ADVERTENCIA PARA JEFES: ESTOS TEXTOS SON FICTICIOS E INSPIRADOS LEVEMENTE EN LA VIDA REAL, CUALQUIER PARECIDO CON LA MISMA ES UNA PUTA COINCIDENCIA

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DON PILLÓN Y EL ALIENÍGENA ROSWELL

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Quiero dedicar unas líneas a hacer una comparación deliciosa entre dos personajes adorables. Por un lado, un personaje de ficción, de la serie “Plutón BRB Nero” (RTVE, 2008) el alienígena Roswell. Por el otro, un personaje que conoce cualquier prosegurata acostumbrado a hacer turnos de noche, el inspector por excelencia: Don Pillón. El parecido entre personaje ficticio y personajillo real resulta sorprendente, en tanto en cuanto ambos quedan ante el agudo observador como entidades que viven de su propio odio.

 

Roswell (genialmente interpretado por Enrique Villén) es un alienígena desagradable, verde y pequeño, tal y como se le describe en la web de la serie de Álex de la Iglesia. Aterrizó (es un decir) en un pueblucho de Nuevo Méjico dando lugar a la historia no confirmada más sonada que jamás se haya oído. Conspiraciones para ocultar la verdad a la opinión pública, humillantes experimentos a manos de generaciones de científicos aburridos, bases del tamaño de Asturias ocultas en mitad del desierto; Sólo Dios y Fox Mulder saben cuánto material ha dado el bichito a los conspiranoicos del mundo para que justifiquen su existencia y su mal olor corporal.

 

Roswell es un organismo perfecto, que perdurará por los siglos de los siglos sin necesidad de ningún  elemento externo para su supervivencia. Respira carbono, y se alimenta de un fluido parecido a la bilis que supura por sus poros. Como dijo la esposa del Capitán Valladares a su marido: “Es como tu madre, si fuese feliz un día se moriría”. Queden para la posteridad las frases más gloriosas de tan brillante personaje:

 

Sois una raza decadente y caduca que no tiene sentido en el plan de la creación.Sois como un chiste, una broma de mal gusto, un garabato en un cuaderno infantil,un insecto aplastado en el parabrisas de un coche, un escupitajo...¡Sois como un petit-souisse aplastado en el patio de un colegio!

 

¡La Quinta sinfonía de Beethoven es música de hospital!

¡La Capilla Sixtina, una sauna de ’chuloputas’!

 

¿Quién es (o era hasta hace poco) el más viejo del lugar? ¿El vigilante senior por excelencia? El típico vigilante gruñón, vago, y primero en señalar defectos (reales a veces pero generalmente ficticios) en todos los demás? Tengo un compañero clavadito al abuelo Abe Simpson, principalmente por su capacidad inigualable de dormirse incluso cuando está de pie. De inventarse defectos en tu físico o tu quehacer diario, de creérselos, y encima de echártelos en cara, por no hablar de divulgarlos a los cuatro vientos. La pesadilla de un gabinete de comunicación, el objeto de deseo de cualquier confidencial online. ¿Y a qué viene hablar ahora de este mal llamado compañero? Pues a que fue la última víctima conocida de un siniestro inspector conocido como Don Pillón.

 

Estaba el simpático compañero descansando la vista (lo cual no sería un problema si no fuese porque encima ronca) cuando unos deditos regordetes tocaron el cristal de la puerta. Eso es lo que Don Pillón denomina “llamar con contundencia”. Visto que mi compañero se resistía a dejar los brazos de Morfeo (y su concierto de apnea en Mi bemol)  se vio obligado a llamar al estremecedor timbre.

 

Hubo que desincrustar al abuelo Simpson del techo.

 

De nada sirvió explicar a Don Pillón que la seguridad privada trabaja “de puertas para adentro”, de nada que el abuelo llevaba catorce noches seguidas, con su niña enferma,  una obra en su vivienda y un taller de coches con huelga a la japonesa junto a su ventana. De nada sirvió preguntarle si estaba seguro de haberle visto durmiendo.

 

Si el objetivo de un inspector de seguridad privada es pillar en un renuncio a vigilantes y auxiliares, cabe decir que (entonces y sólo entonces) Don Pillón es el mejor inspector con que cuenta la empresa. Otra cosa es qué tal fuese como vigilante, en tanto en cuanto, no es normal que conozca tantos trucos para escaquearse del trabajo.

