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Me Cago En Mi Vida

LA ABUELA DE HITLER

LA ABUELA DE HITLER

Cualquier actividad humana es capaz de enseñarnos algo, ya sea sobre nosotros mismos y hasta dónde somos capaces de llegar, sobre quienes nos rodean y lo que son capaces de hacer, o (principalmente) que existen dos normas básicas que rigen el universo, a saber:

- La gente es gilipollas, y cuando bebe más.


- Hay quien bebe para olvidar, hay quien bebe por amor y, finalmente, hay quien bebe por las mañanas.


Y habrá quien siga diciendo que el trabajo es de vagos, de inútiles y que cualquier simio borracho de cerveza podría hacerlo. A personas así sólo les puedo recomendar que consigan una habilitación de Interior, un uniforme, un par de narices, y que se vengan a hacer turnos de doce horas... no es tan fácil ser el pito del sereno... ni siquiera cuando tu superior directo es lo que, nosotros los occidentales, llamamos un jodido conserje.

Se preguntará el lector a dónde demonios trato de llegar. No hago otra cosa que allanar el camino hacia un personaje que deja atrás a Rotenmeyer cuando coinciden su primer día de regla y un nuevo intento por dejar de fumar, alguien tan odioso que haría vomitar de indignación incluso a Charles Manson, que haría gritar al Presidente Bush que, en el fondo, Sadam no era tan malo. Os voy a hablar de una limpiadora, pero no de una limpiadora cualquiera... os hablaré de una limpiadora MUY HIJA DE PUTA.

Ya lo decía Monty Pyton, Mira siempre el lado bueno de la vida. En el caso de esta limpiadora sólo puedo parafrasear una frase de Los Simpsons, de ese episodio en el que Marge tiene que pintar un retrato de Mr. Burns: Es malvada pero morirá. Porque cuando nos encontramos por primera vez con una persona malvada, lo primero que nos viene a la cabeza es la persona que ocupaba antes su puesto... y la limpiadora a la que sustituye esta mujer era la dulzura personificada, una abuelita encantadora, trabajadora... un encanto. ¡Ganas tenía de ser adoptado como su nieto para que me preparase galletitas! ¡Ganas tenía de ser su gato para dormir en su regazo! Pero un día se abrió la puerta, y entró la puta vieja más mal nacida de toda la Historia, dando órdenes, insultando y gritando, como si el hecho de ser una puta limpiapolvos con pérdidas de orina le diese licencia para avasallar a los demás.

Una forma de definir a una persona es compararla con la gente de su entorno, o cuando menos, con la gente que trabaja en el mismo lugar que ella y se dedica a lo mismo. Examinando a las demás limpiadoras, me doy cuenta de que la mayoría son muy educadas, amables... incluso hay alguna de Europa del Este que está muy buena. Casi todas ellas extranjeras. Ello me impulsa a mandar a la mierda a todos esos fachas que quieren expulsar a los inmigrantes. ¡A quienes habría que expulsar son a los españoles! ¡Cambiemos el nombre de este glorioso país por el de Extranjeria!

Todo esto es porque, tras un turno de noche de doce horas en el que un grupo de unos doscientos (a ojo) adolescentes trajeados que celebraba el fin de curso decidió cortar el tráfico, volcar contenedores y quemar papeleras justo delante del edificio donde estaba de servicio. Eso y, además, rompernos un cristal. Además, en otra de las salidas había un clan de gitanos que, para mayor gloria de su raza, logró espantar a todos los borrachos de los cojones que no pertenecían a la misma.

Sume a eso mi querido lector la visita de Chicho (sin otro objetivo que hacernos la vida imposible), que los capullos del club de padel se dejaron los aspersores abiertos, lo que llevó al personal y clientela de los pubs y discotecas aledaños a bailar bajo la lluvia (literalmente); que esos cabrones que se hacen llamar encargados no nos avisaron, sino que llamaron directamente a la Policía, que se colaron los borrachos de todos los fines de semana y hubo que sacarlos, que un imbécil decidió robar la lanza de una BIE (boca de incendios equipada) y no se le ocurrió nada mejor que abrir la llave del agua, con lo que inundó dos plantas del parking... vamos, que en una noche de luna llena, martes y trece en el calendario Maya, los planetas se alinearon y resultó que yo estaba en el medio de todo el follón. Supongo que sólo faltó que con follón quisiese decir enorme pentáculo.

