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La Maldición del Escorpión de Jade

La Maldición del Escorpión de Jade La verdad es que no sé por qué escribo esto, dado que no me apetece demasiado. Estoy en uno de esos momentos del tipo "No me apetece escribir nada, pero siento la extraña necesidad de actualizar el blog". Así, que usando un recurso del tipo El Observador, os soltaré una pequeña selección de frases gloriosas de la película "La Maldición del Escorpión de Jade", el peliculón de Woody Allen, que cuenta con un muy buen reparto que incluye a: Woody Allen (C.W. Briggs), Dan Aykroyd (Chris Magruder), Elizabeth Berkley -sí, esa de la serie "Salvados por la Campana"- (Jill), Helen Hunt (Betty Ann 'Fitz' Fitzgerald), Brian Markinson (Al), Wallace Shawn (George Bond), David Ogden Stiers (Voltan), y -¡grrrr!- Charlize Theron (Laura Kensington).
En esta estupenda peli se oye al pequeño Woody decir genialidades como:

- Oiga ¿Ha hecho gárgaras con tequila?

- ¿Qué ha fumado mientras yo dormía?

- ¿Vas a desmayarte? A veces provoco ese efcto en las mujeres... (Tengo que recordar qué jabón he usado esta mañana)

- ¿Qué se puede decir de una mujer que guarda una botella de alcohol mejicano en su mesa?

- Gracias anticipadas por comprenderlo (esto es a Charlize Theron), tienes un trasero de forma perfecta... ¡Que Dios te vendiga, Laura!

- (Los que piensan que todo el mundo conspira contra ellos tienen un nombre...) ¡Exacto! ¡Perspicaces!

Son como nosotros

Son como nosotros No es coña, me estoy sensibilizando mucho con el tema del boxeo entre orangutanes. Es como ver las palículas de Rocky pero interpretadas por un actor más expresivo, quizá por su mayor inteligencia y sensibilidad. Las coñas acerca de este espectáculo se han extendido por todo mi barrio hasta el infinito... y más allá. Quizá alguien de la señal de STOP a esto, es posible que no se legalicen las peleas a machete entre primates, pero no paro de imaginarme un combate retransmitido por CANAL + Deporte:

En la esquina derecha del ring, con un peso de más de 100kg, y más de 50000 km de carretera como copiloto de un camión: ¡El Invencible Clyde! ¡Compañero de andanzas de Clint Eastwoodcuando interpretaba a un púgil de boxeo sin guantes...!

En la esquina izquierda, también sin calzón, a propósito, y con dos doctorados, en Psicología de mascotas humanas y en Mitología y religiones simiescas: ¡El Doctor Zaius!¡Inquisidor y Vencedor incluso de Charlton Heston con rifle y todo!

No me digáis que no tiene su gracia.

MANIFESTACIÓN

MANIFESTACIÓN Soy un amante de las causas nobles... no en serio, años de cinismo aprendidos en EL BÚNKER no han logrado arrancarme del todo la nobleza de espíritu y la creencia en que otro mundo es posible. Podría convertirme en el patrón de las causas perdidas, pero reconozco que el otro día, cuando oí la convocatoria de esta manifestación por la radio me caí del sofá con un ataque de risa.

Me explicaré: Me considero un fan de "La Rosa de los Vientos", el programa de Juan Antonio Cebrián , de hecho lo escucho incluso cuando se va de vacaciones, en verano. REsulta que hace unas noches, entrevistaron a un portavoz de la Organización Proyecto Gran Simio. Con esto espero que la cosa vaya tomando forma.

Proyecto Gran Simio, como podéis ver en su Web, es una organización no lucrativa que se dedica a promover la preservación de los grandes simios, algo loable... incluso promocionar libros afines a su causa (no es coña... miradlo en www.proyectogransimio.org), como:
- "Proyecto Gran simio: La igualdad más allá de la Humanidad"

- "Primos Hermanos"

- "El Tercer Chimpancé"

- "Bellas y Bestias (El papel de las mujerres en los estudios sobre primates" (...¿quiénes son las bellas y quiénes las bestias?...)

- "Animales y Ciudadanos"

El hecho es que EL 19 DE SEPTIEMBRE (es para que no nos pille de vacaciones y podamos ir)CONVOCAN UNA MANIFESTACIÓN FRENTE A LA EMBAJADA DE TAILANDIA EN MADRID. ¿qué por qué Tailandia? porque estos tipos son capaces de cualquier cosa con tal de satisfacer las necesidades de entretenimiento de sus turistas (todos hemos visto algún que otro reportaje de cámara oculta sobre la industria del sexo allí), y claro, ¿qué organizan estos malvados aprendices de vietcong para que los sonrosados y borrachuzos turistas se echen unas risas? COMBATES DE BOXEO ENTRE ORANGUTANES.

¿Recordáis aquél episodio de Los Simpsons en el que Homer debe cuidar de la mansión del Sr. Burns, y se lleva a sus amigotes en el yate de su millonario y tiránico jefe hasta aguas internacionales para saltarse la prohibición de vender cerveza antes de las 12am? Organizan un combate a machete entre dos monos... pues esto debe ser tres cuartos de los mismo... una noticia ideal para el 28 de Diciembre.

