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Me Cago En Mi Vida

Justo lo que necesita este país

Sigo sin "Seguratizarme"

Sigo sin "Seguratizarme"

Ahí estaba yo anoche, al borde de la depre, con unas ganas de llorar a moco tendido y dándome cuenta de que sigo siendo sensible (bueno… estúpidamente sensible). Cuando a las cinco y veinte de la mañana me vio Benito, el carbonero, me empezó a dar ánimos: Venga señorito (eso sonó a ambiente rural profundo) que no es para tanto, mañana igual y así día a día… joder, es que no lo entendería.

Lo que me pasó es que me leí de un tirón La Metamorfosis (Kafka) en un turno de noche, en un edificio vacío… ¡Coño! ¡Qué libro más deprimente! Un tipo que se desloma a trabajar como viajante para mantener el nivel de vida de su familia (cuyo padre ha fracasado en los negocios) para darles una casa grande, un nivel de vida estable, una asistenta a media jornada y estudios de música a su hermana menor, despierta un día convertido en escarabajo… y ya está, ya no vale para currar, ya no trae un sueldo a casa, y resulta que es una carga. Su familia tiene que ponerse a currar, su padre (que no trabajaba) empieza de ordenanza en un banco, su madre se lía a bordar por encargo y su hermanita aparca el violín para meterse de dependienta en una tienda. Y tienen las narices de decir que no se mudan a una casa más pequeña porque no saben cómo trasladar al bueno de Gregor (el prota)… joder qué difícil es pillar una caja y hacerle un par de agujeros. Además meten a tres inquilinos en casa que se indignan por ver al pobre hermano mayor (ahora insecto) y dicen que se irán sin pagar o les denunciarán. ¡Y el pobre bicho pasando hambre con una manzana incrustada en la espalda! Manzana lanzada a mala hostia por ¡Su padre!... Lo peor es cuando la asistenta se da cuenta de que ha muerto y reacciona como una Loli de Alcorcón. Cuando se lo conté a mi compañero me echó una bronca: Lee algo que te entretenga, no que te destroce.

Tremendo, te deslomas a currar, y cuando no puedes más eres una carga. ¿Serán desagradecidos? ¡Debió inocularles huevos en el cerebro o algo así! La cosa me recordó mis tiempos de tarjetero: Es que además El EP3 publicaba un estúpido artículo (tipo tendencias) en el que entrevistaban a unos tarjeteros (llamarles RRPPs o repartidores de flyers me parece la pijada más estúpida que he leído en décadas) que contaban lo maravilloso que es su trabajo: Ganas dinero mientras estás de fiesta, las copas te salen gratis, invitas a chupitos y conoces gente… ¡Oh! ¡Ligas!... cómo se nota que esa panda no trabajó para el estúpido analfabeto de Nano y la zorra muerta de Susana. Me imagino entrevistado (y luego censurado) por ese suplemento: ¡Es maravilloso que te llueva, nieve o lancen ceniceros desde veinte pisos de altura mientras una horda de pijos borrachos trata de vacilarte y sacarte copas gratis! ¡Adoro que la zorra de la encargada salga a gritarme delante de los clientes porque el local está vacío! ¡Cómo mola que tu jefe te despida la noche del 11 al 12 de Marzo de 2004 porque sólo has vendido seis consumiciones la noche que Madrid ha sufrido el mayor ataque con bomba desde la Guerra Civil! (el señorito decía que no iba a dejar de comer sólo por eso) Y sobretodo lo más “guachi” (chicas y chicos de EP3) es que a esta gentuza que son dueños de locales de ocio nocturno no les toque nadie ¡porque a todo el mundo le importa una mierda!

Antes de desvariar, me recordó mis tiempos de Tarjetator por una conversación que tuve con uno de los porteros: Don Giovanni. (autor de la frase gloriosa La única mariconada es perder una pelea) Un tipo de cerca de cincuenta años con un crío de 16 (motivo de orgullo paterno y de su úlcera gastroduodenal) que decía que no sabía si trabajaba para vivir o vivía para trabajar: Se metía de ocho a doce horas de construcción diarias y los fines de semana a currar de portero de disco. A Don Gio le tocaba las narices de sobremanera que mientras a los tarjeteros de línea nos trataban como a la mierda, su Giovanni se pasara la noche fumando porros, emborrachándose y quitándole clientes al resto (porque repartía incluso dentro del local). Cuando me dijo que no sabía qué hacer con tanto dinero, dado que no tenía tiempo para disfrutarlo, le recomendé la tradición del Antiguo Egipto: Púletelo cuando te veas mal, y lo que te sobre lo inviertes en tu entierro. Me preguntó que qué había de su hijo… le respondí que se busque la vida, yo al menos quiero ser enterrado en una puta pirámide alicatada hasta el techo… hasta la pinta de arriba con la jodida Porcelanosa.

Y es que el pobre Gregor Samsa debió hacerse en secreto un seguro contra el riesgo de metamorfosis insectoide… ¡O fugarse con la camarera del bar donde comía! ¡A la que le tiraba los tejos! ¿Y la familia? Si hubiese podido prever lo que iba a ocurrir (morir de hambre y de pena en una habitación sin muebles que él había pagado con sus comisiones y rechazado por la familia que él había mantenido) los habría mandado a descargar camiones a Mercamadrid u otro lugar similar ¡Buscaos la vida! ¡Me piro al Caribe! ¡A tocar culos de mulatas! Y si no están de acuerdo que se lean el relato de “Hormigaxcariño, tendrás que empezar a buscarte la vida.

Me siento sucio... más de lo normal... ¡Oh Dios mío! ¡He pasado las pruebas físicas!