Cuando sólo quedaban unos minutos para finalizar mi turno cuando la señora La limpieza es lo más importante, la bastarda Llego tarde y ese polvo no va a limpiarse sólo, la hija de puta de Yo le diré cómo hacer su trabajo pese a no saber ni limpiarme el culo (a mi ya avanzada edad) entró por la puerta exigiendo toda la atención. Directivos y mandos intermedios de corporaciones multinacionales esperan su turno para recibir las llaves de sus oficinas, muestran su documentación y saludan cortésmente agradeciendo nuestra firmeza y nuestra amabilidad. Cuando a esta zorra sexagenaria, a esta justificación para la eutanasia obligatoria a partir de los 60, esta excelente campaña publicitaria para Soylent Green, le entregué su tarjeta de acceso y sus llaves diciéndole: “Perdón por la tardanza, que tenga un buen día”, después de haber vivido un fin de semana de batalla, la muy pécora no pudo más que cogerlas con peores humos que una chimenea de Chernobyl, salir por pies, y gritar:

¡¡¡GILIPOLLAS!!!



Os juro que se me saltaron las lágrimas. Por eso he decidido la mejor venganza contra esta hija de la grandísima puta, contra esta aberración, contra esta cocinera de galletas de cianuro. La voy a rebautizar como se merece, dado que si le parto la cara (algo muchísimo más honesto) encima se me vendrían todos encima (malvado segurata nazi-fascista arremete cual horda de hunos a agradable viejecita).

Pese a que mereces ser crucificada boca abajo, puta vieja, tan sólo me referiré a ti, tanto en público como en privado como...




LA ABUELA DE HITLER



Damas y caballeros: Ha nacido una estrella.

MOMENTO GLORIOSO

MOMENTO GLORIOSO

Disculpad mi brevedad. Se debe, principalmente, a que ya estoy trabajando en mi tesina, a los gloriosos Proseturnos y a mi adicción al X3 Reunión. Pese a todo ello, no podía dejar de comunicar al mundo este momento vivido hace tan sólo un par de horas.

 Estábamos tirados en el salón Murci y yo, cuando recordé comunicarle una gran noticia:

 ¡Tío! ¡Ya está en Internet el trailer de Rambo IV!

No habría pasado de eso si Murci, con toda su murciana inocencia, no hubiese contestado:

 ¿En serio? ¿De qué va?

Luego ha tratado de arreglarlo, visto mi ataque de risa, preguntando que cuál es la excusa que tiene ahora el super excombatiente para diezmar la población de un país comunista, pero le he dejado claro que se trata de Rambo, un hombre que no necesita excusas para matar.

ÉSTE SÍ QUE ES EL MEJOR TRABAJO DEL MUNDO

ÉSTE SÍ QUE ES EL MEJOR TRABAJO DEL MUNDO

Extraído de la sección de ofertas de empleo (El País... hoy)

Y yo que creía que el curro más divertido era la seguridad privada.

MINIYO

MINIYO

Como miembro de la comunidad de la seguridad privada, y de una empresa multinacional que lleva la ley y el orden allá donde pisa (o por lo menos en Madrid lo aparenta) he de sentirme parte de lo que el departamento comercial ha dado en llamar La Seguridad del Siglo XXI, o también La Seguridad Inteligente.

 

Teniendo en cuenta que ésta es una empresa capaz de contratar a Murci, sobran los chistes. Como dijo aquel Coronel francés, “Si tiene que haber chistes nos da igual”. Sin embargo, he de dejar claro mi esfuerzo personal por lograr un buen ambiente de trabajo y ganarme la confianza y la colaboración de todos, no sólo la de mis compañeras y compañeros, sino también la del personal de contratas de los honorabilísimos dueños de la empresa-cliente. Vamos, que ya tengo excusa para hacer gilipolleces.

 

¿Y por qué es necesaria la seguridad? Se dirá entre bostezos el lector (si es que sigue leyendo) ¡Pues porque se tienen enemigos! ¿Y cuál es el enemigo de la seguridad inteligente? ¿Acaso las limpiadoras temporales que vienen a hacer una sustitución? ¿Los Mensajeitors que no se quieren quitar el casco dentro del edificio? ¿Quizá los borrachos que se nos cuelan cada noche por las salidas de emergencia o los propietarios de vehículos que nos gritan porque el parking es muy caro? Léalo varias veces para que le quede muy claro:

 NO 

¿Serán mi enemigo los rusos? ¿Los yankees? ¿Los punkies? ¿Los hippies?

