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Me Cago En Mi Vida

¿QUIÉN ES ESE TAL MURCI?

¿QUIÉN ES ESE TAL MURCI?

El fútbol y las apuestas, cuando se combinan, dan unos resultados realmente curiosos. Es como la Matemática no lineal y la Teoría del Caos, el margen de error de las ecuaciones es tan alto que el resultado de la misma es imprevisible... o raro... o qué sé yo, al fin y al cabo estudié Letras Puras. Estaba eligiendo el camino de mi educación, y mi previsible futuro laboral en la secretaría del instituto al que iba cuando, como si se tratase de un bar, un tipo muy parecido al Moe Sislack (el de Los Simpsons... vamos) me preguntó, como si hubiese pedido un sándwich “¡Las Letras las quieres Puras o Mixtas!”.

 

El hecho es que estábamos en el bar del Miguel viendo el Barça-Chelsea, y a los cuatro minutos había perdido mi apuesta en la porra... siempre me pasa lo mismo. Había bote desde el partido del Madrid contra el Barcelona: Todo iba de puta madre desde los primeros minutos (yo es que aposté por un 1-0 y un partido aburrido... cuando noté el pedazo de chaparrón que caía sobre Madrid me empecé a frotar las manos) pero tuvo que llegar el HIJO DE PUTA de Van Nistelrooy a joderme la porra. En realidad el resultado me importa un rábano, pero eran mis 50 céntimos...

 

Para variar, aposté por un resultado corto, realista... y por un partido aburrido. 0-1 para los ingleses. A los cuatro minutos todo a la mierda. Ya en la segunda parte, Baby había perdido toda esperanza de llevarse el bote de 37,50 eurillos, pero como participaban sus compañeras y compañeros de la Biblioteca, empezó a apoyar una opción de que todo quedase en casa... y casi se la llevan El Gurú y el novio de no sé quién de la Biblio (un 2-1) peor no. De todas las posibles apuestas, de todos los posibles resultados, tuvo que ganar Murci.

 

A la mañana siguiente, en el tablón de anuncios, apareció la lista de los premiados... o mejor del premiado que un día se convirtió en un niño de verdad... subrayado cincuenta mil veces y con anotaciones como:

 “Queremos saber quiénes ese Murci” “Exigimos que el tal Murci se pase por aquí e invite a algo” 

Y la más divertida:

 “Baby, sabemos que te has inventado un personaje ficticio para largarte a Méjico con el dinero de la Porra” 

Bueno, creo que el coste de la vida en Suiza no permitiría a una hipotéticamente corrupta Baby sobrevivir más de veinte minutos... quizá en Uganda[1]...

 Pero ¿Quieren saber quién es Murci? Seguid este enlace y lo descubriréis... vamos, que ya sé que en la Biblioteca, más que trabajar, leéis este blog. Si recojo los suficientes comentarios se procederá a facilitar la dirección del interfecto a los apostantes más cabreados.


[1] Mis disculpas al noble pueblo ugandés, que tanto ha sufrido a lo largo de la Historia y... ¡Joder! ¡Utilizad el formulario Standard!

LA LLUVIA Y EL HORROR

LA LLUVIA Y EL HORROR

Acabo de llegar del banco. Pagar recibos viene a ser la forma moderna de una peculiar tortura (o mejor ejecución) expuesta en una película de Tarzán, en la que se ataban dos palmeras con una liana, cruzándolas la una con la otra, luego se ataba a las mismas al condenado (un brazo y una pierna a cada palmera) se le dejaba gritar un rato, y luego ¡Machetazo a la liana! ¡Recojamos los pedazos de ese cabrón! Llamemos a esto “Palmerización”.

 

 Si estoy de tan mala leche no es sólo porque haya llovido, cruzarse con un tipo que iba en una barca de madera de quince codos de eslora que apestaba a jaula de zoológico ha sido toda una experiencia, e ignoro si se trataba de Noé o del barbitas de Bricomanía. Tampoco es por haber esperado una cola sólo comparable a las de las panaderías de Europa del Este a finales de la Guerra Fría (máxime cuando la mayoría de los pacientes expectantes en dicha cola eran seniors que buscaban guarnecerse del diluvio con la excusa de actualizar sus libretas de ahorro) La cosa apunta más a la ecuación

 

LLUVIA

+

SENIORS CON PARAGUAS

+

YO QUE TENGO PRISA PORQUE MOJARSE CON ESTA LLUVIA ES JODIDAMENTE INCÓMODO Y CORRO EL RIESGO DE SER ENTUERTADO POR LAS VARILLAS METÁLICAS DE LOS PUTOS PARAGUAS

 

Tampoco ha sido eso. Lo que más ha ofendido a todo lo que representan la Teología y la Geometría (toma intertextualización) ha sido una amable familia que esperaba en la cola delante de mí. No he podido evitar reparar en ellos:

 

Tía joven, gorda y bajita que dice: “Sí, et-ta é mi mare (señala a una senior sonriente... la típica que antes de irse DEBE despedirse de toda la plantilla presente en la caja de ahorros)... y et-ta é mi hija la mayó... (y tanto... como que parecía mayor que ella) que tié vintiséi ” Digo que no he podido evitar reparar en ella porque lo feo es estimulante. Pasa como con las arañas: Un bicho feo de cojones, y aunque nos pudieran dar pánico, cuando tenemos una delante no podemos evitar mirarla... ahí, con sus ocho ojos... como diciendo “¿Y tú qué demonios miras imbécil?”. Como esa araña –tamaño centollo- que me aterroriza en mis sueños, algo desagradable centró mi mirada. Esa tipa que andaba de plantón en el puñetero centro de esa sucursal atestada de gente llevaba un chándal. Un chándal horrible... con la palabra “SEXY” plantada justo en el culo. Me recordó a una noticia que he visto hoy.