Me siento sucio... más de lo normal... ¡Oh Dios mío! ¡He pasado las pruebas físicas!

¡Bieeeeeen! ¡La suerte me sonríeeeeee! Parece que el Señor Murphy se ha ido de vacaciones y por fin las cosas parecen salir bien. Fui ayer por la mañana a entregar el trabajo que me convertirá (esta vez sí, esta vez no oí ninguna voz por megafonía que dijese "¡Esto es un simulacro!"... Le di mi trabajo al señor profesor que... ¡Cielos! ¡Parecía acordarse de mí!... de hecho creo que no me recordaba, porque no paraba de darme la mano y abrazos (joder con el Prozac, eso tengo que probarlo). Así que empecé a hacerle preguntas de controlo: ¿Cuándo estarán las actas? su respuesta después del examen os sonará claramente a una respuesta del tipo ¿Cantan los cisnes antes de morir? (es decir: ¡Pues claro! ¡Joder!, no van a cantar después). Al parecer, tendrá cosa de una semana para corregir a los cuatro gatos que han decidido acabar la carrera en febrero y no en junio y luego ya será oficial. Le colé una morcilla del tipo es que en el trabajo me piden el título para promocionar... imaginaos mi promoción.


 
Después me ha tocado pasar por el PROSEcentro de formación (una vez más)... la verdad es que me daba todo igual, me deba igual cambiarme a Auxiliar, me daba igual que me echasen... ¡Claro! ¡Que lo primero que me encuentro en el gimnasio son dos compañeros que llevan el doble de tiempo que yo intentándolo! ¡Y luego otro me cuenta que tiene una compañera que lleva 4 AÑOS sin presentarse a estas pruebas!... hmmm, decido hacer un poco el cabrón y contarles lo de la Ley de Seguridad Privada... como buenos pipiolos creían que la multa era para la empresa... cuando oyeron que les podían caer de 3000 a 30000 eurillos de multa sólo por trabajar sus caras palidecieron (sólo les faltó empezar a hacer flexiones muy rápido). Estaban tan acojonados que el trajeado (un hombre de negro de esos que te convencen de que NO has visto NINGÚN OVNI) fue a explicarles que desde 2003 no han multado a ningún vigilante, sólo a empresas y que a PROSEGUR se la suda 5 millones lo mismo que 100. El hecho es que este era mi 2º intento... de hecho ha habido 4 oportunidades, pero he faltado a dos porque en la primera me había lesionado la espalda (o eso dije) y la segunda era el 5 de Enero...


El caso es que cuando me subí a la barra del terror (esperando fracasar una vez más cuando expiraba mi periodo de prueba) noté algo raro... hice una... hice la segunda (y el Señor P dijo ¡Valee!)... ¡Hice una tercera! (y Mr.Pee y el otro tipo de traje que supervisaba las pruebas dijeron ¡Que vale! ¡Que pares ya!) ¡Hice una cuarta y me quedé arriba agarrado a la puta barra! (el instructor y el tipo trajeado que supervisaba todo me miraron y callaron) ahí grité yo ¡Esta es mi puta barra elevada! ¡Hay otras muchas pero ésta es la mía! ¡Me la he ganado! ¡No pienso bajar!. El instructor (Mr. P) me dedicó una mirada del tipo tanta presión es insoportable para mí ¿Crees que voy a ir hasta ahí a bajarte? ... después la gravedad y mi limitado tono muscular hicieron el resto.


Una vez recuperado de la caída, me tocó saltar más de 38 cm... me salí de la escala (para variar)... y luego correr un kilómetro en menos de 4´45... ¡4´03! ¡bieeeen! ¡MURCI CRONOMETRA CON EL CULO! ¡Porque en el parque decía que me lo hacía en 2´45!... vamos como un profesional, como si viniese detrás una inspección de la Policía Nacional (los que nos multan por currar)! Lo divertido vino ahora... ya me había fijado en algunas compañeras y compañeros... ¡joder es que algunos venían de uniforme!. Una vino con un chandal rosa estilo "La Terremoto de Alcorcón" y la PROSEParka por encima (algo que me habían recomendado que no hiciese nunca... lo de llevar partes del uniforme cuando no estuviese trabajando, porque lo del chandal rosa es de sentido común)... ¡Joder incluso hubo uno que vino con todo el uniforme puesto! ¡Luego se puso un pantalón de chandal e hizo la prueba con los Magnum reglamentarios puestos! En fin que empiezo a parecerme a un crítico de moda y eso resulta poco viril...


Bien, después de correr, saltar, dominar (me encanta esta palabrota... suena a fusta y grilletes... ¡Y a  cuero! ¡Mucho cuero!) vi extrañado que uno de los compañeros se sentó en el suelo a empollar. Me contó que estaba de servicio en el CEU San Pablo (una universidad privada por Guzmán el Bueno... la conozco, conozco a un par de pijines que estudian allí) y que había empezado derecho en la UCM. Tras una breve conversación me dijo que (como sabía) había que traer los test rellenados de casa... ¡Y que se hacía examen teórico! ¿Mande? ¿Entonces esta empresa trata de ser seria? ¡Primera noticia!... ya veía a Murphy elevarse por detrás de los aparatos de musculación señalándome y riéndose... ¡Para una vez que pasas las pruebas físicas sería muy divertido que te tirasen en un examen teórico para ser segurata! ¡jajajajaja! Pero no fue así. Demostré de  qué pasta estamos hechos los moralmente (y matemáticamente desde esa mañana) licenciados en la Complutense (más acostumbrados al Caos que Abaddon el Saqueador). Lo divertido es que las Terremotos de Alcorcón demostraron por qué las llamo así. En mi promoción también había gente que no contaba más estudios que el Graduado Escolar, pero se comportaban como personas civilizadas, y no le preguntaban con gritos de verdulera imitadoras de Belén Esteban a la instructora de teóricas por la respuesta a una pregunta del test CUANDO AÚN HABÍA GENTE HACIÉNDOLO. ¡Un poco de sentido común coño!


