Blogia

Me Cago En Mi Vida

Baby ya tiene su propio Ordenador

Baby ya tiene su propio Ordenador

Baby ya tiene su propio ordenador, y cabe decir que la odisea, aunque odisea-relámpago, es digna de ser contada. Hay gente que debería pasar una oposición para salir a la calle.

Me encuentro a un chaval del barrio, hijo de unos compañeros de PROSEGUR al parecer, que se va a subir en el coche de mi ex-vecino Luisito (ya pond´re las fotos de su mudanza si eso...) Nos vamos al Cash&Converters... Le pregunto si va en serio, y le informo de que la última vez que traté de venderles algo usado, acabé con ganas de clavar una cruz en llamas en la puerta de su establecimiento: Son unos doctrinarios fundamentalistas de la teoría económica... de esos que merecen el Nobel... Compramos barato para vende ... menos barato. Un videojuego en perfecto estado que costó 20€ hacía un año me lo tasaban por tres... ¡Usureros de mierda! –debí gritar al salir de su tienda- ¡No hay más que ver la forma de vuestro cráneo para advertir que no hay que hacer negocios con vosotros!. Y es que comprar, se puede comprar barato allí pero vender no es demasiado recomendable.

El caso es que informo al chico de que mi señora (ama dominante, pelirroja pintauñas, dueña del mando a distancia y propietaria de la vocecilla que interrumpe mi concentración) busca un ordenador propio. ¡Ah! Me dice ¡Esto es un Pentium IV, se puede conectar a internet y está casi nuevo... llévatelo y lo pruebas, si lo quieres es tuyo con impresora, ratón y teclado por 200...

¿Por qué tan barato? Me pregunto. Lo cojo., me lo subo a casa y compruebo que funciona... de hecho compruebo que, para variar, ni ha formateado el disco duro. Así que le doy un toque a mi pedazo de cuñado y me asesora a distancia sobre lo que he de mirar: Resulta que de Pentium IV nada, sino que es un ACD o un AMD o algo de eso... luego veo que la tarjeta gráfica y el módem están integrados en la placa base, 112Mb de RAM... Diagnóstico de Pedazo de Cuñado: Si lo compras, te gastarás más de 1000 euritos en ponerlo en forma... valen la caja y el disco duro de 120Gb, porque con el resto no puede llevar más que un Win ME...  y por entre 300 y 400 tienes uno tan viejo como el tuyo, pero igual de funcional...

Aquí entra en juego el factor freak-Starwars, era como el pequeño cazarrecompensas de El Retorno del Jedi (en realidad la Princesa Leia) negociando con Jabba de Hutt:

-          Udda Tutta, Solo? (No hay trato, si te compro este trasto me gastaré más de 1000 para arreglarlo)

-          Ula Whala Whanga... (venga tío, que necesito la pasta... ¿Hacen 100?). Consulto la oferta con el Cuñadete y da el visto bueno: Cien no es mal precio si sólo lo vas a usar con el procesador de textos, pero recuerda  que por un poquito más tienes uno más o menos actualizado

-          Yottó, Yottó Wookie (Va a ser que no, me estás pidiendo una cuarta parte del sueldo mensual de la niña... no es plan)

-          Hutta duala ,¡DETONADOR TERMAL! (¿50?) ... consulto con Nicoman, y me dice que ese es el típico precio de los ordenadores en el mercado de segunda mano...

-          Whitanna Wookie, duduá PODEROSO CHEWACCA (20, me invitas a dos cervezas y yo me encargo de llevarlo a reciclar al Punto Verde de Leganés)

-          Rikki-rakka simbombaca, bim-bom-bá, alaví-alavá alabimbombá... (Tío no te pases, que lo necesito para rondar y tal...no bajo de 50...)

-          Hurrá-hurrá-hurrá,  LasPalmas-Laspalmasynadiemás (hecho)

-          ¡Está de acuerdo! (venga, me parece poco, pero déjame el dinero donde Jose y mañana lo recojo...)