 Repita de nuevo el ejercicio anterior:

 NO 

 

Como supersegurata del siglo XXI mi único enemigo es el aburrimiento. He de escribir más sobre esto, pero tan sólo anticiparle, Oh loado lector, que éste trabajo es una forma muy sutil de estafa. Tan sutil que no me queda claro a quién estamos estafando, pero téngalo claro: Lo es.

 

Para lograr un bien ambiente de trabajo, ganarme la confianza del personal, y ganar un café gratis, desarrollé una compleja estrategia de juego comunicacional que he dado en llamar:

 

EL BUCLE DE MINIYO

 

Todo empezó en un anodino turno de noche en el que noté a la Rotenmeyer algo pachucha. No había parado de hablar con otra compañera de relaciones personales y demás temas deprimentes que encantan a las mujeres porque les hacen sentir mal. ¡En serio! ¡Creo que hay un tipo de mujeres que gozan de su sufrimiento emocional! ¡Y también se da en hombres! Sólo que nosotros no solemos hablar de ello para que no nos tachen de mariquitas.

 El caso es que Supergolfo, siempre al rescate, decide alegrarle la noche a la Rotenmeyer, pero no encuentra cómo hasta que llega un empleado de la limpieza (un pedazo de freak con el pelo al cepillo) y se pone a hablar de los documentales que ha visto en la tele. No carguéis contra él, el chico es así y hay que quererle, pero el disparo de salida, la señal de fuego, llegó cuando el chico empezó a relatar un documental sobre Boys que (por alguna sospichosa razón –lo he escrito así a drede-) había visto en la tele. Eso le llevó a hablar de los tópicos sobre el tamaño de los penes de raza negra. El pene para arriba, el pene para abajo, toda la santa noche con el pene en la boca (...ya me entendéis...). Llegado el momento, encaré al limpia y le pregunté ¿Tú no serás de esos que le ponen nombre a la polla verdad? 

 

El chico, ruborizado, lo negó una y otra vez, sintiéndose arrinconado por el Mohamed Alí de las preguntas inquisitoriales, mientras Rotenmeyer empezaba a partirse el pecho de risa, hasta que, al no poder más, lanzó un derechazo dialéctico en lo que creyó que eran mis napias: ¿Qué pasa? ¿Es que tú sí le has puesto nombre a la tuya?

 

En ese momento, alguna forma de vida superior tomó el mando de mi cerebro, mis labios se movieron, el aire pasó a través de mi garganta y una frase inundó la recepción de ese edificio de oficinas de la alegría:

 “Sí, lo llamo MINIYO” 

 

Rotenmeyer se cayó de la silla en medio de un ataque de risa. Durante toda la noche, el pedazo de cabrón del limpia no paró de llamarme por la emisora: ¿Me recibes Miniyo? Iba a irme de vacaciones, y resulta que ya había creado un jugoso trapo sucio del que se iba a hablar durante décadas. Seguro que al volver todas las bellas azafatas me saludarían sonriendo: Hola, Miniyo. Me imaginaba a Rotenmeyer difundiendo el rumor: Compañero, ¿Sabes cómo se llama el pene de Golfo? Me imaginaba la primera respuesta de todos los compañeros: ¿Y tú cómo te has enterado? ¿Acaso lo lleva tatuado en el prepucio, cerdilla?

 

La bola de nieve ya estaba formada, rodando y, para colmo de males, había tomado una pendiente cuesta abajo. Así que sólo quedaba una cosa por hacer. Cuando llegó el Jefe de Equipo, me iba a preguntar si había pasado algo por la noche, y yo le corté:

 Te apuesto un café a que las azafatas van a pasar dos semanas hablando sobre mi polla.