Por lo demás, el Señor P se mostró generoso, cuando toda la clase empezó a toser bronquiespasmódicamente (incluidos no fumadores) sacaron una bolsa de ¡PROSECARAMELOS!  Por que hay caramelos de la marca PROSEGUR... joder, volví a ser un crío durante unos segundos, y me llené los bolsillos a puñados. Luego le pregunté dónde podía encontrar Merchandising  de la empresa... me miró como si le hablara en mongol protoclásico, así que le pregunté por PROSEtazas, PROSEcamisetas, PROSEcaramelos y le comenté que había perdido mi PROSEbolígrafo y que me hacía ilusión conseguir otro... abrió un cajón y me dio uno para que me callara... sí, he vuelto a ser un crío, dos dominadas bien hechos y a la mierda mis cinco años de carrera.


Después tuve el horror de comprobar que hay gente como mi vecino Máquina de Matar en la empresa... y sobretodo que se tata de gente de menos de 25 años. Gente de la que los clientes piden que se les sustituya por liarse a porrazos en una joyería y encima se quejan... gente capaz de cerrar un supermercado por montar una batalla campal de un PROSE  contra diez gitanas y encima se quejan de que les empuran por hacer su trabajo... gente tan tonta como para decir en el vestuario del gimnasio de la empresa que se han comprado porras extensibles y que todos sus compañeros las llevan (no sea que les vengan con un cuchillo)... ¡Joder! gente tan cortita que se ríe y dan palizas confiados a los grafiteros porque no les van a denunciar (y si lo hacen yo les denuncio por pintar el vagón... el sentido común me dice que la multa por pintarrajear un vagón con un spray no puede superar los 300 o 600 euros, mientras que la indemnización por agresión depende de los daños ocasionados... y la multa por ejercer sin el TIP... bueno, de 3000 a 30000... yo no me reiría). Sí, gente, Justo lo que necesita este país.  Al fin y al cabo yo tengo un destino de sentado y con estudios y ellos uno normal.


Justo ahora que estaba empezando a pensar que sólo había tenido suerte he descubierto que no, que pertenezco a una clase de enchufados de la empresa (y enchufados sin querer), gente con estudios superiores, pero que sigue en la universidad... los mimados, la PROSEapuesta de futuro. El otro compañero que estaba destinado en el CEU, estaba también los fines de semana y festivos y también le habían dado un destino de estos civilizados... de los de currar sentado... de esos en los que la defensa sirve para rascarse la espalda y para hacer chistes de pollas grandes.


Por lo demás, al regresar, andaba en el metro y me encontré a lo mejorcito de mi promoción (menuda piba) que volvía de hacerse le típico turno de 12 horitas en el Aeropuerto... va a ser verdad que en la vida hay que estudiar cuando estás a tiempo.


Nota curiosa: Parece mentira que cuando todo le va de culo a Il Editore, a mí me empiecen a ir las cosas bien... va a ser cuestión de empezar a creer en todo ese rollo cósmico ¿Eh Gurú?

¡ACTUALIZO! he encontrado un símbolo cojonudo, ya sé qué pegatina voy a poner en la defensa (nos prohíben decir porra): Se trata del símbolo de ¡Peligro! ¡Produce adicción! que se utiliza en los soportes de almacenamiento de drogas tranquilizantes y anestesiantes.

La Vieja y Yo

La Vieja y Yo Hay un habitante en particular del edificio donde me toca trabajar que resulta, cuando menos, cómico. Cómico o algo peor… Se trata de la portera, pero eso es un decir.

 

No es la portera, es la hija de los últimos porteros que tuvo la finca. No sé qué edad tendrá, pero aparenta más de ochenta… y mi abuela (en paz descanse) estaba muchísimo más lúcida que ella. Vamos, que vive en la portería y si le hace feliz puede considerarse portera honoraria, pero debería llevar 15 ó 20 años jubilada. Más o menos resulta como el personaje de Vicenta, en Aquí no hay quien viva, pero no tiene tanta gracia (y en persona huele peor)

 

La primera sensación que produce la vieja es de ternura, la típica señora mayor a la que adoptarías como abuelita, para hacerle compañía (aunque incluya tragarse todos los programas del corazón) a cambio de que ella te prepare galletas caseras y vasos de leche cacao… luego la hueles y pasa lo que pasa.

 

Además, curre que en cuanto te descuidas va ella y se chiva de, lo que cree, una negligencia o algo peor. No sé si será Síndrome de Diógenes o sólo la soledad, pero cuando sale a tirar la basura regresa al edificio más cargada… y según el carbonero guarda cajas de cartón y periódicos viejos al lado de la caldera (una caldera preciosa, de carbón y leña… de esas que echan un pestazo a humo que tiran para atrás). Lo peor (ya me lo advirtió mi compañero) es cuando vuelve de tirar la basura y te ofrece fruta para cenar… ¡A saber de dónde coño han salido esas manzanas!