Luego el chico cambió de opinión, me dijo que 60 e incluiría teclado y ratón... pero yo me hice el dormido (ventajas de negociar vía SMS)... así que cogí el móvil y mandé un mensaje a Murci:

-          Tengo un ordenador para ti por 100...


-          ¡Compro! ¡Compro! (Qué bueno es Murci... ¡Y pensar que una vez le vendí por 60€ su propia colección de pornografía!)

No va a estar mal esto del capitalismo... si Adam Smith lo hubiese visto se le saltarían las lágrimas, y es que desde que tengo acciones de Endesa...

¡Dadme un respiro! ¡Sólo soy un segurata!

¡Dadme un respiro! ¡Sólo soy un segurata!

Menuda semanita: Primero la reorganización, luego los banners, y finalmente he perdido dos días de trabajo a lo redactor, aunque más se perdió en la guerra, con la jubilación del cabezón, y (¡AAAAARRGGHHH!) El envío, mediante técnicas medievales, del boletín a los más de doscientos subscriptores. Sólo faltaría que toda la mágica pro actividad que me rodea fuese fingida, que algo oliese a podrido en Dinamarca, como en toda empresa postindustrial, y esto fuese un nido de víboras en el que los jefes, visto mi estúpido corte de pelo corporativo y mi (mpffffjjejejeje) impresionante tipo corporal me encargasen ser su informador secreto de las actividades y declaraciones de los demás. Gracias a Dios y al Cuerpo de Marines eso no es así: Se trata de una joven y dinámica empresa en al que se respira alegría y amor al prójimo... además, me he dejado en casa el uniforme de Comisario del Pueblo número 144330092... o eso o que todo el mundo me cuente sus problemas personales.


Mi nuevo ordenador se llama Web, un nombre menos cariñoso que cabezón, pero más sobrio y funcional. Parece uno de esos antiguos vídeos VHS, al parecer porque es el modelo que el suministrador da a los clientes que quieren el ordenador debajo de la tele para que parezca un DVD. Tiene un gigantesco monitor TFT que he decorado con la foto de Verdi Hipnotizador (que podéis encontrar en este blog), y de la que la monumental becaria gallega de por la tarde ha dicho algo así como O gato moninho... o algo de eso. Eso sí, echaré de menos al cabezón: Una ola de desazón me invadió al pensar que me había quedado sin excusa para no dar ni palo al agua... ¡Ahora el ordenador funciona! ¡Y va como un tiro! ¡MIERDAAAA!


También he llevado a cabo mi primera metedura de para... en realidad no ha sido tal: Una compañera deja la empresa y han pensado organizarle la cena en una residencia militar con restaurante... 38 € por buffet y barra libre... la cosa acabó en otra residencia-restaurante para militares por unos 15. Eso sí: Plato de cocido y una cerveza por barba. El caso es que al menda lerenda no le han invitado, y cuando dije en voz alta eso de será que no me han invitado, un compañero (algo freak... los freakis nos olemos a kilómetros...) me dijo que me bajase a fumar... ¡Cómo sueltas delante de una de las hijas del jefazo “¡Qué cabrones! ¡No me han invitado!”?... jamás dije qué cabrones, pero hay que tener en cuenta que el día que el moderno dijo que había estado ocho horas de compras con su amigo, desde la sección online y la de diseño se oyó ocho horas de cópula. Vamos, que sordos, pero bien intencionados.


A LO TONTO, me estoy haciendo con las contraseñas de administrador de cada uno de los servicios informáticos... me da por apuntarlas, no sé... y en una de las largas esperas para que instalasen el nuevo bicho, bajé a fumar una vez más. Estaban tres chicas: La maja, culo estupendo, y una señora muy pro activa... no sé de qué hablarían antes, pero enmudecieron en cuanto llegué (¿A que va a creer todo el mundo que soy un malvado espía?). Sólo dieron señales de vida (y de sentido del humor) cuando pregunté ¿Es por mí o siempre fumáis en silencio? Al subir, culo estupendo me dedicó una de esas sonrisas que mi mente enferma etiqueta como más allá de la proactividad... si pudiese hacer realidad mis fantasías Nacho y Rocco parecerían, a mi lado, inquebrantables cumplidores del voto de castidad. Al final, subo, y en lo que terminan me fijo que en Redacción se parten de risa con una carta, más bien un manifiesto, que contenían tantas palabras prohibidas en un medio dirigido a ciudadanos senior, que su autor parecía estar jugando a Tabú®.