 

Horrorizado, pagué el clavo que debía en recibos varios y volví a casa con la imagen de la araña gigante vistiendo un chándal feísimo con la palabra “SEXY” en el culo, y pensando dónde deberían meterse sus ideas los diseñadores de prendas informales con cierta capacidad de innovación. De acuerdo con que lo desagradable a la vista llama a atención y logra lo que en comunicación de masas se denomina “crear un impacto” (básicamente que todos nos acordemos del anuncio... como los del coche con la disertación de Bruce Lee o Júbilo con la maldita palabra “senior” que no se me va de la cabeza) Lo desagradable fija nuestra atención, nos llama... de ahí lo que hoy denominamos “Arte Moderno”... pero el chándal con la palabra “SEXY” en el culo se ha pasado tres pueblos.

 

EXIJO LA INMEDIATA “PALMERIZACIÓN” del responsable

 

MURPHY Y LA SEGURIDAD PRIVADA

MURPHY Y LA SEGURIDAD PRIVADA

A veces me pregunto si la asignación irónica de destinos que impera en mi gloriosa empresa tiene guasa o qué. Hace unas noches, en respuesta a la pregunta de una compañera sobre cuál de los tres destinos por los que había rebotado el mes anterior (es una forma de hablar, porque en “La Ciudad” cada puesto es un destino distinto con su operativa propia... la publicación donde se recogen todas las operativas suele recibir nombres como “La Biblia en pasta”, “El gran libro” o “El sillar”[1])

 

Sin embargo ¿Por qué cojones el destino que nos queda más cerca de casa es o muy complicado o una auténtica mierda[2]? Si un edificio inteligente es tan inteligente ¿Por qué demonios no hace él este trabajo? ¡Tengo donuts gigantes que engullir y café que beber!

 

A sabiendas de que, a priori, las palabras “trabajo complicado” y “vigilante de seguridad” no suelen ir emparejadas, paso a relatar esta noche de pesadilla:

 La Ley de Murphy y los retrasos: 

 

Siempre que, por la razón que sea (digamos bajar a comprar tabaco por exigencias de Baby) sales de casa con un par de minutos de retraso, encontrarás la entrada de la estación de metro llena de gente que hace cola a la soviética para comprar el Abono de Transportes, aterrado, te percatas de que no lo has comprado y hoy es primero de mes... buscas en los bolsillos y el único billete de diez viajes que tienes para estas emergencias está agotado o no funciona; vas al cajero (que está más lejos de lo normal... señal inequívoca de que quienes controlan Matrix están introduciendo un cambio) esperas la cola para la máquina expendedora de billetes que no exige el precio exacto y te devuelve el cambio en monedas de uno y cinco céntimos (aproximadamente unos tres kilos... puñado arriba puñado abajo)

 

Durante el viaje caes en la cuenta de que hoy juegan el Real Madrid y el Steagua Bucarest... más que nada por la horda de rumanos que demuestran su afición al vodka haciendo sonar ensordecedoras bocinas y trompetas dentro del jodido vagón. Como para decirles algo.

 Murphy y las Operativas Especiales 

 

Fútbol más parking público en un edificio inteligente significa “apoyo a los auxiliares del aparcamiento”, digamos estar de pie tragando dióxido de carbono (creo que los compañeros de Servicios Generales tienen implantados filtros en los pulmones... o han mutado directamente) y si te hacen una señal, hay que (literalmente) parar el coche. ¿Cómo se hace esto?

a)      Estilo Morfeo: Lo demostró en Matrix Reloaded, en esa mítica secuencia de persecución en la autopista que dura diecisiete minutos y que no he podido ver entera porque (más o menos por la mitad) me entran ganas de mear[3]: Aproveche que tiene la defensa a mano para partir en dos la carrocería del coche. Ningún juez creerá que has podido hacerlo.

Riesgo: Todos creerán que eres idiota, tu defensa (y posiblemente tu columna vertebral) se partirán en dos... la primera la pagas, con la segunda te jodes.

b)       Como mandan las normas: Ordene, contra todo sentido común, al auxiliar que lleva en esto más que usted y que cobra la mitad, que baje la barrera automática en la salida del parking. Cuando se solucione trate, de clamar a los ocupantes de los otros trescientos vehículos que esperan para salir practicando el noble ritual del seppuku, vulgarmente conocido como harakiri, con la misma defensa con la que no has partido en dos ningún coche.

Riesgo: La putada del suicidio (por ritual que pueda llegar a ser) es que ocasiona la muerte de quien lo comete. Además, la defensa ni corta ni perfora, por lo que el ritual acaba siendo terriblemente doloroso, o cómicamente fallido.

c)      Dé el ¡ALTO!: Contra toda apariencia, no se trata de ofrecer como propiedad personal, para uso y disfrute, al compañero auxiliar que mide 1,90. Más bien va de estirar la mano hacia el conductor que no ha pagado. Gritar lo de ¡Alto! es opcional (creo que tengo serios problemas para hacerlo sin partirme de risa)... de hecho en los EEUU lo que gritan es Freeze!  (Algo así como ¡Congelado!) Aunque...