 

Otra de las obsesiones de la vieja son los calendarios… le pide calendarios a todo el mundo. ¿Pensará empapelar el cuarto en el que vive con hojas de calendario como hizo uno de los personajes de La Profecía (éste usó páginas de la Biblia).  No es así, la vieja colecciona calendarios para luego regalarlos a la gente… ¡y si un día le dices que no quieres te seguirá y seguirá ofreciéndote los jodidos calendarios! ¡Es el monstruo de los calendarios,  la protagonista de la próxima peli de Wes Craven  “Sé que no tienes Calendario de este año”… un encanto, en realidad es como un giro de tuerca del personaje de de Aquí no hay quien viva.

 

Con la llegada de las fiestas navideñas la cosa tornó a peor. Recuerdo su frase (que me permitió responder en plan John Wayne) Qué hace aquí, joven, Dios hizo el Día para trabajar y la noche para descansar… (tratad de imaginar mi respuesta: Los chicos malos quieren el día para holgazanear y la noche para robar, señora, por eso estamos aquí

 

En ese plan, tras preguntarme el 23 si había comprado Lotería de Navidad (no), el 25 me preguntó si me había tocado la lotería (porque ella sí que se acuerda… me parece que más bien se hace la tonta). Esto dio pie a otra frase gloriosa: Claro que me ha tocado, señora, si yo soy segurata por vicio.

 

Lo malo de la vieja es cuando la monta. Hace unos días dejaron que mi compañero saliese antes… el Presidente de la empresa en persona le dio permiso. Llegó la cartera del turno de tarde y ¿quién tenía que saltarse todas las normas de seguridad? ¡Exacto! Para un día que la cartera de siempre libra y le toca a una que dejó que ella recogiese el paquete, un paquete que debe ser analizado y pasado por el scanner (valga la fantasmada) lo recoge este terremoto octogenario, se lo queda dos días en su cuartito y luego se lo da a una empleada de la empresa añadiendo es que como el vigilante no estaba en su puesto…

 

A mí me hizo otra. Al parecer la abuela ha provocado dos intrusiones en la instalación: Sale a tirar la basura, o a comprar o a lo que quiera que haga y, no es que deje de echar la llave, ¡Es que deja la puerta abierta de par en par! Una de las veces que lo hizo me tocaba a mí de guardia y (atención al diálogo) cuando le dije ¡Ciérreme la puerta, por el amor de Dios!  Ella me empezó a gritar que le habían puesto el contenedor de basura muy lejos, que por qué tenía que cerrar la puerta habiendo un vigilante y que si yo me creía un Guardia Civil… era la primera vez que alguien me llamaba picoleto en mi puta vida, y encima era a modo de insulto por pedir por favor que cierren la puerta con llave. Menos mal que sólo uso a Anestesia para rascarme la espalda y para hacer chistes sobre enormes penes.

 

Mi compañero me recomendó que cuando no cerrase ella que diera yo un portazo y echase la llave. Con confianza vamos, que ella seguro que lleva la suya encima, y si no es así… pues no tengo por qué abrirle la puerta (al fin y al cabo no soy el portero del edificio).  Claro que luego vienen los remordimientos (Madrid… Invierno… ¿Es nieve lo que cae?)

 

 A veces pasan días y la vieja no rezonga por ningún lado. Mi compañero tiene una frase para estos casos: Llamaremos al SAMUR cuando empiece a oler. Cruel, contundente… ¿Qué esperabais de un par de Vigilantes? Pues la cosa va más allá: Tenemos Tácticas anti-coñazo

 

-         Durante el turno de día, mi compañero se limita a ser arisco y gritarle que le deje en paz, que está trabajando.

 

-         En mi caso estoy entre el disculpe, tengo que hacer una ronda (y esconderme en la escalera hasta que se ha ido) y, mi preferida, La Comunicación Periódica Constante.  

 

-         CPC: A la vieja se le oye venir (no sólo resopla por el esfuerzo de caminar, sino que cuenta cada escalón que sube o baja por el camino… ¿Y creíais que yo me volvía loco por contar las baldosas?) así que en cuanto es detectada agarro el auricular del teléfono, marco una cifra al azar (sin pulsar el botón de línea al exterior) y hago como que hablo con la central… ¿Qué dice por ahí que estoy hablando por teléfono toda la noche? Que comprueben el registro de llamadas… Lo mejor es que ella ha desarrollado un sistema de contravigilancia contra el vigilante para saber si hablo de verdad por teléfono o hablo sólo… me espía desde la escalera que da al ascensor (a mi espalda), pero yo he desarrollado el truco de la contra-contravigilancia contra el vigilante (menudo trabalenguas) al verla por el reflejo de las ventanas de mi garita. Sólo una vez me ha sorprendido… ver su cara decrépita y su pelo sucio a lo South Park me dio un susto de muerte… joder, incluso se me quitó el hambre (pero sólo durante una hora…) entonces hice como que miraba el reloj, grité ¡MIERDA! Y cogí el teléfono… estaba tan asustado (es que el careto de la abuela se las trae) que ni siquiera pulsé los botones… ella lo vio y dijo ¡Aja! ¡No está usted hablando por teléfono de verdad! A lo que tuve que responderle (acabada la conversación ficticia de 20 minutos… jodido aguante que tiene la vieja) que ése era un teléfono especial muy moderno, y que las teclas tenían un sensor fotoeléctrico que leían las huellas de los vigilantes asignados a ese servicio y marcaban el número en cuestión… estoy seguro de que ni siquiera sabía de qué coño hablaba, pero debió colar, porque al día siguiente se había olvidado de todo.