Esta mañana, me han acabado de instalar el sistema y de configurar el correo... curioso que el Jefazo diese una orden de máxima prioridad: El boletín debe estar enviado a las 10... ¡bieeeeeen!, sólo hay que cambiar varios titulares, añadir un par de noticias... y que esos señores imprescindibles y con gafas acaben con el volcado de datos del cabezón al pequeño Web... me partía de risa cuando pude empezar a enviar el susodicho boletín sobre las 10:20...para cuando terminé a las 11:25 no tenía puta gracia. ¿No se puede crear un grupo en la agenda de contactos del Outlook que se llame Subscriptores del boletín? Sí, se podría, pero EN ESTE PUTO PLANETA NADIE SABE NADA ACERCA DEL OUTLOOK DE LOS COJONES, así que he de coger TODAS las direcciones de la Gran Base de Datos y copiarlos la simpática ranura del destinatario del mensaje de correo... eso sí: En cómodos grupos de diez: Nadie quiere que el servidor empice a arder... (¿Nadie?). Mientras me ayudaba a cerrarlo, una de las jefas me comentaba su deseo insatisfecho de aprender HTML... no tenía tiempo... ¡Claro! Contesté ¡Me pasa lo mismo con mi curso de búlgaro!


Entonces, alguien del departamento comercial llegó a la sala de redacción para advertir que el uso de programas como el eMule o el Kazaa, está prohibido, y que el correo es sólo para uso laboral... una vocecilla había soltado la frase “De lo que se entera una leyendo el correo” hacía unos minutos, así que pensé que alguien había sido lo suficientemente estúpido como para usar el Outlook (conectado a los servidores de la empresa) para fines personales...

Poco después, oí (a todo esto me mordía la lengua enviando una y otra vez mensajes de correo con el boletín adjunto) a la redacción en peso hablar de temas como las relaciones de pareja, la música comercial de los años 80, las películas de los Hombres G... y no pude contenerme ante la frase sentenciante de Joe Modernillo: Un hombre no puede hacer las cosas como una mujer, por ejemplo una comida hecha por una mujer no es como una hecha por un hombre... Pensé en voz alta (¡Maldita lengua!) ¡Claro tío! ¡Un hombre te pincha con la barba!. Avergonzado por mi vil intromisión en un tema tan poco viril, fui a pillar un chocolate de la máquina, pero me equivoqué de botón y me pedí un capuccino... quizá fue mi modo de ofrecerlo, pero creo que nadie quería tomarse un café con babas... debe ser el palizón de mandar doscientos correos iguales en una hora... ¿No tenemos ningún programa generador de SPAM o qué?. Finalmente, viene de nuevo el informático, y habla conmigo de temas laborales mientras vuelca más y más información del cabezón en Web: No te lo pierdas, yo estudié derecho... y aquí me ocupo de las cuentas... curioso, el que trajo a Web me contó que tenía dicho en casa, si preguntaban, que dijesen que él era Auxiliar de clínica... más que nada porque si dices que eres informático te pasas el día arreglando ordenadores de amigos y vecinos, y amigos de vecinos y vecinos de amigos... ¡Gratis!. Me recordó a lo que nos dijeron en Das Bunker el primer año:

“Decidle a vuestras parejas que les cuenten a sus madres que sois pianistas en un burdel... cualquier cosa menos decir que sois periodistas”

Gracias a Dios y al Cuerpo de Marines, ahora me dirigiré a mi curro no vocacional de los fines de semana, donde los únicos problemas son los intentos de intrusión, los conatos de incendio y el riesgo de muerte violenta... ¡Me va a parecer el paraíso!

