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Me Cago En Mi Vida

FRASES GLORIOSAS DE OCTUBRE Y NOVIEMBRE:

FRASES GLORIOSAS DE OCTUBRE Y NOVIEMBRE:

Aproximadamente... XV entrega

(Advertencia extra: Las siguientes frases están del todo sacadas de contexto... por si no lo había notado)

“¡Cuando la Policía Nacional me dijo que iban a poner un tirador de elite en MI edificio para el desfile les dije que no! ¡Usted me pone un policía normal en la puerta para apoyar a mi gente! ¡Y mi gente viste de marrón! ¡Yo soy PROSEGUR!” (Chicho... el coordinador que algún día regirá vuestros destinos) 

Er Triángulo Emocioná é invertido. Tié su base en lo-ojo y la-ceja, y acaba en la boca, no en el escote” (Señor F. “Yo las miro al corazón, pero las tetas están delante”) 

“Ahora está de moda hablar de seguridad... y la seguridad es algo más que defensa, está la Seguridad Social, la vial...” (Un queridísimo amigo... ¡Siempre a tus órdenes! ¡Digas lo que digas!) 

La putada de estos cursos es que, una vez has conocido a la gente, se acaban” (Un Compañero. “Los cursos de reciclaje son como la vida”) 

“Ahora que se ha ido la mujer, basta de hablar de Manga... hablemos de Hentai” (un carissimo amico italiano)

“Te voy a enseñar a hacer un nudo de corbata precioso: El lado grueso de la corbata es Fraga y el delgado es Carrillo. Fraga, que es más fuerte, le da vuelta y media a Carrillo...  después le ajusta la soga al cuello... ¡Y ya está hecho el nudo de la corbata!” (Elías. Sastre apartidista)

“En este trabajo tienes que aplicar tus conocimientos...al fin y al cabo eres vigilante de seguridad” (VS Rotenmeyer. Posiblemente la frase gloriosa del año)

“Como muchos test resultaban caros para nuestro presupuesto, los fotocopiábamos” (Psicología del eMule) 

“Que una persona tenga un CI de entre 80 y 90 no significa que no sean aptos para diversas labores. Sin llegar a los niveles de Forrest Gump, la mayoría de test sólo nos dan un índice a cotejar con una entrevista estructurada” (Teoría psicológica del “He vendido a hacer lo que usted me ordene”)

“Por ejemplo, en los años del servicio militar obligatorio, los gitanos daban unos índices de inteligencia cristalizada bajísimos, pero unos niveles de inteligencia muy altos. Tipos listísimos pero sin cultura” (Señor psicólogo... “camina o revienta”) 

“Los políticos son personas que renuncian a todo por llegar a lo más alto... todos ellos tienen rasgos neuróticos” (Psicoanalizando a los políticos)

“¿Te gusta ser vigilante de seguridad? Será que no hay nadie más capacitado que tú para colocar estos periódicos en orden” (Compañera. Auxiliar. Polaca. Justo en el blanco) 

“¿Un simple resfriado? ¡El Gurú es ahora mismo la excusa perfecta para invadir Iraq!” (Golfo y los gérmenes... ¡Los masones controlan el país!)

“En este país ya nos hace reír eso de Usted no sabe con quién está hablando(Sociología del Cachondeo) 

“También hubo racionamiento en Inglaterra y Alemania... el mundo era más sencillo cuando los zapatos eran marrones o negros” (Sociología del calzado)

“Al contrario que la jubilación, el divorcio o el cambio de sexo no son obligatorios” (Señor Sociólogo: “Esto no es Irán”) 

“Donde no hay publicidad resplandece la verdad: Aparecen las diferencias sociales” (Sociología de la Comunicación... por fin la culpa no la tiene sólo la prensa)

 “Así que en el colegio estudiaste alemán y ruso en lugar de inglés... ¡Claro! ¡En Polonia!” (Golfo. Tacto diplomático)  

“Una vez al año, llevamos en helicóptero a la Legión Extranjera para limpiar un monumento que tenemos en la frontera entre la Guayana y Brasil... es nuestra forma de decirles a los brasileños que a partir de allí es Francia... Brasil hace lo mismo” (Un glorioso ciudadano francés... protección de la soberanía nacional) 

“Aunque no estemos integrados plenamente en la OTAN, iremos a donde nos pidan que vayamos... y si hay chistes nos da igual” (El mismo ciudadano francés... y su proyección como potencia)

“Los americanos somos de Marte... los europeos de Venus” (un simpático ciudadano cubano-americano –puede que la cita fuese de Robert Kagan-) 