 

Me diréis que nos pasamos tres pueblos con la vieja. En un día normal os diría que sí, pero hay que tener en cuenta que no estamos allí doce horas al día para cuidar a esa señora, y que no somos la niñera de nadie. De todos modos, aunque en el fondo no la odio, cualquiera que crea que nos pasamos con la señora (a la que solo queremos espantar y que se limite a un buenas noches…) le retamos a que pase un turno de doce horas en uno de los días críticos de la misma… a ver si la aguanta.  

 

La Poli y Yo

La Poli y Yo

Cuando era más joven e iba a manifestaciones, una consigna del tipo vamos a echarnos unas risas antes de que carguen decía:

¡DE AZUL O DE MARRÓN! ¡UN CABRÓN ES UN CABRÓN!

Hoy ellos siguen vistiendo de azul… y yo por ahora (no sé mañana) visto de marrón. Justo lo que este país necesitaba… otro vigilante de seguridad.

 

Os preguntaréis cómo es la relación entre los vigilantes y las fuerzas de seguridad del estado… bueno, lo de La Hermandad era una coña bastante ingeniosa (¡Majoc! Y todo eso) pero lo cierto es que solemos desayunar juntos… y que tenemos que colaborar con ellos por ley (yo lo hago encantado… sencillamente les dejo hacer su trabajo).

 

La otra noche he tenido a un mogollón de Policías Nacionales en mi centro de trabajo. Bajé de hacer una ronda y vi un coche de los Nacionales aparcado en la puerta… me dio la impresión de que había pasado algo, principalmente cuando observé que otros cuatro coches patrulla habían aparcado al lado, e incluso un furgón se detuvo en las inmediaciones. Cuando llegué a la altura de la puerta se acercaban dos.  Uno (aproximadamente de mi edad) decía muy chulo “bueno, siempre puede ayudar”… poco después advertía que la mayoría de ellos parecían más jóvenes que yo.

 

Entonces uno de ellos (con el pelo extrarreglamentariamente largo) me dijo que si podía abrir… cuando lo hice me preguntó (muy despacito y haciendo gestos con las manos) ¿Has visto a alguien… como abriendo bares? … mi respuesta me salió sin pensar: No, no dentro de este edificio.  Después sus compañeros empezaron a gritar y a correr porque habían descubierto un bar con el cierre abierto de par en par.  Incluso al que me preguntaba se le cayó la linterna al suelo con las prisas… menudo susto se llevó. Luego se acercó otro que parecía incluso más joven, y me preguntó lo mismo. Le comenté lo mismo, que había habido mucho movimiento (es una zona con restaurantes, una discoteca… un par de puticlubs de lujo…) pero que desde mi puesto poco podía haber visto. Sólo un para de chicos persiguiéndose hacía horas… uno de ellos fumando (el que iba primero… ¡Qué pulmones!). Finalmente vieron que la puerta ni siquiera estaba forzada. Huele a empleado descontento dije con acento de Harry el Sucio, pero probablemente se parezca más a la verdad la opinión de mi compañero, cuando se lo conté a primera hora: El dueño es un bolinga y se ha dejado el bar abierto cuando se ha ido a casa a dormir la mona.

 

En fin, un saludo para todos los chicos de azul que trabajan más que yo por las noches… y felicidades a la vecina por el bautizo de su bebé.

Mi curro ya no es tan interesante... (Teleoperadores y tú)

Mi curro ya no es tan interesante... (Teleoperadores y tú)

Mi trabajo es menos interesante desde este pasado fin de semana. Nos han prohibido llamar a la central  (salvo caso de urgencia) porque los pobres telefonistas están muy estresados cogiendo el teléfono en momentos prefijados con anterioridad para saber que estamos bien... sí, corren el riesgo de despertarse  y tal. ¿Y qué pasa si necesitamos ayuda? Pues entonces sí llamamos... desde el más allá supongo. Nos apareceremos como espectros de turno de noche aullando para aterrorizar a los telefonistas, ¡uuuuuuuuh!, y arrastraremos  el espíritu de nuestra defensa (no podemos decir porra) por las paredes y puertas de la sala de comunicaciones, donde dos jóvenes aterrorizados se cagarán de miedo toda la noche ¡Uahahahahahaha!.

En realidad la cosa no es para tanto, según mi compañero así podemos estar aun más a nuestra bola, pero yo aguardo con ansia, en cada turno, la llegada de las horas a las que sí que nos dejan telefonear... ¿A quién le tocará esta noche? ¿Al tipo con voz de tío rudo, varonil y profesional? ¿A una chica con voz sensual? (me tengo que morder la lengua para no preguntarle qué lleva puesto... imaginad que, de madrugada, oís a través del teléfono un "huenaz nodzdez, dziete-iezizeiz-oze-heiz-iezizeiz (71612616) hin noedá"... quizá le toque al jovencillo despistado, a ese que le tocó en Nochevieja y no me cogió el teléfono a las doce en punto. De hehco cometió el error de dejar uno de los dos teléfonos colgado a y media (acabaría de llamar a casa para felicitar), pero cuando llamé no lo cogió, y la llamada rebotó hasta la centralita de Seguridad... no me extraña la voz de me acabo de comer un marrón que puso en el siguiente contacto.

 

Lo curioso es que cuando esta gente la caga nos cae todo encima a los vigilantes: Una mañana sonó el móvil cuando estaba de cháchara con el Jose (sobre las 8:05 de la mañana). Al parecer un Inspector acababa de despertar a Baby, y me dijo que mi compañero no había llamado. Nosotros llamamos religiosamente, otra cosa es que en centralita no lo apunten... el despistado ha llegado a colgarme el teléfono sin dejarme decir desde dónde llamaba... claro, luego resulta que no apuntan que hemos llamado. La mejor del despistado es cuando deja el teléfono descolgado (en una línea de control de servicios que se utiliza para comunicar novedades y urgencias) ... una vez, después de comunicar, dejó el teléfono descolgado... y me volvió a responder como si hubiese llamado de nuevo. Imaginad el diálogo:

- ¿PROSEGUR?

