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Me Cago En Mi Vida

PRIMER INTENTO

PRIMER INTENTO

Mi primera incursión en el mundo de la política apuntaba alto. Nada de política municipal ni autonómica, no, un servidor pretendió en su momento (léase en su momento de borrachera) crear un partido político con los mismos objetivos que los propuestos por Il Pájaro Pinto: Atraigamos a los jóvenes (que aun son mogollón e incluso tienen derecho a voto) para, al ganar las elecciones-o al menos un par de escaños- forrarnos. Sí, suena bien, pero la cosa no es tan fácil:

 

-         El objetivo (target): ¿Por qué los jóvenes? Porque los adultos de verdad (de veinticinco a cincuenta y cinco) generalmente saben lo que hacen, y no se conforman con cualquier golosina electoral... excepto con las más caras, lo que supondría un aumento inaceptable del coste en fondos para alimañas (léase sobornar a los popes mediáticos de turno) para convencer al Juan Gutiérrez medio de que somos cojonudos.

 

Además, con los jóvenes se puede arrastrar a mis queridos seniors, dado que por mucho que se lo curren mis ex-compañeros de Júbilo, todo eso de envejecer con dignidad es una chorrada: Si algo quiere un mayor es volver a ser joven... a ser posible con su mentalidad de mayor... lo sé porque a mí me gustaría, luego al resto le tiene que gustar por narices.

 

-         El nombre: La cosa se complica. ¿Cómo atraer a un mogollón de jóvenes si no cuento con la ayuda de Javier Sardá? Pues va de cajón, con alcohol y porros, pero había que expresarlo de un modo más... como si dijéramos que... vamos que El Partido de La Marihuana ya estaba creado y registrado. ¡Mierda! Sin embargo, un vistazo al panorama electoral de Europa Central y Oriental, y un repaso a un par de capítulos de “Matrimonio con Hijos”, me descubrió que existen Partidos de la Cerveza legalizados en varios lugares del mundo... incluso en Bulgaria sufrió una escisión y se creó también el Partido del Vino... hmmm... la cosa marchaba. Pero habría que incluir más, dado que hay especímenes raros a los que no les gusta la dorada, espumosa y burbujeante esencia que inspira mi pensamiento político. Debía ser algo del tipo “Partido de Todo lo que Mola”, pero que inspirase algo más de seriedad, o que al menos resultase más gracioso. Algo tan pegadizo como el “Partido de la Gente del Bar” que ya estaba cogido).

 

Lo consulté con Baby, y la cosa ya iba por “Partido de la Cerveza, el Vino, las Tapas en los bares, La Legalización (y así circunnavegamos las tempestuosas aguas de la incitación al delito contra la salud pública)  y los condones gratis”, cuando apareció El Gurú en nuestro auxilio: ¿Y qué paza con loz juegoz de Ddol? ¡Eczijo juegoz de ddol en la coalizión zi quedéiz contad con mi voto!. Una ardua negociación se iba a dar de nuevo sin haber creado el partido ni nada. Apelamos a su sentido común. Apelamos a su sentido comercial... y poco antes de que apelase a un sartenazo en la cabeza, decidió ceder ante algo igual de divertido, que nos permitiría ganarnos a los roleros sin que los no roleros de corte intolerante nos mandasen a la mierda por parecer (y es una opinión que les atribuyo a ellos) una panda de panolis: Se quedó “Partido de la Cerveza, el Vino y las Armas de Fuego”, porque las tapas en el bar se sobreentienden, y lo de los condones gratis... bueno, eso ya vendría luego.