Riesgo: Para empezar, cabe la posibilidad de que no te hagan puñetero caso, entonces la naturaleza actúa (me refiero a la naturaleza de los conductores que se ven atrapados en la salida de un parking). Lo de gritar Freeze! mola, pero sin apuntar con un arma no tiene del mismo efecto... además se dará la impresión de que uno trata de darse aires de intelectual, lo que resulta incluso más cómico.

Para dar el alto, es necesario poner la mano delante, lo que puede llegar a extremos como el de una compañera, a la que le reprendieron por ponerla a la altura de la cara. En casos así, los conductores pueden interpretar que se les está saludando (si se dobla la articulación del codo al hacerlo) o que les está saludando un nazi (lo que no es recomendable en un parking lleno de conductores de Europa Oriental) La solución es bajar un pelín el brazo ya estirado (más o menos a la altura de la cintura) como si tuviese SúperPROSEpoderes de los que detienen las balas (lo que en la profesión se denomina “Hacer un Neo” en referencia a uno de los criminales más buscados).

También resulta ridículo, pero como dijo El Gurú: "La gente ze pone muy zuave cuando ve un unifodme"

 

¡Rondas! ¡Rondas! ¡Rondas! 

 

En su capítulo cuarto, acerca de “Lo poco gratificante que es su trabajo”, ese gran sabio que fue el tal Murphy nos dice: “Si entre varios destinos, todos están a dos horas de tu casa (en transporte público) y uno de ellos a una media hora, el más cercano exigirá que no pares de caminar en toda la puta jornada”. Esto se complementa con “Si has hecho las prácticas para tu nuevo destino hace más de veinte días, y sólo has vuelto por allí una vez hace más de quince, encontrarás nuevos puntos de fichaje para la ronda cuya ubicación desconoce la totalidad de los presentes, porque los habrán colocado JUSTO EL DÍA ANTERIOR, y no estarán en la zona de responsabilidad de otros compañeros, sino en la tuya.

 

La explicación de cómo encontrarlos suele ser del tipo “Entra por la puerta principal, gira a la derecha, sigue la pared, gira a la derecha, camina por la pared como si fueses uno de esos terroristas de Matrix, vuelve a girar a la derecha, avanza todo recto, date en la cara con cinco paredes porque la planta está sin iluminar, finalmente habrás vuelto de nuevo a la puerta principal. Ahora vuelve a ir por tu derecha siguiendo la pared, cuélgate del techo para evitar que los dos tipos del Laberinto del Chinotauro te localicen y te lancen por una puerta que sólo da a un charco de barro. Aunque en un principio te diremos que hay un punto de fichaje en cada extremo de la planta y otro en el centro, resultará que están en las dos esquinas de el lado derecho (según se entra) y el tercero casi en el centro (pero también en el lado derecho). Puede que se hayan caído porque, en lugar de silicona, hemos utilizado esparadrapo para fijarlos, pero da igual... nos reiremos de ti de todos modos.  

 

Solución: No pasar por ellos, y dejar constancia haciendo un corte de mangas a la puerta de acceso a la zona por la que debes pasar, que quedará registrado por las cámaras de seguridad.

 

Además, debido a la falta de sueño que va ligada a los turnos de noche, y la desmemoria provocada por el hecho de haber pasado por tantos sitios (cada uno con sus normas y peculiaridades) recordará una puerta roja por la que debía pasar... para cuando la encuentre (tras las risas de compañeras y compañeros a quienes habrá consultado) se dará cuenta de que, como en toda la instalación, las puertas están pintadas de azul.

 Llega el Agente Smith 

 

Justo en el momento de mayor desesperación, pánico, estrés, agobio, y demás sensaciones del tipo “Estoy hasta los huevos” o “Este trabajo lo va a hacer la puta madre de otro”, sonará el timbre de la puerta principal, y será un Inspector... justo lo que necesitaba este turno de noche.

 

Tratando de volver a la normalidad

 

Tras una operativa especial, hay que volver a la operativa prevista, lo que significa cerrar unas puertas y dejar abiertas otras. La diferencia fundamental está la posición de una puerta respecto a la otra y en el color en que están pintadas (es lo que se llama “diferenciación a prueba de idiotas”) pero llegando a este punto de la noche, lo más probable es que las haya cerrado todas, transformando un edificio de oficinas en una cárcel (si no pasa nada) o en una trampa mortal (en caso de catástrofe... digamos un incendio) Además, llegará con todos los tacos, que mantenían abiertas todas las puertas, a presumir de sus trofeos ante su compañera o compañero, lo que le permitirá comprobar su cara de pasmo, y una expresión muda del tipo “¿Qué ha hecho este imbécil?”.

 Amanece, que no es poco 

 

Con las primeras luces, llega la hora de hacer todo lo que, se supone, no es labor del personal de seguridad, como el reparto de llaves y tarjetas de acceso a los trabajadores de mantenimiento y limpieza, conectar el montacargas para que un tipo, con una cara que acojonaría en cualquier callejón oscuro, recargue las máquinas de vending, encender las luces y algo llamado “cortinas de aire” (¿?) ordenar la prensa del día por suscriptores (es decir por planta, empresa y jefazo) sonreír como si te alegraras de ver a todo el mundo y tratar de no desmayarse. Viene a ser como la Guerra de Vietnam, Prolongados tiempos de calma interrumpidos por minutos de pánico y fuego cruzado... sólo que al revés. Estoy seguro que cualquier personaje de película de terror (de esos que te persiguen en las pesadillas) cualquier invertebrado gigante, fiera descomunal o suegra con cara de decepción, será sustituida en sus pesadillas por un montón de llaves, tarjetas de acceso, listas de control de acceso y de asistencia y, por supuesto, por hordas de empleados de limpieza y mantenimiento que desean verle castrado... o atado a un par de palmeras cruzadas.