El único fallo que cometió el portavoz de esta organización fue decir (textualmente) "Los orangutanes son muy inteligentes y sensibles, ven el boxeo como un juego, y por eso no se pegan muy fuerte...". Craso error, chico: Si fuesen tan inteligentes y sensibles, tratarían de que no les obligasen a pelear, y por lo tanto buscarían montar un espectáculo sangriento, y si no fuese más que un juego para ello... ¿Irías a una manifestación para pedir que no se dejase jugar a unos animales inteligentes y sensibles?. No, hombre no, estoy de acuerdo en que, en el fondo son como nosotros (no hay más que mirar la foto), pero me parece un error tratar de movilizar las conciencias con ese mensaje. Tras estudiar algo de Historia de la Propaganda te recomiendo unas frases para movilizar a masas indignadas de personas sensibles e inteligentes:

- "He visto cosas que no imaginaríais: Sangre y vísceras de orangután cayendo sobre sádicos turistas puteros..."
- "Uno de los orangutanes arrancó la cabeza de su adversaroio, y tras devorar su corazón la lanzó sobre el público al grito de ¡Queréis más sangre! ¡Pedidme más sangre!..."
- "Les dan drogas de combate para volverlos más agresivos, como en "El Cortador de Césped"... es el nuevo proyecto de EEUU para engrosar sus filas de Soldados de Asalto..."
- "Después del tercer combate, un púgil orangután empieza a cogerle el gusto a la carne humana..."

Pido perdón a Proyecto Gran Simio, su intención es buena, y probablemente me paso tres puebos con ellos al sugerir que quizá tienen demasiado tiempo libre, pero menudo hartón de reir. Tan sólo una observación: ¿En Tailandia no hay un enorme problema de pobreza? ¿No hay sueldos de un par de pavos diarios? ¿No se ha convertido en un paraíso de la prostitución que acaba engullendo incluso a las niñas y niños de ese país? ¿No habría que acabar primero con ese problema? No me refiero a dejar que los grandes simios se extingan, me refiero a salvar también a otros primates superiores cuya vida también es un infierno.

Y para que veáis que no siento ninguna aversión contra ellos o contra su noble causa, ahí va (de nuevo) el link a su página web. ¡El Chimpancé Alfa ataca de nuevo!

El Ceniciento

El Ceniciento Hace unos días he vuelto a ver una película que me enganchó en mi infancia: El Ceniciento, de Jerry Lewis, una particular versión del cuento de "La Cenicienta", en la que la pobrecita persona subyugada por su madrastra no es otra que el bueno de Jerry. Debí verla miles de veces cuando tenía cuatro o cinco años, cautivado por las muecas del genial actor y sin entender ni papa del argumento. De ahí mi curiosidad de volver a verla años después, y mi sorpresa al comprender de qué iba...

Tras todas las vidas desgraciadas que provocó el cuento de la Cenicienta a las mujeres (que esperaron a su Príncipe Azul) y a sus maridos (que fueron considerados por ellas como una segunda opción), El Presidente de la Junta de Directores de todos los Hados Padrinos, La Sociedad para Evitar que se Distorsione la Verdad en los Cuentos de Hadas, y El Comité para la Conservación de la Cordura de los Hombres Casados, se reunieron en junta y decidieron que había que subsanar el error histórico de adjudicar a una mujer el mérito de lograr que Cenicienta lograse cazar al Príncipe Azul, y de paso, demostrar que un tipo como Lelo (un nombre que le viene al dedillo al personaje de Jerry Lewis), que no es alto, ni guapo... ni siquiera inteligente, logre conquistar a una preciosidad como Anna Maia Alberghetti (La princesa del Gran Ducado de Moravia).

Coincido con los foreros admiradores de esta película de 1960 en que la secuencia en la que Lelo le enciende un cigarro a su hermanastro Maximilian (Robert Hutton) es una auténtica genialidad... de hecho toda la secuencia de la cena es desternillante, cuando su madrastra y los hermanastros tratan de ser simpáticos con Lelo y éste aparece para anunciar que la cena está lista no tiene desperdicio, pero hay detalles de esta película que podrían explicar mi actual comportamiento... quizá a través de un psiquiatra especializado. Os dejo ahí algunas frases gloriosas:

- "Las Mujeres son como los rusos... creen haberlo inventado todo" (¿1960?... cómo echo de menos la Guerra Fría...)

- "¿Cómo ha entrado aquí?; yo soy gente puedo entrar en cualquier parte [...] como una bombilla, el otro día estuve hablando con Tommy Edison acerca de ello..."

- "Yo personalmente me encargué del caso de Cenicienta [...] las periodistas de la época escribieron la historia, así que naturalmente atribuyeron mi magia a una mujer"

- "Así que usted se encargó de su caso (del de Cenicienta)... ¿Por qué no se sienta? se sentirá mucho mejor..."

- "Verás, yo trabajo para pagarme la universidad... vendo zapatos..." (Es como Al Bundy -"Matrimonio con Hijos"- convertido en Princesa...)

Lo más divertido de todo es que no había advertido hasta ahora (tenía apenas cuatro añitos la primera vez que vi la película... y entre cuatro y cinco las siguientes mil veces) es en la pluma que tenía Jerry Lewis (probablemente por la enorme cantidad de muecas que hace a lo largo de la peli), sólo eclipsada por el auténtico penacho de jefe indio que arrastra Ed Wynn (el Hado Padrino), lo que en absoluto le resta esplendor a la cinta. Probablemente esto se deba a sus orígenes como actores, más que nada por la forma de declamar...

En resumidas cuentas, una película memorable que os recomiendo sinceramente. No puedo dejar de destacar su banda sonora, y la cautivadora de belleza de Anna Maia Alberghetti disfrazada de vendedora de zapatos (vestida de rojo... una Princesa Roja...) sí, la Guerra Fría era cojonuda.

HORMIGAX

HORMIGAX

Audax penetraba sin descanso el enorme culo de la Reina. Su nombre, al que jamás dio importancia desde que era una insignificante larva, le venía que ni pintado. Ciertamente no acertaba a saber si él iba a ser el elegido para ganar esa extraña carrera que nadie se cuestiona. Un buen día, culo gordo se despierta cachonda y echa a volar… alto, muy alto, y la hija puta se esconde, tanto que hay que empezar a olfatear para encontrarla. Gracias a Dios y al Cuerpo de Marines por el hediondo olor corporal que exhala la jodida, aunque no puede dejar de confesar que le encanta.