 

Claro que la cosa no podría quedar así, se me ocurrió algo que le daría algo más de musicalidad al nombre del PCV-AF, además de ganarnos con ello a una figura pública, que sería el cabeza de lista que saldría en todos los carteles, e iría como cabeza de lista en las primeras elecciones a las que nos presentásemos. Un tipo joven, abierto, y que representase todo lo que nuestro target quiere ser en la vida: 

 Iba a ser el “PARTIDO DE LA CERVEZA, EL VINO, LA PORNOGRAFÍA Y LAS ARMAS DE FUEGO”  -PCV-PAF- (lo de los usuarios de dinamita se sobreentiende también... como lo de las tapas en los bares), y nuestro cabeza de lista para el Congreso de los Diputados sería ni más ni menos que Nachete “25cm” Vidal, que, cuando hablase un diputado o miembro del gobierno al que nos opusiésemos (digamos alguien de la Coalición por la Pureza Moral o del Partido de la Familia y la Vida... ¡O el chino del Partido del Mutuo Apoyo Romántico!), se pondría en pié y sacaría su enorme herramienta de trabajo, bulbosa y llena de venas, y la agitaría con bruscos movimientos de cadera al grito de (imaginad la voz de Eric Cartman) “¡Chúpame la Pollaaaaaaaaaa!”. 

Retratando a Nick Cave -dva- (Baby)

Retratando a Nick Cave -dva- (Baby)

Retratando a Nick Cave (Baby)

Retratando a Nick Cave (Baby)

EVALUACIONES PSICOLÓGICAS

EVALUACIONES PSICOLÓGICAS

La imagen la saqué de aquí 

EL duro camino de las evaluaciones psicológicas empieza (digo yo) cuando el buen vigilante empieza a tomarse su trabajo demasiado en serio. Hay miles de formas de evitarlas, para empezar está lo de recordar al psicólogo de la empresa que ha de hacer más trabajo de lo normal, lo que impedirá que se tumbe en el sofá armado de patatas fritas y cerveza, para ver la tele y bostezar rítmicamente.

 

La cosa va más allá de los pintorescos usos y costumbres de los veteranos que, interpretando aberrantemente que la instalación que vigilan y protegen es un castillo de su propiedad, acaban por sustituir el vistoso uniforme color conguito que les proporciona la empresa, por una cota de malla (en verano) y una armadura de hierro colado fabricada en los talleres herreros de Toledo. Basándome en mi experiencia personal, trataré de exponer cómo hacer demasiados turnos de noche acaba afectando a la vida personal y familiar, al ocio, a la dieta y, finalmente, a la fisonomía del vigilante.

 

Hace poco, El Gurú me contó el caso de un compañero que no hace turnos de noche gracias a una sentencia judicial... no se atrevió a contarme más (de hecho creo que no se atrevió a preguntarle más sobre el tema), pero la cosa podría ser algo así como... Cualquier noche podría haber luna llena, mis músculos crecen, mis dientes sobresalen de mi boca, me cubro de pelo, mis sentidos se agudizan... y los del Departamento de Vestuario no ganan para uniformes ¡Menudo coñazo es tener que ir una vez al mes a por un uniforme nuevo, trataron de trasladarme a la unidad canina, pero el juez concluyó que obligarme a llevar bozal era un trato humillante... ¡Y ningún compañero accedía a limpiar mis cacas!

 

En algún lugar de Madrid (la ubicación es un secreto profesional), en algún momento entre las seis de la tarde y las siete y media de la mañana (la hora también es un secreto profesional). Un doble golpe seco y rápido hace vibrar el cristal de la primera de las siete puertas (con siete sellos) de la instalación, y una vocecilla aclara las dudas: Inspeccioooón. Comprobada la identidad del sujeto, se le deja pasar y comienza una evaluación aparentemente superficial[1], empieza a evaluarme aparentando una conversación vacía de contenido... Perdón por haberte despertado cuando estabas de guardia ¿Tienes algo de beber que tenga alcohol? ¿Has oído lo que han dicho en la radio? ... ¿Cómo ha acabado el partido del Madrid? Creo que lo televisaban en Cuatro...

 

La cosa pinta bien, incluso le describo (se queda atónito) la instalación como “Un pequeño edificio camuflado bajo la apariencia de una comunidad de vecinos que consta de 6 pisos, 108 escalones… 2856 baldosas” hasta que llega la pregunta clave ¿Tienes hambre? ¿Has cenado? Lo digo por ir al chino de aquí al lado... ¡Paga la empresa!.

