La Crispación y Los Chinos

Empecé el anterior artículo hablando sobre nuestra costumbre de adaptarlo todo a nuestra estructura de pensamiento y expresión, para acabar contando mi experiencia de suplantación de personalidad y funciones (sin habilitación alguna) de un vendedor de cupones negligente (pero eso sí un cachondo de mucho cuidado).
El Ciego y Yo (desde que El Máquina volvió al sector de la seguridad privada) nos quedamos huérfanos, sin un consumidor-gastador compulsivo (ver episodio de Dilbert: La Fusión) al que gorronear, por lo que llegamos a un acuerdo: EL PACTO POR LAS LIBERTADES, LA CONVIVENCIA Y EL DESAYUNO, es decir, que cada día pagaba uno. La cosa funcionó, y como todos los pactos, funcionó hasta la intervención de dos Coroneles chinos:
En realidad los chinos ni eran dos ni eran Coroneles, tan sólo se trataba del estúpido juego de las moneditas, del que Máquina presumía ser un As, y El Ciego, de haber estafado a medio tercio legionario. (Primicia: ¿Por qué no se vigilan las fronteras de Ceuta y Melilla y los vagones de RENFE amanecen llenos de grafittis? Pues porque Legionarios y Vigilantes de Seguridad se pasan sus turnos de guardia jugando a los chinos)
Durante los días siguientes El Ciego me acosó con su aplastante ¡Saca Perras! Intentando por saturación que jugase a los chinos con él. Incluso se ofrecía a pagar las rondas ganase o perdiese pero, como suele ocurrir en política, las palabras se las lleva el viento. Cientos de veces le mandé a tomar por saco, le ignoré, incluso estuve a punto de pegarle. Llegué a decirle Vete a jugar con Kwang (Juan… por eso lo del chino en el anterior artículo) a su tienda: Ellos inventaron este juego para timarnos, pero en su tierra lo llaman jugar a los occidentales. Pero no hubo resultado, y dado que Baby empezaba a venirse a jugar también acabé cayendo.
Dado que había dicho que pagaría él me arriesgué, y contra todo pronóstico perdí todas las partidas. ¿Sabéis qué hizo ese cabrón? Acabarse su tercer whiskito y decir que lo pagaría yo. Indignado, saqué dos eurillos (me cago en la inflación) y pagué mi café y el de Baby… ya te cogerá El Miguel le dije mientras se iba riendo… y efectivamente Miguel le cogió. Al día siguiente fue tan estúpido como para volver por La Parroquia y desayunar allí… durante cinco largos días le estuvo preguntando a un carcajeante Miguel dónde estaba el cambio de los 20€ que le había dado. Querido Ciego: Donde las dan las toman.
Estimado Señor Ciego: Usted ha jugado con la estabilidad del barrio arriesgándose a provocar una situación de tensión innecesaria. Usted, y sólo usted, ha roto el PACTO POR LAS LIBERTADES, LA CONVIVENCIA Y EL DESAYUNO, y es usted también el culpable de que hable como si estuviese en el puñetero Congreso de los Diputados.
Señor Ciego, me da igual su ideología. Me la suda que pase de un trabajo en el que, no necesitando preparación académica alguna, gana cerca de 2400€ al mes. ¿Quiere que le invite a desayunar? De acuerdo, pero tome café como todo el mundo, y si quiere pillarse un pedo matinal, sufrágueselo usted, que para eso le pagan por no hacer nada en toda la mañana. Bien lo dicen los búlgaros:
HAY QUIEN BEBE POR AMOR, HAY QUIEN BEBE PARA OLVIDAR… Y HAY QUIEN BEBE POR LAS MAÑANAS.
A TODO ESTO: No me gusta hablar de política en este blog, pero con más razón que nunca Me Cago en Mi Vida. Me Cago en el Boicot, en quienes lo promueven, en el Esatut, en quienes lo promueven, y en los comerciales negligentes. Por culpa de gentuza como ésta y de su jodida lista negra me he quedado sin Voll-Damm. A Miguel le tengo un aprecio sincero, pero se está buscando mi boicot: Me gustaba esa jodida cerveza.