 La Solución ¿Se le ha complicado la noche? ¿No ha parado de cagarla? ¿Un montón de personas tratan de que les atienda a la vez? ¡Nada de estrés! ¡Hágase el idiota y finja que es su primer día! haga un Peter Griffin “He-he- he-he- he-he- he-he- he-he- he-he- he-he!”   


[1] Básicamente un ladrillo enorme

[2] Léase “va de estar de pie un mogollón de horas”

[3] ¡Siempre! ¡No falla!

UNA TRANSCRIPCIÓN PREOCUPANTE

UNA TRANSCRIPCIÓN PREOCUPANTE

Recientemente he escuchado una de las conversaciones de cama de Baby y Golfo que me ha aterrado. Este par de merluzos se pelea por saber a quién de los dos quiero más (lo que denota una total falta de empatía para con los felinos... yo les odio por igual) El hecho es que ha interpretado, una vez más, mis manifestaciones de odio y agresión sarcástica como un acto de amor... ¿He amor de mascota a amo? ¡No! ¡De amor homo-zoofílico! Ahí va la trascripción:

 

Baby: ¿Ves? Te quiere más a ti, a mí nunca me despierta por las mañanas ronroneando y frotando su cabecita contra la mía...

 

Golfo: Son las cinco de la madrugada, y no se frota afectuosamente: Me da cabezazos

 

(Anotación de Verdi: ¡Felicidades Golfo! ¡Has acertado una!)

 

Baby: Eso es un gesto de amor, lo veas como lo veas

 

Golfo: ¿Amor? Cada vez que se limpia con la lengua comprueba perfectamente que sigue siendo macho... ¡De coj... de cajón!

 

Baby: Bueno, la naturaleza es sabia...

 

Golfo: ¿Grunt?

 

Baby: Bueno, he leído sobre un experimento en el que encerraron durante un periodo prolongado de tiempo a un montón de animales de la misma especie... todos machos... y ante la ausencia de hembras algunos empezaron a adoptar un comportamiento femenino

 

Golfo: Claro, como en la cárcel

 

Baby: Es cierto, de hecho, los responsables del experimento especulaban sobre la posibilidad de mutaciones en esos machos de comportamiento femenino: En caso de que desapareciesen las hembras, acabarían convirtiéndose “ellos en ellas”... si Verdi no puede encontrar una gatita...

 

(Nueva anotación de Verdi: ¿Por qué no vais a “homosexualizar” a vuestros respectivos padres?)

 

Golfo: ¿Me estás diciendo que el gato va a convertirme en “su puta”?

 

(Otra anotación de Verdi: El sujeto aparentemente macho –lo digo porque está sin afeitar y viste un pijama ridículamente infantiloide- parece imaginarme haciendo pesas en el patio de una prisión... ¿Dónde he puesto el lobotomizador?)

 ¿Veis a lo que me refiero? ¡Por eso quiero tener dos cabezas! ¡Para morderles a la vez a los dos! Joder, qué caro sale dominar el mundo.

PODRÍA HABER SIDO PEOR... PODRÍA HABER LLOVIDO

PODRÍA HABER SIDO PEOR... PODRÍA HABER LLOVIDO

Bueno. Excelente semana. Al menos no ha llovido... digo yo. He cubierto (más o menos) mis horas, he cobrado un sueldo del tipo “sigue siendo mejor ser segurata que periodista” y he hecho mis cursos. Bueno, uno no lo he terminado, pero estoy en ello. 

 

El curso de Inteligencia Emocional, ha sido toda una experiencia. Imaginad la presentación: Un grupo de vigilantes, auxiliares y algún escolta tenían que contarle al instructor (me sigue pareciendo más serio llamarle así que “profesor”) su nombre, cuánto llevaba en la empresa, y qué era lo bueno y lo malo de trabajar en esta gloriosa aventura que conocemos como PROSEGUR. Mi primera impresión fue de pasmo al comprobar lo quemados que están algunos compañeros, porque las quejas por el sueldo escaso las contestamos una compañera y yo. Ella venía del Ejército de Tierra. Yo de ser becario en Júbilo y de ganar, como vigilante a tiempo parcial, más o menos lo mismo que la señora directora. Qué caras pusieron.

 

Esta cosa de la Inteligencia Emocional u Optimismo Emocional va de saber interpretar las emociones ajenas y controlar el propio lenguaje corporal en el ejercicio de nuestras funciones. Incluye un breve estudio de la base biológica de las emociones, la motivación, la empatía, la comunicación y algo llamado Asertividad. Una definición de Inteligencia Emocional sería La capacidad de comprender las emociones y conducirlas para poder utilizarlas de cara a guiar nuestros procesos de pensamiento y nuestra conducta, produciendo mejores resultados. . También vimos los tipos de inteligencia (aunque por alguna razón einsteniana se omitió la Inteligencia Militar) No sé si salí de allí siendo mejor vigilante, pero estoy seguro de que quería ser mejor persona.