 

Tan rígido como un cadáver congelado hace años, merecería llevar por apellido “Inflexiblez”. Don Pillón no deja pasar una y da parte a la empresa a la mejor ocasión (por no mencionar sus avisos al coordinador de turno a la hora que sea...) Probablemente lleno de odio, un inspector como éste (de los que disfrutan con su trabajo) no necesita de ningún agente externo para su supervivencia, dado que es probable que, como el alienígena Roswell, se alimente de su propia bilis. Tanto es así, que  ha provocado un cambio en las comunicaciones por radio dentro de la empresa. Cada vez que se ve pasar un coche oficial de la compañía durante el turno de noche, se escucha por el canal acordado la palabra clave que avisa de la inspección: “RATA”.

 

Este creyente en el lema de los inspectores de seguridad privada “Prefiero echar un tío a la calle antes que ir a su entierro y consolar a su familia” disfruta sin duda con su trabajo. De él se dice que rellena más de cien partes disciplinarios al mes, todos ellos con sanción. Que una vez mató a un vigilante de un susto (al parecer era sonámbulo y le despertó bruscamente) y que, cuando termina su turno de noche, sobre las siete de la mañana, se da sin falta un festín a base de bebés inmigrantes vivos regado con sangre de doncella.

 

Parece mentira que temamos tanto a un retaco enano, calvo y gordinflón (como Roswell), teniendo en cuenta que yo, personalmente, he podido ver a un inspector de otra empresa tan grande como un armario empotrado con las puertas abiertas. Eso sí que acojona. Imaginad la voz del mastodóntico inspector haciendo vibrar los cristales mientras su voz gutural afirma: VOY A METERTE UN PARTE, HO-HO-HO-HO.

 

Evidentemente hablamos de un personaje que, como Roswell, vive de su propio odio. Para hincar la rodilla en tierra, si hablamos de su dedicación (aunque sea una dedicación a joder al personal)  aunque, como a Roswell, sólo hay que descongelar a Don Pillón en caso de emergencia. Y a veces ni eso.

 

Sólo una vez vi su punto flaco. Estaba de turno con mi buen amigo Fauno y un jefe de edificio, con el que se llevaba muy bien apareció para pasar la noche con nosotros. A todo esto, Don Pillón hizo su aparición pecando de falta de cautela. Rebosante de cólera empezó a gritar que qué era aquello, que por qué dejábamos entrara cualquiera en la instalación y que por qué estábamos desatendiendo nuestras funciones viendo vídeos en un ordenador portátil. Las venas de su frente parecían explotar cuando nuestro amigo se levantó y se identificó como personal del cliente. Los poros de Don Pillón absorbieron de pronto toda la bilis que había supurado.

 

Tratando de calmar la situación, el jefe de edificio se acercó al inspector y le contó que estaba pasando por una mala racha. Estaba en trámites de divorcio y había decidido visitar a los chicos de seguridad. Conmovido, el super-inspector nos abrazó a los tres, rompió a llorar y gritó:

 

“¡LE COMPRENDO! ¡YO TAMBIÉN LO PASÉ MAL!”

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Jueves, 02 de Julio de 2009 21:52. Autor: GOLFO. #. Tema: Justo lo que necesita este país. No hay comentarios. Comentar.

VIGILANTES EN EL CINE Y LA TV

Hay una figura que empieza a ser explotada como personaje cómico en el cine y la televisión: El segurata. Y lo digo sin acritud. Con la de anécdotas que genera el trabajo, con la de cosas raras que se ven, y sólo se ven seguratas en la pantalla en el humor de oficina o como blanco perfecto para un agresor, sea éste le bueno o el malo de la película.

 

 

Una profesión tan antigua como la prostitución, e igual de considerada por la mayoría, debería tener más espacio en los contenidos del cine y la televisión, algo que, con el tiempo, se va consiguiendo. Y digo lo de la antigüedad de la profesión porque haciendo el curso de skeletor, no tuvo otra el señor instructor que ponernos un vídeo del superninja Jesús Eguía sobre el noble arte de proteger a las personas. El superninja comenzaba con una referencia histórica a raíz de un pequeño incidente que sufrió don Julio César en el Senado de Roma, allá por el Idus de Marzo del 44.C., por lo que, probablemente, su sucesor y sobrino, don Octavio, decidió que si necesitaba un armarius para cubrirle las espaldas, también necesitaba un pringatus para quedarse de pie en la puerta de cada edificio romano.