Ese día se despertó en su celda de la colmena por las señales de miles de niñeras, (como si las necesitara) que le gritaban que hiciese su trabajo. Si pudiese tatuarse, se haría escribir nasío pa eyaculá en una de sus seis patas. El hecho es que lo consiguió, entre varias decenas de zánganos, más perdidos que un pulpo en un garaje... jodidos extras en una peli de romanos, fue él quien encontró a la reina… la reina del porno, mas grande que el resto… y con un culo tan grande que debería generar su propio campo de gravedad… si eso significaba que le atraían los culos grandes pues iba a tener razón.

La reina actuaba como una reina del porno… no, no como una auténtica zorra, porque estas mujeres tienen su vida privada y probablemente sean buena gente… no, es que la reina sobreactuaba. ¿Fingía la reina sus orgasmos? ¡Y qué más da!, el semental alado de seis patas que tenía acoplado a su espalda no era más que otro, un número… una estadística cruel y exacta. Unas inacabables horas de huída, un extasiante encuentro en un lugar público y desconocido, un par de minutos de coito… y ella volvería a casa a engendrar más miembros de la colmena dejando el cadáver empalmado del zángano tirado como si se tratara de una colilla… la colilla del cigarrito de después.


Su Majestad miraba con desinterés en varias direcciones como si buscase la cámara que grababa el set porno, y de vez en cuando fingía una expresión de placer doloroso y trataba de gemir… ¡uaah!. Estaba tumbada de lado, con el chulazo cachas detrás en una posturita que se asemeja a la cuchara, pero en este set no había primeros planos de la penetración y el zángano no tendría cojones para correrse en su cara.


De hecho se sentía la reina. No sólo por ser la reina del hormiguero, la madre de la patria, la pieza más importante del ajedrez de seis patas. No, era algo más egoísta. Miraba con desprecio a sus propias hijas… obreras, exploradoras, guerreras… quizá exceptuando a las reinas jóvenes, y, bueno, a los zánganos. Pero a éstos sólo una vez al año. La razón de su aire de superioridad no era otra que sexual. Era, y sería hasta el final de sus días, la única que follaba de toda la colmena. Curioso, pero maravilloso cuando se es la única que no está condenada a una vida asexual perpetua.

Micky no creía lo que veían sus ojos. A través de sus modestas gafas, y de restos de legañas, sus soñolientos ojos captaban un espectáculo rarísimo. Se acababa de despertar con la boca pastosa y un sabor amargo insoportable. Escupiría en cuanto pudiese, o al menos eso pensaba hasta que vio al asomarse por un lado de la cama a una especial parejita cerca del zócalo, a la altura de la esquina. Se trataba de esos bichos extraños, como hormigas, pero algo más grandes… y con alas. Un par de esos bichos asquerosos estaban allí, tumbados en el suelo practicando la cuchara. El culo de la hormiga que penetraba se movía de modo circular, rítmicamente… como marcando el paso. Era como si el jodido Rocco hubiese muerto y se hubiera reencarnado en una hormiga voladora que se follaba a una compañera de culo muy gordo en el suelo del dormitorio de un gordo con gafas.

Audax continuaba con esmero la labor para la que había nacido: Penetrar a la reina culo gordo. Un mete y saca constante con el que esperaba cumplir su misión en la vida: Eyacular dentro de culogordo. Con esfuerzo y con tesón se convertiría por una generación (y hablando de hormigas esto es bastante poco) en el padre de la patria. Dios mío, si tuvieran moneda su cara saldría en los billetes, así que con renovado esfuerzo siguió empujando contra las posaderas de la reina culogordo.El culo de la reina reverberaba como si fuera medio líquido. A cada empuje del zángano, las ondas de choque recorrían todo el gordo, gordo… pero gordo-gordo-gordo- culo de la reina viajando por todo su abdomen. Llegando a su tronco, haciendo vibrar sus seis patas y alcanzando finalmente la cabeza, donde las antenas se movían sin control… una explicación al desconocido universo del orgasmo en las hormigas.

Su Majestad culogordo había decidido animarse de una puñetera vez para no prolongar más un coito que empezaba a aburrirle. Y lo hizo de la mejor manera que sabía: Jadeando como una perra, pero sólo para ver si eso excitaba más al vago que tenía acoplado a su abdomen y la cosa terminaba de una vez. Esta es la mía, pensó Audax mientras continuaba penetrando: No sólo me tiro a la reina, sino que además le gusta… ¡A vivir machote!

A todo esto, unas patitas lograban escalar por la ventana de la habitación de Micky. Mientras Audax penetraba como podía a la escandalosa reina, que no paraba de gemir como si así las cosas fueran mejor, otro zángano y una robusta hembra entraban en la habitación sin ni siquiera pedir permiso. Audax no podía creérselo ¿es que no había manera de echar un puto polvete con la reina sin ser interrumpido? El hecho es que continuaba dando empujes mientras veía acercarse a los dos intrusos. Apenas le llamó la atención el zángano. Un tipo como el… normal: Tres pares de patas, alas, antenas… y poya. Como si fuese el mascarón de proa de un buque insignia, todo zángano cuidaba de su poya como si se tratase de oro en paño. Si para algo vivían era para su poya. Su existencia se explicaba por un único uso no retornable de su poya. Quien le llamó la atención, y no es por ser desconsiderado con su pareja, era la hembra que le acompañaba. El bueno de Vago (había reconocido al zángano) había encontrado una sustituta a quien colocar su bolsa espérmica, o por lo menos eso es lo que parecía.