AZNAR Y EL ESPÍRITU DEL VINO

AZNAR Y EL ESPÍRITU DEL VINO

Ya lo decía aquel sacristán (el único que colaboraba en las lecturas de los evangelios) de la iglesia de La Garita, un municipio donde iba de niño los fines de semana, en referencia al vino: “Cuidado con el fruto de la vid, pues conduce al libertinaje”. Creo que es la única frase de un chupabiblias que recuerdo con claridad (supongo que los bostezos y la obligación de ir a misa por parte de mi padre afectan a mi memoria) o, sencillamente, ver a Superaznar, con su corte de pelo liberal, con su porte liberal y con su bigote liberal, hablar como un parroquiano del Tres Columnas, me trajo a la cabeza las palabras que leía aquel divorciado flaco y con gafas. ¡Sólo le faltó dar un puñtazo en la mesa! ¡Camarero! ¡Dónde está mi tapa!

Parece mentira que todo un conservador liberal haya caído en las tentaciones del licor, parece mentira que el chico que lleva los cafés en las reuniones de Skulls & Bones (ojo... desde 2001) haya sucumbido al espíritu de la taberna, pero su frase gloriosa “A mí nadie me tiene que decir cuánto vino puedo beber ni a qué velocidad tengo que conducir” quedará registrada para la posteridad como la golosina propagandística más dulce jamás regalada.   

 

Que quede clara mi opinión: Zapatero es tan inútil como el resto. Lo digo porque preveo el aluvión de comentarios del tipo “¡Golfo es socialistaaaaa!” o “Hijo, coge tu guadaña, una antorcha y una soga, vamos a linchar a ese rojo de Golfo”. Sobretodo lo aclaro porque me han hecho muchísima gracia las palabras del señor ex Presidente del Gobierno. Tanto o más que el impacto mediático que ha tenido y, sobretodo, el provecho que se ha sacado de ella. Toda una muestra de la mala leche que tienen los profesionales del periodismo y, sobretodo, de la graciosísima mala uva que tienen los usuarios de páginas como Youtube.

EL VIGILANTE VINDICATOR

EL VIGILANTE VINDICATOR

Cuando me preguntan por qué demonios no estoy ejerciendo como periodista y, para colmo de males, me dedico a ser segurata, tengo más de una respuesta. La principal, aunque algo penosa, es que lo hago por dinero, aunque ése es un tema que he repetido hasta la saciedad. Lo cierto es que tengo otras respuestas. Podría decir (y de hecho digo en ocasiones) que es para ganar una experiencia útil de cara a una futura labor periodística. En qué otra profesión iba a generar más mala leche que en la seguridad privada, se preguntará el lector agudo. Sí, hay miles de trabajos ingratos, pero en pocos se le puede sacar el lado divertido a lo de hacer plantones de doce horas. 

 

Ser parte de un servicio externalizado es una putada. Sobretodo si se comparte el tiempo con gente de otros servicios externalizados, como es el ejemplo de un vigilante de seguridad en un gran complejo de oficinas. Tarde o temprano te toca ser relevado por alguien que no es un compañero, como una forma de sino ineludible que nos deja sólos ante un Pilatos de nuestra propia empresa. ¿Que la azafata que te tenía que relevar ha llegado tarde? Te suelen decir cuando eso ocurre. Añada su verbo preferido al final de la respuesta estándar “Pues te...” os anticipo los finales más utilizados, dado que mi empresa les cobra (y nos paga) hasta la hora en punto:

 -         ... jodes

-         ... largas a tu casa y que se joda el edificio

-         ... quejas a su jefe aunque es como hablarle a una pared

-         ... lías la manta a la cabeza y la tomas con el primero que pase

-         ... esperas a coincidir con un compañero para contarle tu triste historia 

Pocas cosas funcionan peor que el victimismo en esta profesión. El victimismo no, pero el compañerismo seguro. Así que, incluso si es la Rotenmeyer quien me usa como paño de lágrimas, Súpergolfo ha de acudir al rescate proporcionando una dura represalia a quien ose dañar y destruir a mis hermanos.

 

En las Torres, donde estoy asignado, existe una pequeña azafata con muy mala uva, que llega tarde a relevarnos, se va a casa antes de su hora, y, encima, nos rocía con ambientador porque –al parecer- relaciona el color caca de nuestros uniformes con el mal olor. ¿Buscabas problemas nena? ¡Agárrate la goma de las bragas porque aquí llega el Vigilante Vindicator!