 

 

Ya en 1986 (y desde el Idus de Marzo pasó un tiempecillo) John Candy y Eugene Levy protagonizaron con una estupenda Meg Ryan “ARMADOS Y PELIGROSOS” una divertidísima comedia sobre un policía apartado del servicio y un abogado fracasado que acaban currando en este noble sector tras sendas incidencias que terminaron en un consejo judicial (“les aconsejo que se busquen otro empleo”)

La transición al complejo mundo del plantón y la ronda la realizan a través del típico curso de un día, en el que los protagonistas se cruzan con una legión de frikis a los que terminan llamando compañeros, con una prueba de tiro que termina con la muerte de un ave que pasaba por allí, con robos de blindados organizados por personal de la propia empresa de seguridad, con empresas que se forran gracias al desconocimiento generalizado sobre este sector y con mucho mamoneo sindical. Como si el guión previese lo que iba a suceder en España veinte años después.

 

El mundo de la protección de personas y bienes permaneció huérfano de atención durante mucho tiempo hasta que en “SEMOS PELIGROSOS, USÉASE MAKINAVAJA 2” (1992), la secuencia del atraco a un banco (al segundo intento y con la intención de pagar a Hacienda) nos da un momento mítico con el que nos podemos identificar: El destino de descanso. Me refiero al lugar a donde se manda al compañero (o compañera) que acaba hasta las narices pese a ganar una pasta gansa. Resúmase en la frase del segurata del banco: “Y eso que allí (en el País Vasco), sabe usted, entre pluses de peligrosidad y pitos y flautas me sacaba un pico, pero yo soy del parecer que es mejor comer menos y cagarlo a gusto”. Como todo compi quemado, arde en deseos de encontrarse con alguien para contarle su vida. La batallita. Otro gran vicio que tenemos en la profesión. ¡Y que disfrutamos!

 

 

Un año antes se estrenaba”TERMINATOR2”, que configuraba el papel más común de los profesionales de la seguridad privada en el cine y la televisión: El pato de feria. Nacido para morir por sobredosis de plomo (o de metal líquido, como le pasaba al bueno de Lewis- interpretado por los gemelos Don y Dan Staton. Andaba el pobrecillo comenzando la primera ronda de su turno de noche, sacaba un asqueroso café de la máquina e incluso se permitía invitar a uno a la recepcionista de Pescadero, una institución psiquiátrica que recluía, entre otros potenciales manos intermedios de empresa de seguridad, a la MILF Sarah Connor (Linda Hamilton).

El bueno de Lewis creía que sería su noche de suerte. ¡Miró el vasito de café y le había salido un Full! ¡Quizá se tirase a la recepcionista en su hora de descanso! Pero tuvo que llegar del futuro un hijoputa de polialeación mimética para joderlo todo. En particular el ojo del pobrecillo Lewis.

Y por favor. No nos olvidemos de los dos compañeros destinados en la sede de Cyberdine Systems ni del pobre compañero que estaba en la garita de la entrada del Psiquiátrico de Pescadero. Recibió dos tiros (uno en cada rodilla) por parte de un chistoso T800 que, encima, se permitió hacerle un chiste al típico mamoncete menor de edad al que toda la profesión apalearía hasta la muerte en el cuarto de seguridad de cualquier centro comercial. “Vivirá” dijo ese hijoputa de titanio y coltán, ¡Pero no volverá a trabajar por tu puta culpa cafetera blindada!

 

En 1999, siguiendo la tradición antes mencionada, vemos la secuencia más indignante desde el punto de vista de la seguridad privada. En MATRIX, un par de hijos de puta de diseño, vestidos en zara y armados en Europa del Este, deciden asaltar un edificio de oficinas para liberar a su líder terrorista.  

Para variar, el señor Smith y sus amiguetes trajeados (evidentemente mandos intermedios) salen vivos y coleando de ese edificio que vio el fin de cuatro compañeros y gran parte de la decoración de un hall precioso. No digo nada del equipo de asalto que aparece luego porque sólo hay que ver el material que llevan para saber que no pertenecen a seguridad privada.

 

 

En 2006, la Fox nos sorprendió con “NOCHE EN EL MUSEO” una peli muy tonta de la que sólo podemos destacar que, veinte años después, volvemos a ver en el cine una película cuyo protagonista es un segurata. Y me dejo en el tintero “EL PROTEGIDO” (Bruce Willis y Samuel L. Jackson, 2001) porque el trabajo de Willis no es trascendente en el guión –más allá de dejarlo por un mindundi-. De “NOCHE EN EL MUSEO” sólo destacar la frase "Debería cobrar más de 11,50 a la hora", y de “EL PROTEGIDO”, que es tan irreal que el jefe del protagonista se plantea subirle el sueldo porque nunca se ha puesto enfermo.