 

Ah, me hicieron un par de pruebas: Un test de “Actitud Positiva”, uno de “Inteligencia Emocional”, uno de “Lectura del Lenguaje Corporal (iba de interpretar las emociones expresadas por la cara que ponían unos actores en unas fotografías) la interpretación de un texto sobre un suceso en la oficina, e interpretamos el famoso cuadro de “La Balsa” (todo un éxito en su difusión por correo electrónico en formato MS Powerpoint) ... y me preguntaron qué querría escuchar acerca de mí en mi funeral. La mayoría emitió valoraciones (“Era una persona serena, trabajadora, educada...”) otros no supieron qué poner. Yo solté lo primero que me vino a la cabeza:

 “Hombre, tampoco escribía tan mal” 

 

A propósito, podéis imaginar quién era el instructor del curso. Cuando nos vimos mi cara expresó un “sabía que tenías que ser tú”, la suya un “a priori no te recuerdo, pero de todos los cursos que existen... ¿Por qué coño tenías que escoger uno de los míos?” Por lo menos dejó las tarjetas con manchas de tinta en su despacho... no podría haberlo resistido.  

 Ojo a las FRASES GLORIOSAS DE ESTE CURSO: 

 

-         La putada de estos cursos es que, una vez has conocido a la gente, se acaban” (Un Compañero. “Los cursos de reciclaje son como la vida”)

-         Hay que tené claros losojetivos duno mimmo. Po ejemplo, si pa sé Diretó Generá hay que tené do carrera y sé bilingüe en do lengua má la matenna, quizá debería pensá en sé Su-Directó” (Señor F. extracto de su futuro libro “Los Subdirectores Generales y Tú. Cómo sobrevivir a esa panda de ignorantes”)

-         Er Triángulo Emocioná é invertido. Tié su base en lo-ojo y la-ceja, y acaba en la boca, no en el escote” (Señor F. “Yo las miro al corazón, pero las tetas están delante”)

-         En er cole, ar que se le daban mal las matemáticas era torpe... lo recuerdo como un trauma: Depué de rellená un cuestionario me preguntaron si era medio tonto... les faltó llamarme subnormalito” (Señor F. “Ahora soy lo que soy... ¡Jodeos!”)

-         “La inteligencia é una argamasa de estos siete tipos de inteligencia... todo é adquirío, nadie é inteligente de nacimiento” (Señor F. Lo dicho, a joderse)

-         “¿Que esa cara expresa asco? Será asco por verme y que me va a partir la cara... ¡Eso es ira!” (Golfo... “Quiero una segunda opinión”)

-         “A vé, Gorfo, zi el actó tié lo-ojo casi desorbitaos, el get-to torcío y parece que se caga encima, eso é Miedo... MIE-DO”. (Señor F. “En respuesta a mi afirmación: Todo depende de lo oscuro que esté el callejón donde me encuentre al tipo de la foto”)

-         “Estoy de acuerdo en que ese tipo expresa asco... tiene cara de que huele mal” (Golfo, el Inteligente Emocional)

 Esta experiencia merece un articulillo para ella sola, tan sólo añadir que conocí a una gente estupenda y que me encantó volver a ver a mi instructor favorito, principalmente porque el curso multimedia sobre área legal, Relaciones Humanas (un diamante en bruto) y Operativa de Seguridad era de estos multimedia, en los que estábamos solos un ordenador y yo dentro de una especie de cubículo... Frase gloriosa constante durante diez horas: “¡Click!.. ¡click!... ¡click!” 

 

Mi justa recompensa por el primero de los cursos citados (el otro tardará un tiempo) fue un segundo PROSEbolígrafo (en mi caso el tercero) y una insignia como las que le dan a los vigilantes cuando aprueban un curso, para ser lucida en la chaquetilla del uniforme... ésta en particular, tenía sobre fondo blanco la imagen del pensador de Auguste Rodin.

PROBLEMA (consultado con unos cuántos compañeros y con un Jefe de Equipo este fin de semana: Si hay un incendio busca a un compañero o compañera con una insignia de cursos contra incendios... si crees que se ha colado un artefacto explosivo, busca a quien tenga una insignia de un curso de protección contra explosivos (creo que es una bomba) y si hay una emergencia, busca a alguien con una insignia de Protección Civil... ¿Qué hay de mí? ¿Me van a llamar si alguien necesita un abrazo?

El fin de semana lo pasé, de nuevo, en La Ciudad Corporativa. Un montón de colegas armados, y me cambiaron de un lugar llamado “Checkpoint Charlie", a otro denominado “Delta” (lo que suena a desastrosas operaciones en Irán o Somalia)... y finalmente acabé haciendo rondas por cuatro edificios... de pie doce horas... relevo a en punto... encerrado en edificios inteligentes, sin una tarjeta de acceso que funcionase. Como había cargado la tarjeta con 5€, no vi otra solución que el asalto a las “máquinas de vending”...  

Bueno. Podría haber sido peor. Podría haber llovido.

KAGAGAMI

KAGAGAMI

Toda la tensión a la que me he visto sometido este mes de octubre, me ha hecho descubrir fórmulas de desahogo alternativas a las listas de enfermedades venéreas que merecen contraer mis coordinadores. Toda la presión que suponían el riesgo de quedarme fuera del master, el no tener un servicio fijo, los problemas que Baby insiste en contarme y los ruidos generados por un taller de chapa y pintura (tan cercano como madrugador), y por una comunidad de vecinos tan integradas en la sociedad madrileña que han de expresarlo (como el Ayuntamiento y la Comunidad) con constantes obras, han desembocado en una actividad orientalizante.