 

 

Objetivo Kilrath

Objetivo Kilrath

La saga de Wingcommander no me parece de las más gloriosas de la historia de la Ciencia Ficción, sin embargo, sí que me ha inspirado esta tontería que os dejo aquí. La idea de un enorme Verdi con intenciones de ajustarme las cuentas me aterra, y entre eso y las imágenes que he encontrado en el Google de la estúpida película y los videojuegos de la saga, se me ha ocurrido algo como esto...

 

No se movía nada en los pasillos de aquella nave de transporte, y Khan, tras mucho reflexionar, llegó a la conclusión de que estaba hasta los mismísimos cojones de aquel destino. En consecuencia, como había hecho durante los últimos veinte meses, acabó su ración de croquetas nutritivas de marca genérica, y se levantó a estirar las piernas: Nada como un paseo por la galería de celdas de contención para observar, otro día más, lo que hacían esos estúpidos seres que trasladaban hacia Kilrath, la gloriosa capital del imperio donde las luces brillan más, y el ambiente es más cálido y húmedo que en ningún otro planeta kilrathizado.

Tras estirarse todo lo que le permitía su armadura, irguió sus tres metros y pico de altura y caminó por la superficie plastificada haciendo sonar sus pasos, una señal para que esos pequeños simios pelones se portasen bien: ¡Eh que viene el carcelero!, parecían decir sus sonoras pisadas, ¡Disimulad o nos meterá sondas por el culo! y es que había que reconocer una cosa: Aquella especie era débil, mal adaptada, con una tecnología que no podría funcionar en manos de cualquier ser vivo inteligente... pero imaginación sí que tenían: ¡Sondas anales! ¡No se le habría ocurrido en la puta vida! El único experimento que le venía a la cabeza hacer con estos bichos era comprobar qué salsa quedaba mejor con su carne poco hecha.

El comportamiento de esos monitos pelones era pueril: Empezaban a hacer ejercicio o hacían como que se peleaban entre ellos (quizá porque pensaban que también capturaban hembras y que al mejor lo rodearían de ellas para criar el resto de sus días fértiles...). Todo un detalle lo del ejercicio: Los científicos necesitaban ejemplares sanos para experimentar con sus nuevas armas biológicas, algo que les ahorraría trabajo y les permitiría estar como en casa, durmiendo dieciocho horas diarias y lamiéndose las pelotas en cualquier rincón cómodo, en los nuevos planetas kilrathizados (irónica expresión cuando el proceso no es otra cosa que reducir un mundo a cenizas y luego instalar en él un medio ambiente cómodo). La idea le desagradaba, ni siquiera le gustaban los explosivos o las armas de energía, su hobby era el cuerpo a cuerpo: Arrancar cabezas a zarpazos. Eso le costó unos cuantos rugidos por parte de sus superiores: En su primer día, trató de separar a dos de estos simios que jugaban a pelear, uno de ellos hizo como que le golpeaba y él, de un zarpazo, redecoró la celda de rojo sangre y gris cerebro... ¿Y consideran a estos ejemplares como grandes? ¡Apenas llegan a los cien kilos!

La verdad es que el espacio es una mierda. Sí, al menos los de su especie tienen mayor resistencia al vacío, tienen la decencia de no estallar en un segundo, cosa que hacen estos bichos paliduchos que, además, se quedan muy flacos y frágiles por estancias prolongadas... no, le parecía una mierda pese a estar mejor adaptado para permanecer allí. Una de las desventajas de ser un kilrathi fuera de un planeta (con gravedad y todo), era que se te caía el pelo. Sí, su hermoso pelaje era cosa del pasado. Volvería a crecer cuando pasase un año o dos en un lugar con gravedad natural, pero el placer de lamerse para conseguir Vitamina D era algo que los inyectores incorporados a su armadura no podrían sustituir jamás.