 

 

En televisión, la mayoría de pequeñas apariciones, como la de JONAN SEGURATA (una genialidad de “Vaya semanita”) o el Fariseo de Cruz y Raya, están eclipsadas por la actuación de Benito, el vigilante de Cámara Café. Personaje tristemente real, y tremendamente gracioso. Estoy seguro de que una noche trabajaré con alguien como él, alguien que antes que vigilante fue estrella porno.

Eso sí, si hablamos de televisión, hay una serie que lo tiene todo. Humor de oficina, cursos de un día, situaciones surrealistas, victimismo y una profesión anterior que nada tiene que ver con la seguridad. Hablo de DILBERT , en cuyo séptimo episodio (temporada 2) Scott Adams captó todo lo que es esta profesión (en el apartado de oficinas, claro) en tan sólo veinte minutos.

 

 

Sin duda mi favorito.

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Miércoles, 24 de Junio de 2009 20:51. Autor: GOLFO. #. Tema: Justo lo que necesita este país. Hay 4 comentarios.

LA MÁQUINA DE CAFÉ

Hace poco que he visto la película ‘Superpoli de centro comercial’, un producto de comedia que repasa todos y cada uno de los tópicos sobre esta gloriosa profesión de segurata.

 

Y si alguna o alguno se ofende porque haya utilizado este despectivo que le quede claro que, tras casi cuatro años en la profesión estoy del todo convencido de que es una puta mierda de trabajo. Y de que sin nosotros, España sería un estado fallido.

En fin, que Dios tiene un sentido del humor muy retorcido.

 

Una de las frases del protagonista que más me han calado es la de ‘La mente es la mejor arma del oficial de seguridad’ (privada, claro... la poli lleva más artillería). Sólo un tópico se le ha escapado a los guionistas de esta película: ¡El protagonista era un fijo del turno de día! Ahí dejo una frase para la posteridad: ’No serás un auténtico segurata hasta que no te hayas acostumbrado al turno de noche’. ¿Y cuál es entonces la mejor arma del segurata nocturno? ¡El Café!  

Ahí va una super-historia para todos los cafeinómanos que hacemos turno de noche:

 

Desde hace un tiempo, el servicio de vending en la instalación que gloriosamente protejo (es decir donde finjo que trabajo) ha provocado todo tipo de altercados debidos a los precios desorbitados, a la mínima calidad del producto y a determinados errores técnicos de pringoso resultado (recuerdo a un compañero que tuvo que insistirle un par de horas a un inspector acerca de que la máquina de café le había escupido)

 

Los sucesivos cambios no sólo no solucionaban estos problemas, sino que añadían otros nuevos. Todo parecía solucionado con la llegada de LA MÁQUINA. Pero claro, LA MÁQUINA nunca había tenido que enfrentarse a un gourmet cafetero como yo.

 

Parecía la máquina de café perfecta: Calidad, café de marca, nada de fallos... ¿Cómo iban a pensar los diseñadores de máquinas de café que alguien sería capaz de apretar el botón de la opción café largo? Ahí empezó el choteo de mi compañero:

 

Resulta que hemos llegado al acuerdo de que cada vez invita uno a café. Resulta que a mí me gusta el café largo. Resulta que...

 

-         Chico, cada vez que te pido un café largo lo veo más corto...

-         Chico, si te llego a pedir un cortado ni te pone café...

-         Chico, cada vez que le doy a la opción café largo oigo unas risas enlatadas dentro de la máquina.

 

Colmada mi paciencia, inicié una investigación por método empírico-estúpido para resolver el misterio del café largo más corto de la historia. ¡Coño! ¡Es que una vez me soltó el vaso seco! ¡Ni azúcar me puso!

 

El primer paso era formular una hipótesis:

 

En el momento de montar la máquina, los técnicos de Cyberdine Systems, unos fieras a la hora de diseñar una máquina que mate, pero unos zotes cuando se trata de abastecer de café, se confundieron a la hora de pegar la etiqueta de ‘café largo’ y la colocaron en la opción ‘café irónicamente corto’, 'vaso vacío para que se rían de ti’ o ‘autodestrucción’.