 

Mi PROSEsador de Segurator (PROSEGUR Systems 1.01) da Error 404, ¡Pregunta no prevista! Entonces la cosa se lía, el inhibidor pavloviano de conducta ordena segregar jugos gástricos como si hubiese oído una campanilla, los ojos se me quedan en blanco, la piel empieza a caérseme y una sustancia viscosa y gris, posiblemente mi cerebro, empieza a derramárseme por los múltiples orificios (no sabía que fuesen tantos) de la cabeza. Logro abrir la boca para pedirle ayuda, pero algo en mi mente cambia el contenido de la frase:

-         ¿Es cerebro fresco eso que huelo?

 

Imaginad la cara de un Alien (Xenoforma Acheronensis) cuando abre esa boca llena de dientes en las pelis, chorreando babas y emitiendo un sonido sordo, algo como ¡JJJJJJRGHJRGHJRGHJJJJHHHHHHHHHH!

 

Lo siguiente ocurre casi a cámara lenta. Mi cuerpo, sin control, se abalanza sobre el señor inspector tratando de morder su cráneo, pero años de experiencia jugando al póquer por la noche le han enseñado a no cambiar la cara cuando un vigilante novato, zombificado por hacer demasiados turnos de noche, se abalanza sobre él tratando de devorar su cerebro con estudios superiores. La cosa acaba con un casi imperceptible movimiento de hombro (y prolongado en todo el brazo) del evaluador y un fundido a negro.

 KNOCK OUT! 

 

Despertar después de recibir una hostia de campeonato es una experiencia traumática: Te duele la cabeza, te duele (aun más) la mandíbula, y por alguna razón estoy atado a una silla en un despacho lleno de diplomas[2]. Una cara (curiosamente también de póquer) me mira con una mezcla de indiferencia y de falta de cualquier clase de aprecio por mi vida. Y eso que le conozco.

 -         A vé, ¿Zabeh poqué ehtáh aquín?

-         Creo que, en un acto de irresponsabilidad indigno de un vigilante, intenté devorar crudo el cerebro de un inspector.

-         E güeno que lo reconohcah, acabemo rápido: ¿Qué veh aquín?  

(me muestra una cartulina blanca con un borrón de tinta cuya forma me recuerda a mi madre metamorfoseada en una araña gigante que devora una ballena blanca mientras grita ¡Viva Hitler!)

 -         Diría que es una mancha de tinta 

(El psicólogo de la empresa baja su mirada hacia sus cuartillas y anota: El Vigilante evaluado mantiene su curioso sentido del humor... o en su servicio pasan las noches jugando al Trivial Pursuit.)

 -         Anteh de preguntá por tu madre, recuerda que yo tambié he visto Blade Runner y que tengo licencia de armah...

-         Mi relación con mi madre empezó un día que salí de una extraña cueva, muy húmeda. Lo primero que me sorprendió de este mundo era lo cegadoras que resultaban las luces, el frío que hacía fuera del útero y la cara de idiota del médico que asistió el parto... encima el muy cabrón me dio una nalgada y nunca pude devolverle el golpe que tanto merecía... sé que se llamaba Don José y que decía que los niños comen cuando tienen hambre... puede que un día  me entere de su dirección y le haga una visita de cortesía (nalgada incluida)... 

Pregunta, respondo; pregunta, respondo... pasan cinco largos minutos que le permiten aparentar que ha prestado toda su atención a mi caso y, como en Los Simpsons me aplasta contra la frente un sello de caucho empapado en tinta roja:

 -         ¡Niño! ¡Recuerda que saleh daquín con la palabra CUERDO estampá en la frente... lúcela con orgullo y, en el futuro, intenta no mordé el cráneo de nadie a menos que se lo merezca.

-         ¿Ya está? Oye, que he llegado a creer que era un muerto viviente... ¿No debería tomar algún tipo de píldoras de colores?

-         Sí, claro, (se ríe) ¡Y disfrutá de un par de meses de baja por estré! Mira chico, cierta empresa tiene destinao en cierto zupermercao a un tío que tié esquizofrenia... oye voces... pero en un sitio lleno de gente con la megafonía a toda leche no se va a notá, siempre pué decí que el encargao del Super le ordenó incendiar el edificio... arremá, loh clienteh pagan hatta 20 kilo po uno de vuzotro, y entre ayudah de la UE y del Miintterio, noh costái doh céntimoh... ¡Hala! ¡A diffrutá de tu zalú mentá! 