“Todo esto (que os muestro) es muy bonito... luego está la realidad” (el mismo americano... Realpolitik)

“Personalmente echo de menos la Guerra Fría... cuando ustedes eran los buenos” (Golfo... extracto de su futuro libro “La diplomacia y el Equipo A”) 

“Pero, música moderna a parte, ¿Cómo piensan lograr que nuestra opinión pública vea la zanahoria y no el palo?” (Golfo... muy burro) 

“Supongo que, como dijo Churchill, al final los americanos haremos lo correcto” (Mr. America, una mina de oro)

"¿Los polacos? ¡Los polacos se creen el pueblo elegido! ¡Son como los judíos!" (Baby. ¿Quién dijo esa frase? ¿Hitler?)

 Para terminar me gustaría señalar el diálogo glorioso entre un ex-diplomático que estuvo destinado en Argelia y vuestro humilde Golfo: 

-         Claro que, cuando pasaba la aduana, me seguían todos los perros. Cuando me preguntaban qué llevaba decía “jalufa” (¿cerdo?)...

-         Es normal, ellos tampoco pueden...

-         Bueno, bueno... durante el Ramadán sí que...

-         Señor, me refería a los perros 

¡Actualizo! Frase calentita... ¡Fresca! ¡Del día señora!:

"Son tan importantes los riesgos reales como los riesgos sentidos o presentidos. Hay gente que nunca se siente segura... ni poniendo tres cerrojos a su puerta blindada, ni amurallando su casa... Para eso pon un Vigilante Jurado en la puerta... total, tampoco va a servir de nada" (Cierto profesor de cierto departamento de estrategia de cierta "empresa")

TERRORISMO Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

TERRORISMO Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Sé que aun me queda mucho por contar del famoso curso sobre Terrorismo y Medios de Comunicación que hice en julio. Tan sólo reseñar que me divertí bastante, a parte de aprender mucho más de lo que creí que me enseñaría... como para presumir que se sabe todo.

 

Sobre mi grupo de compañeras y compañeros, únicamente puedo decir que era muy variado, que hicimos muy buenas migas, y que eran todos maravillosos: Casi una muestra de lo que hay en cada país: Gente de Colombia pro y antigubernamental, venezolanos que, por una razón o por otra odian a Don Hugo; gente de Méjico que sencillamente no coinciden... naturales de Perú y Ecuador que no se ponen de acuerdo sobre qué demonios ocurrió  en El Cenepa, un inglés muy divertido, sin olvidarme de Mafalda, que vino a la metrópoli a dejar su huella argentina...y de un puñado de españolas y españoles que, en minoría... para variar, y como siempre nos ocurre, tiramos cada uno de nuestras circunstancias y acabamos en medio de todo el pifostio en plan moderador... o no... ¡O yo qué se!

 

Con un contexto como este, la mejor solución para no acabar a palos por Gibraltar, por las Malvinas, por el Cenepa, y por la madre que parió a todos los accidentes geográficos fronterizos, vino de esta gente de Latinoamérica: Nada tan español como hincharse a cerveza y sangría para olvidar las desavenencias entre un grupo minoritario de elitistas que, al fin y al cabo, viven de todos nosotros. ¡Ojalá los conflictos internacionales se pudiesen solucionar a base de cerveza y sangría! El único problema sería convencer al Presidente Bush de que una copita no iba a hacerle daño ¡Venga Júnior!

 

Una experiencia totalmente recomendable esta de los cursos de verano, los setecientos pavos mejor invertidos de mi vida. Y si alguno (digamos un amigo de Perú) te pregunta cuándo les devolveremos el oro que les robamos, tan sólo hay que indicarle que Flandes está para el Norte e Italia hacia el Este.

 

 Nota: ¿Veis la cara tan rara que tengo en la imagen? Es porque un puto pájaro me cagó encima.  

CLASES DE ESPAÑOL

CLASES DE ESPAÑOL

 

Como si fuese un diplomático, me he visto envuelto al poco de llegar a casa en un complicado proceso de promoción de nuestra lengua, nuestra cultura y nuestros valores. Sin comerlo ni beberlo. Public Diplomacy, creo que lo llaman los estadounidenses (que de esto saben un huevo y parte del otro).

 

Regreso al calor del hogar tras recibir unas clases magistrales (cosas de estudiar un Master) y me encuentro, en el salón, a Baby enseñando español a su madre.  ¿Cómo demonios explicar la diferencia entre “Ser” y “Estar” a una persona cuya cultura no diferencia los dos verbos? Para empezar, deberíamos preguntarnos por qué demonios los españoles diferenciamos entre “Ser” y “Estar”. Y sobretodo: ¿Estoy yo en estos momentos en condiciones de solucionar una duda tan sesuda?