 

Cuando consulté con el gran jefe caracortada, su respuesta fue aplastante: Cuando llegué a esta instalación, y por entonces el servicio se hacía con yelmo y lanza, hice la misma pregunta, y mi ‘centurión de equipo’ me respondió: ‘Sigue vigilando y no hagas preguntas’

 

Era hora de realizar una contra-hipótesis:

 

Las máquinas de vending, y en especial las de café, están diseñadas para adaptarse al gusto español por el café. Todos hemos visto "Terminator2", cuando el compi, un tipo regordete y con bigote se pide un cafetito para iniciar la ronda del turno de noche, y se puede ver que el vasito incluye un juego de póker para amenizar la ingesta y fidelizar al cliente. 100% americano. En el caso de España, al parecer, nos gusta el café corto e intenso. 'De cuchillo y tenedor', que decía un amigo mío. Y ante la imposibilidad de suministrar píldoras de cafeína con sabor a café, las empresas de máquinas expendedoras de café optaron por la opción del chorrito denso, tipo chupito, para evitar además que los empleados se tomasen más de cinco minutos para tomar café.

 

Hice pública mi contra-hipótesis, es decir, le volví a preguntar al jefe, y ante mi nueva duda me respondió: Como ya te dije hace diez minutos, un antiguo coordinador de nuestra empresa, un tal Julius Caesar, recibió esa pregunta por mi parte. Su respuesta fue clara: ‘Sigue vigilando y no hagas preguntas estúpidas o te crucifico’.

 

Era la hora de un estudio empírico.

 

Coste del estudio: 1,20 Euros por parte del vigilante estresado y otros 1,20 Euros por parte del que no paraba de reírse.

 

Objetivo: Demostrar que el sector de las máquinas dispensadoras de café está lleno de inútiles (aplicación del Síndrome del Cubículo Crónico al sector)

 

Procedimiento: Ir a la máquina, pedir un café de cada tipo y comparar la cantidad que la máquina dispone en cada vaso, que será marcado con un rotulador permanente modelo Edding 3000 de color rojo.

 

Observaciones: Tras un análisis visual concienzudo, y tomando como referencia las rayitas horizontales decorativas de los vasos como indicador visual de medida (no estoy para pasar de centilitros a decilitros) pueden observarse los siguientes datos:

-         En el café denominado ‘expreso’ la máquina llena la mitad del vasito de plástico con un líquido caliente y denso de color marrón oscuro que parece café.

-         En el café denominado ‘largo’, la máquina rellena la mitad del vaso más dos rayitas; aunque el café resulta un poco menos denso por estar aguado, de lo que se deduce que en el café denominado ‘largo’ la máquina dispone el doble de agua y la mitad de café (al menos la mitad de una rayita menos de café y rayita y media más de agua)

-         Cuando la selección es ‘café expreso de gran selección’, la máquina dispone cuatro rayitas menos de café, en la modalidad ‘expreso de gran selección’ y menos de una cuarta parte (un cuarto de vaso menos dos rayitas) cuando se trata del denominado ‘café largo de gran selección’

-         Cuando la selección es ‘Café corto’ o ‘Café corto de gran selección’ se observa con sorpresa que el vasito queda lleno hasta casi ¾ partes debido a que la máquina le añade un líquido blanco que parece ser (e insisto en lo de parece) leche. Incluyendo al menos tres rayitas de espuma. Cuando la selección es ‘Café con leche’ o ‘Café con leche de gran selección’ (y queda por dilucidar si lo de gran selección es la leche o el café) el vasito se dispone lleno a rebosar (debido a que no hay más rayitas en el vaso para contener la espuma) dando lugar a grotescas manchas y tronchantes accidentes.

 

Conclusiones: Tanto la hipótesis inicial (“Estoy rodeado de inútiles”) como la contra-hipótesis (“Este no es país para amantes del café”) son válidas a la luz de los datos observados en el procedimiento anteriormente descrito. La postura oficial del jefe de servicio incluía cara colorada, venas de la frente hinchadas y alto nivel de decibelios al preguntar “¡Quién coño vigilaba la instalación mientras vosotros jugabais con esa mierda de máquina!”. Dicha postura oficial no nos ayuda en absoluto a resolver la incógnita del café, por lo que he llegado a una tercera conclusión, o conclusión esotérica, que ahora paso a relatar:

 

¡LA MÁQUINA DE CAFÉ ESTÁ POSEÍDA POR MI MADRE!