Se topó con Kitten, otro veterano quemado por un servicio tan prolongado, que estaba instruyendo a Kiara, la novata, cuyo sexo delataba el medir sólo dos metros y medio... suficiente como para que uno de esos marines tan duros que esperaban su destino dentro de las celdas no recordase para qué servía el cajón de arena que tenían en una de las esquinas... joder, cada vez que lo hacían olía fatal... ¿No se podría evitar eso castrándolos o algo así?

Iban a frotarse afectuosamente la cara cuando, en una de las celdas, sus dos ocupantes empezaron a alborotar, lo que creaba el peligro de despertar al rompepelotas de su superior. Encabezó el trío de guardianes al entrar en la celda de contención, y uno de esos seres pálidos y pellejudos, con un poquito de pelo en la cabeza, le dio por sorpresa una patada en la entrepierna... un sonido metálico reveló a la patética criatura que tenía el pie roto y, que esa técnica tan propia de su planeta natal, era inefectiva contra un ser más grande que tenía los genitales más atrás... casi pegados al culo. Genial... intento de fuga ¿A dónde creerán que pueden ir?

El monito trató de darle un puñetazo en la cara cuando su cuerpo estalló: Un impacto cinético a la velocidad de la luz suele tener ese efecto en un cuerpo blando... cambios de presión, la temperatura se eleva demasiado rápido y... arte moderno por las paredes.  Miraron a la nueva inquisitivamente: Demasiado nerviosa para llevar uno de esos trastos. Kitten le rugió. ¿No te han dicho que no dispares dentro del navío? Eres el doble de grande que él ¿Para qué coño quieres ese trasto ¡Mira lo que has hecho! Ahora el otro está tan estresado que no pasará las pruebas preliminares para experimentación...

Sonrió al oír la palabra experimentación, sobretodo imaginando las sondas anales con las que el humano creía que le humillarían. El marine empezó a gritar que nadie quedaba atrás, que vendrían a rescatarle y que les matarían a todos... se quedó de piedra cuando vio uno de los trofeos de Khan, recuerdo sin duda de los viejos tiempos, de esos asaltos en gravedad cero que la especie humana no está preparada para defender... un trocito de su simplona aleación metálica colgaba de un collar de piel atado a su cuello: La inscripción UNSS-Baghdad hizo enmudecer al pobrecillo...

A Khan no le quedaba claro cómo una raza de ineptos tan poco evolucionados podía haber salido de su propio planeta... salvo por lo que decía la propaganda kilrathi: Les habían echado. Sus dos compañeros seguían abroncándose a sus espaldas cuando les interrumpió, Si no vale para su estudio tengo una idea mejor... sus uñas sobresalieron de entre los dedos, y un movimiento que el marine no vio (ni podrá volver a ver jamás) le partió en dos. Espero que no se hayan acabado las especias... empiezo a tener hambre de verdad.  Veinte meses en el espacio, sin pelo, cada vez con menos paciencia... Lo que necesitaba eran unas vacaciones. 

 

¡Contacto!

¡Contacto!

He de reconocer que, desde niño, me ha gustado siempre la Ciencia Ficción. Este relato me ha rondado por la cabeza años, probablemente inspirado en alguno que oí en La Rosa de los Vientos, una de esas madrugadas de insomnio. A ver cómo queda.  

Luchs andaba ilusionado con el contacto. Desde hacía unos años, su trabajo en el observatorio se había vuelto muchísimo más interesante: La llegada de aquella sonda y el incremento exponencial de avistamientos le habían conferido un status en la comunidad que jamás habría soñado. Ya no se llevaría más collejas de sus compañeros de escuela. Ya nadie se referiría a él como ese gordinflón perezoso y con gafas, incapaz de conseguir una buena compañera, una buena casa y un buen trabajo.

No, ahora, sus años invertidos en el cubículo que le reservaron sus progenitores, estudiando ciencias, matemáticas e informática, habían dado su fruto. Para nada se arrepentía de no haber hecho deporte, de no haber salido por ahí a tratar de emparejarse. Ahora era respetado y admirado. Un contacto con otra civilización extraterrestre. ¡Toma ya!