Ella no parecía una obrera, sus patas eran muy musculosas, y su cuerpo atlético, si es que una hormiga puede ser atlética... o de hecho si una hormiga puede dejar de serlo.
Aunque su mandíbula no era lo suficientemente grande para ser una guerrera (ufff! Que morbete le daban las guerreras… si alguna vez hubiese escuchado la canción "Las chicas son guerreras" habría imaginado el videoclip protagonizado por estas hormigas). Más bien parecía una exploradora.

-¡Majestad, la hemos cagado! -Interrumpió la exploradora con menos tacto que un misionero católico en el Festival Erótico de Barcelona. ¡El hormiguero… todo a la mierda!. Culogordo se levantó indignada, dejando al pobre Audax (y a su pobre pene) a medias y descolocado. ¿Era esa forma de dirigirse a la Reina? De hecho, ¿Cómo demonios una hormiga, el ser más programado y predecible de la creación, después de los japoneses, podría concebir la blasfema y herética idea de interrumpir un polvo a su reina?

-¡Majestad! ¡Reaccionad! -Continuó la exploradora cada vez con menos paciencia. -Vuestro reino, ese cuchitril donde vivimos todas y donde dormías hasta tarde a diario… ¡Donde sueltas tus putos huevos, tía!

Si la reina hubiese tenido manos la habría abofeteado. Primero interrumpe su proceso de adquisición de esperma (su polvo, vamos) y luego le habla con impertinencia. En el país de las maravillas le habrían cortado la cabeza por menos. Una pateacampos, una hormiga que iría descalza al fin del mundo… una de sus hijas asexuadas (el sueño de toda madre dominante) le trataba con toda la confianza del mundo. Como si fuesen amigas, de esas que van de compras y se maquillan juntas para salir una noche a la caza de un chulazo cubano.

-¡Majestad! volvió a interrumpir la impertinente exploradora ¡Que la a cagamos Majestad!- La reina se incorporó desacoplando al pobre Audax, que se quedó a medias sin tan siquiera poder aliviarse a mano.

-¡Majestad, el hormiguero! ¡El hormiguero ha caído! ¡La cámara sagrada ha sido profanada! -Continuó la exploradora gesticulando nerviosamente con las patas que no le mantenían en equilibrio.

-¿La cámara qué? -respondió la reina perdida en la ensoñación residual del polvo

-¡Donde pones los huevos y luego les damos la jalea que sale de tu culo, tía! - La exploradora perdió la paciencia, y hubo de calmarse respirando hondo, con la inútil pata de Vago rodeando sus hombros (o como quiera se se llame esa parte del curepo de una hormiga), quizá tratando de generar un río de confianza que desembocase en un casquete. Probablemente no se había percatado de que la exploradora carecía de órganos sexuales funcionales, pero bueno, le valía cualquier agujero...

La reina, atónita, no acababa de reaccionar. ¿Desde cuándo hablaban las exploradoras? Las exploradoras se limitaban a explorar cuando se les mandaban, y a cerrar su puta boca el resto de su existencia para que la reina no cogiese dolor de cabeza. Sin embargo, ante tan flagrante violación del protocolo, una ola de magnanimidad la inundó y decidió adoptar una pose regia, como si la estuviesen grabando para el telediario de la tarde.

-¿Asediado el hormiguero, dices? ¿cuál es la situación? -Inquirió la soberana (… de culo enormemente gordo, repito) tratando de hacerse la entendida en estos temas.

-¿Asediado? ¿Has estado follando o fumando crack? Estaba asediado hace dos horas, al poco de que salieras… de que salierais a vuestro vuelo nupcial (reprimió una carcajada debido a la gravedad de la situación, y a las dos hormigas aladas y con pene que se encontraban cerca)... ahora mismo se combate celda por celda.

- ¿Y cómo vamos de bajas? Porque empezará a ser preocupante a partir del veinte por ciento, espero que no hayas interrumpido mi real coito por menos…

La exploradora habría fruncido el ceño si lo tuviese, le comunicaba a la reina un holocausto apocalíptico, y ella se preocupaba de ser penetrada…

-Entonces la cosa empezó a ser preocupante hace hora y media, cuando cayó la última guerrera de la oleada de contención... -La reina estaba estupefacta. No podía creer que sus preferidas, aquellas que siendo más musculosas, grandes y dotadas de normes mandíbulas, hubieran sido sobrepasadas por un enemigo de este mundo. Pero por lo menos no le pilló en la cámara real, si no a ver cómo demonios salía de allí.


-Bueno, ¿Y por qué no me has avisado antes jodida incompetente? -inquirió la reina para demostrar que seguía teniendo a quién mandar.

La exploradora se salió de sus casillas. Sus antenas casi se funden cuando le salió vapor de la cabeza. Se movían rápida y constantemente, pero no era un temblor nervioso, sino más bien el estado de contención de un berseker antes de abofetear al rey de los vikingos que no ha salido a rapiñar con el resto.

- Porque en el concepto asedio viene implícito el bloqueo, un bloqueo que hemos tenido que romper las exploradoras, ante la imposibilidad de que las guerreras nos apoyaran. De hecho, soy la única superviviente.

Ya la pata de Vago carecía de todo valor simbólico, y le dio la impresión de que si continuaba manteniéndola en el hombro de ella, la exploradora acabaría por arrancársela de un mordisco.