 

Llego a esta conclusión por los niveles de ironía de la voz con la que la máquina me informa de que puedo retirar el producto ya elaborado, por el grado de confianza alcanzado por la misma (que ahora me trata de tú y no de usted) y por los consejos familiares y laborales que me ha dado antes de entregarme el vasito:

 

-         Fase 1: “Ha seleccionado café largo, pero como noto que tomas demasiado café y me preocupo por tu salud, mi niño, he decidido ponerte un cacao, que te mantendrá despierto sin causarte daños cardiovasculares.”

-         Fase 2: “Haces muy bien en pedir un café cortado con leche, hijito, ya puedes llevártelo. Ten cuidado porque está muy caliente.

-         Fase 3: “Has hecho una excelente elección con el Cacao instantáneo. Ahora búscate un trabajo mejor y cásate.”

 

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Sábado, 20 de Junio de 2009 17:12. Autor: GOLFO. #. Tema: Justo lo que necesita este país. No hay comentarios. Comentar.

EL BARBERO DE OPORTO

Cuando se trata de mi cabello soy un amante de los clásicos. No me refiero al corte clásico, con raya y gomina, sino del placer de que te corte el pelo un barbero de los de toda la vida. De los que tienen ese “turulo” blanco con rayas azules y rojas dando vueltas en la puerta. Ese tipo de hombres inmutables ante cualquier acontecimiento, que adornan su trabajo llevando una especie de batín sobre la ropa, y ocultan sus pensamientos tras una nube de tabaco negro. 

 

El caso es que hoy, mientras descargaba mi cabeza de pelo, ha tenido lugar uno de los momentos más raros que recuerdo  desde que llegué al barrio. Entra un señor ya mayor, al parecer viejo amigo del barbero (y al parecer de la misma quinta) y empieza a admirar el trabajo que su amigo realiza con mi cabellera. ¡Joder! ¡Yo quiero uno igual! Decía el “abuelete”, ante el que el profesional de profesionales –con el Coronas sin despegarse de los labios- le respondía que ojalá pudiera. ¡Tú lo que estás es muy acostumbrado a hacer lo que te da la gana! ¡Quiero un “pelao” así, como el de este hombre y tú me lo vas a hacer!

 

El sabio y tranquilo barbero trataba de hacer comprender al buen hombre que no hacía otra cosa que luchar contra la realidad. Contra los molinos de viento que le habían dejado “como una bola de billar” y que, como mucho, podría disimularle un poco el brillo del casco moviendo los pelos que le quedaban en las sienes y el cogote.

 

¡Mucha cara tienes! ¡Quiero algo así porque estoy harto de ver a los jovenzuelos llevar el pelo como yo “estoy obligado a llevarlo”! ¡Rapados por arriba y con melena en el cogote! ¡Yo quiero un “pelao como el de este señor” –Me encanta que me llamen “señor” peor en este caso me ha llamado la atención porque es la primera vez que alguien con más de diez años lo hace- ¡Te voy a decir cómo quiero el pelo! ¡Voy a hacerte un dibujo!

 

Traté de no partirme de risa ante la discusión. Sobretodo cuando el barbero le explicó al amigote que llevaba cortándole el pelo desde los dieciséis años, y que hay que adaptarse a los tiempos. Sobretodo cuando los tiempos te dejan casi sin pelo en la cabeza.

 

¡Pues muy mal! ¡Soy tu cliente y siempre llevo la razón! ¡Mira el dibujo para que veas cómo quiero el pelo! –El barbero observa el dibujo sin inmutarse (sólo he visto hacer esto a Eugenio y a este hombre) La ceniza del Coronas aguanta “in extremis” para no caer sobre el ejemplar de La Razón (¿Dónde se ha visto un barbero o un sastre que no sea conservador?) en el que su amigo ha dibujado el boceto- ¿Y a esto lo llamas dibujo? ¡Esto son cuatro rayas! ¿Qué son? ¿Tus cuatro pelos?

 

El hombre se acerca a mi y me dice ¿Sabe usted que yo soy sastre? (una vez más la alianza del sastre y el barbero) ¡A mí algunos me piden trajes “de los que casi no se pueden abrochar”! ¡Y otros “de los que dejan correr el aire”! ¡El cliente manda y se hace lo que él pide! ¡Y se hace a la medida del cliente!

 

El Coronas del barbero cobra vida y explica al caballero que hay clientes y clientes, que no hay dos personas ni dos gustos iguales, pero que hay cosas que no se pueden hacer.

El Coronas, entre medias, también le pregunta al caballero si mide a sus clientes con la misma cinta métrica con la que se mide sus pelos.