Los bip-bip sonaron como si hubiesen sufrido un ataque de pánico, todos los monitores empezaron a comunicar señales de proximidad: Un pequeño objeto metálico deceleraba en una especie de reentrada. En ese momento, sólo faltaba música de fondo para dar un toque épico a la situación. ¡Ya están aquí chicos! ¡Seamos amables con los vecinos! Dijo el supervisor, uno de esos tipos estreñidos que se toman su cargo superior como una señal inequívoca de que su mierda huele a pétalos de rosa.

Llegaban sin avisar. Bueno, casi. En realidad llevaban avisando años, enviando esos objetos tan avanzados que tomaban imágenes, sonidos y muestras de tierra y aire y a cambio traían consigo imágenes y sonidos de otro planeta: Lo que en xenosociología se denomina una tarjeta de visita. 

El objeto estalló al entrar en la atmósfera... bueno, en realidad se dividió en cuarenta partes más pequeñas que descendieron soltando pequeños trozos de metal al rojo mientras descendían en caída libre. De cada grupo de trozos, uno más grande parecía decelerar aun más y, finalmente, a varios miles de metros del suelo, les creció algo, una especie de enormes glándulas de un material muy blando que los cubrieron. Los impactos, curiosamente cercanos unos de otros, levantaron enormes nubes de polvo al rededor de la estación de seguimiento. Un fenómeno jamás visto que Splatz y él decidieron capturar en imágenes en movimiento.

No se había despejado la nube de polvo y arena en suspensión, cuando cuarenta formas gigantescas salieron de entre la oscuridad. Un haz de luz atravesó el polvo y la cabeza de Splatz hizo honor a su onomatopéyico nombre: Sin comerlo ni beberlo, estaba de repente cubierto por vísceras y sangre de su compañero del Instituto Astrofísico. Algo le lanzó al suelo, un impacto cinético de terrible poder que posiblemente le había atravesado. En realidad temía comprobarlo. Estaba tratando de imaginar qué demonios había ocurrido cuando una enorme explosión volatilizó su lugar de trabajo, enorme antena incluida, a su jefe, y a la atractiva secretaria que todos decían que se tiraba.

Parecía que el polvo se despejaba, y un incendio justo a su espalda le daba a la noche una tonalidad malva de esas que le gustan. La cabeza de Plochs (el simpático empleado de mantenimiento) pareció rodar frente a sus ojos cuando una de las, ahora brillantes, figuras gigantescas se paró ante él. Era extraña, como de un metal blando, pero a la vez resistente, que absorbía casi toda la luz a su alrededor.

Trató de hacer un gesto amistoso, uno de esos gestos del tipo todo ha sido una confusión, pelillos a la mar... ¡No me mates coño!, pero se dio cuenta de que sólo podía mover uno de sus azulados tentáculos.  La figura, notando una atmósfera respirable, decidió quitarse la cabeza para, ¡Oh dioses! Descubrir una segunda cabeza más pequeña dentro de la anterior. Parecía cansado, paliducho, con la piel seca y marcas moradas bajo los ojos, como de no haber descansado en mucho tiempo. El alienígena hostil inclinó su cabeza interna hacia un lado y pareció que hablase con sus dioses. Podía oír sonidos periódicos realmente parecidos, sólo variaban en el primer grupo de palabras:

 Romeo dos, estación de alerta temprana 4D desactivada. Sin bajas, seis de esos “calamares” abatidos. Pueden comenzar el desembarco...

Finalmente, la figura se percató de que aún respiraba. Alzó uno de sus cuatro extremidades, que eclipsó el sol ante sus ojos, y por fin, como el resto de sus compañeros, su cabeza hizo honor a su nombre.  

Crisis Gastronómica

Crisis Gastronómica

Algo raro me ocurre desde que probé el fuet... que no me apetece otra cosa. Anoche, Baby me puso un poquito de atún y nada. Golfo, que ahora interpreta burdamente el papel de Johnny Tipoduro, vio que no me comía ese insípido pienso comprado en el Lidel y optó por ponerme un poco de paté de ternera... pero si no es embutido va a ser que no. Encima el cabrón hace como que no interpreta mis maullidos de protesta.