La reina dictó sentencia y decreto alzando la cabeza para darse más importancia:
- Has hecho bien, regresa al hormiguero a decir a tus hermanas que nos encontraremos en el punto de encuentro dentro de una hora, y que empiecen a excavar otro hormiguero. Y déjales claro que salvar a las larvas tiene prioridad…

Culogordo no pudo acabar su mensaje real. Como un rayo, las mandíbulas de la exploradora se cerraron sobre la base de su cabeza arrancándosela de cuajo. Una sangre oscura y densa comenzó a derramarse por el suelo de la habitación como si fuera una colada de lava volcánica durante una erupción.¡Anda! -Se le escapó a Audax- si no es azul. Vago y la exploradora le miraron arrojando luz sobre su ingenuidad, un golpe de punzón para romper el la helada situación en que se quedaron, congelados, al ver caer el cuerpo decapitado (y de culo King Size) de la reina. De repente, los muros de su realidad se vinieron abajo.

¿Y ahora qué?, Vago y Audax pensaron a la vez. Parecía que era la primera vez que lo hacían, al fin y al cabo no era su función. Habían nacido para volar hasta la reina y eyacular en ella. Se trataba de un trabajo sencillo y carente de responsabilidades, pero ahora las cosas eran de otro color: Ya no se trata de actuar como una manada de espermatozoides recién eyaculados: Tendrían que empezar a buscarse la vida. Sus cabecitas antenadas se dirigieron a la robusta exploradora pidiendo respuesta, pero el hecho de que se tratase de la primera hormiga regicida de la Historia, unido al movimiento compulsivo de sus mandíbulas manchadas de sangre (de sangre real, eso sí… sangre de culogordo) les hizo desestimar cualquier reproche.

-¿Bueno, y ahora qué? Se le escapó a Audax. -Su pregunta involuntaria, casi como un espasmo muscular, de esos que nos sorprenden de vez en cuando, cayó como un mazazo en esa escena que protagonizaban.

-¿Y cómo quieres que lo sepa? Solo soy una exploradora, esto también es nuevo para mí, pero se abre ante nosotros todo un horizonte de posibilidades. Una vez oí que un grupo de abejas se rebeló contra la tiranía de su colmena y desde entonces viven felices en su individualismo. Han formado una especie a parte que disfruta de su diferencia. Avispas… la propia palabra sabe a libertad. No pican a sus enemigos como las demás, su fuerza libertaria hace que parezca que les ha dado un puñetazo…

Audax lo estaba flipando con el discursito de la exploradora, ahora resulta que por salir del hormiguero en busca de recursos te conviertes en todo un intelectual, líder moral del grupo y por supuesto al mando. Sus mayores índices de testosterona empezaron a reclamar un golpe de efecto. Claro, sus mayores índices de testosterona no se habían fijado en unas mandíbulas que eran el doble que las suyas y que acababan de degollar a culogordo… que era la elegida genéticamente para estar al mando.

-... esteeee… eso es un gilipollez… ¡mierda! ¡sólo dices mierda! -Audax balbuceaba como quien siente la obligación de decir algo, pero sin tener ni puñetera idea de qué decir.- Las avispas no son abejas renegadas, son una especie distinta de…

-¡Propaganda imperialista!
Interrumpió la exploradora ¡Son ellos quienes hablan a través de ti! Piensas lo que quieren que pienses… dices lo que quieren que digas… ¡Liberate camarada! -Audax no salía de su asombro… de exploradora a comisario del pueblo en tan sólo unos segundos. Lo de la revolución parecía generar rápidos ascensos.

-Que cada hormiga deje de apoyarse en el grupo como si fueran larvas desvalidas… una celda para cada una, pero que cada cual administre su celda, recoja su comida y defeque su jalea azucarada para alimentar a sus larvas… -Los ojos múltiples de la exploradora ardían de pasión revolucionaria …

-Oye, guapa, ¿has olvidado que somos todos…

-¡Y todas! -Interrumpió la exploradora tomando el control de la situación, como hace toda feminista que por desgracia resulta ser tu jefa…

-¿Has olvidado que TODAS y todos somos asexuados? La única que perpetuaba la especie en nuestro horm… -la exploradora empezó a mirarle con furia… palabra equivocada… -en nuestra comunidad federada socialista hormiguil, era esa enorme hormiga decapitada (y de culo gordo) y que de hecho es la única capaz de segregar… de cagar -la exploradora empezaba a perder la paciencia, ya se había colocado un brazalete rojo en una de sus patas, y una gorra de plato azul sobre la cabeza- ¡cagar el alimento de las larvas!

-Tendrás que empezar a buscarte la vida, cariño. Esas confianzas parecían generadas por su recién autoproclamado rango de jefa… tres segundos mandando y ya empieza el acoso sexual-, cerró la ex exploradora, a partir de ahora Comisaria Política del Pueblo 144330092 -Todas hemos arrimado el hombro verano tras verano, primavera tras primavera, para traer hasta el último grano, pétalo o tallo para que los privilegiados comierais. ¿Sabes lo que haría yo si de mí dependiese? La reina… ¡guillotina! Los chulos de la reina (como zángano Audax empezó a sentirse mal, eso iba por él) ¡guillotina! (un repentino escalofrío recorrió todo su cuerpo) las larvas… ¡guillotina! ¡guillotina! ¡guillotina! ¡que no quede ni un niño!.... (Sí, sí, esto es de El Maestro de Esgrima, de Pérez Reverte… digamos que es intertextualización)

Dejaron a la Comisaria del pueblo largando y gesticulando como si le hubiera crecido un pequeño bigote, y emprendieron el vuelo hacia su destino incierto… llegado un momento, Audax hubo de separarse de Vago. Se empeñó en cogerle de la mano, y no paraba de mirarle con unos ojos muy extraños… claro, él no había encontrado a la reina, así que se desesperaba por encontrar con quién echar un kiki. Sencillamente, vivió sus pocos días de vida restante (es una putada ser un zángano) en libertad, buscándose la vida de jardín en jardín hasta que, cansado, desorientado y cegado por el reflejo del sol en el agua cayó a la piscina de una urbanización para pijos... una de esas en las que este autor siempre ha querido bañarse... y murió.