 

Al momento, el barbero acaba su labor, y el Coronas me informa del precio. Muy poco por un corte de pelo con espectáculo. Mi amigo Jose cerró su tienda de prensa, pero en ningún momento me quedé huérfano de lugares donde encontrar una divertida conversación.

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Viernes, 05 de Junio de 2009 16:05. Autor: GOLFO. #. Tema: barrio. No hay comentarios. Comentar.

GOLFO EL SÚPER-JEFE

Recuerdo una experiencia pasada, lo más parecido a una promoción que he vivido en los últimos tres años y medio, de la que resultó la pesadilla más anecdótica que he tenido.  Me llamó mi jefe un día entre semana (raro para un segurata de fin de semana como yo) para sustituirle porque tenía que ir al médico. Hasta el momento todo parecía el típico parche del tipo “sí, vale, tengo otros siete vigilantes más cuyos contratos NO especifican Fin de Semana y Turno de noche, pero… así es más gracioso” Es lo que tiene trabajar para una multinacional dominada por psicólogos y controlada por jefes con Graduado Escolar. No leen los contratos…

 

De hecho, especulo con que la empresa valora que sus empleados promocionables no sepan leer.

 

La cosa iba, me enteré el día anterior, de sustituir al Jefe de Edificio debido a una actividad interna de su empresa, a la postre, cliente de la mía. Vale. Iba a ser Jefe de Edificio en Funciones. ¡Mola! ¡Dos torres de oficinas para mí sólo! ¡Qué sensación de poder! Parafraseando a James Morrow, es como guardar tu propia cabeza nuclear en el garaje.  ¡A ver quién tiene huevos de molestarme ahora! ¡A ver esos vecinos ruidosos! ¡Tu hijo adolescente no volverá a ser el mismo cuando presione este botón rojo!

 

EMBORRÁCHATE DE PODER. BEBE HASTA SACIARTE, Y DESPUÉS…

SIGUE BEBIENDO HASTA VOMITAR.

 

Coñas aparte (un compañero muy gracioso me dijo que si iba a sustituir al jefe tenía que abrir su taquilla y ponerme uno de sus trajes) mi función iba a ser la de coordinar los diferentes trabajos del personal de servicio (es decir atractivas azafatas, señoras de la limpieza, limpiadores vagos, y personal de mantenimiento con un irónico sentido de la responsabilidad)…

A los  dos minutos de empezar comprendí el origen de las canas y la incipiente calvicie del hombre al que sustituía.

Unos segundos antes comprendí que no debí ponerme el uniforme del señor jefe. Primero porque me venía un pelín grande. Segundo porque mi queridísimo coordinador estaba presente. Y tercero, porque cuando los representantes de tu propia empresa y los de la empresa cliente miran hacia arriba negando con la cabeza, abren los brazos en cruz y dicen al unísono “Señor dame fuerzas” se trata de una mala señal.

 

Sobra decir que, una vez puesto mi uniforme, me di cuenta de que se trataba de una ampliación. Allí estaba otro de mis compañeros dispuesto a hacerlo todo. ¡Todo! Empecé a dudar de por qué me habían llamado, quizá sólo en calidad de testigo. Testigo de cómo mi súper compañero se abrazaba al mostrador de recepción y emulaba a la criatura Gollum al grito de ¡Apártate! ¡Es mi edificio! ¡MI E-DI-FIIIIIIII-CIOOOOOO!

 

Ahí estaba él. Casi dos metros de vigilante. Dermatitis  por estrés en la línea de las entradas. Gotas de sudor como puños corriendo por toda su cabeza. Si tanto quería currar ¿Quién demonios soy yo para impedírselo?

Más listo que el hambre el colega. Resultó que, si él se encargaba de las labores de seguridad y los relevos al resto de personal, a mí me tocaba la parte dura. ¡Hacerles trabajar! Y es que eso es muy difícil para un pepón calvete y con perilla, como yo. Alguien a quien no tomarías en serio ni en mitad de una emergencia nuclear, pese a que viste una bata blanca con el símbolo radiológico.  Para eso hace falta alguien con cara de nazi.

 

Resultó un cachondeo. Un día de vacaciones en el trabajo. Los de mantenimiento se pusieron sus camisas hawaianas y bailaron la conga por cada una de las plantas de ambas torres. Las de recepción se subieron a sus mostradores e hicieron que aquello pareciese El Bar Coyote. Nadie encontró a los limpiadores, y eso que las limpiadoras se pasaron todo el día buscándoles (sospecho que ahí hay amor).