 

Allí estaba yo. Saliendo del centro de formación de la empresa con la cabeza bien alta y restos de un sello de caucho artesanal en la frente, un manchurrón rojo que denota, para el ojo adiestrado, que el señor psicólogo confeccionó su propio sello: Ponía “Zano” y no “Cuerdo”. La próxima vez no me lanzaré a ciegas a tratar de devorar el cerebro del primero que pase... me lo pensaré mejor: Quizá unas estacas punji vietnamitas, o un lazo corredizo.



[1] Es posible que el lector no iniciado llegue a pensar que el trabajo en los diferentes puestos operativos de una empresa de seguridad es algo sencillo, rutinario... algo muy fácil. Tan sólo recordar la frase de Dogbert (el personaje canino que inventase Scott Adams): ”Su trabajo (el de los vigilantes de Seguridad) no es fácil, ellos hacen que lo parezca”.

[2] Para ser exactos son cuarenta y seis... uno es de Licenciado en Psicología y cuarenta y cinco son de los diversos cursos de la empresa.

EL CASTILLO DE MAURICIO

-¡Ah del castillo!

- ¡Por Ventura! ¿Quién es el misterioso caballero que osa perturbar la paz de esta morada del Señor?

- ¡Golfus de Carabanchel Bajo! ¡Vuestro relevo y compañero, oh Mauricius Prosegurius!

- ¡Pasad! ¡Enseguida bajo el puente levadizo! 

Existe cierto síndrome en el noble sector de la seguridad privada cuando un mismo profesional lleva mucho tiempo en el mismo destino. A los nuevos nos da por contar las baldosas y los escalones, a los esporádicos por rondar por al instalación para ver qué se puede chorrar aquí y allá... y a los instalacionalizados se les crea un cierto sentimiento de pertenencia, mejor diría propiedad, sobre un lugar que acaba siendo su segundo hogar... a veces incluso el principal. ¿Familia? ¡Pues claro que la tengo! Está el ordenanza, el chofer del jefazo, las secretarias, las de la limpieza...

 

Nota para susceptibles: La imagen la he sacado de aquí

 

Pasad, pasad y dejad el corcel aquí, en el patio interior, donde ningún saltinbanqui podrá montarla... estará protegida por hordas de ratas del tamaño de vuestro gato y por la Bestia del Patio Interior de los Condenados: Una señora mayor falta de conversación que fue la hija de los porteros allá en tiempos (más o menos cuando Franco era Cabo Primero).

 

El Síndrome del Castellano (no confundir con la procedencia de nadie) tiene por particular el ser una evolución aberrante y sublimada del sentimiento de pertenencia e identificación con la empresa del cliente. Empieza un buen día, cuando el responsable de seguridad de la empresa contratante, te dice que eres uno más en la plantilla, que acudas a ellos si tu empresa o compañeros te dan problemas, y al final, a base de no librar y pasar de las vacaciones, acabas creyendo que tienes una especie de feudo con fueros propios...

 -         ¡Maese Mauricius! ¿Qué hace vuesencia?

-         Cuelgo mi blasón en el portón de mi castillo... a propósito: El relevo ha de hacerse media hora antes de lo que estipula la compañía... comprenda vuestra merced que se trata de mi fuero... 

Existen circunstancias que pueden agravar esta desviación del comportamiento, como la responsabilidad de abrir y cerrar la instalación (Síndrome del Portador de La Llave) o el hecho de que el personal ávido de ascensos y horas extras llegue a extremos como el de ir a trabajar un domingo a las siete de la mañana... ¡O de la tarde! ¡Y que encima entre sin avisar! (Síndrome de la Ley de Murphy[1]).

 ¡Voto a bríos! ¡Parece mentira del demonio que este tonto de la polla fuere capaz de venir a trabajar en el día del Señor y que pasare al interior de la instalación sin notificarlo al castellano! ¡Por mi honor de caballero juro que la próxima vez que me levantare a mear, asegurare la segunda puerta, de la que no tiene llave, con mis grilletes si fuere preciso! ¡E diérele jarabe de caucho con mi fiel Atizona si fuere menester! ¡O llamare a la Santa Hermandad denunciando una incursión de herejes apóstatas y poco temerosos de Nuestro Señor! 