- Oye que soy yo otra vez, que no has colgado

- ¡Ah! qué listo! ¿A que el que no ha colgado has sido tú?

- No hombre, yo he colgado y por eso no estamos hablando ahora... en realidad esperamos a que colguéis en central para no tener un efecto rebote de la señal

- Ah

- Que cuelgues

- Cuelga tú

- Colgado

- ¡Colgado tú!

- Que no, que "click"

- ¡Cómo que click!

- tut-tut-tuuut... tut-tut-tuuut

Pobrecillos, la brasa que les he dado. La primera semana decía mi nombre y apellidos, mi destino y las novedades... al tercer día, cuando empecé a oir bostezos, ya dejé de decir mi nombre y sólo comuniqué el destino y la novedad. ¡Pobres! yo llegué a creer que lo de llamar a central era una novatada de mi compañero, pero cuando ví la cara del cincuentón al decírselo por la mañana... no solo no se reía, sino que sus ojos expresaban un ¿Tú eres gilipollas o qué? que claramente me aseguró que no lo era, que había que llamar. Eso sí, en mi primeroa noche se turnaron el tipo profesional y el despistado, y al menos el segundo parecía hasta las narices de que el teléfono sonase cada cierto tiempo.

¡Qué se le va a hacer!

Turno de Noche

Turno de Noche

Con esta intertextualización (adoro usar este tecnicismo ara ocultar un plagio clarísimo) del nombre del programa de radio que hizo en su momento Juan Antonio Cebrián, trataré de explicaros cómo es mi labor de vigilante (esto es un decir) nocturno.


Mi turno de noche es de siete a siete... empiezo media hora antes para dar a mi compañero del turno de día tiempo para cambiarse, de modo que él llega media hora antes para corregir mis meteduras de pata nocturnas, abrir la instalación y evitarme todo contacto con los profesionales que trabajan allí (esos que muestran una expresión entre sorpresa y alegría cuando me ven... algo del tipo ¡cielos! ¡no han puesto un maniquí sentado en la garita con el uniforme de la empresa!). Eso significa que hago un turno de noche de doce horas... de las que legalmente sólo nueve son horas nocturnas. Personalmente expreso mi comprensión del fenómeno a la hora de llamar cada hora a la central, cambiando el buenas tardes (hasta las 22h) por un buenas noches (hasta las 5h) y terminando con un buenos días en las dos últimas. Así doy a entender a los telefonistas que pringan toda la noche (en cómodos turnos de 8 horitas de nada) cuatro cosas:


-          Sigo vivo
-          no estoy dormido
-          sé qué hora es
-          tengo el sentido de la puntualidad de un británico.


El turno de noche es idóneo para la gente con problemas como paranoia, esquizofrenia o inestabilidad emocional: Está lleno de extraños ruidos que inspirarían a cualquier escritor para especializarse en relatos de terror. Yo tengo uno por ahí garabateado, pienso colgarlo aquí en breve... además, como generalmente no pasa nada, da pie a imaginar multitud de cosas, y si uno tiene el defectillo de hablar sólo puede perfeccionar su oratoria. Por otro lado, la prohibición de comer, beber, dormir, distraerse, ver la tele, escuchar la radio, leer, o fumar (son sólo algunos de los 10000 mandamientos de la seguridad privada) dan lugar a cosas tan extravagantes como contar las baldosas del suelo de la instalación, ponerles a cada una un nombre distinto, saludarlas al iniciar el turno... y que lleguen a responderte.  Tras mi primera noche, allá por Noviembre, pensé en someterme voluntariamente a una evaluación psicológica... me notaba irritable en casa debido a la falta de sueño. Lo peor es que luego me he acostumbrado, y la irritabilidad se ha convertido en un estado zombi permanente de risa tonta. Por otro lado, el turno de noche encantará a las personas amantes de la paz y la tranquilidad, más que nada porque no suele pasar nada interesante... ni no interesante. 


 ¿Qué no tienes a nadie con quien hablar durante el turno? pues lo que falta se inventa... he de presentaros a mi nuevo compañero en el turno de noche: Se llama Harvey, es un conejo rosa de dos metros de alto y unos 150 kilos, que viste el uniforme de la empresa con un casco de la Segunda Guerra Mundial y un voluminoso chaleco antibalas. Como él suele decir: Si hay problemas me encomiendo a Dios todopoderoso, a la santísima Madonna -que de santa no tiene nada pero ¡qué cincuenta años!- y a mi voluminoso chaleco antibalas. Además utiliza el típico truco curricular de decir que es experto en un exótico e infalible arte marcial que denomina con el nombre de una casi desconocida marca de automóviles de extremo oriente: Soy quinto Dan de Daihatsu... (por favor, si alguna vez utilizáis esto procurad no meter la pata con frases como soy cinturón negro de Toyota).
 No puedo más que finalizar este post con un simulacro e incidencia imaginaria:


Después de las doce de la noche, se escucha un fuerte ruido, como un portazo, dentro de la instalación (instalación cerrada y sin nadie dentro... es nochevieja y todo el mundo está en su puta casa y con su puñetera familia excepto el pringado del turno de noche...). Es el momento de ir a comprobar lo que ocurre, pero no se encuentra nada anormal en la instalación. El portazo se repite varias veces más, y tras dos rondas extras (tan extras como infructuosas) decido echar un vistazo en el patio interior y veo luz en el último piso...