 

Si algo podemos aprender los españoles de nuestra clase política es que, frente a un dilema, es más cómodo dar una respuesta rápida que una respuesta correcta. De lo contrario, que Baby haga uso de los gloriosos diccionarios que un día compré y que no cumplen, hoy por hoy, otra función que la de atraer el polvo (y me refiero a esa sustancia gris tan molesta).

 

La primera explicación que di a la señora no fue otra que de índole laboral. Conociendo al español medio, queda muy claro que no es lo mismo trabajar (“Ser”) que “Estar” en el trabajo... al fin y al cabo cobramos por estar en el trabajo y no por trabajar. Claro que, viniendo de lejanas y frías tierras en donde nuestra concepción de “ninguna cerveza sin su tapa” se traduce por “ningún vodka sin su ensalada”, en donde la gente va al trabajo a trabajar, la diferencia entre “Ser” y “Estar” no queda tan clara.

 

Ya había probado lo de diferenciar la existencia de la presencia... pero tampoco. ¡Joder! ¡El Funcionalismo! Si existen dos palabras diferentes ¿No cree usted que tendrán una acepción distinta en según qué casos?  Pues tampoco. Quien viene de un país comunista, donde da igual la funcionalidad, belleza plástica o eficiencia de una construcción siempre y cuando ésta sea... grande. Sobra decir que tamaña gilipuertez tampoco cuajó. Y mira que era convincente.

 

¿Cómo colar un argumento carente de sentido y lograr que sea aceptado con un respetuoso silencio? Pero con silencio me refiero a una respuesta muda del tipo “Oh, me has hecho pensar... el brillo de tus ojos denota inteligencia”. ¡Joder! ¡Pues con la Religión! La religión tiene mucho peso en los países del Este de Europa desde la caída del Muro. Además es incontestable (incluso para nosotros... los ateos) principalmente porque carece de sentido... es más una excusa, una forma de coerción ideológica, que una explicación de la realidad.

 

¡Señora! ¿Ha oído hablar de la Santísima Trinidad[1]? En su cultura, Padre, Hijo y Espíritu Santo son tres entidades distintas... ¡Son y están independientemente la una de las otras! En la nuestra se aplica el “Principio del 3 en 1”, los tres son la misma entidad, por lo que son y están los tres a la vez. ¡De ahí que en la Católica España diferenciemos entre “Ser” y “Estar”!

 

La cara de la señora era un poema vivo. Como la de la criatura Gollum cuando habla de lo duro que es ser becario (digamos “estar becado”). Una cara que me miraba haciendo un “contrapicado”, que trataba de asentir fingiendo la comprensión de un complejo y elevado concepto...  que sólo puede expresar una pregunta: “¿Lo qué?”.

 Parece mentira. Tras diez años de colegio de curas de los que salí ateo convencido (me refiero a dos de preescolar y ocho de EGB... tampoco soy tan burro) ahora resulta que le he encontrado una utilidad a la Religión. ¡Por eso escribo su nombre con mayúsculas!  

  


[1] En este momento me sentí como quien descubre una mina de oro. Por fin hallé una respuesta del tipo “He venido a hablar de mi libro...”, “Me alegra que me haga esa pregunta...” o “La figura de Nelson Mandela en Sudáfrica...”; un argumento que resulta incontestable precisamente porque no viene a cuento.

LA SEÑORITA ROTENMEYER

LA SEÑORITA ROTENMEYER

A todos nos suena el dicho “Mejor sólo que mal acompañado”, muchas veces es mejor solucionar los problemas cotidianos por uno mismo que siguiendo los consejos equivocados (sea cual la motivación del consejero o consejera) o sencillamente pérfidos de alguien que, o está mal informado o sencillamente está desequilibrado.

 

Ya me decía Mauri, en su momento, que era mucho, pero mucho mucho mejor, trabajar sólo, y en caso de duda llamar a un inspector de guardia, que tener que confiar en alguien que, si le vieses por la calle, te motivaría a cambiar de acera, de calle, de ciudad o de continente. ¿Puedo elegir destino? ¿No tendrá mi señor y coordinador de servicios algo tranquilo y sencillo como un cementerio? Digo yo que en un sitio así no me molestaría nadie hasta que sonase la cuarta trompeta del Apocalipsis. Las particularidades del servicio se limitarían a echar a las plañideras a partir de las diez de la noche, a evitar que nadie entrase a robar las flores de las lápidas que dejan los afligidos seres queridos o las medallas que regalan los héroes de guerra a sus compañeros caídos en combate (sí... esas que luego encontramos en el rastro los domingos). No sé, quizá la única complicación sería encontrar el punto de fichaje número 65 en la tumba de un tal Señor Martínez López (con perdón de todos los Martínez López de esta ciudad).