 

En realidad hay mejores formas de conseguir una evaluación psicológica por parte de los psicólogos de la empresa. Imaginadme atado a un poste que se eleva sobre un montón de leña seca, con el bueno del Señor F, tea ardiente en mano, preguntándome:

 -¿Renunciah a Satánn, con tó lo que´ello conlleva, y a percibí tu dejtino como un cajtillo de tu propiedá? 

-  Vale, tío, que era coña... apaga ese mechero, que aunque seas instructor de prácticas contra incendios las hogueras purificadoras las carga el diablo. 

 

Mauri, colega, píllate unas vacaciones que te las mereces... y si el Pequeño Windsor arde hasta los cimientos, pelillos a la mar... nada dura para siempre. Ah, gracias por el libro que me has regalado por mi santo (fue el pasado Lunes), cosas así no se olvidan.



[1] Léase, en mi caso: Si te levantas para subir al cuarto de baño en uno de los pisos superiores, y tardas dos minutos en volver a tu puesto, al regresar encontrarás la puerta de la instalación abierta y una UVI Móvil aparcada justo enfrente. Sólo existe una ley no científica en la que creo, máxime desde que trabajo en esto de la seguridad privada, y es La Ley de Murphy.

LA GRAN CARRERA DEL ORGULLO GAY

LA GRAN CARRERA DEL ORGULLO GAY

Murci ha estado a punto de vivir una nueva experiencia de estimulación sensorial, de derribar otra frontera que limitaba la extensión de su conocimiento interior. Vamos, que casi le dan por... y es que, por esas vueltas raras que da la vida, le ha pasado lo que a muchos, por jugar a tolerante sin saber dónde se metía (o más bien, dónde estuvieron a punto de metérsele). Gurú dijo a propósito de esta historia: “Una vez cazi me paza lo mizmo a mí, pedo no tan a lo bduto”. 

El caso: Quedo con Murci para dar una muestra a unos compañeros latinoamericanos de lo que es irse de cañas y tapas por Madrid... la inclusión de nuestro querido niño de verdad aportaría un detalle de color a la situación... y el que nos acompañase una compañera de curso, que a parte de estar muy güena ha estado en “Choooooorstaun”, terminaba por darle un toque de distinción y conversación elevada, por no hablar de una perfecta excusa: No, señor policía, sólo tratábamos de seducirla entre los tres... sólo educación y galantería... los litros y litros de cerveza que la chica ha volcado sobre su coche patrulla y su uniforme son circunstanciales. ¡Es más! ¡Ni siquiera están ahí, oliendo y goteando!

 

 El caso es que Murci, ejemplo multinacional de que la multiculturalidad es posible (máxime cuando se convive con gente que viene de toda Europa y parte de Latinoamérica... en una casa en la que el corte de pelo más común –y unisex- incluye rastas y pinchos, acompañó a sus compañeras y compañeros (hay hombres a los que les atraen irremediablemente las lesbianas... y hay Murcis a los que también) a la fiesta del Orgullo Gay. Lo que allí ocurrió tiene muy poco que ver con lo que cuentan los gays sobre su movimiento.

 

Los sesudos investigadores de asuntos sucios (desde cambiar el pañal a mis sobrinos a investigar sobre terrorismo) conocemos de sobra el concepto de operación de ganancia política. Léase, un acto de barbarie pública (o interpretado como tal) que un bando comete para culpar del mismo a su adversario o enemigo. Generalmente se trata de teorías de la conspiración, como cuando se acusa a Israel de estar detrás de los atentados del 11 de Septiembre de 2001, pero antes de que alguien saque el tema a colación y lleguen decenas (sí... seguro) de comentarios que tratan de demostrar la culpabilidad de los hebreos en este hecho, no quiero separarme de Murci y de su culo[1]...

 

Resulta que el chico disfruta del ambiente festivo, tolerante y multicultural de la fiesta de la diversidad, hasta que, posiblemente hipnotizado por unas piernas de esas que engañan (sobre el género de la persona a la que van unidas), nuestro agreste amigo perdió la referencia de su grupo de acompañantes... sólo, desorientado... envuelto en un tsunami de embriaguez y ambigüedad sexual... es entonces cuando unas manos sujetan sus tobillos.