 Y es que no quiere, ahora está repitiendo esa pollez de los Marines: Cada día en el cuerpo es como un día en el campo. Cada formación un desfile, cada paga una fortuna, cada comida un banquete... ¡Serás insensible! ¡Te lo voy a deletrear! ¡G-A-T-I-T-O! Hazme caso o vete al cuerno. Me convertiré en vampiro y beberé tu sangre, mamonazo.

¡ME CAGO EN LOS BANNERS!

¡ME CAGO EN LOS BANNERS!

Si entráis en la página de Jubilo.es, podréis ver dos banners, uno grande en la parte de arriba, y otro más pequeñajo abajo a la izquierda. Bien, son mis dos primeros banners, los dos primeros que cuelgo en mi vida. No es para tanto ¿Eh?, si supiéseis que son los primeros que he colgado en mi vida, y que hasta hoy a las 9:30 no tenía ni idea de cómo coño se colgaba un banner, me estaríais pidiendo perdón en búlgaro y de rodillas. Sí, al poco de llegar viene una chica del Departamento de Publicidad y me dice que es muy urgente que cuelgue esos dos banners.

¡Bieeeeeen! ¡Viva la dereeeeeecha! (y digo la derecha por decir algo) resulta que como estoy en el departamento online, es decir sitio web y boletín electrónico, soy el encargado de poner eso... más que nada porque mi jefecillo (quien se supone que sabe) no está... y no está por haberse escaqueado, sino que no está porque curra en Libertaddigital.com.

Tras un par de horas de aprendizaje, conseguir y seguir las instrucciones a distancia del jefecillo, y luego ir probando opciones de una en una, vuestro querido Golfo, se sube a la mesa de su escritorio, y empieza a bailar como un lemur magalache al grito de ¡Yo quiero marcha-marcha!  ... tras llamar a tres amiguetes con nulo resultado lo logré por mí mismo.

En realidad, llamar a tres amigotes que controlan de informática, me ha servido para evaluar el índice de comadrejía de los informáticos. ¡Los informáticos forman una sociedad secreta y sectaria cuya principal característica es no revelar conocimientos a los profanos... más que nada porque de hacerlo no serían necesarios, y el mundo tendría un montón de gordinflones con gafas y coleta en paro, que no podrían dejar de atender dudas por estar comiendo chocolatinas y viendo porno en la red. Si un informático te dice cómo se hace algo, probablemente se encuentre a la puerta de su casa a un chino hercúleo dispuesto a matarle en singular combate de kung-fu (algo parecido a lo que dicen los guionistas de Dragón que le ocurrió a Bruce Lee). El hecho es que serán ahora los banners de ese banco los que sustituyan a la ballena blanca, la araña gigante, el ascensor inteligente y la horda de gordas casaderas en mis pesadillas.

Después he contactado con alguien del Instituto de Biomecánica de Valencia, con una mujer, y como que en caso de Inforesidencias, la doña me ha dado su mail personal... digo yo que mi voz transmite algún mensaje subliminal relacionado con la imagen de 23 vulbosos centímetros llenos de venas palpitantes, porque no me lo explico.

Para redondear el día, hubo una reunión de todo el personal por no sé qué entrega de premios en vete a saber qué ministerio... vamos que tengo que ir como público, a hacer bulto y a aplaudir al jefazo. Voy a preguntar si os podéis venir todos porque todos los blogs organizan quedadas menos éste.  Tan sólo destacar una metedura de pata de mi compañera y diseñadora vocecilla encantadora:

-         Con Maripuri queréis decir la pija del edificio que...?


-         No, Maripuri es nuestra becaria del Departamento de Comunicación, que llega de viaje el Jueves...

(Gracias a Dios la Vocecilla Encantadora  no se refirió a la hija del jefazo, que también trabaja allí)

En fin, que me voy a hacer la compra y a dormir un poco... que tengo pendientes un certificado médico y puede que algo de trabajo desde mi casa.