 

Los compañeros están para resolver dudas, para lo del apoyo mutuo y, si eso, para dar conversación. Cuando un compañero (o compañera... que también existen más allá del epiceno) trata de aleccionarte, además de explicarte cómo va un servicio, y sobretodo cuando trata de crearte una conciencia moral que ensalza el noble sector de la seguridad privada, nueve de cada diez veces estás ante una persona desequilibrada. La décima vez estás ante una persona retorcidamente cachonda que trata de echarse unas risas a costa del novato. Es como el acertijo:

 

“Si camina sobre cuatro patas, ladra, está cubierto de pelo y huele a perro... nueve de cada diez veces es un perro... la décima es una oveja muy bien disfrazada.”

Está muy mal decir que una compañera te tiene hasta las narices y que lo que necesita es una camisa de fuerza (o un enorme y bulboso pez-polla como mascota) por eso no lo diré de un modo tan explícito. Mi mes de octubre fue una mierda, sin destino fijo y con la inseguridad de no poder hacer un master para el que he tenido que ahorrar haciendo un año de turnos de noche, pero es que en este mes de noviembre me ha tocado sufrir una sobre-exposición a LA SEÑORITA ROTENMEYER. 

 

Independientemente de su historia personal (que tiene tela) estamos hablando de la típica persona a la que una empleada del hogar con cierta experiencia denominaría “esa chiflada de la señora de la casa”. Es decir, la típica señora o ex-señora de clase media alta, que vive en una urbanización para gente bien, que por alguna razón desconocida (quizá eso de sentirse útil) ha decidido meterse en este mundillo de la seguridad privada, y que para colmo de males disfruta con ello.

 

Cabe decir que, en mi escasa experiencia como segurata, me he encontrado distintos tipos de compañeros: Están los profesionales hipermotivados, los flipados de la seguridad (ambos conocidos como “rambitos”), los que no tenían otra cosa (o no valen para nada más), los que sólo quieren pasta, y los que vienen “a hacer sus horas y punto”. Sólo los dos primeros especímenes tienen algo de peligro. La diferencia fundamental entre los “profesionales” y “los flipados” está en el número de placa: Los “flipados” tienen cualquier número (y ya vamos casi por el 150.000)... los “profesionales” suelen tener un número entre el tres y el diez porque llevan toda su puta vida en esto.  Tras esta sencilla clasificación de lo que he llegado a encontrarme en este negocio (donde subrayo que la mayoría de la gente es muy normal). Analicemos a Rotenmeyer (porque para prejuicios los míos):

 

No entraré en sus circunstancias personales. Tampoco le conozco tanto. Digamos que es alguien que no te dice eso (tan típico de los “profesionales”) de “Cuando me llaman de la empresa siempre lo cojo y si no me interesa trabajar digo que no[1]. Su respuesta es:

“Cuando me llaman, mi DEBER MORAL es responder al teléfono”. Tía ¿Cuántas veces te han llamado de madrugada? No digo que te llamen en tu día libre, durante tus vacaciones, cuando estás de baja médica o, en mi caso, cuando estás sentado en una acera, en alguna calle de Amberes esperando a dos robustos camioneros flamencos con su grúa. Menciono esos casos tan divertidos en los que suena el teléfono y tu familia o seres queridos están durmiendo y tienen que levantarse por la mañana temprano, o mucho mejor, cuando estás trabajando cubriendo un servicio y te llaman para cubrir otro porque no saben que YA ESTÁS TRABAJANDO EN OTRO LADO. ¿Acaso nunca ha sufrido el “Síndrome de los 6.999” ? [2] 

 

Digamos que es alguien que te dice que hay que hacer bien este trabajo porque comes de ello... porque ¡Te pagan por ello! Cuando un coordinador te dice (reprimiendo un ataque de risa) que no te puede asignar un servicio fijo porque TIENES DEMASIADAS HORAS DE CONTRATO (a sabiendas de que en este negocio todos hacemos más horas que las que hemos firmado) su excusa real podría ser perfectamente que no tiene gente para cubrir un evento deportivo o cualquier otro servicio que exija estar de pie doce o más horas.