La cosa llegó a tal extremo que terminé sudando y agradecido a los dioses por ver el fin de la jornada. ¡Por lo menos la instalación no ardió. Cerré mi parte con la frase “Finalizo servicio gracias a los dioses, la próxima vez buscad a otro”.

 

Esa noche tuve una pesadilla horrible. El día volvía a empezar una y otra vez, pero el jefe sustituía mi fiel porra, la virginal Anestesia (virginal porque no ha golpeado a nada vivo en tres años y medio) por un látigo. Chicho me lo entregaba animándome: ¡Demuéstrales quién eres, Licurgo! Después vino la peor parte. ¿Habéis visto alguna película de marcianos de los años cincuenta? De esas donde un montón de soldados americanos acribilla a un alienígena hasta la extenuación pero al bicho no le hacen nada las balas. ¡Pues eso mismo! ¡Me liaba a dar latigazos a la gente y ellos como si oían llover! ¡Menuda mierda de látigo! Me desperté exhausto debido a tanto latigazo sin efecto.

Ni una más. Lo juro.

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Miércoles, 27 de Mayo de 2009 15:20. Autor: GOLFO. #. Tema: Justo lo que necesita este país. Hay 2 comentarios.

LAS EMPRESAS DE SEGURIDAD PREPARAN 150 MILLONES PARA PAGAR HORAS EXTRA

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Cientos de empresas de seguridad y decenas de miles de vigilantes esperan que el Supremo se pronuncie en las próximas semanas sobre la fijación del valor justo de las horas extras realizadas entre 2005 y 2008. El sistema previsto en el convenio fue declarado ilegal por el Alto Tribunal, lo que ha obligado a las empresas a dotar 150 millones por la factura que pudiera derivarse de la decisión judicial.

http://www.cincodias.com/articulo/empresas/empresas-seguridad-preparan-150-millones-pagar-horas-extra/20090504cdscdiemp_8/cdsemp/

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Martes, 05 de Mayo de 2009 05:48. Autor: GOLFO. #. Tema: Justo lo que necesita este país. No hay comentarios. Comentar.

EL NÚMERO UNO

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Mire la foto. Mire la foto y reflexione.

 

Vale, ya está.

 

Hace poco, en el descanso de un curso de reciclaje, uno de los veteranos, todo un anciano venerable con veinte o treinta años de servicio a sus espaldas, charló conmigo acerca de la veteranía y los números de placa. Es sabido que la categoría de Vigilante de Seguridad es relativamente reciente (de hace unos quince años) fruto de la unificación (por resumirlo) de las categorías de Vigilante Jurado y Guarda de Seguridad.

 

El hecho es que saqué un tema que repito mucho cuando hablo de la profesión con los compis, y tiene que ver con el grado de veteranía (que no de validez) expresado en un número bajo de placa. Pensad en que hoy día se acerca al 150.000 (los VS del último año llevan números que rondan el 142.000). Una vez coincidí en un servicio con un compañero que tenía un 6.000. Veinte años de profesión lleva el colega. Cuando se lo comenté al jefe, me dijo que conoció a un 3.000, que debe ser todo un anciano venerable, alguien que, para preguntarle una duda, sólo es accesible tras escalar una alta y peligrosa montaña asiática.

 

En este último curso, el venerable compañero me dijo que una vez conoció al 94. Y no se refería a ningún año. Se refería a un vigilante que llevaba el número de placa 0094. Luego me explicó que los números de placa de los VJ (o placas verdes) se asignaron al cambiar la categoría por la de VS en función del orden en que se presentaron a hacer el trámite. Es decir, que poco que ver con la veteranía (salvo que obviemos el hecho de que esto ocurrió hace quince años y que llevamos más de treinta de seguridad privada tal y como la conocemos...)

 

Ahí surgió mi pregunta, a lo Trivial de la Seguridad Privada en España: ¿QUIÉN TIENE EL NÚMERO 0001?

 

Vuelva a mirar la foto.

 

Vuelva a reflexionar.

 

Ahora trate de escuchar esta frase en su cabeza:

 

“EZ PADA MÍ MOTIVO DE ODGULLO Y ZATIZFACCIÓN PEDIDLE

 QUE ME MUEZTDE EL DNI”

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Miércoles, 29 de Abril de 2009 06:40. Autor: GOLFO. #. Tema: Justo lo que necesita este país. Hay 3 comentarios.

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