 

Orientalizante porque no conozco a gente más tranquila que los japoneses y chinos. Cuando uno de estos pone cara de estar estresado es porque pasa algo realmente serio, y si no mirad a Akira, que por un ataque de estrés empezó a crecer a nivel molecular y engulló medio Tokio (población incluida) Por ello, nada más expresivo de la creatividad y las ganas de no sufrir por problemas que, seamos serios, no son para tanto, como las formas geométricas de los jardines japoneses (Nihon Teisen) donde se combinan las formas imaginativas del arte floral (Ikebana) con un meticuloso y original rastrillado de algo tan sencillo (y a la vez valioso) como la arena.

 

Problema: En casa no tengo sitio más que para dos macetas canijas, y ya están ocupadas por el cactus (símbolo junto al gato y al coordinador de servicios[1] de autosuficiencia) y por algo que Baby dice haber plantado hace tiempo (sólo ella sabe si es perejil o marihuana) Descartada la idea de crear y cuidar siquiera un terrario pequeñajo, he inventado otra cosa que, aunque huele peor (una mezcla de atún y amoníaco), no sólo me quita los nervios y las ganas de practicar un ritual de santería dirigido contra a salud de mis superiores directos, sino que además tiene utilidad. ¡Utilidad higiénica!

 El Kagagami 

 

Esto es muy facilito de explicar: Suena el teléfono y escucho cosas como: “¡Qué pasa metrosesuarl”! o “Dice que van doh-caballoh por la finca de Bonanzaaaarl” y ya sé que son malas noticias. Probablemente un turno en una puta obra, alejada de cualquier forma de transporte público y a decenas de kilómetros de mi casa. Si hay un problema con las listas de enfermedades venéreas o infecciosas de todo tipo, es que la ciencia no avanza a la misma velocidad que mi rencor, por lo que todos esos hongos, sarpullidos y herpes acaban por agotarse o se ven condenados a repetirse y combinarse. Eso es lo que soluciona el Kagagami.

 

Mientras hablo con el jefe, agarro la palita y el rastrillito del Kit de Castillos de Arena del Pequeño Bastardo (comprado a unos chinos muy majos del barrio) y me dirijo a la caja de arena de Verdi. Una a una, recojo las deposiciones del minino sin dejar de hablar con el jefe usando un tono sosegado, monótono... un tono del tipo “domino la situación, tranquiliza tu culo... el Señor Lobo va para allá”; y coloco las caquitas en el contenedor de basuras. Después, mientras continúo la conversación, agarro el rastrillito y dibujo formas geométricas que las zarpas del gatito destruirán tras la próxima deposición.

 

Esas formas geométricas expresarán mi templanza de ánimo y mi estabilidad a la hora de afrontar situaciones difíciles o estresantes en lugar de los túmulos que el pequeño cabrón peludo organiza constantemente a lo largo del día. Ahora sólo falta plantarle el cactus en medio para que se pinche su peludo culo. Hacer esto mientras hablas con tu jefe es como aparecer en una imagen en blanco y negro hablando en clave, a lo Bruce Lee, para anunciar un puto coche. Tengo que morderme la lengua para no soltarle al jefe lo de:

 “Empty your mind... by form... awanajander-klander-now[2]... be water, my friend” 

Problemas de estrés, ¿Piensa que su vida es un asco? Adopte a un pequeño cagador cómprese un kit de hacer castillitos en la playa y cree formas geométricas en la arena donde el bichito hace de vientre. ¡No falla!



[1]¿Que en qué se parecen un gato o un cactus a un coordinador de servicios? Pues en que sólo necesitan un par de cosas para sobrevivir, y el modo o consecuencias de conseguirlas les importa más bien poco.

[2] Esto por si alguien tenía dudas de mi nivel de inglés

PSICOLOGÍA FELINA

PSICOLOGÍA FELINA

Lo complejo del comportamiento felino es algo que un humano, parece, no logrará alcanzar jamás. Ninguna señal de nuestro lenguaje corporal es interpretada correctamente por mucho que nos esforcemos, lo que da lugar a embarazosas situaciones que no nos benefician en absoluto.

 

Por ejemplo, la experiencia de que estos dos se hayan ido cuatro días a Bélgica da para más de una tesis doctoral en Ciencias del Comportamiento, sobretodo respecto a la interpretación que tanto ellos como quienes les rodean han hecho de las claras señales que he expresado.

 

Partiendo de una experiencia previa, Golfo pudo contemplar desde su puesto de vigilancia cómo una joven pareja volvía en verano de vacaciones y su gatito, desde la ventana, maullaba a pleno pulmón. Cualquier persona bienintencionada y decente pensaría que les llamaba porque les echaba de menos y, por fin, habían regresado. Craso error: La traducción más acertada de los maullidos de ese compañero no era otra que:

 “¡HIJOS DE PUTAAAAAA! ¡ME HABÉIS DEJADO SÓLO QUINCE DÍAAAAS! ¡Y EL PIENSO ERA UNA PUTA MIERDAAAAAAA!  ¡SIN SABOR NI AROMAAAAA! ¡HIJOS DE PUTAAAAAA! 

 

¿Cómo puede alguien llegar a pensar que un gato, símbolo donde los haya de la independencia y la autosuficiencia, es capaz de llorar y suplicar ayuda cuando está sólo? Teniendo en cuenta que Golfo, de niño, confundía el ronroneo con los gruñidos, la respuesta a esta pregunta está más clara que nuestra preferencia por el atún frente a la mierda, pero sigamos con los sucesos a interpretar.