¿Y qué coño pasó con las hormigas anarcas? Pues que se buscaron la vida. Pocas sobrevivieron al ataque que sufrió el hormiguero. En cualquier obra de ficción, unas enormes, feas y peludas arañas habrían reinvadido la recién fundada Comunidad de Celdas Independientes Federadas Socialistas Hormiguiles (CCIFSH… tan impronunciable para un humano como para una hormiga), pero este no es ese tipo de relato. Si el lector busca que las desobedientes e ingratas hormigas sufran su justo castigo de manos de un salvaje enemigo extrerior que lea algo de Heinlein. En realidad, cada hormiga siguió a lo suyo durante el resto de sus días. La antigua exploradora, y ahora Comisaria Política del Pueblo 144330092, aprovechó su carisma para ascender en la nomenclatura del Partido (el Partido Único de las Trabajadoras de la Comunidad de Celdas Independientes Federadas Socialistas Hormiguiles o PUTCCIFSH) pero dado que era la única activista y presidenta del mismo estaba cantado que acabaría siendo la líder. Se dice que aún vaga por las galerías del antiguo hormiguero, hoy Com… por el antiguo puto hormiguero, dando discursos acalorados y llenos de pasión que no contagian su entusiasmo a las cuatro hormigas que se quedaron dentro para oírlo. La fuga de hormigas comenzó a ser preocupante, así que propuso construir un enorme muro alrededor del hormiguero y luego sellar las salidas… pero es que nadie la escuchaba (ya se habían largado todas), por lo que finalmente aceptó la realidad, colgó su gorra azul y su brazalete rojo, y salió a la superficie como una más para buscarse la vida.

El Chimpancé Alfa

El Chimpancé Alfa

Amelio soportaba con dolor y humillación los empujes sodomitas del desconsiderado Chimpancé Alfa. Le parecía una situación injusta, él no había elegido nacer con una musculatura menos poderosa y una mirada menos seductora que la del mono (perdón, chimpancé) cuyo pene se había acoplado por las bravas a su recto.


Además se trataba de un acto de mala leche. Él no le ponía a Alfa, ni mucho menos, y no era el primer macho que sodomizaba ese día (tampoco el último). Se trataba de un acto homosexual de consolidación de su poder, tras el cual se coronaría como chimpancé dominante del grupo, con obediencia a cualquiera de sus estúpidas decisiones (al fin y al cabo no era más que un puto simio) y acceso privilegiado a las hembras, no sólo con fines reproductivos, sino simplemente por placer. ¿No podían haber hecho un sorteo? ¿Una carrera quizás? ¿O un concurso de ver quién mea o eyacula más lejos? No, eran jodidos chimpas y tenían que acojonarse entre sí hasta que el que resultara vencedor sodomizara al resto como paso previo al reconocimiento de su poder. Una auténtica mierda de vida.

Alfa continuaba empujando, matando de dolor al pobre Amelio mientras el resto de la manada observaba, con resignación ellas y con escozor la mayoría de ellos, mientras nuestro pobre, peludo, maloliente y escocido amigo apretaba sus dientes tratando de preservar un mínimo de dignidad para conquistar a alguna chimpa a modo de segundo plato. Bueno, el segundo plato suele ser el plato fuerte, el plato consistente que, tras haberte calentado el cuerpo con una buena sopa o potaje, sacia tu hambre a la espera del dulce, dulce postre. Pensar en postres ayuda cuando estás siendo sodomizado por un hercúleo chimpancé. Frutas dulces, aromáticas, blandas o crujientes… pero de repente le apeteció en mente un plátano y recordó que estaba siendo enculado por un simio digno de grabar una película porno con Rocco Siffredi. Lo cierto es que hasta ese momento de su corta vida nunca había advertido su profundo desacuerdo con la estructura y ritos de la sociedad chimpancé.

Chimpa “Penetrador” Alfa ...un excelente nombre artístico, pensó Amelio, para el violador anal que tenía acoplado a la parte baja de su espalda... aumentaba la rudeza y velocidad de sus golpes de pelvis haciendo pensar al pobrecito Amelio que su recto había recibido más kilómetros (de pene) que un coche usado... de tercera mano por lo menos. Era tal la tensión a la que estaba sometido, tal su angustia, que parecía haber sido condenado por el más irónico de los demonios del infierno a mantener un enorme moñigo en su culo sin poder expulsarlo. Tan estresado estaba que las venas de su frente parecían salchichas de Frankfurt. Tan acelerado que la ira creció en su interior como un enorme tsunami dispuesto a engullir Tokio, como una bomba de hidrógeno cayendo sobre un silo de misiles soviéticos. Era TNT Morgan, la Hormiga Atómica, El Increíble Hulk cuando se vuelve verde. Tal fue su frenesí de frustración y dolor extremos que tomó conciencia de su propia existencia.

 

Pensó. Pero pensó de verdad, como tú y yo. Tanto pensó que, sin monolito ni nada, agarró un tronco enorme, un madero salvaje que por alguna razón andaba allí tirado, y de un troncazo mandó al suelo al cabronazo de Alfa. Y cuando consiguió incorporarse, quizá por rabia, quizá por miedo a que Alfa se diese cuenta de lo que había ocurrido, siguió golpeando su cráneo con ese tronco que había salvado su honra de la humillación, y sus intestinos de una invasión espérmica. Lo cierto es que no se le apareció ningún monolito enorme, macizo y negro como el carbón, porque si hubiese tenido a mano tal piedra, se la habría metido en la cabeza al mamonazo porculador que le estaba violando hace apenas unos segundos.


