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Me Cago En Mi Vida

SAVE THE SOCCER

SAVE THE SOCCER

Creo que toca hablar de fútbol. Tanta referencia a Pfaff no podía traer nada bueno, pero es que en los últimos días nos hemos parado de hablar del deporte rey, tanto en la parroquia como durante nuestras oraciones matinales (léase todos sentados en el sofá viendo a Buffy la Cazavampiros... ideas del Gurú que tampoco podían traer nada positivo)

 

Pasarse el otro día por donde Miguel a ver el derby madrileño fue del todo revelador. Más allá del apoyo incondicional de los madridistas a Raúl, cuando, enfundados en varias camisetas del equipo, con bufanda y todo (supongo que así el equipo juega mejor...) gritaban copazo en mano ¡Que se entere Luis Aragonés de lo que es un jugador! ¡Eso pasa por poner de seleccionador a un borracho! Subrayo lo de “copazo en mano”.

 

Otra de las frases más repetidas fue la de ¿Es eso una aplicación rigurosa del reglamento? En este caso referida a la expulsión de Sergio Ramos. Por alguna razón, cuando el árbitro pita contra el propio equipo nadie está de acuerdo con él, y a mí se me ha ocurrido una solución a la invisible crisis del fútbol.

 

La invisible crisis del Fútbol

 

Quizá los agudos lectores de Me Cago en Mi Vida se habrán percatado de una máxima constante en el fútbol español desde que este deporte empezó a ser practicado en nuestro país a nivel profesional: Tenemos los mejores jugadores del mundo (eso ni se duda) pero por alguna razón nunca ganamos nada. ¿Envidias históricas por parte del resto del mundo? ¿No será quizá que nuestros jugadores están sobrevalorados porque los ingresos por merchandising (si es que se escribe así... no hay quien se fíe del corrector ortográfico del Word) son superiores a los de las entradas?

 Minefield Football 

 

Hace un tiempo que me rondaba una solución para aumentar el espectáculo de este juego de una forma barata y compatible con el sueldazo que cobran los jugadores. ¿Cómo lograr que esa panda de vagos valgan lo que cuestan? Está tirado: ¡Sembremos los campos de juego con minas anti-persona! ¿Acaso no aseguran sus piernas? ¡Demos auténtico valor a ese seguro! Incluso se le podría dar un toque exótico y ahorrar a los equipos modestos el gasto en minas (en el momento de su prohibición en casi todo el mundo uno de estos artefactos costaba unas cien pesetillas aunque como todo ha subido con el Euro, supongo que ahora estarán a un pavo la pieza) se podría sustituir los artefactos explosivos por estacas punji (todo conocedor de las Guerras de Vietnam sabrá de qué hablo) ¿Quién se quejaría por el coste de un palo puntiagudo impregnado en mierda?

 

Para evitar que los jugadores (algunos de ellos desarrollan una notable inteligencia) se limiten a pisar sólo donde ya ha explotado una trampa para tontos, se procedería a minar de nuevo el césped en el descanso (sí cuando las animadoras bailan semidesnudas) y, por supuesto, a retirar los restos humanos del mismo, aunque pudiesen servir de abono natural.

 

Claro que todos los futbolistas profesionales (y sus engordados talonarios) se apresurarían a comunicar su retirada de tan noble deporte. ¿A alguien se le ocurre algo mejor?  Yo caí en la cuenta este fin de semana.

 Un precedente porno (para variar) 

 

Estando en mi primer año de facultad, cuando se estrenó el famoso concurso Gran Hermano, alguien en Andalucía (creo) tuvo la genial idea de emitir una versión porno, El Gran Polvo, que además incluía la posibilidad de aceptar llamadas en antena (a una de esas líneas de pago desmesurado) para que los espectadores propusiesen qué debían hacer las actrices y actores que participaban. Conocí a un tipo en mi facultad que se dejaba su pasta en llamar sólo para putear a los actores chulos.

 

Una imbecilidad extrema, pero cuando se le reprochaba su actitud el se limitaba a responder “¿Y lo que me río qué?” Hay que tener mucha mala leche, mucho dinero y mucho tiempo disponible para desperdiciarlo todo en esto, pero este amigo decía que habría pocas cosas en el mundo más divertidas que pedir que a un cachas que se acababa de tirar a dos tías monumentales a la vez, le metiesen cosas por el culo. Muchas cosas. Y muy grandes.

 

¿En desacuerdo con el árbitro?

 

De un tiempo a esta parte todo el mundo realiza votaciones a través del SMS. Es un negocio increíble, e incluso he oído que Alejandro Agag se ha puesto las botas con esto. Pues bien, ¿Cómo aprovechar los rugidos de la audiencia durante un partido de fútbol televisado? Lo primero sería modificar el reglamento y sustituir al árbitro por una banda de matones enormes, llenos de tatuajes y armados hasta los dientes (ese tipo de personas con las que ningún futbolista querría discutir una decisión arbitral). Después habría que llenar el pie de pantalla con mensajes como los de las cotizaciones de bolsa que hay en algunos telediarios:

 ¿Cree que ha sido falta? Envíe “HA SIDO FALTA DEL HIJO DE PUTA DE” seguido del nombre del jugador al 0506 

 

La cosa podría ir a más, podríamos añadir una serie de mensajes de los que satisfacen de verdad a la afición.

 ¿Desea que algún jugador sea expulsado y además le persiga una manada de chacales salvajes? Envíe CHACALES seguido del nombre del jugador al 0506 

Será el Complejo de Tesla, porque creo haber descubierto una mina de oro inagotable con esto. ¿Desea que a la esposa de Beckham se le implante a la fuerza un enorme pene para que se levante la falda cuando la enfocan las cámaras al grito de “¡CHUPADME LA POLLAAAAAAA!”? Envíe RABO-VICKYBECKHAM al 0506.  De esta me forro. Y además salvo el fútbol.

¡Échame un cable Agag! ¡Que casi hemos sido vecinos! Y si...  ¿Desea que Petrov le dé un beso de tornillo a Casillas? envíe PETROV-TORNILLO-CASILLAS al 0506  

2 comentarios

Golfo -

Se agradece

El abuelo -

Este artículo se sale, ¡anda que me he reido poco! :D :D :D