 

Murci se gira creyendo que se trata de uno de sus amigos italianos con un pedo descomunal, cuando ve a un tipo raro, al que no conoce... un tipo que coge sus gafas y se las prueba. Bonitas gafas, chico. Ligeras, modernas... (¿Modernannng? –pensaría Murci-) El desconocido (cada vez que lo mira resulta más grande) se gira y llama a su banda: ¡Eh chicos! ¡Mirad qué gafas más cojonudas!. Reconozco en este punto, que el entorno machista en el que nos criamos nos hace tener unos extraños prejuicios: A veces percibimos el ligoteo como una especie de cacería. Nosotros leones, ellas gacelas[2]. Claro, que cuando el león ve que quien tiene hambre es un león más grande que le mira con cara de libido, más que en león nos quedamos en gatito doméstico. Por eso sólo hay algo que me de más miedo que un payaso: Un culturista. Sobretodo un culturista gay[3].  Supongo que si Murci no compartía conmigo este temor, ahora sí que lo hace.

 

La pandilla se le acerca, examina las gafas, le dan palmaditas en la espalda (más bien en esa parte de la espalda donde la misma pierde su nombre) y le devuelven las gafas. No sé qué tendrán unas gafas con lentes tipo Hubble que pueda poner a un grupo de varones borrachos más cachondos que una manada de ciervos en celo con cuernos de doce puntas, pero empezaron a compartir su bebida con nuestro amigo en un ambiente de sana tolerancia y respeto, todo abrazos (entre los cinco) y compadreo (entre los cinco)... cuando el Tayikonauta observó que la cosa giraba a una andanada de besos (entre los cuatro)... y el que faltaba por besarle se estaba bajando el pantalón, decidió demostrar al mundo gay lo que vale un atleta murciano especializado en carreras de cross y media maratón. Yo he llegado a correr muy rápido. Comparado con Murci, Flash y Supermán se mueven con la ayuda de un andador[4]...

 Tanto Murci como un servidor seguimos respetando a los homosexuales... pero tras esta experiencia, el respeto se puede tornar en distanciamiento (a gran velocidad y ritmo constante a propósito) cuando hay alcohol de por medio. “Y yo que creía que me zarvaba el zé feo” –añadió nuestro querido personaje- nunca mannng ¿ein? ¡Nunca mannng!


[1] Para colar frases como ésta mejor lo dejábamos en el 11 de Septiembre

[2]  Supongo que las mantis macho piensan igual... hasta que dejan de pensarlo porque su gacela les ha arrancado la cabeza de un mordisco cuando iban a buscar el cigarrito de después. 
[3] YA ESTÁ DISPONIBLE EL FORMULARIO STANDARD DE DISCULPA A COLECTIVOS OFENDIDOS DE “ME CAGO EN MI VIDA”. CONSÍGALO GRATIS AQUÍ.

[4] También conocido como taca-taca en honor a esa gloriosa época en la que no llevaban ruedas, sino cuatro patas acabadas en un tope de caucho, que si bien amortiguaba el ruido que hacían al golpear contra el suelo, no lograban una sensación de felino silencio al desplazarse... más bien un siniestro ¡taca!... ¡taca! (Del Jubidiccionario 2006 sobre  tecnología senior)

OFERTA RARA

OFERTA RARA

  

Últimamente tengo la sensación de que mi vida es un kamikaze empeñado en circular a alta velocidad en dirección contraria. Tras pasar un año en blanco (sin prácticas y con la obsesión de que el COIE no funciona) decido buscarme un curro para pagar el alquiler y que me permita no sólo independizarme completamente de la familia (eso es un decir... incluso tengo reservado un sitio en el nicho familiar para pasar en casa toda la vida eterna) y es entonces cuando todas las comadrejas de selección de personal empiezan a llamar... empiezan a llamar porque necesitan un estudiante de último año que les salga por un coste igual o similar a un chino tejedor de tangas en una de las llamadas zona de producción de exportaciones (la principal aportación de la Globalización a la organización del trabajo... si lo sé me quedo con lo del Neolítico que al menos era más honrado).