Hmmm, resulta que no tengo por qué vigilar el último piso... llamo a la central para pedir instrucciones, pero dado que es Nochevieja los teléfonos han sido hábilmente descolgados para no incordiar a los telefonistas que celebran el Año Nuevo. ¿Qué hago? ¿Llamar a la poli? ¿Acaso he visto algo ilegal? así que me tomo mi tiempo para consultar en el manual qué hacer, y decido... ¡subir a ver qué pasa!. Tengo a mi lado a la pequeña Anestesia (he decidido llamar así a mi superdefensa abrelatas... abrelatas porque hay que tener la cabeza de latón para meterse en una puta casa vieja como la que vigilo... y abre porque tras un porrazo con ella no creo que un cráneo humano -excepto si es del Sur de Georgia- permanezca intacto). ¡Un momento! ¿Quién sería tan imbécil como para morir por 4.80€ a la hora?


¡Tengo una idea mejor! Subo piso por piso, inspeccionando la instalación y dejándola a mi paso cerrada a cal y canto. Enciendo las luces... TODAS LAS LUCES... y además, cuando camino subo mucho las rodillas y piso con mucha fuerza para hacer mucho ruido. Espero que no haya cámaras de seguridad ocultas, o un videovigilante se va a echar unas risas.  Finalmente llego temblando de miedo a la zona donde se originó el ruido y compruebo que no tengo llave para abrir esa puerta... ¿Pregunto si hay alguien ahí y si puedo ayudarle? ¡Que se joda! si alguien ha entrado sin permiso en la instalación que tenga la decencia de pedir ayuda caso de estar atrapado. Si no que vuelva a usar la ventana o el agujero que utilizó para entrar.  Me bajo de nuevo a mi puesto, dejo todo bien cerrado y me tomo un cafecito pensando que:


a) soy un paranoico más (lo que me reconforta porque mi vida no está en peligro)
b) alguien es más estúpido que yo (lo que me reconforta porque hay alguien del que se reirán más que de mí)


Que sepáis que este no es un caso real... sólo se me ha ocurrido a base de hacer turnos de noche. Os dejo finalmente una imagen sacada de la página de Games Workshop, para ilustraros el aspecto que se le queda a un marica con buena presencia (como mi compañero denomina a la nueva hornada de vigilantes de PROSEGUR, empresa de seguridad privada que exige buena presencia a sus empleados) tras hacer el turno de noche durante más de un mes. Quítese la servoarmadura de los Marines del Caos y sustitúyase por un PROSEuniforme marrón con bandas reflectantes amarillo chillón... me sorprende cómo me parezco.

 

MI PEQUEÑO WINDSOR

MI PEQUEÑO WINDSOR -         Qué, ¿Cómo ha ido la noche?
-         Una vez más esto no ha ardido hasta los cimientos… vuelvo enseguida

(Enseguida, en la jerga de los vigilantes de seguridad son unas doce horas)

Ya me estaba retrasando en escribir sobre esto. Evidentemente estoy limitado por el secreto profesional (al parecer los seguratas también estamos sujetos al secreto profesional… por ejemplo una bellísima compañera de PROSEGUR me preguntó dónde estaba el servicio –mi centro de trabajo- y tuve que responderle que tenía uno en cada una de las seis plantas del edificio… ante unas limitaciones algo fantasmonas la solución del Vigilante es mentir y tratar de hacerlo con cierta gracia), pero creo que hay detalles divertidos que os puedo contar:

Cuando mi primer coordinador de servicios me describió el puesto, me dijo que se trataba de un edificio de oficinas, y que trabajaría en un equipo de seis vigilantes… ¡Coño! Me dije ¡Eso debe ser un Winsdor como mínimo!...

Un Winsdor como mínimo:… Iluso de mí. Me imaginé una gigantesca torre de acero y crista, calefacción centralizada, sistemas automáticos anti-incendios y anti-intrusión, sensores de movimiento, y de identificación automática que relacionan la matrícula del coche con la cara del conductor, lectores digitales de la palma de la mano, escáneres de retina… y una escuadra de escogidos vigilantes de elite de la primera multinacional española de seguridad privada… ¿Sabéis qué me dieron? Una puta casa vieja. Félix pasó a verme una noche y le sorprendió no ver puntos de fichaje para las rondas, ¿sabéis qué le dije?: ¿Quieres ver el sistema automático contra incendios e intrusiones? lo tienes delante (señalándome con el dedo... fue como aquella frase del Señor G: El único seguro del revólver es vuestro dedo). Efectivamente, el equipo de seis PROSEvigilantes de élite se reduce en realidad a dos (mi compañero y yo, y nos vemos cuando nos relevamos a primera hora de la mañana y a última de la noche). El resto, los otros cuatro vigilantes, han sido gente que intentó hacer este servicio a lo largo de Noviembre, y que han renunciado o han sido pillados:

- Tirándose a su pareja (supongo que en el momento de er pillados era su pareja) dentro de la instalación

- Comiéndose un menú del Bar de al lado en el puesto de Control

- En uno de los locales nocturnos aledaños a la instalación (una disco y dos puticlubs caros) tomando copas ¡Y encima de unifome!

