Retratando a Nick Cave -dva- (Baby)
Quiero adoptarle como abuelo. Quiero hacerlo porque, desde que no es un gordo bigotudo con uniforme caqui, tiene pinta de intelectual... de escritor. Y los escritores tienen algo que...
No tengo opinión sobre lo que ha hecho en política, ni lo justifico ni nada. No me parece bien ordenar asesinatos en masa, ni lo juzgo ni lo justifico: Esa parte no me interesa. Quizá él no quiera, pero considero que los abuelos saben cosas que las abuelas no conocen. Él tenía familia, pero creo que sus hijos murieron a bombazos... y como parecían tan golfos, seguro que no tiene nietos. Y... bueno, no vendría mal una herencia a costa del patrimonio saqueado en Iraq.
No parece un fanático, más bien parece un señor inteligente, capaz de publicar sus memorias y que se conviertan en best seller. Sin embargo, preferiría no comprarlas... preferiría que me las contara las tardes de domingo frente a unas tazas de humeante chocolate y una bandeja llena de pastitas. En este caso sería mejor que no me contase nada sobre cómo su amigo Alí el Químico ordenó gasear a kurdos e iraníes, mejor algo de las Mil y una Noches... alguien que ha vivido tanto tiempo en Bagdag debe saber cientos de cuentos sobre lámparas maravillosas y alfombras que vuelan.
De todos modos, si no pudiese salir de la cárcel, siempre podría ser un abuelo a distancia, que escribiría largas cartas con perfecta ortografía que comenzasen con querida nieta adoptiva, hoy en Abu Graib... Me parece que le vendría bien ¿No? Tan sólo desear que, además de árabe, hable español, o inglés... ¡O búlgaro!
Dice Golfo que cada vez que va a trabajar pasa ante la embajada de EEUU, y que en la puerta ve camiones y furgonetas Ford, de color blanco y con las lunas tintadas... y que probablemente un día se encuentre una de esas furgonetas al lado de casa porque me han oído decir que mi abuelito preferido me parece un hombre afable e inteligente. ¡Hombres!
Baby
La violencia como fenómeno no es algo nuevo. Siempre ha existido de alguna u otra forma y seguirá existiendo. Lo único que cambia es su marco social y su paulatino desplazamiento hacia el ámbito de lo prohibido. Es decir, la violencia no ha significado siempre lo mismo, si en un principio en las sociedades primitivas la violencia tenía un matiz sagrado (en el modo en que la entiende René Girard relacionándola con los sacrificios rituales y demostrando que cumplía un rol socializador) con el paso del tiempo este significado ha ido desapareciendo para dar lugar a una sociedad donde cualquier desviación del orden preestablecido desemboca en un castigo. La violencia ha llegado ha institucionalizarse en la cara de los juicios que se llevan a cabo para castigar o imponer las normas al que ha osado romperlas; claro, que no se trata de dejar a la gente a su libre albedrío, pero sí, hay que ver que no sólo existe la violencia cotidiana, sino también la violencia institucional o la ejercida por los medios de comunicación (en palabras de Gerard Imbret) y que probablemente nos afecta mucho más.
En las sociedades primitivas el sacrificio tenía una función unificadora y purificadora a la vez, más tarde las tragedias griegas que escenificaban este sacrificio tenían la misma función: servían de catarsis de la comunidad, mientras que en nuestra sociedad postmoderna la violencia es mal vista (de ningún modo quiero justificar la violencia, pero si me gustaría juzgar el modo en que se juzgan los actos violentos), la violencia no tiene más función que la estrictamente provocadora que le otorgan los medios. Y el problema es que existen varios tipos de violencia, pero es una violencia que rara vez se ve fuera de los medios de comunicación (salvo que no fueras un testigo o la victima), es una violencia mediática que no tiene más sentido que el otorgado por el medio, y que claro, se pierde en el mismo momento, dado que una vez expuesto el acto violento pierde su mayor cualidad- ser noticia.Por eso, el estudio busca adentrarse en estas relaciones ancestrales, busca estas voces, las sigue para encontrar los architipos representativos que nos ayudan a entender nuestro entorno.
En este caso se trata de un autor que conoce bastante bien el tema de la violencia y lleva muchos años cantando sobre ella, su experiencia para representar personajes disconformes con la sociedad, y cuyo comportamiento psicótico ilustra bien la teoría de Merton sobre las anomías, es fundamental.
La canción escogida para el estudio es "O’Malley’s Bar" del álbum “Murder ballads” (Cave, Nick; Mute Records, 1996) que a pesar de que no es una canción tradicional me pareció apropiada por su contenido y por su forma.En un primer momento se determinan los distintos tipos de violencia como paso previo y necesario para llevar a cabo el análisis; luego hay un apartado dedicado a canciones tradicionales de temática cercana y después viene el propio análisis de la canción.
BABY
Como cualquier persona común y corriente que tiene o tendrá una hipoteca colgandándole del cuello un mínimo de 30 años (quiza en el futuro pasará a ser hereditaria), a mí también me emociona la posibilidad de llevar una vida fácil y sin mayor preocupación que la cantidad de veces que salgo en la tele.
Dada mi condición de talento por descubrir, decidí ayudar un poco a todos aquellos cazatalentos que no sé por qué nunca pasan por el kiosko del barrio donde paso gran parte de mi tiempo o el bar en el que paso el tiempo que me queda del día. Así que, bendito el día que vi el anuncio de Operación Triunfo!!! Sabía que era mi oportunidad, era el momento que estaba esperando toda mi vida; así que puse manos a la obra: buscar una canción que se adapte a mi voz angelical y si es posible aprenderme las letras; de coger el ritmillo no me preocupó porque con chasquear los dedos un poquillo se consigue un impresión bastante creíble de haber pasado por algún tipo de formación musical a distancia.
La elección no fue nada difícil, soy fan incondicional de Nick Cave y cogí su preciosa Brother, my cup is empty y me la aprendí...había dado el primer paso, ahora sólo faltaba presentarme... Estaba ensayando tres días enteros; mi tesoro, en casa ya no podía ver ni en pintura al pobre y nada sospechoso Nick.
Llego el día señalado y a mí me entró el miedo escénico, no me sentía capaz de dar este gran paso... Y, a parte me dijeron que un montón de talentitos ya hacían cola en el punto señalado. Me desesperé, pero por no quedar mal en el barrio (ya que me estaban animando todo el tiempo, y aguantando mientras ensayaba) me fui para allá. Al encontrarme con la cantidad de gente que allí esperaba, aguantando el calor sofocante del sol madrileño, entendí que sí, en realidad no era la única convencida de que merecía ser descubierta.
No entré, claro, me informaron de que se tardaba como mínimo 3 horas para planterte ante el jurado y que estos necesitaban unos 15 segundos en calificarte, y es que a mí eso no me llega ni para calentar la muñeca para empezar con los chasquidos!!!
Pues, dada la imposibilidad de la situación di media vuelta e invité a mi tesorito a tomar unas cañas en nobre del Gran Nick Cave y su música, que el jurado del concurso nunca tendrá el placer de conocer, ya que dejé para otro día el descubrimento de mi faceta artística ante el mundo de los famosos.
BABY