Golpeaba, golpeaba y golpeaba, mientras de la cabeza de Alfa empezaba a ceder a los bastonazos. ¡Venga, hijoputa! ¡encúlame ahora!, gritaba el furibundo Amelio mientras destrozaba la cara de Alfa a golpes de tronco. ¡No, no quiero que me rindas pleitesía! ¡No vale con un “de acuerdo tu ganas”!, troncazo va y troncazo viene. ¡No macho, yo soy un cachas y tú un tirillas, he de sodomizaros a todos! ¡Como hizo mi padre! ¡Cómo hizo mi abuelo! Y leñazos y más leñazos en su careto de mono muerto, mientras el sarcasmo crecía en su interior haciéndole más y más inteligente a cada hostia que soltaba. ¿Pero serás cerdo?¡Ni siquiera te has lavado el rabo entre culo y culo! ¡Has metido mierda de otros trece chimpancés en mi culo! ¡Cerdo, más que cerdo!.

Hubo un momento en el que paró, paró por cansancio, pero también por aburrimiento; y es que apalear hasta la muerte a un chimpancé con una erección imperial es una tarea ardua. El grupo de chimpancés sentado a su alrededor miraba congelado el acto de barbarie liberadora que Amelio había llevado a cabo. Era algo tan imprevisto como que George W. Bush decidiera dejarse rastas, como que Karol Josef Wojtyla decidiese una mañana salir al balcón de la Plaza de San Pedro y gritar al mundo que es homosexual. Algo realmente raro. Imagínese usted que las relaciones de poder a las que estamos acostumbrados durante generaciones cambien de repente, como si los muros de la realidad se vinieran abajo. Imagínese que un día de fiesta alguien lanza un cohete al cielo y éste lo agujerea, dejando ver a unos ciclópeos científicos analizándonos con un microscopio. ¿La caída del Muro de Berlín? Un mero trámite burocrático, un cambio difícil de notar comparado con la derrota a troncazos de un chimpancé dominante a manos de un mono (……... ¡chimpancé! ¡jodeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer!… …) tirillas, escuálido, y (sin ofender) algo estúpido.

Tardaron en hacerlo, pero la comunidad chimpancé allí reunida, en un principio para alabar el poder del chimpa dominante, previa sodomización del resto de machos, emitió su veredicto. Las primeras ellas: Empezaron a mirar a Amelio con otros ojos. Sí, la situación, desde el pervertido e interesado punto de vista de una chimpancé salvaje, había cambiado a peor. El panzer sexual que era Alfa, esos músculos, esa mirada seductora (coño, sólo le faltaba algo de flequillo, una cosa muy sexy en un chimpa macho) había sido sustituida a palos por Johnny Tirillas, por el Flaco Paco… era cambiar a TT Boy por Alfredo Landa en sus años mozos , era básicamente como si tu equipo de fútbol baja a 2ª División B , Amelio era ahora el Nuevo Alfa (y dicho así suena fuertecillo), y las poseería a todas por mero placer, haciéndolas gozar como cerdas en un charco de lodo… bueno, o al menos eso esperaban.


En cuanto a los machos, alguno debió dar un cabezazo contra un árbol para caer en la cuenta de que no estaban flipando. Era cierto, un simio vulgar, pequeño para el estándar, había derribado, noqueado, y asesinado a golpe de tronco al chimpancé dominante. Era como la venganza tantos años esperada de un cliente adolescente contra un gigantesco portero de discoteca. Era 2001 La Odisea del Espacio, China Town, la versión oficial de la Ofensiva del Tet. David se acababa de cepillar a Goliat sin piedras ni onda, sólo con un palo y algo de descuido por parte del gigantón. Por lo tanto dieron todos un paso al frente hacia el nuevo líder y, casi provocándole un soponcio, hincaron rodilla en tierra ante él reconociéndole como el Rey de reyes.

Amelio no salía de su asombro, por un segundo creyó que le iban a linchar. ¡Claro! Él había estallado de furia ante la humillación extrema de ser sodomizado por deporte, ¿qué iban a pensar trece tipos más grandes que él con el ojete escocido? ¿no cabrea que una idea genial no se te haya ocurrido a ti antes? Probablemente querían presentar públicamente su negativa a volver a pasar por lo mismo. Es casi como estar en la Universidad y tener que pasar por secretaría todos los años. Disculpe, ya he sido enculado por tal profesor, con el cambio de Plan de Estudios ¿Podrían convalidarme la dolorosa sodomización para no tener que volver a pasar por lo mismo?

Sin embargo la cosa no fue así. Hubo otro extraño en esta interacción tan rara. Los monitos (…chimpas…) agacharon el semblante y como que se humillaron ante su nuevo señor. Uno de los compañeros de juegos de Amelio durante su infancia, César, se adelantó al resto, le miró a los ojos con tristeza y dijo: venga, acabemos con esto… tras lo que le dio la espalda, se agachó y se agarró las nalgas con las manos abriendo más su orificio maloliente, en busca sin duda de reducir el dolor del ritual.
Oye, que no… interrumpió Amelio… que… que mariconadas las justas y a ser posible ninguna … Pero la cosa no surtió efecto. César continuaba con su afán de rendir pleitesía (al estilo chimpancé) a su amigo de la infancia.