 
  • Fase 1: Su silla preferida

Entre otras manías, la señorita tiquismiquis exige que la silla de la recepción que ocupa esté regulada a su altura cuando ella llega. Al parecer, la buena moza desconoce que hay una palanquita bajo el asiento que permite regular la altura. En turnos realmente aburridos, dada la imposibilidad de contar las baldosas de dos torres de diez pisos, dos parking de cuatro plantas y una terraza con club deportivo, me he entretenido en subir y bajar una y otra vez. Es como estar montado en el ascensor más cómodo de la América profunda.

Llegada la hora H, le dejo el asiento tan abajo como puedo, de modo que, estando yo sentado, mis rodillas me toquen las orejas. ¡Es como cuando eres un bebé y caminas en un taca-taca!

Cuando ella se incorpora por la mañana, unos quince minutos más tarde de lo debido, se encuentra con un frío y duro cilindro de metal que sobresale de entre el asiento para permitirle, con mejor sujeción a la silla, que disfrute de sus seis horas de recepción.

            La tipa va y me pregunta ¿Quién se sienta ahí? ¿Una enana?Ahí no se sienta ninguna enana, ahí se empala a quien osa molestar al señor o señora Seguridad. 

  • Fase 2: No se me permite ser más eficiente

Si una persona autorizada a acceder a la base de datos de empleados (lo que incluye la comprobación del tipo de acceso), porque ésta está en el disco duro de un ordenado, no se presenta a trabajar a su hora, y quien le sustituye no puede tocar ese invento de Satán fabricado por IBM  por el hecho de pertenecer a un colectivo profesional aficionado al porno, los empleados de las gloriosas empresas alojadas en las Torres habrán de esperar a que su majestad tiquismiquis llegue a la recepción y aposente su puntiagudo culo sobre su rebajada silla.

Los transportistas de ganado saben un montón sobre cómo coger las curvas y evitar dejar a las reses paradas en un lugar estrecho y seco. Eso las pone de los nervios. Provocarle a Jane Hateful una aglomeración de gente cabreada por llegar tarde al trabajo es como bombardear una colina atestada de vietcongs durante todo un día. Esa recepción olía a... ¡A victoria!

           Al fin y al cabo, para la seguridad siempre hay tiempo.

  • Fase 3: No es una manía

La última y más importante. Su excelencia la azafata, rocía a conciencia con ambientador la recepción que ocupa cuando en ella ha habido un vigilante. A mí ha llegado a hacérmelo incluso cuando he estado presente. ¡No es coña! ¡Me roció con esa mierda de aroma a limón como si se tratase de un spray de autodefensa! Me roció como si ella fuese piloto estadounidense y yo cualquier afluente del río Mekong.

 

Decidido a volver loca a la señorita, aprovecho para matar dos pájaros de un tiro por otra afrenta personal que cometió contra mí: Con el tiempo he cogido la manía de ordenar por número las tarjetas de acceso para visitas de la instalación. Esto combate el aburrimiento (se trata de más de diez mil tarjetas por cada una de las dos torres) y permite saber cuántas personas ajenas a los clientes hay en el edificio. Una mañana se me saltaron las lágrimas cuando esta mala pécora empezó a desordenar (a drede) las tarjetas perfectamente amontonadas en una fila de las que recuerdan a las celebraciones gubernamentales de la China Comunista. Cosas así son lo que los profesionales del segurateo llamamos un casus belli. Cuando esto termine puede que ella no me llame maestro, pero seguro que rociará de ambientador incluso al jefe del edificio.

 

 Habida cuenta de que sus manías son más graves que las mías, he decidido hacerle NECESARIO el uso del ambientador. Supongo que, llegados a este punto, ya sabéis por dónde van los tiros, pero seré más explícito aun:

 

YO ME TIRO PEDOS EN SU SILLA PREFERIDA

 

No puedo hacer otra cosa que imaginar la expresión de su angélico rostro al aspirar las esencias de mis intestinos nada más llegar al trabajo. ¡Y también durante las siguientes seis horas! Es al poco de verla escaquearse del trabajo antes de tiempo cuando empiezo a separar con disimulo mis nalgas para que todo el aire putrefacto. Llego a presionarme el vientre para estar seguro de que no me guardo nada para otra ocasión. Llego a comer fabada antes de ir a trabajar. Llego a sumergirme en el profundo abismo de mi pervertida mente para gritar en el silencio de la recepción ¡TRÁGATE ESTO! ¡PUTA!