 

 En cuanto al “Te pagan por ello” Parece mentira que no sea consciente de que cobraría lo mismo en otro servicio donde se “trabaja” menos. Y más si el concepto de “trabajar” en el presente servicio se reduce, labores de seguridad a parte, a encender y apagar las luces del edificio, a colocar los periódicos para los clientes de los clientes de nuestra gloriosa empresa, o a señalar en quince mil informes los focos que se han fundido y los charcos que han formado las goteras. Resulta que perdí diez kilos para hacerme segurata y he terminado de portero-ordenanza con porra.

 

No digo que pueda existir gente que disfrute con su trabajo, pero cuando en tu trabajo te toman a diario por el pito del sereno, cuando eres el último mono de la selva, cuando te tratan como a un perro, si disfrutas con ello significa, generalmente, que necesitas una camisa de fuerza.

 Por otro lado, si en un lugar estamos destinados dos vigilantes y uno tiene una duda, una de las utilidades de que haya más de uno es que, si aparece la duda, se consulte. En un escaso año como vigilante, es la primera vez que me encuentro con una respuesta del tipo: “No te lo voy a explicar de nuevo, míralo en tus apuntes. Si me haces otra pregunta sobre este servicio me voy. Aquí no quiero niños”.  Una vez entró un repartidor de comida china y nadie en el edificio la había pedido. ¿Alguien ha pedido una madre? Me parece que tampoco.  Sencillamente algunos preguntamos las dudas porque, fuera del servicio tenemos una vida que nos exige mucho, porque es posible que no me pueda quedar con todo a la primera, y porque es la manera más rápida, sencilla y eficaz de resolver cualquier incidencia. Por eso le he dicho, tanto a Rotenmeyer como al jefe de equipo, que si soy una carga me voy para que venga otro. Paciencia o puerta. Curiosamente, ante esta respuesta, suavizó bastante su postura.  

Sin embargo, la Señorita Rotenmeyer no desfallece y sigue con sus arengas:

“Blablá-blablá obligación moral, blablá-blablá te pagan por hacer esto, blablá-blablá aunque mi principal afición es ver programas del corazón admiro a César Vidal”...

¿Para cuándo un “blablá-blablá me voy a suicidar con explosivo casero"? ¡Y en un descampado! ¡Para no molestar a nadie!

 

Aunque queda claro que esta tipa necesita un buen pez polla al que le palpiten sus bulbosas venas para que le haga compañía en sus noches largas y solitarias, creo que me quedo con la solución del psiquiatra: La cura de sueño, los antidepresivos que provocan risa compulsiva... ¡Y si todo falla me llevaré al curro un pañuelo y un frasco con cloroformo!

 

¡A dormir Rotenmeyer!  

 

 

La Imagen ha salido de aquí


[1] Creo que la mayoría, en cuanto sabemos que nos llama la empresa tiramos el teléfono dentro de un cajón o de una pecera... yo suelo enterrarlo en la caja de arena donde caga Verdi.

 

[2] El síndrome se basa en el siguiente dilema: Si la empresa tiene 7000 operativos en Madrid ¿Por qué coño siempre me llaman a mí?

TRASPLANTES Y PRESOS

TRASPLANTES Y PRESOS

De vez en cuando me pregunto con quién me he arrejuntado. Estábamos Baby y yo tranquilos, viendo la televisión hace un par de noches. Apenas podía moverme tras un servicio en La Ciudad, uno de esos que hacen que te duelan las pies, las piernas, la espalda... y puede que algún órgano interno. Ponían una de esas películas extrañas, una protagonizada por Andy García, ese mejicano (creo que es mejicano) que suele interpretar a italianos, españoles y cualquier otro personaje que no coincida con su origen cultural o nacional, y el primer tipo que hizo de Batman... tan inexpresivo que no recuerdo su nombre. ¡Bueno! ¡Puedo añadir que tenía un corte de pelo del tipo “coco-plano como un buen ciudadano de los años 50”.

 

La trama contaba que el García (Andy... no José María) era un policía que había entrullado al ex-murciélago por matar a un montón de monjas y Boys Scouts, pero ahora su hijo necesitaba no sé qué trasplante de médula ósea y el único donante era “Joe Soy...Batman”. El debate sobre si los donantes de médula ósea debían ser parientes de primer grado o no duró poco. Si le valía la médula del preso sólo podía significar una cosa: ¡Tan-Chan! “Andy, yo soy tu hijo” ¡Tan-Chan! ¡Tan-Chan!

 

No, no podíamos tener una sesuda conversación sobre la investigación con células madre o el desarrollo de un medicamento contra el rechazo en los trasplantes de médula ósea... La Camarada Babin tenía que hablar sobre los derechos de los presos:

 ¿Pero por qué a los presos no se les quitan los derechos? Algo han hecho ¿No? 