- Durmiendo... tanto que utilizaron el sofá de recepción de la tercera planta y dejaron restos de babas sobre el tapizado

 

Sí, la instalación a mi cargo es una jodida casa vieja de seis pisos, tres pisos de oficinas., dos pisos vacíos y una pensión en el último. Seis pisos, 108 escalones… 2856 baldosas a las que poco a poco voy poniendo nombre. ¡En serio! Una noche las conté, y decidí asignar a cada una un nombre único y distinto al del resto… cuando grite uno de los nombres de madrugada y escuche claramente que la baldosa me responde tendré que empezar a preocuparme en serio. Por lo pronto la distribución onomástica va a ser:

-         Primer piso: nombres ingleses

-         Segundo piso: nombres alemanes

-         Tercer piso: nombres españoles

-         Cuarto piso: nombres italianos

-         Quinto piso: nombres vascos

-         Sexto piso: Nombres eslavos

Como si se tratase de aquel episodio de Dilbert, las oficinas están ocupadas por ingenieros y personal de servicios de la empresa (informáticos, ordenanzas, telefonistas…) en dos meses he visto a tres informáticos y a una ingeniera… y no venían a hacer horas extras, sino a dejar o recoger material. Curioso, hay gente que tiene demasiado tiempo libre, como un ordenanza del primer piso, que llega a trabajar a las 6:30, y se larga a las 19… coincidiendo (a la inversa) con mi horario de trabajo. Ese cabroncete me dejó encerrado un lunes por la mañana, entró cuando mi compañero desayunaba al lado, y mientras yo me estaba cambiando. Esta descoordinación (la única vez que ha pasado) tuvo que coincidir, por Ley de Murphy, con la llegada de este buen señor que, al no ver a nadie, entró y cerró con llave.

Respecto a los habitantes de la pensión, tan sólo he de decir que todo el edificio pertenece a la empresa, y que ésta lo ha alquilado a una señora que permite que su hijo la dirija. Eso significa que los fines de semana por la noche, veo pasar  al chico con varios amigos y mogollón de cervezas… por lo menos se dignan a apagar los porros fuera de la instalación.

Hay inquilinos en la pensión: Un borracho algo pesado (que fue expulsado el 20 de Diciembre… ¡Feliz Navidad pequeño Joe!), un tipo con perilla muy salado. Un gay muy educado (pero algo ido de la olla), otro tipo también muy educado (pero no homosexual)… y un viejo calvo, gordo y con gafas. También hay una portera que en realidad no es portera: Una vieja de unos 80 años, más pesada que una vaca en brazos, que es la hija de los porteros. Vive en un cuartucho junto a la caldera y al nido de las ratas (lo olvidaba: Hay calefacción central… caldera de carbón y leña… de las que huelen a barbacoa) con un alquiler de renta antigua. Con la esperanza de conservar esa infravivienda, su hermano (porque ella no está en condiciones de negociar nada) ha rechazado los ofrecimientos del Gran Jefazo de pagarle una residencia, por lo que tenemos que aguantar a la pobre mujer, a su soledad y a su Síndrome de Diógenes (guarda papeles y cartones al ladito de la caldera… ¡Bieeeeen!)  

El personal externo somos Benito, el carbonero (al que veo todos los días a las 5:30 de la mañana), mi compañero y yo. Mi compañero es un tipo de cincuenta años gracias al cual, PROSEGUR tiene este servicio. La empresa no quiere a PROSEGUR… ¡Le quiere a él! De hecho cuando pide un día libre me lo dan a mi también. El tipo se hace alrededor de cuatrocientas horas al mes (con lo que rebasa el máximo de horas legalmente establecido para un año en unos pocos meses… pero él está de acuerdo, y el cliente también).  Al igual que yo (espero que el próximo mes) es licenciado. En Derecho para más señas… Contra todo tópico hay muchos licenciados en este negocio, más de los que cualquiera diría a primera vista. Eso me recuerda a un chiste de vigilantes:

¿Qué hace un Licenciado trabajando de Vigilante de Seguridad? Muchas horas… como el resto. Debe ser la falta de sueño, pero lo encuentro hasta gracioso.

Posdata:

- La imagen tiene historia. Tras el incendio del Windsor, en el complejo de Azca, un amigo (al mejor estilo del manifestómetro) logró atravesar el perímetro policial y sacar ésta y otras fotos de las ruinas del rascacielos. Sencillamente genial.

- Los lectores más observadores se habrán fijado en que hay un nuevo enlace, se trata del Espacio MSN de mi compañero de promoción Hristo. Me pareció buena idea enlazarlo aquí y ayudarle a conseguir algunas visitas. ¡Suerte con tu blog Hristo!

- Ayer fue el cumpleaños del Miguel (Tres Columnas). Sé que no ha publicado nada desde que le abrí ese blog, pero es que no tiene tiempo material (son dieciséis horas de jornada laboral las que se pega en su bar). Supongo que agradecerá alguna felicitación. ¿Quién sabe? puede que incluso publique algo.

- Encontraréis el mismo texto, pero más imágenes, en las ediciones de MSN y La Coctelera.

Feliz año nuevo, gracias a todos

Feliz año nuevo, gracias a todos

Tan sólo quería felicitaros el nuevo año a todas y todos, en especial a los que me llamaron o mandaron algún SMS anoche, durante mi segunda parte del turno 24/31... con mi gratificación prometo invitaros a algo, al fin y al cabo ¡Cada paga es una fortuna!

Lista de los beneficiarios preferentes de mi 24/31: (sabéis quiénes sois)

- Blanqui

- Arantxa

- Nico

- Gurú

- Félix (por mucho que me pese)

- Murci

- Dácil (del 24)

- Máquina (¡Oh Dios mío! ¡éste se comerá la paga extra entera!)

- Baby

- el Chus (Pato)  y el Garepa (Nunca olvidaré el susto que me dio vuestra llamada a las 4am...)

- 1150S

 

Gracias a todos y Feliz Año Nuevo