 

Sábado noche. Si fuese militar estaría de imaginaria, pero como soy segurata en turno de noche no es más que la típica jornada. Me suena el móvil y noto al otro lado de la línea ese acento amanerado (en realidad se trata de un acento italiano... lombardo para más señas) que me pregunta amablemente si puede hablar conmigo. ¿Tanta amabilidad? Probablemente trama algo. “Sabes, caro Golfo, que Io sólo te llamo para darte dinero...” Sí. Trama algo. Y cuando pone la motivación económica de por medio (sobretodo cuando su movimiento para abrir esta partida de ajedrea que es toda negociación) significa que anda desesperadillo. Es como si estuviese muy delgado, vistiese un chándal sucio y tratase de venderme una radio de coche... (“É mu güena... materiá de lantiguo... ejtá sin usá, lah manchah de sangre son decorativah...” ). Además, el italiano es, como todo lenguaje, una cosa muy dinámica, en constante evolución. Si a eso le añadimos los extraños procesos que se deben dar en esa pequeña cazuela llena de espaguetis a la carbonara que Il editore lleva pegada al cuerpo (justo encima de los hombros) y suele denominar “mi cráneo”, la probable traducción de la palabra “dinero” es “problemas: “Sabes que yo sólo te llamo para darte problemas”. ¡Ja! ¡Me río yo del Babelfish!

 

La Oferta:

  

Un señor relacionado con Il Editore, un político local conocido por ser uno de los primeros tránsfugas de nuestra democracia, además de por su domino del mundo urbanístico (esto quiere decir que está forrado, en plena investigación sobre la incompatibilidad de sus actividades urbanísticas y su cargo público en una corporación municipal y que si un día comes con él no parará de hablar de recalificación de terrenos), quiere dar un giro a su partido político (una plataforma electoral con fines lucrativos que creó como excusa para quedarse su escaño en la asamblea legislativa de su comunidad autónoma tras vender su voto en una sesión de investidura). Dice que quiere volver al parlamento autonómico y que para ello necesita una imagen rompedora, joven, agresiva y moderna. Finalmente se trata, más que de prepararle la campaña, de administrar la web del partido   creando noticias y notas de prensa... lo que Don Cazzurro denomina “Gabinete di Prensa del honorabilissimo nuovo partito di questo segniore[1].

 

La Negozziacione

Para formalizar una oferta de empelo, es fundamental una descripción detallada de las características del puesto de trabajo, de las funciones en la organización, de las horas a dedicar para desempeñar la labor requerida, de la duración del contrato... y entre otras cosas de la retribución. Il carissimo editore señaló... ¡OH Dios mío! ¡Ninguna de ellas!

Encima se trataba de trabajar para una persona de dudosa reputación[2] y, conociendo a quien me hacía la oferta[3], lo más probable es que a fin de mes (o un par de fines de meses después) no viese un duro...

 

Las Considerazzioni

 

Empezando porque el señor presidente y creador del partido tiene una hija periodista (del corazón, sí... pero se supone que tiene el título universitario aunque no lo demuestre en su labor diaria) que podría perfectamente hacer este trabajo gratis... siguiendo por que otro amiguete de la pandilla sale con una chica (también licenciada en Das Bunker) con mejores notas que yo, con beca (se nota en las notas que no ha fregado un Burger en su vida... ni hecho turnos de noche de doce horas...) a la que no ha ofrecido –que yo sepa- este puesto, la cosa pintaba un poco negra.

 

Cabe tener en cuenta que, en las sucesivas conversaciones telefónicas y por e-mail, Il Pájaro Pinto no dejó de alabar mi “sólida formación política[4]” y sobretodo: Teniendo en cuenta la alta probabilidad de que al señor concejal le pillasen cogiendo un sobre lleno de pasta, y que ello condujese a la policía a registrar mi casa y confiscar mi ordenador... y que esto signifique que se enterarán de las nuevas actualizaciones de Me Cago en Mi Vida antes de que sean publicadas... y que, finalmente, todo ello suponga que he dejado unas prácticas en el Grupo Júbilo para desarrollarme profesionalmente en RADIO SOTO DEL REAL[5], lo mejor iba a ser rechazar la oferta. Antes lo consulté con profesionales del sector y profesores que he podido conocer tras años en Madrid...  quizá estaba aplicando demasiados tópicos, e incluso era posible que la lucha interior que percibía (a través de La Fuerza) en el señor presidente del partido en cuestión denotase algo de bondad y vocación de servicio público en sus intenciones...