 

A lo largo de esos cuatro días, tanto el Gurú como la madre de Baby interpretaron erróneamente que estaba triste y lloraba, porque me quedaba sólo y quieto sobre la cama de la habitación de los ausentes, daba poco el coñazo, y durante horas me sentaba junto a la puerta a maullar. Sí, puede que un cerebro humano pueda interpretar que mis gestos expresan tristeza y nostalgia, pero lo que trataba de decir fue:

 

1-     Qué de puta madre, la cama para mí sólo

2-     Se supone que iba a disponer de la casa para mí, y sin embargo detecto a dos formas de vida basadas en el carbono que no paran de comer aperitivos salados y ver la tele, así que me siento junto a la puerta y maúllo para llamar su atención expresando: “Esto es una puerta. Sirve para salir de aquí... ¡FUERA! ¡ESTÁN A PUNTO DE LLEGAR MIS PROSTITUTAS!” El Gurú tuvo la indecencia de quejarse porque no podía ver una película sin que le interrumpiera ¡Y MIS PROSTITUTAS QUÉ!

 

A su regreso, tanto Baby como Golfo interpretaron por mi manera de correr y saltar con la cola levantada, que estaba muy contento de su regreso... ¿Acaso me oyeron ronronear como si les hubiera decapitado? Imaginad que hubieseis planeado una orgía de proporciones bíblicas creyendo que disponíais de una casa libre durante cuatro días, que os encontráis con la presencia de dos personas que os echan los planes a perder, y que al final regresan las dos personas que (aquí lo interpreté yo mal... pero la culpa es de ellos por no dejarlo claro) me iban a ceder una casa como espacio de expresión orgiástico. El “¡Han vuelto!, ¡Han vuelto!” que creyeron interpretar, no significaba otra cosa que “¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA!”

Para colmo de males apareció el personaje maloliente y murciano que tanto odio, que creyó interpretar una muestra de que me alegraba de verle por velre en mi pelo erizado, mi cola levantada y engrosada, mis ojos desorbitados, mis fauces abiertas, mostrando los dientes, y mi bufido (como el de los alienígenas de esa película que tanto miedo le da)

 ... Joder, esa sí que estaba clara.

REBOTANDO DE UN LADO PARA OTRO (y III)

REBOTANDO DE UN LADO PARA OTRO (y III)

 

Bueno, pues había pasado por dos lugares, pero como los cuadrantes de este mes ya estaban hechos, había que buscarme un tercer lugar para pasar lo que me quedaba de mes (más de la mitad).

 Primera llamada:  

-         Oye, que soy de Inspección y nos han dicho que querías hacer horas

-         ¿Cómo?

-         Veo que tienes habilitación, pero te falta carnet de conducir y licencia de armas

-         Bueno, también me falta una casa en propiedad y una amante de grandes tetas, pero básicamente aciertas

-         Tenemos un polígono industrial del tipo Área 51[1]... también un plantón en la RENFE a tomar por saco y el metro... 

 

Lo primero que me vino a la mente fue aquella tira cómica de Dilbert en la que le proponían al jefe un nombre para un nuevo producto: Le daban primero una opción mala, para que la rechazase, y luego las que querían ellos. El funcionamiento del cerebro de un jefe es terriblemente simple, casi como el de un simio según Scott Adams. Después pensé en “El Club de la Lucha”, cuando Tyler Durden le pide al protagonista que le golpee: ¿El metro? Hmmm, no quiero morir sin cicatrices...

 

-         Señor, voy a hablar con mi coordinador para que me de días de vacaciones.

 

Si de algo se pueden quejar los coordinadores es del derecho que tiene un vigilante a rechazar un servicio. Seguro que en sus sueños, además de perros parlantes y clones desnudos de Hitler, existe la figura del Comisario Político ex-soviético que apunta al personal operativo con una Makarov y le dice “Ia edstás iendo parrra edsa puta obrra! Davai!”

 

Segunda llamada:

 -         Hola-holitaaa, somos de la florida y primaveral inspeccioooón. Tenemos algo que te puede interesaaar. Se trata de un hotelito que puede que te quede algo lejitos de casa, pero en seguidita de damos el numero de telefonito del alegre compañero que está allí. Estará encantadito de indicarte como llegaaaara. 

 

Evidentemente mi respuesta fue que no. Lo divertido fue que el compañero que estaba allí era Murci... y que quien fue en mi lugar fue el Gurú.  Él ya lo dijo claramente: Zi tengo que id hazta allí, que tengan la dezenzia de llevadme.

 

Entonces entró en juego mi coordinador.

 -         Chico, te he encontrado algo. Habrá que trabajar ¿No?

-         (Me pregunté por qué coño está tan amable... me habían hablado de un destino en este equipo que era una auténtica mierda: Una puta obra en algún lugar de Madrid (miré en Internet y en lugar de una dirección sólo había un mapa de la comunidad con un punto rojo cerca de una autovía) No irás a mandarme a ese lugar del que habla todo el mundo, ese donde la garita es un coche que no podré mover porque no sé conducir...

-         La gente habla mucho, no les hagas caso. Tendrás una garita con calefacción... ¡Llévate los libros! Te voy a dar el teléfono de tu compañera esta noche para que te alcance en su coche

-         (Ojo a la jugada: Una mujer que no me conoce me iba a recoger en el centro de Madrid para llevarme a un lugar cuya ubicación no conozco... lo que nadie me dijo es si la chica estaba de acuerdo ¿Veis normal montar a desconocidos en vuestro coche particular?) ...esteeee...