En su momento conocí gente (y no sólo extranjeros) que planteaban la posibilidad de que todo el que fuese condenado a más de cinco años tuviese que realizar trabajos forzados, y un profesor de Filosofía de mi instituto planteaba que se debía obligar a los conductores negligentes a donar sus órganos (“siempre queda algo útil” solía decir el tipo) pero esto...

 

¿Y cómo se decidirá a qué tipo de trasplante se someterá cada preso? ¿En función del delito cometido? Porque entonces daría igual matar a una persona que a doscientas... Pues va la niña y dice que por sorteo. Una mano inocente (en la cárcel todas las manos dicen ser inocentes... desde las manos hostiadoras del funcionario de prisiones con gafas de espejo hasta las manos firma-condicionales del alcaide) sacaría la bolita con el número del preso (suele coincidir con el que llevan en la camisa... a la altura del pecho)  y otra con un número que señala un órgano.

 

¡Lo siento Joe! Sé perfectamente que sólo robaste dos pizzas y una cerveza, peor te ha tocado donar tu corazón. Niñas inocentes con rubias coletas se arriesgarían a recibir el hígado enfermo de cirrosis de ese camionero que decapitaba prostitutas, atletas sobresalientes podrían recibir los pulmones de un fumador empedernido y en cuanto a hipotéticos trasplantes de cerebro... ¡Eh “Wild Bill”! ¿Quieres sobrevivir a la silla eléctrica? ¡Dona tu podrido cerebro! Los padres de ese estudiante de sexto curso se preguntarán dónde ha aprendido su hijo a poner esa sonrisa maliciosa y esos ojos de mirada fría.

 Excelente propuesta Camarada Babin

CURSOS MULTIMEDIA

CURSOS MULTIMEDIA

El mejor despliegue militar, y a la vez el peor enemigo, es el que carece de forma. Lo dijo Sun Tzu, y con mucha razón. Si no ves una amenaza, no puedes prevenirla ni defenderte de ella. Y yo he estado haciendo un curso multimedia de la empresa.

 

La cosa va de leer textos, ver vídeos e imágenes fijas, y escuchar archivos de audio con el objetivo de repasar lo que se supone que aprendimos en un curso de dos semanas (para algunos de dos días) en unas diez horas que acaban siendo cinco o seis. Cada cierto tiempo aparece una página que te dice que ya has aprendido esa parte... ¡Gracias a Dios! ¡Creí que podría olvidar algo con el tiempo!

 

Bueno, pues ya he terminado. Creo haber aprendido o recordado todo lo que necesito saber sobre leyes, operativas de seguridad y relaciones humanas... y por alguna razón tengo el irrefrenable deseo de destruir el comunismo... y eso que los comunistas no me han hecho nada.

 

Mientras leía determinados textos creía estar alucinando... ¡Era como si algunas letras brillasen!

 

“En el caso de estar destinado en un centro comercial, cuando unos delincuentes se infiltran en una de las tiendas y logran llevar a cabo robos y destrozos, el agente causante del daño son los delincuentes. Sin embargo, tenga en cuenta siempre que cuando una persona es agredida por un compañero, el receptor del daño computable es la persona agredida, y no la seguridad de la misma instalación”

 

Ya me imaginaba vestido de camuflaje, con la cara pintada en mitad de una jungla pantanosa cuando las letras brillantes volvieron:

 Mire con atención el siguiente vídeo, en el que se le explicarán las relaciones jerárquicas entre los distintos cargos de la empresa y usted. Las relaciones de jerarquía, de carácter piramidal u horizontal, se basan en la necesidad de organizar las labores y deberes que  aseguren  las medidas necesarias de seguridad echas a medida del cliente, para  minimizar los riesgos innecesarios  mediante medidas adecuadas enfocadas al control de riesgos naturales, sociales y antisociales.” 

 

Poco después la pantalla empezó a parpadear... y las letras que brillaban eran otras:

 “Mire con atención el siguiente vídeo, en el que se le explicarán las relaciones jerárquicas entre los distintos cargos de la empresa y usted. Las relaciones de jerarquía, de carácter piramidal u horizontal, se basan en la necesidad de organizar las labores operativas que aseguren las medidas necesarias de seguridad echas a medida del cliente para minimizar los riesgos innecesarios mediante medidas adecuadas enfocadas al control de riesgos naturales, sociales y antisociales. Antes de terminar esta leccion, recuerde hacer un click en el icono de “ENVIAR” para que sus datos, sean enviados al departamento de formación que debera evaluar sus respuestas, decisiones, y rapidez a la hora de tomar las mismas. El Departamento de Formación y reciclaje le agradece su colaboración. Recuerde que Prosegur es maravillosa, enorme y Gloriosa”

Bien, tras este extraño parpadeo dejé de sentir odio hacia los rusos... ahora odiaba a los coreanos. Otros que no me han hecho nada. Por alguna razón desconocida, entre parpadeo y parpadeo de la pantalla, no paraba de oír un tecleo frenético, un montón de tacos, algo sobre ortografía forzadamente incorrecta (¿Qué querrá decir eso de “Son seguratas... no notarán la diferencia”?) y no se qué de unos datos de hacía casi veinte años.