Ayer hemos ido al Tres Columnas Baby, Murci y Yo, y el grifo de esa excelente cerveza tostada (y de paso el de Estrella Damm) había desaparecido: ¿La explicación? El barril de Cruzcampo es 20€ más barato, el comercial de Voll-Damm es gilipollas y además la empresa que la fabrica está en la lista de empresas nacionalistas catalanas y vascas.
Miguelón trató de compensar mi berrinche a base de exquisitas tapas, probablemente por mi acalorado grito en mitad del bar: ¡Desde mañana sólo tomaré vino!, pero que se sepa que yo, a mi modo, también practico una forma de Boicot:
Existe una tienda de lencería regentada por una señora que pasa los cincuenta: Hace un año, por Navidades, se quejaba a Jose (en plena tertulia) de lo mal que andaba la economía porque la gente no compraba. Escuchó mi ingenuo Todos tranquilos: España va bien, y el extranjero no veas (made in El Jueves) y montó en cólera gritando a pleno pulmón: Deberían partir España en dos, la mitad para el PP y la otra para los tontos. Analizando la frase, estaba llamando tontos a ¾ de la población de mi amado país, y pedía su desintegración (pese a ser una demócrata conservadora y liberal).
Las anteriores Navidades me había gastado unos 300€ en lencería en su tienda (un regalo navideño para Baby) lo hice gustoso y manifesté mi intención de convertir su tienda en mi establecimiento de confianza, pero desde verla coger una rabieta como si tuviese cinco años en vez de cincuenta (incluso en las elecciones hay que saber perder), mi postura ha cambiado a: Le va a comprar su padre, me busco otra tienda aunque me quede más lejos. Ahí se hunda tu negocio y tengas que buscarte un trabajo de verdad.
Incluso Jose (también Conservador y Liberal) se desmarcó de esta mujer con un Que sepáis que yo no pienso como ella.
Yo es que creo, más que en los partidos políticos, en la convivencia y el sentido común. No me gustaba Aznar, pero reconocí que ganó, y en el fondo somos vecinos, y no tenemos que partirnos la cara por las decisiones que toma gente que gana casi 15 millones al año por (se supone) ir al Congreso a hacer como que nos representan. Al menos en Las Palmas se suele decir que da igual quién gane: son el mismo perro con distinto collar, aunque en este caso me quedo con lo que decía cierto magnate español tras las elecciones: ¿Quiénes hemos ganado esta vez?
Finalizo: A mí, lo que me ha puteado es que me quiten la Voll-Damm por una estupidez con la que ni ganamos ni perdemos nada. Os dejo con una imagen de lo que sí importa. Es a cara que se le quedó a mi amiga Dácil cuando vino a pasar unos días al barrio y la llevamos a otro local (El Lécer) en cuyo excelente menú destaca esta especialidad: Una salchicha de Frankfurt de cincuenta centímetros (un poquito más que Miniyo). No sé si pilló la indirecta, pero hay que ver lo que nos reímos. Parece mentira que pueda haber crispación en el barrio teniendo lo que tenemos.
9 comentarios
Golfo -
Golfo -
¡Feliz Cerveza!
A propósito: Precioso tu homenaje a Rosario.
Nasty -
yo abogado -
Golfo -
Golfo -
El abuelo -
Tranca-Man -
El abuelo -
Hablando de otros temas, ¿nunca te habías dado cuenta que los de derechas tienen tan mal perder?, mira que me jodió que saliera el bigotes como presidente (francamente es un impresentable, basta recordar su charla en \"mejicano\" hablando con Vicente Fox), pero como lo eligieron el resto de españoles me dije, a aguantarse tocan, pero hay gente que tragó el resultado de las últimas elecciones (entre ellos la mitad del PP).
Por cierto, antes de enrollarme más, que Baby y tu paséis buenas fiestas y una buena entrada de año.
Agur ( sí Iñaki, yo soy vasco y hablo catalán, aunque no euskera)