NOTA: (me acaba de interrumpir un comercial confienzudo de Jazztel... argentino creo...) Durante la reunión, además de alguna mirada disimuladamente lasciva de culo estupendo, he notado que nunca usa vaqueros, supongo que para preservar la salud cardiorespiratoria de los varones de la oficina. Si me preguntan qué regalarle por su cumpleaños propondré unos Levi´s o algo parecido...

Un día del todo infructuoso

Un día del todo infructuoso

El día de después de un cierre resulta del todo infructuoso: Todo el mundo está organizando cosas. Y es que el curro de periodista es así: Se supone que entras a las nueve, pero como puedes pasar una o dos horas organizando tu trabajo, si llegas tarde no pasa nada. Debería ir probando a llegar cada vez más tarde pero me entraría el complejo de becario invisible si nadie dijese nada. Además, Murphy acecha, y puede que el jefe decida pasarse por mi puesto para algo.

 

Sí, tras mis doce horas de PROSEservicio me he aburrido tanto que incluso le he dado la URL de este blog a un compañero de Diseño a cambio de que me enseñase un vídeo de coña sobre la técnica del mono borracho (un vídeo corto de un chino haciéndose pupa con su propio nunchaku). Eso sí, le hecho jurar sobre la integridad de su entrepierna que no se lo diría a nadie... no por timidez, sino porque el personal empezaría a sobreactuar a sabiendas de que sus actos más gloriosos saldrían en este blog... la redacción entonces sería como una emisión de Gran Hermano: Más falsa que una moneda de cuatro euros.

 

Eso sí el Jueves jubilarán al cabezón, y éste parece no habérselo tomado bien. Nunca superó que le instalasen el software de la impresora. Imaginad que el moderno, hablando con una compañera del Departamento de Comunicación, soltó una frase gloriosa. Andaba ella echada sobre la mesa de redacción, en plena conversación y alabando los Macintosh de los redactores, (en realidad adoptando una pose dirigida a mí que decía Culo Estupendo no es para tanto) cuando el moderno dijo: Lo bueno de ser periodista es que trabajas con ordenadores guays... en ese momento se me escapó a pleno pulmón un ¡GRACIAS! Que recorrió toda la instalación. Echaré de menos al cabezón... ahora tendré que buscar otra excusa para no trabajar... ¿Quizá fingir un infarto como en el Burger?

NOTA: No conseguía decidirme por la imagen idónea. Decidid vosotros mismos.

Menuda siestecita

Menuda siestecita

Bueno, este ha sido otro e esos fines de semana solitarios... toda la casa para mi menda, lista para ser destrozada. Ando pensando en hacer un diorama a escala de la ciudad de Hue en Enero de 1968... ¡En Casa! ¡Con los materiales a mi alcance!. Lo que quiero decir es que creo que tengo mi primer celo. Eso sí, al ser un Mau Egipcio, donde esté una buena comida que se quiten las gatas. ¿Que me aburro? Destrozo algo: ¿Quién me va a echar la bronca? ¿Yo?

 

He probado nuevas sustancias:

- Pizza: Mola, sobretodo por el atún

- Embutido: Se lo secuestré a Golfo... estaba tan cojonudo que luego ignoré el atún de lata que me sirvió Baby. Se trataba de Fuet. Si alguien quiere boicotearlo por ser catalán que no lo tire, que me lo de y yo me encargo de su reciclaje.

- Cremas cosméticas: Algo pringosas... no sé, quizá con algo de pan...

- Gel de ducha: Una mala broma, entré a la ducha a ver qué pasaba dentro. El agua estaba caliente, lo que se agradece en estas fechas... ¡Y ese cabrón me enjabonó! ¿Cómo creéis que me iba a quitar la espuma de encima? ¿Dejándome bañar?

 En fin, que poco más. Próximo informe en breve. Os dejo una imagen del menda echándose la siesta en el sofá.