 

 El caso es que estos cursos multimedia son maravillosos, enormes y gloriosos... que la ley, la seguridad y las relaciones humanas son propiedad de Prosegur... y que si usted es un comunista coreano tengo la obligación de odiarle y quemar la capital de su país. 

BENDITO SUEÑO, MALDITO RUIDO

BENDITO SUEÑO, MALDITO RUIDO

La clave para sobrevivir a los turnos de noche, me solía decir Mauricio (mi antiguo compañero) es hacer una vida normal... sólo que durmiendo. Esta podría ser una de las frases más gloriosas de este blog, pero en realidad el curtido veterano se refería a respetar los horarios de comida, intercalándolos por periodos de sueño. Es decir: Llegas a casa a primera hora, desayunas y a dormir. Te despiertas a mediodía, comes y a dormir. Te despiertas por la tarde, comes y al curro.

 

¿Es esto posible en mi casa? Trataré de demostrar que no: Llego a primera hora. Estoy desayunando cuando contemplo aterrado que Hassan y Rashid están instalando su equipo bajo mi ventana para dar comienzo a ocho horas diarias de “Yihad Acústica” (quiero decir ruido de perforación en una calle que está constantemente en obras... ¡Encontrad ya el puto tesoro!) Trato de conciliar el sueño, pero los colegas del taller de   Manolo´s Chapa&Pintura, ha decidido tomar por consigna el “¡España pa´ los españoles! ¡Coño ya!“ y se lían a martillazos y a hacer funcionar herramientas obscenamente ruidosas para que los malvados extranjeros no les ganen a la hora de hacer ruido.

 

Por otro lado El pequeño cabrón está tomándose un respiro en su periodo diario de 18 horas de sueño y ha decidido que es hora de jugar, destruyendo un poco más el mobiliario del hogar, y tratando de devorar los dedos de mis pies. Al par de horas se despierta todo el mundo, incluyendo un amigo de la familia de Baby al que he bautizado como Troncho, que vino a pasar una noche y lleva en casa dos semanas. ¡Incluso el Gurú! Que también hace turnos de noche, ha decidido despertarme alguna vez con una perfecta imitación de Ignatius J. Reilly (el de “La Conjura de los Necios”) eructo va y eructo viene... (Es que había pasado por una fábrica de Coca Cola la noche anterior y...) Hay tanta gente dentro de mi casa que estoy considerando la posibilidad de anexionarme los Sudetes e invadir Polonia.

 

Para rematar, los vecinos de al lado vuelven a estar de obras (una obra al mes... o la casa de al lado es una prolongación de mi puta calle o mi vecino se apellida Gallardón) y el de arriba ha decidido conversar con su mujer utilizando el idioma más español que existe: El Puñetero Grito Pelao.

¿Y la empresa quiere que duerma de día y que respete las comidas? ¿Y que lo haga de modo natural? ¿Es que no hay drogas para eso o qué?

No puedo ni pensar. Necesito una solución: Granadas Pensantes.

MI VIDA ERA UN REMANSO DE PAZ ... PERO LLEGÓ ÉL

MI VIDA ERA UN REMANSO DE PAZ ... PERO LLEGÓ ÉL

 

Mientras varios administrativos de mi gloriosa empresa se mataban a trabajar (es un decir) buscando dónde coño ubicarme (quiero decir buscando una excusa que me convenciese para hacer un plantón fuera de mi horario de disponibilidad en el glorioso Master de Tenis) recuerdo haberme fijado en la conversación que mantenían mi glorioso coordinador (una especie de Chicho Terremoto cuyo traje le quedaba tan grande como su trabajo) con uno de sus compañeros de oficina (uno de estos a quienes podría desplumar al póquer fácilmente) Mi señor y coordinador se quejaba de que el resto de sus colegas no le respondían las llamadas de teléfono (no los vigilantes eso es muy normal... ¡Los propios coordinadores!) Ante tal queja, su interlocutor, algo más veterano, esbozó una de sus sonrisas traicioneras (de las que le impiden ganar al póquer) y le dijo: “Pues mándame un e-mail”.