-         Espera que tengo una llamada (esta es una de las innovadoras tácticas-comadreja de los coordinadores basada en hablar y no dejar que les hables)

 

(minutos después)

 - Oye, ya sabes que la gente habla mucho, el sitio no está tan mal... recuerda que trabajas en PROSEGUUUURL (que un coordinador trate de torearte y encasquetarte un servicio chungo tiene gracia... pero que te lo diga imitando a Chiquito de la Calzada no tiene precio... ¡Benditas grabadoras!) 

 

Pasó el día, y mientras compartía unas cervezas con el bueno de Murci volvió a sonar mi teléfono... y era él

 -         Oye ¿Me puedes hacer un favor[2]?

-         A ver...

-         Necesito que vayas a este sitio de día

-         Déjame calcular... si no tengo carnet de conducir, y el primer transporte público pasa por mi barrio a las seis de la mañana ¿Cuánto voy a llegar tarde y cómo se lo tomará el compañero o compañera que lleva allí más de doce horas?

-         ¡Ups! ¡Tengo otra llamada! 

Al día siguiente recibía la comunicación más patéticamente extraña de mi vida como vigilante: Un SMS que me decía que se anulaba ese servicio... pero al día siguiente recibí una llamada de un tercero.

 

Un nuevo Sheriff en la ciudad

Si hay alguna duda, el Sheriff era yo. Y la ciudad era corporativa... y enorme, y con un montón de compañeros armados. Generalmente sustituir a un compañero armado se interpreta como una mala noticia. Si el tipo o tipa a quien sustituyes trabaja con un arma es por algo. Este debe ser uno de esos casos raros en los que resulta que nos equivocamos: Coordinación presente 24 horas, un jefe de equipo que te visita varias veces a lo largo del turno y amabilidad por todas partes. Incluso me han sugerido que me saque la licencia de armas para trabajar allí. Con eso y unas gafas de espejo...

 

Respecto a la fauna local, cabe decir que la presencia de picaderos y cotos de caza cerca me han permitido ver gatos, liebres e incluso una pareja de zorros correteando por la ciudad. Tras una lluvia bíblica, lo más raro que apareció por allí fue ¡Un cangrejo! ¿Qué cojones hacía allí una cangrejo? La respuesta del jefe fue que algún jardinero se habría traído paella para comer y no encontró otro lugar donde tirarlo.

 Tanta fue la amabilidad que, incluso, el primer día, dos compañeros me acercaron al metro más cercano. La conversación sobre fútbol (se acercaba el derby) y sobre lo mal que iba el sector de la seguridad privada era inevitable, así como la primera pregunta que me soltaron en frío ¿qué te parece que los extranjeros puedan trabajar como vigilantes? 

Si algo tenía de malo era la distancia: Un metro, un autobús que sale cada hora y un trayecto de unos 20 minutos (sin tráfico) y la aterradora posibilidad de llegar tarde a relevar a un tipo que lleva un kilo y medio de acero colgando de la cintura (ya sabéis a qué me refiero)... podría ser peor si lloviese... no, esperad, sí que llovió. Y aunque el destino ha resultado mejor de lo esperado, allí, bajo la lluvia compuse una oración a un santo popular pidiendo que mi coordinador contrajese la serie de enfermedades venéreas que se merece (es buena persona... pero en situaciones imprevistas acaba por mandarte a lugares realmente lejanos)

 Oh, San Genarín, patrón de borrachos, vagos y puteros

Te propongo un nuevo objetivo para tu escupitajo certero

Mi coordinador dice darme un destino que me merece

Y te pido que a cambio él contraiga un buen herpes 

Tricomonas, Sífilis, Clamidia, Chancro o gonorrea...

Mientras le duela o le pique, que se contagie de lo que sea

Lo mismo me da Tricomonas o Condilomas, poco importa si lo pilla

Si no se te ocurre nada, te sugiero unas buenas ladillas

 Tan sólo que le pique o le duela

De eso lo que te venga en gana

Y si no pueden ser venéreas

Considera unas buenas almorranas    

 



[1] Consultar referencias al Área 51 en otros artículos de esta sección publicados hace poco

[2] Lo que se llega a aprender en un sólo mes: Hay tres frases que un coordinador repetirá a lo largo de su carrera a un vigilante, frases que le servirán para valorar tu disposición hacia el trabajo... de hecho tu disposición para trabajar de más o fuera de tu disponibilidad. Las frases son:

-          "Estoy buscando un puesto a tu altura" /  "Tengo el puesto que te mereces"  (traducción: "Soy incapaz de darte algo normalito"  /  "He encontrado un servicio que no quiere nadie, así que voy a tratar de colártelo")

-          "Necesito que me hagas un favor" /  "Este negocio funciona a base de favores"  (traducción: "Sí, hay un puesto que nadie quiere ocupar, y yo no quiero que sepas por qué, te haré creer que te devolveré el favor de ir allí, pero dependiendo de con qué pie me levante el día de devolvértelo lo haré o será imposible. Debería tener una lista de gente a la que le debo favores, pero ¿Acaso crees que éste es un trabajo normal?"

-          "Un abrazo, amigo" / "¡Hombre (...nombre equivocado...)! ¡Encantado e verte!"  (traducción: "Espero que no tengas acceso a armas de fuego" /  "¡Joder! ¿Por qué están bloqueadas todas las salidas?"