en una especie de tallarines con alto contenido en celulosa, provoca un efecto de incontrolada hilaridad en el personal de oficina mal pagado y poco motivado. Sin embargo, es posible que el malsano deseo de ver al jefe entre los jefes vestido con un traje a rayas, y la envidia de ver cómo las compañeras que estudiaron en una universidad privada celebran que un profesor que les puteó durante varios años de carrera calienta ahora un catre en Alcalá Meco, haya hecho más por provocar esa ráfaga de carcajadas que todas las vibraciones fabrica-tallarines del mundo.

 

 Existen multitud de casos más, como el hecho de que una compañera, temerosa de una explosión,  pida rosas rojas para su funeral antes de entrar en el cuarto de baño tras leer el cartel de No encender la luz, o que otra sugiera sustituir el envío por e-mail del Boletín diario de noticias por un sistema de reparto a base de palomas mensajeras infectadas de gripe aviar, son indicadores de que algo ocurre con los trabajos de despacho mal pagados en los que apenas existe motivación (léase de nuevo mal pagados... y perdón por la redundancia), y que tratan de venderse con eslóganes del tipo: “Sí, cobrarás una mierda, ¡Pero tendrás tiempo libre para no disfrutarlo por tu escaso nivel adquisitivo!”.

HI! I´M MURZZY!

HI! I´M MURZZY!

Muchos creyeron que la vieja y lluviosa Inglaterra, ese maravilloso país lleno de exóticos olores, variedad cultural y vida, estaba a salvo. Se equivocaron. Ni las insalvables costas del Canal, ni la Royal Navy, ni la RAF pudieron evitar que culminase con éxito una operación que ni el Dr. No pudo jamás imaginar para dañar a sus archienemigos británicos. Su Graciosa Majestad era, en realidad, una jovencita alegre y llena de vida, con la piel tersa y suave hasta que le comunicaron la amenaza que se cernía sobre sus amadas islas. ¿A que no sabéis qué ocurrió en el Reino Unido hace diez años? Todos temían a los rusos, a los marcianos, a los hippies...  ¿Quién desembarcó en Heathrow hace ya más de una década para pasar unos meses? ¿Qué llegada a la Gran Bretaña fue más temida que las trece divisiones alemanas de 1940?...

HI! I´M MURZZY!

El bueno de Murci, cuando contaba al rededor de quince añitos, ganó el privilegio de pasar un verano británico y conocer algo que había visto muy poco (y de hecho sigue sin ver demasiado): El agua. Es más: El agua de lluvia. De tal manera, nuestro agreste amigo, pudo pasar unos meses alojado en la casa de una entrañable abuelita británica, toda una dama seguro, con la intención de perfeccionar su dominio del idioma de Paul Gascoine (el del eructo digo yo), y confraternizar con esa panda de saqueadores de Gibralt... de excelentes vecinos y socios británicos.

 

Sí, durante unos meses, Murci se convirtió en ese peludo y gigantesco peluche verde de los dibujos animados dispuesto siempre a enseñar idiomas a los niños de todo el mundo... supongo que en su caso sería el panocho, peor no me hagáis demasiado caso.  

 

¿Y como sobrevivió nuestro sencillo amigo en la tierra de las pintas de cerveza tibia y el fish&chips? Fuentes consultadas por Me Cago en Mi Vida, lograron arrancarle esta declaración al elemento sudlevantino tras emborracharle en el bar del Miguel: “Po mú má. La puta vieja me mataba d´hambre y tuví que comé ná má que cereale de desayuno y los menús pa´niño del Mar´Dona”.

 

Respecto a la particularmente exquisita gastronomía de las islas, nuestro amigo y confidente fue muy claro: “Era nna miiiierda, na má que cosa rara mal combiná. Y´ncima me miraban má por echarle zarza ´la comía”.

 Murci, como buen embajador de nuestro país y nuestras costumbres, estrechó lazos con los nativos en lo que califica de una grata experiencia, a la hora de compartir los ratos de ocio y cultura con sus amiguitos ingleses: “Tós unos jalipolla, panda de estreñíos paliduchos que no zabían jugá ar furbo sin quejarse de las patás. A estos los cojen en Murcia y los matan a palo. Arremá no paraba llové y cuando zalí a corré me perzeguían lo poli eso del casquito”.   Algún que otro recuerdo cariñoso se trajo nuestro querido Murci-amigo de su estancia en Inglaterra. Quizá una amiguita, algún ligue de viaje de estudios, de esos a los que invitas a visitar tu ciudad o pueblo natal: “Toas una panda-estrecha de miiiierda, que no ze dejaban ni tocá el culo sin soplá unaspecie silbato que llevaban ¡Y depué a corré otra vé delante la poli. Menomá que yo soi corredó de Cró, que zi no a ve dónde acabo. A lo último día la puta vieja fue al Ropuerto a deppedimme. No paraba di gritá Fak-of, fak-of! La mu japuta. ¡A zabé coñño quería dezí!”.