El mundo no había parado de girar, ahora se daba cuenta de que tan sólo había sustituido una pieza del engranaje en lugar de tirarlo por los suelos. Se había convertido en el Chimpancé Alfa, en el simio dominante, en aquél que gozaría del honor de hacérselo con una robusta gorila para engendrar un supersimio mata leones, el enorme eslabón perdido que dominaría la selva y llevaría a los chimpancés a una edad de oro largo tiempo esperada. Pero no le ponían las gordas, y menos si se trataba de una pedazo de gorila alejada de su manada que apenas notaría los culeos sexuales de un chimpancé furtivo, un enano comparado con los gorilas a los que estaría acostumbrada. Por pedir preferiría… yo que sé… a la Gertrudis, esa atractiva chimpancé de labios carnosos que le miraba casi con desprecio, con los ojos entrecerrados (sólo se podría añadir más desprecio a esa mirada con sombra de ojos azul y un vestidito rosa, como en los pósters que pretendían hacernos reír en los ochenta)… esa que gritaba ¡Hazlo de una vez! ¡Acaba para hacernos gozar como perras!

 

Sí, le miraba con el desprecio de una trepa, de un zorrón dispuesto a follar por ascender en la escala social. Durante un segundo consideró la opción de todo primate superior de género masculino (eso de al fin y al cabo lo que importa es la picha ¿no?) pero desterró ese estúpido pensamiento falócrata de su mente progresista para tratar de hallar una solución. ¿Sucumbir a la erótica del poder? ¿Sodomizar a sus congéneres alternando los empujes con gestos de cariño? ¡Qué coño iba a pensar el resto de machos si el Chimpancé Alfa que les sodomizaba como mero gesto ritual les daba besitos en las orejas!...

Amelio no podía. Había pasado por ello y le jodía mantener la situación de eterno retorno. Además era un tirillas y le acojonaba que cualquiera le soltara un troncazo para tomar su lugar… es lo que tienen de peligroso los precedentes de desviación: A lo tonto, al derrocar al Chimpancé Alfa había arrasado hasta los cimientos con la legitimidad de su dominio ¿Cómo introducir cambios desde el poder si su poder no era legítimo?. Pensó en dar discursos, en convocar mítines y democratizar la sociedad de los chimpancés. ¡Arriba los chimpas del mundo! ¡En pie simiesca legión!, sería el Lenin de los chimpancés, un Ernesto “Chimpa” Guevara … pero luego recordó lo jodido que sería enfrentarse a Alfa por Alfa, de grupo en grupo de simios… y convencer a todos los machos escocidos de que no le iban los culos. Muy duro, muy cansado...

 

¡Coño! Como toda revolución. La guerra de clases también era cosa de chimpancés, y más allá del mundo de los primates también otro mundo era posible . De eso nada micos anunció a su grupo, no pienso encular a nadie más, nadie debería ser enculado (al menos sin su consentimiento expreso y… no sé, una licencia del Ayuntamiento) Así que a partir de ahora… no sé, busquemos otra solución para elegir al chimpancé dominante… Se quedó congelado tratando de llegar a la solución más justa. Qué putada no haber estudiado Derecho, aunque evidentemente no habría solucionado nada. ¿hacer una carrera? No, ganaría el más fuerte, sería como acojonarse, y que el más disuasor sodomizara al resto. ¿un duelo a leches?, neh!, más de lo mismo. ¿Un concurso de deletreo? ¡Despierta Amelio! ¡Somos chimpancés! A cada solución que venía a su privilegiada cabeza, surgía una respuesta (en realidad de elaboración propia) que adjudicaba a cada una de las caras de asombro de los demás chimpancés… y además las hembras (sobretodo la Gertrudis) empezaban a impacientarse.

Tengo una idea, desde hoy disuelvo el Consejo (¡Falso! No existía ningún consejo de chimpancés… de hecho era una sutil maniobra de comunicación para alejar la atención del verdadero impacto: El contenido del mensaje… era como Felipe González hablando de la entrada de España en la OTAN). ¡Sí, disuelvo las Cortes para abolir la figura del Chimpancé Alfa!

 

¿Has visto alguna vez a un grupo de chimpancés macho con cara de asombro? Pues estos la tenían en su grado más alto. César miró fijamente a Amelio y le inquirió ¡Macho! ¿Qué buscas? ¿La puta anarquía? ¿A quién de los dos le acaban de dar un troncazo en el coco?, Amelio le sonrió con gesto paternalista dispuesto a dar una explicación sencilla y convincente, tipo profesora de parvulario católico, pero fue abrir la boca cuando notó un fuerte golpe en el cráneo seguido de un estruendoso crujido… cinematográficamente hablando, a esto le siguió un fundido a negro.

Bien chicos, basta de chorradas, todos con el culo en pompa, que esas nenas tan monas (bueno… chimpas…) me están esperando. Las hembras aplaudieron y saltaron de alegría, incluso Gertrudis dio una voltereta de emoción. No era Alfa, ni Amelio, ni César, que al contrario que su amigo de toda la vida sí se daba cuenta de los que estaba pasando. Era otro de los chimpancés: Amedo, quien con toda la chulería fascistoide y de tipo duro de un Comisario de Policía Nacional de los de antaño, había visto la oportunidad y decidió que tenía todos los triunfos. A este Bakunin de la selva ya le daré yo un repaso luego, ahora os toca a vosotros… ¡Por escucharle!

Así es cómo un conato de revolución, de jodida evolución, se vio truncado por un cabronazo reencarnado, un cabronazo de los que no aprenden la lección. Sí, Amelio despertó con un terrible dolor de cabeza, con lagunas en su memoria y con cierto escozor en donde la espalda pierde su nombre. César también fue sometido, como todos, y después el hijoputa de Amedo se lo pasó pipa con el zorrón de Gertrudis y con el resto de las chimpancés allí reunidas. Incluso un día decidió hacer una incursión furtiva en el territorio de los gorilas de espalda plateada, y fruto de una violación nació una nueva generación de porteros de discoteca… pero claro, ESA ES OTRA HISTORIA.

(Dedicado a todos los fans de Conan)