 

Los Consejos de Amigos y Familiares

 

Empezando por el “¿Para eso he pagado un colegio de curas?” de mi madre, o el “¿Cómo puede esperar ganar las elecciones con 120.000 votos? Por un lado tiene que destronar a “la Espe” y a su millón y medio de votantes, por el otro ¿Crees que éste pájaro puede llenar el Santiago Bernabeu con sus seguidores?; o casi una decena de “Nidecoñas” me decidí a darle una buena excusa al carissimo editore y rechazar su oferta. Quizá me extendiese mucho para decir No tengo tiempo cuando, en realidad, lo que quería decir es “busca otro pringatto, criminale[6].

 Eso sí, le recomendé que ofreciese el puesto a esta amiga que saca tan buenas notas, que disfruta de una beca que no merece (porque está forrada) y que recientemente le ha hecho un feo (muy muy feo) a Baby. Como dijo Scott Adams: “La mejor manera de ganar a una comadreja es convertirse en comadreja”.


[1] Sí, mi italiano es pésimo... ¡Pero si lo aprendí viendo “Más vampiros en la Habana” una y otra vez!

[2] En realidad su reputación no tiene nada de dudosa, esto es un eufemismo. Su reputación es mala... de hecho, el problema de este hombre es que en Madrid el censo electoral es de unos tres millones de personas, de los que millón y medio no le recuerda, y la otra mitad no puede olvidarle .Probablemente tienen una foto suya en la cafetería de cierta sede de un gran partido político sita en la calle Génova... la foto está pegada a la diana de los dardos.

[3] Alguien que te paga en efectivo (léase en negro) y te aplica la retención fiscal, que da lugar a una cifra inferior a la acordada... y redonda (es decir acabada en cero)... me sigo preguntando qué porcentaje de mi retribución me retuvo la Consejería de Seguridad Social de la empresa de questo filo di putana .

[4] Sigo sin saber qué coño quería decir con eso... sólo sé que me hacía la pelota para que aceptase. Se trata de una frase del tipo “Lengua Marrón”.

[5] Creo que no hace falta explicar que se trata de la emisora de radio de una cárcel... la llevan presos... y supongo que emiten flamenco las 24 horas del día.

[6] Y en este punto pensaréis “si tratabas de quedar bien con él ¿Cómo eres tan tonto que publicas esto en tu blog? La respuesta es sencilla: Él sabe que tengo un blog, pero no recuerda la dirección... y si la recuerda no lo lee... es más creo que este editor no sabe leer. Si no veréis la prueba: Él no va a responder en un comentario a esta frase: MI ANTIGUO EDITOR ES GILIPOLLAS.

EL MEJOR TRABAJO DEL MUNDO

EL MEJOR TRABAJO DEL MUNDO

Me encantaría contar más cosas hoy, pero ando algo liado con el famoso curso de verano sobre “Terrorismo y Medios de Comunicación”. Sobre el mismo, mi casero ha dicho “¿Terrorismo y Periodismo? ¿Acaso no son la misma cosa?”... se ve que en la academia de policía le enseñaron a rimar.  

 

Me he encontrado a una compañera con la que coincidí en Júbilo, lo que me lleva a pensar una cosa: Todo aquel que quede expuesto el tiempo suficiente al apasionante mundo del mayor, acabará deseando irremediablemente sumergirse en el estudio del fenómeno terrorista. Dicho así puede sonar algo crudo... si os suena tan crudo probad la experiencia y ya me diréis.

 

Por otro lado he encontrado un par de viñetas en la edición española de Dilbert.com que me han llegado al alma: Explican a la perfección mi experiencia de pasar por una empresa en la que no me quedaba claro qué coño estaba haciendo para luego pasarme al mejor trabajo del mundo. Leedlas, quedan claras las razones.