 

Chicho no para de llamarme por teléfono. Supongo que se ha enterado de lo del curso de Inteligencia Emocional y aprovecha para usarme como paño de lágrimas, porque no me lo explico. Su trabajo podría ser tremendamente fácil, él no coordina seiscientos servicios como el resto. A cada instalación se le asigna un equipo, y a cada equipo un responsable. Si dejas que el responsable y su equipo se organicen solos y te limitas a intervenir EXCLUSIVAMENTE cuando hay problemas, tu disponibilidad de 7x24 le daría el suficiente tiempo libre como para que su labor consistiese sólo en llamar a sus amigos para saber dónde ir a comer ese día (a Chicho le gusta llamarla así... siete días durante 24 horas... y a algunos nos gustaría comprobar si es cierto llamándole a las tres de la mañana... “Hola...  no podía dormir... y me apetecerían unas chuletas de cerdo... sí-sí sé qué puta hora es...”) Incluso le sobraría tiempo para patear las calles desahogándose a puñaladas con mendigos y prostitutas, como el hijo de la grandísima puta de Patrick Bateman (el de American Psycho) quizá podría aprovechar para hacer un curso de informática... de idiomas... buscarse un hobby... Joder, el Origami no es tan aburrido ¡Relaja un huevo!

 

Tras oír la aterciopelada voz de Chicho seis veces al día recordé la salida del otro coordinador. Le había pedido a este geniecillo del que hablo un cuadrante por escrito (más que nada para saber cuántas horas iba a trabajar este mes y dónde) y entonces se me ocurrió. ¡Eh Chicho! ¿Y si me lo mandas por mail?

 

Imaginad una planicie inabarcable. Imaginad que está cubierta por un perfecto césped, con un día radiante, de esos en los que el Sol brilla en lo alto sin una sola nube cerca. Imaginad que en mitad de esa planicie tan perfecta aparece una puta caja de madera con la inscripción “Propiedad de Pandora López. No abrir”. Imaginad que pedirle a mi coordinador que te mande un e-mail es como abrir esa caja.

 

Tras veinticinco mensajes del tipo “no me funciona el correo” me imaginé que Chicho estaría como el niño de ese famoso vídeo de Youtube, al que se le cuelga la conexión. Abrí una cerveza, encendí un cigarro y empecé a esperar tratando de reprimir mi risa tonta. Tardó dos días en enviarme un maldito archivo adjunto (una hoja de MS Exel) e incluso me dio un par de días de descanso (no me refiero a días libres... me refiero a un par de días sin llamarme por teléfono)

 

A la semana siguiente me volvió a contactar para preguntarme si me había llegado el cuadrante. Incluso me dijo que me fiara más de ese que del que había dejado en el centro donde iba a trabajar la mayor parte del mes (porque si no lo he dicho antes... sigo rebotando de un lado a otro) ¿Te refieres al que tiene una fecha posterior querido Chicho? Claro que en lugar de un archivo adjunto había cuatro... iguales... habría pagado por verlo adjuntando una y otra vez el mismo archivo. Le pregunté por qué tenía cuatro veces el mismo cuadrante, y me respondió que me fiase sólo del primero (¿?)

 “Sí, los otros los hice para... para el Ministerio de Marina... había un tipo de la Armada que... ¡Espera que tengo otra llamada!” 

Claro. Yo creía que me habían destinado a un edificio de oficinas, pero en realidad es una tapadera de la CIA (Ya me parece oír los gritos de esos yihadistas a los que les pelan los huevos a calambrazos) seguro que cualquier noche aparece un tipo con perilla y gafas arrastrando un carro, me llamará Barney y me invitará a una cerveza. Solo que, por alguna razón, he pasado más tiempo en la ciudad corporativa que en el servicio al que, se supone, estoy asignado. 

 

Ni os imagináis cómo echo de menos mi anterior destino. Monólogos tipo Gollum, recuento de baldosas, dolor de espalda por las dominadas que tenía tiempo y ganas de practicar  y un compañero que pasaba tanto tiempo allí dentro que su cuerpo se amoldó a la silla y no cambiaba de forma ni durante sus vacaciones. Mi vida era entonces un remanso de paz, un mar en calma. Pero se convirtió en una tempestad apocalíptica desde que llegó este tipo.

 

 (PD: Me ha llegado un SMS de la empresa ofreciéndome entradas para el Master femenino de tenis. Veo llegar la comadrejada: Un tipo vestido con traje en la puerta con un montón de uniformes a su espalda que me diga “Ya que estás aquí... Tú llevas una talla cuarenta ¿NO?”)