 Ojito, chica, con incordiar a los seguratas. Su venganza no sólo se sirve fría. Su venganza, además, huele fatal.

UN MURCI EN LA CASA BLANCA

UN MURCI EN LA CASA BLANCA

Quiero pedir perdón a mis compañeros estadounidenses, son muy suyos y no permiten que nadie se meta con su presidente por estúpido que pueda parecer. Quiero pedirles perdón, principalmente, porque no me he podido resistir a las presiones de publicar algo de vez en cuando (sobretodo ante el peligro de que Trancaman se convierta en Whipman) he visto esta mañana las imágenes del Presidente de los EEUU en una actitud del tipo Os voy a enseñar a bailar vuestras propias danzas, panda de negratas.

Y perdón por lo de negratas. Pese a que, de haber sido blancos, más de uno les habría llamado hippies, no está falto de razón quien diga que al Señor Presidente sólo le ha faltado el litro de calimocho en una mano y un petardo de costo en la otra. Toda una madrileñez para introducir a mis queridos lectores (y queridas también... no me olvido del Hombre-Pene) la sensación que he tenido al ver al Señor Bush tocar el tambor y bailar a lo afro. Lo primero ha sido dolor por el costalazo que me he pegado al caerme del sofá entre carcajadas. Lo segundo ha sido la mala leche de ir a despertar al plagiado para que viese cómo, al final, incluso él puede marcar tendencias.

En un episodio de Los simpsons, el venerable Abe Simpson le decía a un joven Homer que el sistema de los Estados Unidos era tan perfecto que podía impedir que alguien como él llegase a Presidente. Me pregunto si el autor de la frase está, en estos momentos, tan seguro de lo que dice. Ahí lo tenemos, chicas y chicos.

UN MURCI EN LA CASA BLANCA.

 

INDIGNANTE

INDIGNANTE

Hace un tiempo que, estando de servicio, me vengo encontrando a un tipo que trabaja para no sé qué editorial... en particular el chico (más joven que yo) es colaborador de una revista para adolescentes... de hecho, él cuenta que les hace media revista. El caso es que no tiene contrato (dice) y tenemos que registrarlo como visita cada vez que entra en el edificio, al contrario que la gente que la editorial tiene en nómina. Las pintas del tipo se las traen, la primera vez que le vi no sabía si quería acceder a la instalación o venderme un radiocassette de coche recién robado. ¡Que me pregunten por qué soy segurata teniendo en cuenta lo que hay por ahí, y si no ojo a la oferta de trabajo que encontró Baby hace poco, porque es tremenda.


Secretaria que viva en la zona noroeste de Madrid:  

Descripción de la Oferta:


Se precisa para incorporación inmediata a tiempo completo en Torrelodones (Madrid) una española para trabajar como Personal Assistant, desempeñando tareas de secretaría y administración tanto en temas de empresa como personales. Se trata de un puesto de trabajo muy dinámico y variado.
Ordenar, archivar, hacer recados personales y de empresa fuera de la oficina, escribir informes y resúmenes de reuniones, preparar propuestas y presentaciones, atender teléfono y realizar llamadas, mailings y clippings, repasar página web y actualizarla, llevar agenda personal y de empresa así como control de fechas claves, colaborar en campañas comerciales y ferias, colaborar en la relación con proveedores, clientes, empleados y ayuntamientos, etc. Habrá una relación estrecha con el director pero al mismo tiempo se precisa autonomía y ser resolutiva. Se ofrecen 14 pagas mensuales y un mes de vacaciones con un sueldo total bruto anual entre 14000€ y 18000€ dependiendo de experiencia y formación.


"IMPRESCINDIBLE (por favor: abstenerse si algo no encaja)

No fumadora.


Buena presencia (enviar foto) y don de gentes.


Muy discreta y educada.


Trabajadora, organizada y con tesón.


Que practique submarinismo, vela, caza mayor, esquí o algún deporte de aventura.


Dominio de MS Office a nivel usuario.


Española de ideología conservadora.


Residencia en zona noroeste de Madrid.


Carnet de conducir y vehículo propio.


Se pedirán referencias. "

(N.B: No recuerdo exactamente de dónde demonios he sacado las imágenes, pero buscando imágenes de "Personal Assistant" en Google, segurio que salen)